viernes, 14 de diciembre de 2012

Thou are a rascal: El Castigador

Me, I know where I stand. And I don't worry about it. Because when it's over, when they're all dead and the war is over... There'll still be one bullet left. To clear all accounts.



Los años 70 del siglo pasado fueron convulsos para Marvel, la industria del cómic y la sociedad estadounidense en general. Durante el verano de 1971, Stan Lee plantó cara al Comics Code Authority (la comisión censora que había controlado la publicación del comic-book estadounidense desde el inicio de la caza de brujas del Dr. Wertham en los 50) con una trilogía de cómics de Spiderman (su personaje más popular) tratando el tema de las drogas.

Dos años después, la Casa de las Ideas se atrevía a asesinar, dentro de sus páginas, a la novia de un héroe con la que varias generaciones había crecido. Muchos estudiosos del comic-book marcan a la muerte de Gwen Stacy como el final de la llamada Silver Age y el comienzo de una más oscura Bronze Age: la aparición del Castigador en 1974 es una prueba más de ello, y su evolución de villano de Spiderman a un antihéroe poseedor de varias colecciones más adelante, otra.

Frank Castle, alias el Castigador (Punisher para los amigos angloparlantes) es un hijo de su época. Una época en donde el ejército norteamericano estaba recibiendo todo un bofetón por el desarrollo de la guerra de Vietnam, que es de donde procede Castle. Veterano de la guerra de Vietnam vuelto a casa, Castle declara una guerra contra el crimen desde el momento en que toda su familia (su mujer, su hijo y su hija) mueren en mitad de una guerra de bandas en el neoyorquino Central Park.

Pero el Castigador no es un policía, ni un superhéroe. Su guerra personal va mucho más allá de la venganza, como su justicia va mucho más allá de los tribunales. Castle es juez, jurado y verdugo guiado por una sencilla regla: si eres culpable, estás muerto. A Frank, como a Harry el sucio (interpretado por Clint Eastwood a partir de 1971) la muerte de los criminales le alegran el día, pero en ningún momento les da la oportunidad de sentirse afortunados.

Faltaba más de un lustro para que el musculoso Rambo nos hablase de los horrores de Vietnam, un poco menos para que el maestro Coppola hiciese lo propio en Apocalipsis Now. Sin embargo, la sociedad ya estaba recibiendo de vuelta sus buenos puñados de soldados traumatizados por la guerra, y antes que Castle, Flash Thompson (reconvertido abusó en la colección de Spiderman) ya había demostrado en páginas de cuatricomía que una guerra cambia a un hombre, y que a veces su final sólo marca el final a otra más complicada.

Pero el primer auge del personaje se produce a partir de 1986 y durante gran parte de los 90, una época en donde América estaba en guerra contra el creciente crimen, y en donde sagas como La jungla de cristal, Arma letalTerminator inundaban al gran público con escenas de justicieros de gatillo rápido, haciendo evolucionar el entretenimiento violento a una fase más allá. No es de extrañar que el apogeo del Castigador se produjese en estos años, después de la progresiva implantación del concepto del "asesinato justo" dentro de la cultura popular.

¿Qué recomendar de este personaje? Si gustáis del género que acabo de tratar, os gustarán incluso los peores (bueno, quizás no tanto) números de esta primera etapa. Sin embargo, los que quieran algo más, historias con más empaque, estáis de enhorabuena, porque las hay. Uno se pregunta como han podido ver la luz bazofias como sus adaptaciones cinematográficas hasta la fecha, existiendo lecturas de una base tan sólida.

En esta línea recomiendo The Punisher MAX, la primera colección del protagonista emplazada en una línea específicamente destinada a adultos y en donde Garth Ennis (ya tomándose en serio y dejando el humor negro que caracterizó su primera etapa aparte) guionizó verdaderos thrillers en viñetas, tratando temas nada simplistas (pese a las miras de su protagonista) como el esclavismo corporativo, las mafias balcánicas, el fraude corporativo o los tejemanejes (más o menos públicos) de organizaciones como la CIA, la difunta KGB o el IRA.

Y para quienes prefieran algo menos realista está PunisherMAX (sin el The), guionizado por Jason Aaron y dibujado por Steve Dillon, en donde se narra el enfrentamiento entre el Castigador y un nuevo Kingpin del crimen neoyorquino. Altamente recomendado pese a sus exageraciones (o quizás con ellas, Punisher no es un personaje que pudiésemos llamar realista con facilidad), esta serie limitada de 22 números presenta, sin embargo, una de las mejores disecciones psicológicas del personaje que jamás haya visto, teniendo en cuenta todos sus elementos fundamentales: Vietnam, el crimen y su familia.

2 comentarios:

Pedro dijo...

Hola, Pelayo, gracias por dedicarme este post. Pues, mira, no conocía a este personaje, me sonaba vagamente que se había hecho una peli mala hace años, pero poco más. Pero la cronología que presentas me parece interesantísima, y muy pegada a la historia del cine popular americano, y a la evolución de un actor como Lee Marvin, que en los 60 hacía de malo, y en los 70, matando al mismo número de personas en una peli, hacía de protagonista. El prota de los 70 ya no era el caballero que rescataba gatitos de los árboles, sino un tipo tan ultraviolento como los enemigos a los que se enfrentaba la sociedad americana (mencionas a Harry el sucio, añadámosle a Bronson...). Me recuerda a Nixon y a la teoría del Madman: hacer creer a los comunistas que Nixon estaba loco y estaba dispuesto a bombardear cualquier cosa y a llevar los conflictos a una explosión apocalíptica. En esa línea, años después, un héroe reaganiano y veterano del Vietnam como el prota de "Arma Letal" jugaba con la locura y solía tener explosiones finales de furia homicida, tipo Aquiles.

En esa línea, me sorprende constatar una curiosidad del cine americano con su relación con el comic: mientras que comic y cine evolucionaban exactamente en la misma dirección en los 70 y 80, tanto en violencia como en antiheroísmo (y eso sin hablar de crumb y otros comics contraculturales y ligados a tribus urbanas), el cine que se hacía sobre comic, parece que lleva como 20 años de retraso. Cuando se hace la primera gran peli de Superman (1978) ya parece estar en marcha esta revolución moral, per el cine, quizá por empezar de cero, y por dirigirse a un público general, se va a lo básico, y tienen que pasar 30 años para que llegue a la gran pantalla las variantes más oscuras y complejas de los superheroes, como las aportaciones de Alan Moore de los 80, o la muerte de superman a principios de los 90. Posiblemente todo sea una cuestión de evolución generacional, ir llevando poco a poco el mundo del comic, como la ciencia ficción y los marcianos, de los frikis al gran público.

En cuanto a la relación entre el comic y el presente, me gustaría recomendar una película que pasó bastante desapercibida, peor que creo que es la mejor película a la hora de ligar la creación de un comic con el momento en el que sale, vertebrando las historietas con la vida del autor y la realidad de autor y público: "El gran Vázquez". No sólo hace un retrato perfecto de la Bruguera de los 60, sino que creoq eu, aparte de Watchmen, es la única película que mezcla abiertamente comic, vida del autor y momento histórico.

Nada más, un fortísimo abrazo.

Superlayo dijo...

Pedro: La descoordinación entre cómic y adaptaciones al cine es probable que se dé por la razón generacional que tú comentas; intentando atraer tanto a los críos o chavales como a los padres que pudieron crecer con esos personajes.

El que obras de los 80 en adelante no se hayan llevado al cine salvo tardíamente (y mal, en no pocas ocasiones) lo considero directamente ligado a la crisis que sufrió la industria del cómic norteamericano durante los 90 (un proceso complejo y casi tan fascinante como el relativo al Comic Code Authority) que hizo que la calidad de los mencionados tebeos subiese en violencia, pistolones enormes y dientes apretados (y bajase en calidad), provocando que la industria del cine ni siquiera mirase al cómic, prácticamente, hasta la llegada del siglo XXI (cuando ya comenzaban a apreciarse brotes verdes) con el Spiderman de Sam Raimi y el X-Men de Bryan Singer.

Respecto a El gran Vázquez, la considero una gran película en todos los sentidos que tú comentas. Sinceramente, lamenté mucho que no se promocionase más y que durase tan poco en las salas, porque es de las pocas películas españolas recientes (aunque reconozco no ver demasiadas) que me ha gustado.

Santiago Segura bordaba el papel de un Vázquez genio y figura hasta la sepultura, envuelto en el mito y anécdotas que tradicionalmente se le atribuyen (sucedidas o forjadas por él mismo).

De esa época tengo pendiente de leer un tebeo español reciente, llamado El invierno del dibujante, que narra como varios dibujantes de la época, incluido Escobar (creador de personajes clásicos como Zipi y Zape o Carpanta) intentan crear una editorial propia.