jueves, 16 de junio de 2011

X-Men: Primera Generación (2)

Quisiera empezar con las palabras de un amigo, cuya primera impresión respecto a X-Men: Primera Generación fue que tenía "una pinta de película de serie B para fans increíble". Uno de mis mejores amigos, amplio conocedor de los mutantes, respondió a mi sugerencia de ir a verla con la rotunda afirmación de que pasaba "de más Marvel inventado". Lo cierto es que el planteamiento de la misma era extraño (que no inapropiado) en varios sentidos.

En primer lugar, estaba ambientada en los 60. Un detalle que encajaba a la perfección con lo presentado en la trilogía original (no en vano, la infancia de Magneto en un campo de concentración nazi requería esa distancia cronológica), y resultaba un guiño al origen editorial del cómic X-Men (luego Uncanny X-Men) en 1963, pero que presagiaba un estilo quizás demasiado retro para los tiempos que corren.

En segundo lugar, y dejando aparte a Xavier y Magneto (el desarrollo de cuya amistad aparecía como el reclamo más importante de la película), los estudiantes originales de la escuela Xavier para Jóvenes Talentos se correspondían muy poco con sus homólogos del cómic, y ni siquiera con los profesores de la escuela (Cíclope, Jean Grey, Tormenta; esta última haciendo un cameo en Cerebro) que aparecían en las primeras películas. De hecho, tan sólo la Bestia correspondía con el quinteto original de los cómics y, al mismo tiempo, había aparecído en X-Men: el desafío final (Mística había sido un personaje recurrente en anteriores películas, pero no perteneció a la Patrulla-X).

No obstante, la película consiguió convertir posibles defectos en virtudes. El contexto ganó empaques al poner parte de su peso en la situación política mundial de la Guerra Fría y, más concretamente, en la crisis de los misiles cubanos, y poder ver a Erik Lensherr (aka Magneto, interpretado por un Michael Fassbender en estado de gracia. ¿Alguien más le ve como James Bond?) cazando criminales de guerra nazis añade cierto interés al metraje. Quizás lo más negativo de esto sea la ingenuidad de las fuerzas de seguridad estadounidenses (atención al padre de William Stryker, villano de X-Men 2) y una estética ligeramente excesiva en lo sesentero (si bien el aspecto de la Reina Blanca es apropiado en el entorno del Club Fuego InfernalSebastian Shaw recuerda por momentos a Hugh Hefner).

Respecto al reparto de personajes, el uso de personajes es adecuado para conseguir una distribución más o menos interesante de poderes, con guiños a los seguidores del cómic (Kaos, hermano de Cíclope; Banshee, miembro desde la Segunda Génesis) y personajes menores (Ángel Salvadore, Darwin) que proporcionan algunos minutos interesantes de metraje, mientras que el peso de esta plantilla de segundo nivel recae especialmente en Bestia y Mística.

Entre ambos se plantean los complejos físicos que acompañan a algunos mutantes y prácticamente a todos los adolescentes, destacando el simbolismo que la Patrulla-X siempre ha tenido (y por ello ha sido la colección preferida por minorías raciales, sociales o sexuales durante muchos años): la sensación de no encajar en la normalidad del mundo, de ser temido, despreciado u odiado por el resto, la alienación que en algunos es una fase, y en otros toda la vida, en suma.

¿Es X-Men: Primera Generación una buena película? Sí, aunque no exenta de fallos. Los guionistas parecen perder la capacidad para mostrar el carisma de Magneto durante los últimos minutos de metraje, a pesar de que lo han mantenido en alza durante toda la película, y la personalidad de Xavier también evoluciona negativamente de un personaje real a un santurrón, por ejemplo. Los posicionamientos morales parecen haberse dejado (en general) para una mayor profundización en otras películas (se habla de que la FOX pretende conformar una nueva trilogía). Pero personalmente considero que esta adaptación/revisión posee más virtudes que defectos, y es una buena forma de reengancharse a la cinematografía mutante.

3 comentarios:

W (Wherynn) dijo...

Tu y tus monstruitos... mounstruitos..!

Viva el pollo en el ojal!

Bs!

Superlayo dijo...

Eva: Es el comentario más racista que jamás te haya visto. ¡Los mutantes también son personas!

Mariana Hernández dijo...

Ya quiero ver la siguiente entrega de esta película, que buenos efectos especiales y January Jones es hermosa y gran interprete como Ema Frost. Yo no la quería ver pero vaya que me sorprendió.