viernes, 9 de noviembre de 2012

4x01. The Impossible Return

Si este blog languideció lentamente durante 2011, para dar a finales de este año y 2012 lo que parecieron sus últimos estertores agónicos... ¿Quién podría pensar en que fuese reactivado? Si este blog dejó de actualizarse porque el que suscribe tenía demasiadas cosas por hacer como para darle una continuidad razonable, ¿quién podría predecir que volviera, en un momento vital en el que ha visto las obligaciones que le planteaba la vida, y las ha doblado? ¿Puede volver a abrir lo que nunca se cerró?

Existen varias razones para reabrir las puertas de la Covacha. En primer lugar, me gusta escribir. Cuando estoy en racha, cuando consigo encontrar tiempo que dedicar a ello, escribir consigue darme un subidón que supongo comparable al que tienen los deportistas cuando entrenan o juegan a un deporte. En momentos muy concretos, la escritura me ha proporcionado esa sensación indescriptible que toda persona debiera poder sentir al menos una vez en la vida: la de haber nacido para hacer algo, quizás no profesionalmente, quizás no de cara al público... Pero sintiéndose realizado, en última instancia.

Eso nos lleva a la segunda razón... Y es que me gusta ser leído. En gran medida, el redescubrir eso se lo debo al señor (es un decir) Fósforo Blanco, que me pidió que participase en su blog coral, Crisis Creativa, durante el verano (de ahí surgió un post sobre Carl Barks que aún espera una segunda parte que quizás llegue el verano próximo, si me invitan, y del que estoy especialmente orgulloso).

Podría ser un poeta (si ese fuese mi tercio) que escribe versos que languidecen en una pequeña libreta dentro del armario, pero no lo soy. Pese a que incluso en sus mejores momentos, esta santa casa nunca fue un maremagnum de comentarios e interacciones con el público, lo cierto es que guardo buenos recuerdos de la sensación de que a un pequeño número de personas les importaba y les gustaba lo que yo pudiese decir. Seamos francos, sienta bien al ego.

La tercera razón es una mezcla de ambas... La escritura de este blog fue en su momento una válvula de escape y, con un poco de suerte, volverá a serlo. No tengo pensado inventar la cuadratura del círculo; la Covacha seguirá siendo prácticamente lo que fue, quitando lo que en su día fue Astonishing Andrew, que queda en barbecho con la esperanza de que algún día aparezca la oportunidad de plasmarlo en el medio en el que mejor encajaría, la historieta.

Hace ya cinco años que comencé este blog, y puede que se note, o puede que no. Seguiré hablando de cómics, libros y series que me gustan, aunque quizás descubráis mi visión de algunas nuevas desde la última vez que escribo. Seguiré reflexionando sobre ideas puntuales, aunque parezcan inconexas de un post a otro. Seguiré donde lo dejé, y gracias a la magia de twitter, espero hasta recuperar a algunos de los incondicionales. Un cariñoso saludo a ellos, y una cálida bienvenida a los nuevos. Permanezcan atentos a sus pantallas.

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