sábado, 1 de noviembre de 2014

Doctor Who 8x09 - Flatline

Sea por su carácter poco habitual, o porque nos permite observar la serie desde perspectivas distintas, algunos de los mejores episodios de Doctor Who son aquellos en el que el Doctor ocupa una posición secundaria o incluso tangencial dentro de la historia. Ocurrió durante la segunda temporada de la etapa moderna de la serie en el episodio Love & Monsters, también en el episodio de la tercera temporada alabado por el fandom, Blink, y vuelve a ocurrir en este Flatline en los últimos cartuchos de la octava temporada. En Flatline, vemos a Clara tomar el rol del Doctor durante el metraje del episodio, para enfrentarse a unos nuevos enemigos ante los que el Señor del Tiempo se ve indefenso. ¿La historia funciona? Comprobémoslo.

Esta vez el Doctor no estará disponible para enmendar la plana. Jeje.
La trama comienza con Clara abandonando la TARDIS, llevándose todas sus pertenencias de ella, alegando que Danny no está conforme con que deje sus cosas ahí. El Doctor aún no sabe que Danny ni siquiera sabe que Clara ha decidido seguir viajando con él, pero tampoco presta demasiada atención a las razones de esta para llevarse sus cosas. Descendiendo de la nave, Clara se encuentra con que no está en Londres, sino en otra parte de Inglaterra a la que la TARDIS se ha visto atraída por unas lecturas extrañas. Pero ese no es el menor de sus problemas, mucho menos literalmente: las dimensiones externas de la TARDIS están siendo menguadas a la fuerza, lo que dificulta la salida de la misma; para cuando Clara regresa de investigar los aledaños, la TARDIS ha menguado lo suficiente como para caber en su bolso, y el Doctor (aunque de tamaño normal) está atrapado dentro de ella.

Armada únicamente con el destornillador sónico de su amigo y su apoyo por radio, Clara debe investigar el misterio de lo que le ha podido ocurrir a la TARDIS, al mismo tiempo que la desaparición de un gran número de personas, como le informa un joven grafitero condenado a servicios a la comunidad. Lo que poco sospechan Clara o el Doctor es que se enfrentan a unos alienígenas de un universo bidimensional que intentan acceder a la tercera dimensión; el ataque de estos obliga a Clara y a su joven acompañante a reagruparse con los supervisores del servicio a la comunidad para intentar no sufrir más bajas.

I'm the Doctor.
Lo que en un principio resultaba una pulla constante para el Señor del Tiempo, esto es, Clara haciéndose pasar por el Doctor y comportándose parcialmente como él, resulta más esclarecedor cuanto más tiempo transcurre. El Doctor descubre que Clara le ha mentido respecto a lo que le había dicho a Danny, al tiempo que también ha mentido a éste, supuestamente para protegerlos a ambos; consciente de sus propios engaños, el Doctor describe a la mentira como una herramienta básica para la supervivencia, pero también una costumbre horrible. Clara también toma el control del grupo de supervivientes dejando clara su postura como líder natural del mismo, mientras el Doctor intenta comunicarse con los seres bidimensionales, ya que desconocen si los daños que están provocando son conscientes o derivados de su intento de alcanzar nuestro universo.

Viendo que los ataques no disminuyen a pesar de los intentos de comunicación, y con la TARDIS cada vez más indefensa (los seres parecen alimentarse de su energía para poder alcanzar nuestras tres dimensiones o reducir las nuestras en forma bidimensional), el grupo se dispone a huir por unos túneles subterráneos de tren. Los seres se vuelven más peligrosos mientras experimentan con las formas tridimensionales, y al mismo tiempo absorben más y más energía de la TARDIS; ésta se encierra en sí misma en modo asedio poco después de que el grupo la pierda accidentalmente. Es el momento que más pone a prueba las capacidades de Clara: los enemigos son más peligrosos que nunca, y sin los recursos del Doctor (a riesgo de morir ahogado según los sistemas vitales de su nave se agotan), no dispone más que de su propia inteligencia para salvar el día.

La TARDIS en modo asedio se asemeja mucho a la Pandorica.
Finalmente, logra engañar a sus enemigos gracias a un grafitti para que reinicien la energía de la TARDIS, y el Doctor es capaz de utilizar su tecnología para expulsarlos de nuestro plano (no pun intended) dimensional. El Doctor les deja muy claro que ha intentado dialogar para entenderles, pero que ellos no lo han querido, y que debe actuar en consecuencia. Esto plantea varias ideas interesantes. La primera, la definición básica del Doctor como “el hombre que se enfrenta a los monstruos”, con algunos toques de “Dios sabe que he intentado hacer esto por las buenas” que tienen cierta reminiscencias a la personalidad del Décimo Doctor (quizás el ejemplo más claro de esto podemos encontrarlo al final del especial de Navidad The Runaway Bride). La segunda es que el Doctor es muy consciente de que un monstruo no es una persona ni un alienígena descerebrado que resulta un peligro para otros, sino que un monstruo es aquél que decide comportarse como tal.

Tanto el Doctor como Clara se lamentan por no haber podido salvar a todo el mundo, pero Clara manifiesta que teniendo todo en cuenta, la balanza ha resultado positiva para el mundo. Cuando el Doctor replica que él piensa en esos términos para que nadie más tenga que hacerlo, Clara replica que ella ha sido el Doctor durante ese día, y que fue un buen Doctor. Presionado para que lo admita, el Doctor termina diciéndole a Clara que fue un Doctor excepcional… Pero que el haberlo sido no tiene que ser necesariamente bueno. Una nueva autocrítica del Doctor hacia su persona, y una nueva preocupación de éste hacia la influencia que supone sobre sus acompañantes (se sabe que el tiempo en la TARDIS ha cambiado a sus viajeros, el mismo Doctor lo admitía en el capítulo anterior, Danny le ha acusado de comportarse como un oficial liderando soldados, y anteriormente lo había sido por sus enemigos de convertirles en guerreros) y la posibilidad de convertirles en todo lo que él desprecia de sí mismo. Clara parece tener lo que hay que tener para asumir las pesadas responsabilidades que supone ser el Doctor… Para concluir uno de los mejores episodios de la temporada, una última e inquietante escena nos muestra a la misteriosa Missy observándola y concluyendo que ha escogido bien.

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