martes, 11 de enero de 2011

3x03. 2010, dos odiseas.



Chicos, a veces es bueno echar la vista atrás. A toro pasado, algunas cosas cobran más sentido. Con perspectiva, todo lo que en un principio parece inesperado y caótico cobra un nuevo significado. Algunas transiciones pueden verse como meramente eso, transitorias, mientras que hasta la peor experiencia puede volverse no sólo definitoria, sino francamente necesaria. Creo, que si tuviésemos oportunidad de hablar con nuestros yos futuros, nos parecerían (a no ser que tuviesen mucha paciencia con nosotros) unos sabelotodos insoportables. 

El año 2010 fue un ejemplo perfecto de lo que hablo. Os hablo del año en que terminé la carrera, el año más duro pero a la vez el más gratificante de todos. Fue el año en que me fui a Nueva York y a China, a pesar de lo cual fui nombrado Walkmen honorífico. El año en el que comencé a intentar encauzarme a hacer lo que quería hacer en la vida, como suele decirse, al tiempo en el que comenzaba mi primer empleo remunerado (modestamente). 

Reí mucho y lloré poco, aunque cuando me lo permití, lo hice amargamente, como un desahogo que la ira no era capaz de dar. Aunque en la "nueva vida" que comenzaba después del verano eché de menos la cotidianidad, más leve o más intensa, con muchas personas, esta fue sustituida por un refuerzo inesperado de los lazos con "mi vieja guardia", que no habían sido tan intensos desde hacía años. Nunca fui alguien que tema el cambio, pero me adapto demasiado bien a una rutina como para abrazarlo con ganas. 

No obstante... Dejadme leeros un fragmento de El peso más grande, el tricentésimo cuadragésimo primer aforismo de Friedrich Nietzsche, en donde plantea el eterno retorno en su obra La gaya ciencia, y preguntaros a vosotros mismos... 

¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: “Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión [...]?" 

¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: “Tú eres un dios y jamás oí nada más divino”? 

Mi año 2010 tuvo cal y tuvo arena, pero como un amigo mío me dijo una vez, ¿cuál de las dos es la mala? Quizás ninguna... Las risas y los llantos son, los dos, momentos definitorios, y deberíamos dar gracias (o al menos, para los que no creen en nada superior al hombre, estar agradecidos) por estar vivos para sentirlos. Si un poder superior me concediera el don de extirpar un año de mi vida, no anularía el 2010, porque incluyó muchos pasos para ser lo que soy hoy. 

No anularía ninguno, porque he jugado las cartas que el destino ha decidido darme, y en la fortaleza o en la debilidad, con mis firmezas y mis dudas, mis sueños y mis metas, he sabido mantenerme fiel a mi mismo. Como supe empezar el 2011 con fe y esperanzas renovadas en que, aunque puede que no fuera a ser un año especial, en el que mi vida cambiase irremediablemente, sería un buen año. Un año que merecería la pena vivir. 

¿Cómo ha sido vuestro año, chicos?

4 comentarios:

Wherynn dijo...

Una muy buena reflexion y llena de positivismo, like it! Si es que de todo se aprende...

No me tengas en cuenta si no te firmo en todas las actualizaciones en los proximos tres meses, sigo siendo fan pero mi nueva vida me roba bastante tiempo. Espera... ¿cuando he abandonado a los viejos amigos por lo nuevos o los cambios?

¡Nos leemos!

Bs!

(pero los martes, jueves y algunos miercoles no, jajaja)

Adán dijo...

Que como ha ido mi año?

Pues la verdad, me cuesta mucho pensar en los ultimos 12 meses como en un bloque en conjunto. Lo de venir a Oxford ha marcado un hito tan significativo que parte el año 2010 en dos, y me cuesta pensar en mi nueva vida aqui como en algo no disjunto de la etapa anterior.

Pero creo que yo tambien he tenido muy buenos momentos... y tambien los horribles agobios previos a terminar la carrera, la incertidumbre de que hacer con mi vida, etc.

Sigo vivo, sigo vivo...

Me gusto encontrarme contigo en Noche Vieja, por cierto.

Un abrazo!
Anton.

Superlayo dijo...

Eva: Tranquila. Viendo el descenso generalizado en los comentarios de todos los blogs, empiezo a fijarme en el contador para saber si alguien me lee o no.

Antón: Es difícil vivir la vida en años y no en cursos, francamente. Un placer también por mi parte, pero hubiese sido mayor si hubiéramos podido hablar algo más. :p

Anónimo dijo...

!qué bonito!. he leído por casualidad y me ha gustado mucho, también la música. enhorabuena