viernes, 11 de enero de 2013

Pan y mantequilla



No, no he enloquecido. No os vayáis, conozcáis la canción o no. Si no os gusta, no me juzguéis. Yo simplemente la he oído por ahí, y me ha dado que pensar. Ya sabéis como soy, cualquier cosa me hace pensar. Y esta vez no necesariamente sobre pan y mantequilla, pese a que aún recuerdo con cariño desayunar los fines de semana pan bimbo con mucha manteca y mucho azúcar, preparado por mi bisabuela con mucho amor.

Seguro que a vosotros también os despierta algún tipo de inquietudes. Que si opináis que los bocatas con mantequilla son una gochada, que si mover las caderas como gelatina recuerda más a tejido adiposo moviéndose solo que a un contoneo sexy, que si la frase de "sólo a tí te riego yo mi sirena" se acerca peligrosamente al bukkake... Todos tenemos nuestro mundo interior, y ahí tenéis los comentarios para explayaros con él.

Pero, y dado que ya conocéis como me gustan a mí los conceptos abstractos, me voy a centrar en una parte de la canción que se repite una y otra vez (pese a no dar nombre a la canción): "Sólo quiero un poquito de tu vida entera". Y ahora cuidado, que si vamos más allá del giro lingüístico tontorrón para darle romanticismo (o algo) a la canción, vienen curvas. Repetimos, para el que ande un poco despistado. Sólo quiero un poquito de tu vida entera.

¿Por qué el "entera"? Ese "entera" parece redundante; Quiero un poquito de tu vida (dejando a un lado cuestiones de ritmo) funcionaría prácticamente igual, más allá del juego lingüístico. El significado básico es el mismo: sólo quiero un poquito de tu tiempo, pasar tiempo contigo, patatín patatán. Todo podría anularse incluso cambiándolo por un Sólo quiero pasar contigo mi vida entera; se rompe un poco la métrica y la originalidad de la letra, pero admitámoslo, los tipos se hacen llamar Efecto pasillo, tampoco creo que hayan crecido declamando a Neruda.

Imaginemos que este encantador mozalbete (es un decir) fuese algo más siniestro. Volvamos a los clásicos, retomemos ese joya menor de Ende que es Momo y pensemos que pueda robarnos el tiempo literalmente, como aquellos hombres grises del cuento. Y una vez puestos en posición, dispongámonos entonces a analizar lo que podría significar que alguien quisiese y pudiese tener un poquito de nuestra vida entera.

Ya ni siquiera voy a entrar en los clásicos del género. No voy a meter dentro del poquito de vuestra vida entera esos puntos de inflexión que todos tenemos en nuestras vidas, que nos han cambiado como personas, que nos han hecho tomar un rumbo u otro, que han determinado (seamos conscientes o no) el rumbo de nuestra existencia. Supongamos que nadie (ni siquiera el Sr. Pasillo) va a tomar nuestros grandes momentos como si tuviese un derecho de pernada de nuestra vida (entera). Y sin embargo...

Dicen que la vida está en los pequeños detalles y, sea cierto o no, es una filosofía de vida a tener en cuenta. Pequeños momentos como una buena lectura a la hora del desayuno, una breve carcajada con la familia o los compañeros de trabajo o algo agradable que mirar paseando por la calle pueden alegrarme el día más gris y monótono. Supongo que a vosotros también. Ahora imaginaos que alguien pudiese quitaros eso a diario, un pequeño y selecto diezmo de tiempo durante toda vuestra vida entera.

A eso es lo que aspira el otrora encantador y ahora potencial crono acosador Sr. Pasillo. Ahora, que levante la mano al que la canción (a quien le gustase en un principio) le siga pareciendo bonita. Sí, eso me imaginaba. No hay porqué agradecerlo, gente. Estamos aquí para ilustrar este tipo de cosas al gran público. Hasta la semana que viene.

2 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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