viernes, 8 de febrero de 2013

Star Wars: ¿una nueva esperanza?

Hace mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana... Surgía La guerra de las galaxias (cuyo resultón título, pese a la equívoca traducción española, ya ha sido prácticamente fagocitado por las nuevas generaciones como Star Wars), una película sencilla (subtitulada como Episodio IV: Una nueva esperanza), que mezclaba aventura y ciencia-ficción y estaba destinada a convertirse en una película de culto. Un destino al que ayudarían dos secuelas que terminaban por asentar los conceptos y cerrar (aparentemente) el círculo de la primera, añadiendo diversas vueltas de tuerca que harían inmortales a sus personajes.


No sería hasta finales del siglo pasado cuando La guerra de las galaxias (aka Star Wars) volviese a las grandes pantallas con una trilogía de precuelas que nos contaba lo ocurrido durante el particular descenso a los infiernos de Darth Vader, el más icónico villano de la trilogía original. Previamente, George Lucas (el padre de la saga) había reestrenado en las salas las primeras películas, para reforzar su universo en el imaginario colectivo (por no hablar de obtener pingües beneficios en taquilla con apenas un remozado digital).

Pero el universo Star Wars no había estado, como quien dice, congelado en carbonita durante ese interregno de películas. Lucas ya había demostrado ampliamente ser un maestro del merchandising, y paralelamente a ellas había surgido lo que se denominó como un universo expandido, historias novelizadas y en comic-books narrando (la gran mayoría) historias más allá de la trilogía original, algunas de las cuales gozaron de una calidad que hicieron soñar a los fans que servirían de base para unos hipotéticos Episodios del VII al IX.

Ya quisiera Carrie Fisher haber envejecido tan bien como en el universo expandido.

Sin embargo, he aquí que tras revitalizar su franquicia con la nueva trilogía (y una serie, y el paso al 3D de todas sus películas, y...), el buen Lucas decidió jubilarse, no sin antes dar un último golpe de efecto sobre su saga: venderla a Disney. El conglomerado empresarial de Disney, que ya se había hecho con la editorial Marvel varios años atrás, se hacía con el destino de aquella galaxia tan lejana, y que sin embargo resultaba tan cercana para los corazones de millones de aficionados.

¿Qué significa esto? Significa principalmente que vamos a tener Jedis para rato, empezando por una nueva trilogía, conformada por los hasta ahora hipotéticos Episodios del VII al IX. Pero más aún, significa que la creación se libera del control directo de su creador, que había vigilado de cerca los conceptos de su universo particular. El genio había salido de la botella, y cuando (por decir un ejemplo) Lucas había ordenado explícitamente que nadie profundizara en el pasado de Yoda o en su posible raza, Disney ya baraja la posibilidad de hacer un spin-off con el sosias galáctico de Jordi Pujol (¡chistes de hace 10 años!) como protagonista absoluto.

Yoda, meditando frente a la caverna españolista.


También están en proyecto una película en donde se cuenten las aventuras de un joven Han Solo (¿qué habrá sido del qué hacía del jovencito Indiana Jones? ¿Estará ya demasiado talludito para encarnar a un Solo veinteañero?), una serie de televisión con historias paralelas a la saga principal, con nuevos personajes (a decir verdad, debe reconocerse que esta idea ya se arrastra desde Lucasfilms), y quien sabe cuantos spin-offs más. Pero todo el mundo sabe que la verdadera carne en el asador se pondrá con el episodio VII, previsto para el 2015.

¿Que supone esto? Sobre todo, incertidumbre. No tanto por lo que pudiese perpetrar alguien que no sea Lucas (ya hemos tenido algunas ideas por su parte que... Sí, te miro a tí, Jar Jar Binks), sino porque la puerta está abierta a todo, excepto a adaptar historias ya hechas en el universo extendido. De hecho, no sabemos si el universo extendido se mantendrá "canónico" tras las nuevas películas, es decir, si la nueva trilogía invalidará lo contado anteriormente en otros medios. Personalmente, considero improbable que salvo tangencialmente, esto suceda; las reediciones de productos anteriores conllevan demasiados beneficios económicos en potencia (beneficios que se verían reducidos con una maniobra así, que invalidaría esos productos para el fandom más extremo y purista).

Muchos de esos fans se conformarían con que esto también fuese canon.


Los actores más importantes de la saga original, a saber, Mark Hamill (Luke Skywalker), Harrison Ford (Han Solo) y Carrie Fisher (la princesa Leia) ya se han mostrado dispuestos a una posible participación en la nueva trilogía. Esto (salvo posibles flashforwards), y debido al paso del tiempo, nos llevaría más de 40 años después de la trilogía original, por lo que no se descarta que aparezcan como simples cameos, para dar paso a unas nuevas generaciones de Skywalkers, Solos o simplemente una nueva generación de Jedis.

Los aficionados sólo podemos esperar que traigan consigo historias tan redondas como aquellas narradas en la Trilogía de la Nueva República (en donde el almirante imperial Thrawn intentaba sofocar el asentamiento político de la Rebelión utilizando el perturbado clon de un maestro Jedi para coordinar a sus tropas) o la Trilogía de la Academia Jedi (donde Luke intentaba reformar la desaparecida Orden Jedi, al tiempo que una base secreta imperial revelaba un nuevo peligro para la Nueva República en la forma de superarmas como el Devorador de Soles).

6 comentarios:

Fosforo dijo...

Cuando esto sucedió yo dije que lo mejor que le podía pasar al Universo Star Wars es alejarse de las manos temblonas y cada vez más seniles de un George Lucas que ha demostrado no haber entendido las claves del triunfo de su propio producto, si bien las ha sabido explotar muy convenientemente.

Puestos en esta tesitura tan pesimista, reconozco que los globos que van saliendo, lor rumores variados, no me convencen. No veo necesario hacer spin offs de películas (de hecho, no le ha dado demasiados buenos resultados, ni de calidad ni de taquilla, a las franquicias de supertipos). Creo, y espero, sinceramente, que Disney no los realizará, al menos en cine.

Yo soy optimista respecto a este cambio de manos. Como dije en su momento, no hay que olvidar que gracias a Disney existen cosas como la primera película de Piratas del Caribe, un buen ejemplo de película fantástica y de aventuras bien llevada.

Pero si todo resulta mal y la cosa se jode... bueno, seguiré pensando que es mejor que la caguen con sucesivas continuaciones a que sigan alterando el producto original, una filia de Lucas que dudo que compartan los nuevos propietarios de la franquicia.

Javi dijo...

Ya te lo expresé una vez en una conversación, Pelayín.

En mi opinión, que tal vez no sea bienvenida ni compartida por el resto aunque sí espero que sea respetada y entendida, estamos asistiendo a un cierto empobrecimiento del panorama cinematográfico. No soy experto así que no voy a añadir "en los últimos tiempos" a la anterior afirmación, pero es la impresión que me da.

En los cines no hay más que sagas, vueltas y revueltas a historias ya contadas, con aciertos eso sí, pero al fin y al cabo, creo que en muchos casos no hay nada realmente nuevo. ¿Cuántas veces nos han contado la historia de Batman? Con puntuales ÉXITOS con mayúsculas, sí. ¿Cuántas veces nos han contado las historias de los demás superhéroes? Unas cuantas, y ahora se añaden nuevos a la lista, lo cual por lo menos da un nuevo ángulo desde el que mirar el asunto.

El éxito comercial de Lucas no se puede poner en duda cuando se ha jubilado en las condiciones en que se ha jubilado. Lo cierto es que ha hecho cosas lamentables, que no hubiera pasado nada por no haberlas visto nacer... pero así lo quiso él y oye, adelante.

Pero me sumo al miedo generalizado que provoca lo que pueda hacer Disney con el producto La Guerra de las Galaxias. Para mí, el universo de la saga original fue lo suficientemente grande, profundo y emocionante por sí sólo, y no hablemos ya de la riqueza musical, que dio para ediciones orquestadas que duran tanto como la propia película. La nueva trilogía sólo me aportó el "ah, Lucas cree que es así" con el impresionante John Williams gustándose ya sólo puntualmente en los episodios I, II y III.

A veces me pregunto por qué no hemos sabido cerrar La Guerra de las Galaxias, dejarla enriquecerse con los libros, que algunos ofrecen emocionantes aventuras, y ya está. Y creo que eso sucede por dos razones:

- Una, el producto es potencialmente tan valioso que nadie quiere renunciar a ganar algo de pasta con él.

- Y dos, en el fondo, a todos, A TODOS, nos hubiera gustado ser los responsables de crear la trilogía original. Y por eso hay tantos que desean hacerse con el producto, para ser dueños de lo que sueñan con haber creado ellos mismos.

Un saludo en mi retorno a este blog.

Superlayo dijo...

Fósforo: Yo no soy alarmista. Ni cuando Disney compró Marvel ni ahora me puse en lo peor. Creo que se pueden hacer productos dignos y no necesariamente ñoños, y que Disney ha demostrado merecer nuestra confianza con cosas como Piratas del Caribe (que bien menciona) o Los Vengadores.

Dicho lo cual, me inquieta un poco más que se desvirtúe el espíritu de "esto es lo que es, y más allá de esto puede obviarse o no, a voluntad" con spin-offs cinematográficos más allá de los Episodios.

Pichu: Yo, como ya he dicho, no soy tan pesimista. A nivel personal, a Lucas le he perdonado todas las mamarrachadas de la nueva trilogía (que dentro de poco será la trilogía-precuela) por ese cierre espectacular y redondo que para mí supuso La venganza de los Sith.

Una nueva trilogía bien podría traer consigo unos momentos tan genuinos como los que comento. Y sin embargo, no dejo de sentir inquietud al pensar si una corporación sabrá cuando parar en lo cinematográfico, y cuando empezarán a mear fuera del tiesto.

No se me escapa pensar, también, que nuestra generación es la del Star Wars de entreguerras; nos encontramos con la original ya creada, y bebimos de quienes la vieron crecer, pero aún pudimos identificarnos con la nueva (precuela) trilogía.

Y sin embargo (y nuestra reciente experiencia con Indiana Jones ha demostrado), hay generaciones para quienes Star Wars son los Episodios I al III (y para quienes los Episodios VII al IX significarán lo mismo que para nosotros las precuelas), y la nueva trilogía de secuelas significará para los más niños de ahora su primera toma de contacto con este universo de ficción.

Y el problema de esto es que nos resulta incómodo porque empieza a recordarnos que empezamos a hacernos mayores. Es el mismo sentimiento de rabia interior que nos lleva a defender ante las nuevas generaciones las películas originales, frente a las precuelas. Es el sonido de nuestra propia obsolescencia.

Fosforo dijo...

Yo creo que la clave de Star Wars la ha apuntado bien Javi (¿o es Pichu?): Todos tenemos LA idea de cómo debería ser Star Wars, y uno tras otro todos los que puedan tener la opción de hacer Star Wars intentarán meter SU idea, porque evidentemente es la buena. Lo cual es un problema.
También ocurre con los superhéroes.
Y es curioso que ambas cosas, Marvel y Star Wars, hayan sido los objetivos en los últimos años para Disney. Hay alguien ahí que ha pensado mucho, y no ha comprado al azar unas franquicias rentables. Son mitologías, son inagotables, mucho más que una vulgar "saga".
Pero dentro de esta situación, creo que el presente no nos permitirá juzgar correctamente las piezas que vayan componiendo estas mitologías. Cada añadido nuevo nos será ajeno, estará fuera de los principios religiosos que hemos aceptado como dogma de este mundillo, y las mediocres historias del Universo expandido (no todas) nos despiertan más simpatía que las mediocres precuelas de Lucas.

Partiendo de este punto, creo que aún así existe una diferencia de calidad, un salto cualitativo entre unas obras y otras de Star Wars, y en ese sentido, solo en ese sentido, me alegro de que Star Wars ya no esté en manos de Lucas, que, personalmente, creo que ha perdido buena parte de sus ideas de calidad. Incluso aceptando El ataque de los clones como una legítima parte de la historia, es una mala película, es aburrida, lenta y vacía de contenido, sin entrar a discutir elementos de continuidad mitológica.

Por cierto, siguiendo con el rollo de la mitología, creo que la "continuidad" establecida, y la separación entre "lo que vale" y "lo que no vale" es un tema totalmente baladí. Para cada uno la continuidad será la que queramos, y las contradicciones, solapamientos y reciclaje de ideas las aceptaremos o ignoraremos, como hacemos ahora con las de la mitología griega.

Anónimo dijo...
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