miércoles, 5 de enero de 2011

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 17 (Última parte)

“Corremos un tupido velo, porque no es necesario solazarnos en los terribles daños que Masacre va a sufrir a manos del Doctor Muerte, que serán ligeramente más elevados que los de una persona normal, porque su factor curativo le va a permitir regenerarse durante el proceso de daño y… Y bueno, luego va a tener aún más daño, ¿sabéis?
Y ahora, volvamos nuestra atención nuevamente al piso de Vigo, en donde nuestros protagonistas y secundarios favoritos (menos Chama, que todavía sigue entre escenas), continúan viciando a la Wii como maníacos. Sí, al mismo juego que antes. Este es un episodio relajado, después de todo. Y no decimos el nombre por si nos caen demandas. Más que antes.”         

-        Bueno, vale, Cho… -dijo Berto- Ya has demostrado que eres un crack en el juego y que el resto competimos por un segundo puesto… ¡Pero sólo porque Andrés y tú os habéis comido todas la comida basura que teníamos en la cocina!
-        Sí, aunque no creo que a él le sirva para alimentar ninguna hipermente… -comentó Cho.
-        ¡No, pero todo ese azúcar me está ayudando a manejar al erizo punki más hiperactivo de la Historia con una precisión absoluta! –exclamó Andrés haciendo correr de un lado a otro de la pantalla a su personaje, hasta que éste se cayó por un extremo- Ups.
-        Bueno, creo que aunque yo sea el líder indiscutible, Andrés va a ser el último en esta partida… -dijo Cho.
-        ¡Recuerda que eres mortal, amigo Cho! –exclamó Hércules, aprovechando un momento que su joven pupilo estaba distraído combatiendo directamente con Berto.
-        ¿Qué quieres dec…? –preguntó Cho- ¡Oh, no! ¡Ha activado su golpe especial!
-        ¡Sí! –gritó Hércules- ¡Enfrentaros todos, desde las más tenebrosas profundidades del Tártaro, a la furia de las frenéticas fauces de Giga-Bowser!
-        ¿Cómo sabes cómo se llama, si hace media hora confundías a Kirby con Jigglypuff? –preguntó Cho, mientras intentaba esquivar a la furiosa bestia virtual.
-        ¡Paré en el ordenador de la que iba al baño y miré un par de cosas en internet! –respondió Hércules- ¡Y mi correo! ¡Después de que os pegue una soberana paliza, debemos poner rumbo al Olimpo con la mayor presteza posible!
-        ¿Intentas decirme que en el Olimpo tienen internet? –preguntó Berto, desconcertado.
-        Bueno, Atenea tiene… -respondió Hércules- Y si encuentras irónico la relación entre una diosa de la sabiduría e internet, ¡te diré que tiene filtros muy buenos!
-        ¿De verdad? –dijo Cho enarcando una ceja e ignorando la partida, que ya estaba perdida- ¿Qué hace, utilizar a Aracne para filtrar el spam de su correo?
-        Ehm… -titubeó Hércules- ¡Sí, pero eso no viene al caso! Al parecer el día-C ha afectado a mundos más allá de mundos… ¡Y una coalición de dioses debe decidir el futuro de Asgard y los suyos! La situación es tan prioritaria, que en cuanto Chama llegue para dejarnos unos cuantos euros, partiremos rumbo a Finisterre. –dijo.
-        Pero… -contestó Cho, extrañado- El Olimpo está en dirección opuesta, Herc.
-        Te lo explicaré por el camino, chico. O cuando lleguemos. –respondió Hércules- Tal vez eso ayude a frenar tu aparentemente irresistible tendencia a la sabelotodonería. ¡Ah, ahí está nuestro amable anfitrión, el siempre amable Chama! –exclamó al ver a Chama entrar por la puerta- ¿Qué noticias traes, mi buen amigo?
-        Bueno… -respondió éste pasando al salón- Que creo que no podemos esperar más ayuditas desde S.H.I.E.L.D. Así que nos conviene mantenernos con una vida lo más tranquila posible, chicos. Nada de explosiones, mutaciones o tráfico de vibranium antártico, ¿entendido?
-        ¡Tenía necesidad médica de él! –dijo Andrés- ¡Fumarlo me ayudaba a calmar mis nervios!
-        Por el amor de Dios, Andrés. –replicó Chama- Te hubiese matado antes de que dieses tres caladas.
-        Sí, y que se te funda el hierro en sangre espontáneamente no debe de ser una forma agradable de morir. –dijo Cho.
-        No te preocupes, fiel Chama. –dijo Hércules, levantando, posando su manaza en uno de los hombros del recién llegado e ignorando manifiestamente a sus dos jóvenes compañeros- El León del Olimpo y su joven pupilo deben abandonar esta ciudad para enfrentarse a peligros inenarrables en reinos lejanos. Ni Cho ni yo os causaremos más molestias… Si es que pudieses tener a bien prestarnos unos cuantos de vuestros coloridos euros.
-        Claro, Herc. –dijo Chama sacando veinte euros de su cartera- ¿Será suficiente con esto?
-        Posees la gratitud del Príncipe del Poder, buen Chama. –respondió Hércules- ¡Vamos, Amadeus! –dijo mientras Cho se levantaba y se acercaba a la puerta- ¡Debemos emprender un largo viaje, y es ahora cuando el destino lanza su llamada a las armas!
-        Macho, cuando te pones olímpico, levantarías dolor de cabeza a un premio Planeta. –dijo Berto- ¡Adiós, chavales!
-        ¡Nos vemos, gente! –exclamó Cho- ¡Despedidnos de las chicas! –añadió antes de salir por la puerta.
-        Tranquilo, chaval… -dijo Andrés- Seguirán aquí para darte calabazas cuando vuelvas a visitarnos… ¡Como al resto!

“Segundos apenas de que los invitados abandonasen la casa, sus habitantes (y Berto) se encontraron con la repentina aparición de un Masacre herido, en mitad de la habitación. Lamentable es poco para describir su estado físico, pero, ey, acaba de darse tortas con el Doctor Muerte y sigue vivo… Es bastante meritorio, intrínsecamente por sí mismo.”

-        ¡Se acabó! –exclamó Chama- ¡Me bajo a buscar a Hércules y que lo saquen de aquí a tortas!
-        Ey, tío… -dijo Berto, sorprendentemente sutil- ¿No crees que si subes aquí a esos dos se va a armar aquí la marimorena? ¿Y si esperamos a ver qué quiere este pavo? Igual se desploma y muere aquí justo en mitad del piso y nos ahorramos más molestias que tirarlo al contenedor más cercano, ¿tú cómo lo ves?
-        Cierto. –respondió Chama a Berto- Ehm… -comenzó Chama dirigiéndose a Masacre, que se ponía en pie con dificultad- Masacre, no es que quiera ser grosero… Pero este piso ya ha sido demolido parcialmente media docena de veces en el último año, y me gustaría mantener el récord de días sin daños estructurales al máximo.
-        Voy a sustituir tu grosera insinuación en mi mente por una invitación a chocolate y churros… -respondió Masacre, mientras intentaba colocarse sus intestinos en el sitio correspondiente- Agh, el tejido quemado no aguanta nada, casi mejor me siento… Y hablando de sentir, menos mal que el disruptor neural de Muerte no ha afectado a mi capacidad mental, por alguna razón, pero sí a mis receptores de dolor.comentó- ¿Sabíais que ya no estáis prisioneros del Doctor Muerte, tíos? Me hubieseis ahorrado molestias mil… Sólo por eso, quiero mis churros con morfina, Chamita. Bueno, pero contadme, ¿qué tal, cómo sienta viajar en el tiempo con Air Doom, chicos? ¿Buen servicio?preguntó Masacre mientras seguía autoperándose- Yo ya lo he probado un par de veces, pero francamente, las dos lo hice gracias a mi viejo amigo Comi, que no os voy a negar que es un gran tipo, pero ni siquiera estaba intentando conseguir viajar en el tiempo realmente, así que… ¿Los precios de Muerte son razonables? Porque tengo que deciros que los 4 Fantásticos son unos auténticos careros con este tema… ¡Y eso que usan tecnología robada!
-        Bah, no está mal gratis… -respondió Andrés levantándose del sofá y acercándose a su ídolo- Se visitan lugares pintorescos y mujeres facilonas, pero no pagaría ni una peseta por el servicio, desde luego. Que me intenten matar una vez, es gracioso, pero ese Muerte casi lo convirtió en un cliché, y sabéis como odio que hayamos pervertido el uso de esa palabra. –dijo mirando al resto- De todas formas, me alegra poder haber terminado definitivamente con los viajes y con la perturbadora posibilidad de paradojas temporales.
-        Indeed, beware the paradox, Andrew&friends! dijo una voz envuelta en una luz cegadora, que dejó paso a un extraño personaje al estallar una pared. De un parecido asombroso a Andrés, vestía un traje de Masacre y un visor de cristal de rubí; su brazo izquierdo parecía haberse visto sustituido por una masa ondulante de desagradable color marronuzco- ¡Vengo del futuro! –anunció.
-        El futuro del albañil es el que estoy pagando yo reconstruyendo esa pared… -se quejó Chama, claramente exasperado- ¡Y también la universidad de sus hijas!
-        ¡Escuchad mi advertencia, Andrew&Friends! –reclamó atención el desconocido- ¡El éxito de vuestra empresa alimentil debe ser detenido antes de existir! ¡Abriréis nuevos mercados, os adaptaréis a nuevas fuentes de energía, y distribuiréis a nivel mundial los restos de la deliciosa isla de Cuba! –tomó aire- Es un infierno comunista de chocolate y yo estoy aquí para pararlo y evitar que suceda. –anunció segundos antes de que su cabeza estallase.
-        Eh, el chaval lo ha dicho y tiene razón.dijo Masacre bajando su arma, aún humeante- Aquí, en Villa Vigo, tenemos tolerancia cero con las paradojas temporales, amigo. ¡Y eso quiere decir que te ha llegado el FIN!

“¡Sí, y así acaba, con aplausos atronadores (o algo), un día más en la vida del asombroso Andrés y sus estupendásticos amigos! En Vigo, donde las cosas normales no suceden demasiado a menudo. ¡No se pierdan nuestros próximos números especiales, en donde volveremos (flashbáticamente y no) al pasado para ver cómo se cimentó en su día la Chama Corporation! ¿Guardará Chama algunos cadáveres en el armario? ¿Y Andrés? ¡Estamos seguros de que Masacre sí! ¡No se lo pierdan!”

2 comentarios:

Superlayo dijo...

Pues sí, en la siguiente entrega, nueva saga. Y un número especial con las dos preguntas que he recibido al respecto de la trama, y las chorradas que se me ocurran. Y tal vez el nuevo logo de Repelux. ¡Nos leemos!

Wherynn dijo...

Jajaja, ¡que trauma! pero es perfecto, sigo pensando que tienes que apañartelas para que alguien lo ponga en comic!

Un beseeu!