viernes, 1 de febrero de 2013

¿Qué es un webcómic? (2)

Decíamos la semana pasada que un webcómic es mucho más que un cómic en la web, puesto que las posibilidades de la edición digital son mucho más amplias que en el formato papel (una mayor interacción con el lector, facilidad de acceso, gratuidad, referencias casi inmediatas a la actualidad, etcétera, etcétera). Si exceptuamos algunas tiras de prensa (que ofrecen una vis comica de lo actual), uno entendería que el webcómic es un formato mucho más libre que el tradicional. Y sin embargo, la graduación, el ritual paso de edad de un webcómic, la aspiración de muchos autores, es el paso al papel. ¿A qué se debe esto?

Hay varias razones. No podemos obviar, lógicamente, la económica. El hecho de que el autor pueda sacarse un dinerillo con el esfuerzo que supone actualizar su webcómic puede verse recompensado si consigue que una editorial se fije en él (o autoeditándose). Aunque, dado el mercado, es difícil que una persona puede vivir únicamente de publicar cómics en nuestro país, siempre es un espaldarazo al autor el ver su obra en papel, y conseguir que se venda (algo a lo que ayuda el fandom, sus antiguos lectores, y las nuevas oportunidades de venta a través de Internet).

El incansable Andrés Palomino lleva ya 5 recopilatorios de sus Crónicas PSN.
¿Es arriesgado ese movimiento (tanto por parte de una editorial como de la autoedición)? No lo dudéis. Los seguidores del webcómic, sus grandes impulsores, pueden no estar dispuestos a pagar por algo que ya tienen gratis en Internet. Esto recuerda al eterno dilema de la piratería en Internet, sólo que en este caso, son los propios autores los que permiten la lectura gratuita de su obra. Dicho así, parece incluso que una parte importante de los compradores de la obra en papel tendrían que ser francamente estúpidos.

¿Lo son? Quiero pensar que no lo somos, y que nos gusta recompensar el esfuerzo del autor, y la calidad de su obra, pasando por caja y comprando sus recopilatorios, de haberlos. De todas formas, y de cara a los los lectores más fieles, los autores suelen incluir extras en ellos, tales como contenido inédito o participaciones de otros autores (ya sea en breves tiras cómicas o simplemente como sus interpretaciones de personajes que les son ajenos), que generalmente contribuyen a hacer el libro más atractivo.

El Vosque, recompensando a lectores habituales y recién llegados con un porrón de extras.

Y es que no debemos olvidar que, incluso aunque un webcómic tenga un número importante de fans, el público generalista también es un objetivo. Hay que tener en cuenta que el mundillo del webcómic es profundamente endogámico tanto en cuanto a autores (existen diversas comunidades establecidas a este respecto, como Wee o Subcultura) como lectores (que muchas veces saltan de un webcómic a otro por alusiones, homenajes o incluso cameos entre ellos), y que para un autor es un verdadero triunfo terminar en el catálogo de una librería no especializada, o incluso de una franquicia del comercio cultural.

Estas navidades llegué a ver el segundo volumen de RIP, de Aitor I. Eraña, en el Corte Inglés.
Sin embargo, podemos observar como los autores que se han visto consagrados de esta forma no han perdido su espíritu de interacción y buenrrollismo con sus lectores. Así, no es extraña su asistencia a diversos salones del cómic a lo largo del territorio nacional, patrocinando (y vendiendo) su obra, realizando dedicatorias y dibujos varios, o en comunicación directa con sus seguidores a través de las redes sociales. Aún llegando al papel, la magia del webcómic sigue generalmente su curso.

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