miércoles, 22 de junio de 2011

Maus (1)

Maus (a veces acompañado por el subtítulo de Relato de un superviviente) es el título de una novela gráfica creada por Art Spielgelman, en la que narra las vivencias de su padre en la difícil situación de una Polonia cada vez más influenciada por el Tercer Reich, hasta que fue encerrado en el campo de concentración nazi de Auschwitz. La obra mereció, en 1992, lograr un Pulitzer, siendo hasta la fecha el único cómic en alcanzar tal honor (uno más entre los muchos premios con los que ha sido galardonado).

En 1977, Spielgeman comenzó a editar episódicamente su historia en la revista RAW, que coeditaba junto a su mujer François Mouly, desde su número 2, pero detuvo la publicación en 1986, cuando intentó paralizar el estreno de la película de animación An American Tail (comercializada en España como Fievel y el Nuevo Mundo) de Spielberg, que presentaba las peripecias de una familia de ratones judíos procedentes de Rusia que se veían obligados a emigrar a Estados Unidos por la violenta presión de gatos cosacos.

La demanda se consideró improcedente, y Spielgeman decidió dividir Maus en dos volúmenes, publicando su primer tomo (Mi padre sangra Historia) ese mismo año de 1986. [1] La narración de Maus fue reiniciada en RAW en 1989 hasta que alcanzó su final. Unidas éstas a las últimas entregas de 1986, en 1991 se publicó el volumen II (Y aquí comenzaron mis problemas); no sería hasta 2003 que ambos volúmenes fueran publicados conjuntamente en un único ejemplar.

El título de Maus no proviene como referencia al carro blindado alemán (el Panzer VIII Maus), sino al significado literal de la palabra alemana maus: ratón. Y es que quizás la característica más llamativa de la obra sea la zoomorfización de los personajes reales, un zoomorfismo consciente y metafórico que no reduce la crudeza de la obra. Los protagonistas judíos de la obra, por ejemplo, son dibujados siempre como ratones antropomórficos, en oposición a las autoridades nazis, presentadas como gatos. Otros ejemplos son los polacos (identificados como cerdos), los franceses (ranas), los suecos (ciervos) o los estadounidenses (perros).

Una especie de prototipo de la obra ya había aparecido en un cómic underground, Funny Animals, en 1972, en donde un padre ratón cuenta a su hijo, antes de dormir, la historia de cómo los “kattos” trataron a los ratones durante la guerra de su juventud. Las diferencias más claras entre Maus y este relato precursor (Rat) se presentan en el estilo narrativo, tanto visual como escrito: no se aprecia tan claramente el componente autobiográfico, y la metáfora zoomórfica para representar a judíos y nazis resulta aquí mucho más burda, ya que se entiende en el contexto de un mundo totalmente animal. [2]

El antropomorfismo (la concesión de cualidades o formas humanas a animales o cosas) ha estado íntimamente ligado al imaginario humano desde los tiempos más remotos, desde representaciones animistas prehistóricas hasta la literatura infantil de los últimos dos siglos, pasando por el género de las fábulas. Con estos antecedentes, no debería sorprendernos que, dentro del contexto del cómic, no sea inhabitual la utilización de la narrativa a través de animales.

Los cómics de animales antropomórficos (o funny animals) dominaron el terreno editorial durante gran parte de los años 40. Posteriormente, han sido utilizados incluso para el tratamiento de temas más serios; es notable en este sentido como Steve Gerber hizo crítica política y social (no exenta de cierto surrealismo y fantasía, no ajeno su condición de cómic mainstream) en los años 70, con su breve colección Howard the Duck. El mecanismo inverso, sin embargo, no es tan habitual en cómic, aunque tiene un sentido muy concreto en Maus.

La presentación gráfica de los personajes en categorías absolutas bebe directamente, en este sentido, de la ideología nazi; o del imaginario que creado en torno a ellos: según un cónsul polaco con quien trató Spiegelman, los nazis utilizaban el epíteto de schwein (cerdo) al tratar a los polacos. Los judíos eran directamente considerados como alimañas (algo que justificaba, por asociación de ideas, su exterminio; tal calificación les deshumanizaba, acentuaba y racionalizaba la sensación de necesidad de una descontaminación). [3]

Si como epígrafe de la primera parte de la novela gráfica citaba a Hitler (Sin duda los judíos son una raza, pero no humana), Spielgeman incluye una cita de un artículo de periódico de mediados de los 30 en la Pomerania, que rezaba así: Mickey Mouse es el ideal más lamentable que jamás haya visto la luz… Un sentimiento sano indica a cualquier joven independiente y a toda juventud honorable que esa alimaña sucia e inmunda, el mayor portador de bacterias del mundo animal, no puede ser el tipo ideal de animal. […] ¡Fuera la animalización judía del pueblo! ¡Abajo con Mickey Mouse! ¡Lucid la cruz gamada! Vicente Domínguez García interpreta esto como un distanciamiento con los funny animals disneyanos. [4]


[1] WISEK, Joseph (ed.), Art Spielgeman conversations, University Press of Mississippi, 2007, págs. 72-73.
[2] Quién lo desee, puede consultar íntegramente las tres páginas que componen la microhistoria Rat en http://concdearte.blogspot.com/2007/06/maus-antes-de-maus.html
[3] HIRSCH, Herbert, Genocide and the politics of memory: studiying death to preserve life, UNC Press Books, 1995, pág. 102.
[4] DOMINGUEZ, Vicente, Tabú: la sombra de lo prohibido, innombrable y contaminante, Vicente Domínguez, pág. 192, Universidad de Oviedo, 2005.

2 comentarios:

Wherz dijo...

ZzZzZzZz... jaja, que no, es broma. Estas tu muy puesto en ideologias nazis, eh?

Un beso!

Superlayo dijo...

Eva: Es la última vez que me esfuerzo en compartir algo serio con la red. :p