jueves, 6 de diciembre de 2012

Thou are a rascal: El Joker

"Stop me if you think you've heard this one before"




Batman, que hace ya muchas décadas que superó el estatus de superhéroe para alcanzar el de icono cultural, pone en duda a veces el apelativo de "super" para adoptar generalmente el de "justiciero", en tanto que depende de gadgets, tecnología y entrenamiento que no le conceden superpoderes como entenderíamos por ejemplo, a Iron Man. No es de extrañar, que entre el numeroso (y carismático) panteón de supervillanos que forman sus enemigos habituales existan varios sin poderes especiales. Y menos aún que entre todos ellos, el Joker brille con luz propia.

El Joker es el reflejo oscuro (aunque hablando del Caballero Oscuro, tal vez debiéramos decir el reflejo menos claro) de Batman a muchos niveles. Frente a la sempiterna seriedad del cruzado de la capa, el  criminal de la eterna sonrisa vive para su propio y enloquecido sentido del humor. Oponiéndose a la mente lógica del mayor detective del mundo, el autoproclamado príncipe payaso del crimen comete sus crímenes a través de pautas sólo comprensibles desde la locura.

Pero, aunque esto siempre ha sido así, la relación entre Batman y el Joker ha cambiado mucho desde su creación, allá por la primavera de 1940, en el Batman nº 1 (número que, aunque significativo, no debe ser confundido con el primer número en el que apareciese el hombre murciélago, en el 27 de Detective Comics apenas un año antes).

El Joker ha tomado muchas formas. Ha sido un criminal asesino, y ha pasado por fases de robos y jugarretas personalizadas en los que la lucha entre el bien y el mal coqueteaba con lo camp hasta extremos ciertamente paródicos. Pero hace mucho que volvió a ser un asesino psicópata, el que más miedo da, un Norman Bates que ni siquiera se molesta en esconderse tras las faldas de su madre. Un payaso que mataría a tu familia frente a ti si con eso rematase su chiste... Aunque sólo él entendiese la gracia.

Y esto es lo que nos lleva a una de sus historias más definitoria: La broma asesina (The Killing Joke), de Alan Moore y Brian Bolland. Pese a que el barbudo de Northhampton no lo considera uno de sus mejores trabajos, lo cierto es que en él consigue diseccionarnos no sólo al villano, sino también al héroe que se le enfrenta en menos de 64 páginas...

Desengranando las ocultas reglas del juego entre el murciélago y sus villanos, Moore juega igualmente con la virtual imposibilidad de romper el círculo vicioso de violencia entre ambos. No entraré a explicar la metanarrativa implícita en la historia, por considerar que ya se ha hecho mucho mejor de lo que yo podría aspirar.

La historia también profundiza en el pasado (multiple) y la supuesta filosofía del villano de eterna sonrisa, quien durante todo el cómic intenta demostrar que cualquiera puede terminar como él si tiene un día lo suficientemente malo, que Batman no es mejor que él, y que res Batman serán capaces de romper el círculo vicioso de violencia entre ambos.

Sin meter en consideración a aquellas personas que han doblado en animación al personaje (aunque encontramos dobladores de cierta relevancia como Mark Hamill o John DiMaggio), el Joker ha sido interpretado por tres personas diferentes a lo largo de su historia, adaptando (en ocasiones dando forma) a las distintas interpretaciones del Joker que apareciesen en los cómics de la época. Lo cierto es que en la gran pantalla siempre han dejado respirar bastante tiempo entre unas interpretaciones y otras.

César Romero abrazó plenamente el particular estilo camp de la serie de los 60 y su subsiguiente película. Jack Nicholson se comió con patatas a la oscura figura del Batman de Burton (a finales de los 80) con su histrónica interpretación (perfecta para el actor y el personaje). Y Heath Ledger hizo suyo al personaje dándole otra vuelta de tuerca al personaje con su interpretación más siniestra hasta la fecha (homenajeando incluso a La broma asesina con sus múltiples historias sobre su cicatriz) que le haría ganar un Oscar póstumo por su papel a mediados de la década pasada.

Actualmente, en Estados Unidos se publica la saga Death of the family, en la que el payaso nuevamente ha reinventado su personalidad (algo periódico y que se ha vuelto sello propio de su locura) en algo incluso más siniestro (lo que puede observarse también en su nuevo look) y se está enfrentando no sólo a Batman ni a todos sus aliados, considerando que éstos únicamente le hacen más débil, y que es su deber como bufón destacar las debilidades del rey de Gotham que es el Caballero Oscuro. Nada nuevo, y parece que todo está ya inventado en el género. Nuevamente, Joker y Batman presentados como dos caras de una misma moneda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Álvaro

Genial villano para empezar, a parte de que pienso que Batman es el personaje con una de las mejores galerías de villanos, si no la mejor, para mí el Joker se come con patatas al Espantapájaros o a Dos Caras (que siempre me ha gustado).
La primera vez que supe de este payaso fue por la serie de dibujos y por la peli de Burton, pero después de leer los cómics, con ese enfrentamiento eterno con Batman (cuando desaparece este, que rehace su vida y cuando vuelve se traya otra vez es la leche XD), que prácticamente no se sepa nada de él por los variados orígenes y detalles, y esas reinvenciones constantes que tiene (por lo que todas las interpretaciones de cine y TV no tienen porque ser inexactas, este tipo literalmente no sabes por dónde te va a salir), es un villano simplemente genial. Luego ya, cuando leí la Broma Asesina me quedé anonadado, y encima el remate que le hace a Gordon en Tierra de Nadie cuando le mata a la mujer... buf. Ya no digamos la saga actual en USA, que este tipo me lo encuentro por un callejón y no sé dónde meterme XD.

Muy bien comienzo Pelayín, a ver si sigues escogiendo más de mis villanos favoritos!

Superlayo dijo...

Álvaro: El Joker es tan icónico como Batman, creo yo. Y hacen bien en reservarlo (más o menos) en los últimos tiempos para cosas relevantes, porque es como da más miedo (que es lo que tiene que hacer). ¡Coulrofobia al poder!