viernes, 18 de enero de 2013

4x03. School reunion



Chicos, los que hemos tenido la suerte o la desgracia de ser hijos únicos, no hemos tenido más remedio que crearnos nuestros propios hermanos. No me refiero a crearlos a medida, de fingir con muñecos vestidos con ropa a que tenemos un hermanito o hermanita, ni siquiera a inventarnos un hermano invisible como algunos niños hacen con amigos.

Y es que los auténticos hermanos (sean de sangre o no) no nacen, se hacen; se forjan en experiencias compartidas, sonrisas, lágrimas, enfados y muchas, muchas conversaciones. Afortunadamente, yo tengo unos cuantos de estos "hermanos de otra madre", y la mayoría de ellos no se encuentran demasiado lejos de mi vida diaria. Y sin embargo, existen excepciones.

Al comenzar 2013, todo seguía igual: seguía teniendo trabajo, salud y bastantes cosas que hacer. Afortunadamente, y para empezar el año con mejor pie, también tuvimos una visita (relativamente por sorpresa y también relativamente larga) de vuestro tío Pichu. Si no tenéis un amigo equivalente a él, o no conseguís algo así en vuestras vidas, os compadezco sinceramente. Si lo tenéis, quedáis excusados para ir a buscarlo, darle un fuerte abrazo y volver.

A veces, olvidamos un poco como sentirnos realmente vivos, y alguien así nos ayuda a recordarlo. A veces, necesitamos la presencia de alguien que nos conoce mejor que nosotros mismos para tener las cosas claras. Todos deberían tener a alguien así, un primus inter pares en vuestro grupo de amigos. Una persona a la que se recuerde con nostalgia cuando esté fuera, y que dinamice el grupo simplemente estando de vuelta en casa.

En esos quince días escasos, recordamos como era ser grandes, reímos como si no hubiese un mañana, sentimos como si nuestros años de bachiller no estuviesen ya casi una década atrás. En algunos momentos, a principios de enero, pareció que el pasado, el presente y el futuro eran una misma cosa, y todo era más llevadero. Si tuviese que resumir el sentimiento de aquellos días en una sola frase lo diría así: Life was incredible again.

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