martes, 30 de noviembre de 2010

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 16 (Última parte)

“Al mismo tiempo, pero de alguna forma siglos en el pasado pero coordinado a través de las eras (estoy deseando que acabe esta saga para poder utilizar comienzos de párrafo menos problemáticos), Andrés y Berto disfrutaban de un plácido descanso tras la noche de juerga toledana (aunque Toledo se encontrase a más de 300 kilómetros del lugar)… ¡O al menos, uno de ellos lo hacía!”

 - ¡Osberto, mi fiel compadre, mi sentido común me dice que urge una peregrinación a…! –dijo Andrés entrando en sala donde se había improvisado un catre para el “escudero”- ¡…A Santiago de Compostela, mismamente! ¡Pero el mundo nos espera y debemos partir antes de que se ponga el alba!
- ¿De qué demontres hablas? –preguntó Berto levantándose y poniéndose algo de ropa. Sí, duerme desnudo. Sí, es bastante violento, por aquello del sexo, y…- ¿Y adonde os escabullisteis a mitad de la noche en lugar de llegar a los nuestros aposentos, responded?
- Eh… -dijo Andrés mientras arrastraba a Berto fuera de la casa- ¡Relataré la mi historia, llena de perfidias, engaños e ingenio, mientras huimos de aqueste pueblo, mi buen escudero! Solo digamos que aproveché que una moza aún no había oído hablar de un cura y un escudero, sino rumores de un caballero y su escudero… -sonrió mientras corría ligeramente para salir del pueblo- ¡Y ahora temo que quiera que lo que nos ha unido lo una también Dios en santo matrimonio! ¡Y no puedo casarme a mí mismo, como miembro de la Santa madre Iglesia, Osberto! ¡Sería del todo inmoral! –exclamó.
-Se acabó. –dijo Berto frenando en seco y preparando los puños para el combate- Yo mismo te echaré a los agresivos brazos de la picota popular por esto, Andrés...
- ¡No harás tal cosa, lo jura Von Muerte! –exclamó una potente voz al surgir un vórtice esferoide multicolor en frente de ambos. De ella emergió la señorial figura del Doctor Muerte, recién llegado del futuro- ¡Puesto que aquel que deseaba ver vuestro fin más funesto, ahora debe sacaros de esta era por el bien de todo un universo! ¡Venid!- dijo atrayéndoles con fuerza dentro del orbe.
- ¡Uoooh! –exclamó Andrés semidelirando. Bueno, en realidad, tan normal como siempre- ¡Figuras trimensionales que desarrollan mi imaginación! ¡Es como mi Magic PC!
- Que mi destino sea protegerte de los inmensos peligros del tránsito temporal místico, Basteiro… -musitó Muerte- La suprema autoridad de toda la creación deberá responder por este giro burlesco ante mí, el día en que Muerte logre alzarse sobre todo lo existente, y se encare con el trono de la divinidad. –lanzó un rayo sobre un extraño ser pulpesco que intentó golpearles con su multidimensionales tentáculos- ¡Cuidado, necios! ¡Seres multidimensionales lovecraftianos acechan entre los resquicios del Multiverso, intentando abarcar con sus purulentas extremidades los hilos que gobiernan nuestra realidad!

 
“¡En un viaje que pareció durar segundos, pero que bien pudo conllevar un combate de horas, y con un potente trueno, Muerte, Andrés y Berto reaparecieron en nuestra época! Tambaleándose, Andrés y Berto se acercaron a sus amigos, mientras que Muerte se apoyaba levemente en Boris, musitando algo sobre la dureza del trance místico y el proceso de ruptura temporal. Sí, Muerte se hallaba algo desmejorado… Y que una maza de adamantino atravesase la pared y le golpease en el pecho, enviándole varios metros más allá, no ayudó a hacerle sentir mejor.”

 - ¿Quién osa…? –comenzó a preguntar Muerte, antes de que una bandada de demonios se lanzase en picado contra él- ¡Argh! –exclamó.
- ¡El león del Olimpo, y su inteligente compañero, que dedujo que el adamantino actuaba como conductor de energía mística como el adamantium de la electricidad! –dijo Hércules entrando en la plaza y demoliendo los inertes muerte-bots, por si acaso- ¡El león del Olimpo y su adláter, que han venido a rescataros a todos!
- ¡Nos vale! –exclamaron los latverianos, que huyeron por el agujero de la sala, dejando detrás a François. - Tengo que reconocer que no contaba con que Muerte atrajese tanto la atención de esos parásitos místicos… -comentó Cho.
- Bueno, acaba de viajar al pasado con magia para evitar que estos dos dañasen el tejido espacio-temporal… -respondió Chama- Pero bueno, ¿nos vamos?
- Huir de Latveria no será fácil, mi bravo muchacho. –respondió Hércules- Hemos llegado aquí con el subrepticio apoyo de vuestro aliado en S.H.I.E.L.D., pero me temo que la salida del país corre de nuestras manos. Y del apoyo que consigamos lograr en las naciones fronterizas con esta tiranía balcánica.
- Sip, Herc tiene razón. –dijo Cho- No contamos con vehículo alguno, y aún si Muerte no monopolizase la mayor parte de la tecnología local, estoy casi seguro que la ruptura de la barrera mística la ha inutilizado temporalmente en varios kilómetros a la redonda.
- Si… -dijo François, levantándose con la ayuda de Leti, mientras Hércules recuperaba su maza- Si me lleváis al pueblo podgemos apgovechag la confusión paga huíg a caballo del país… -cogió aire- No es muy ggande, ya sabéis.
- ¡Guíanos entonces, mi buen rebelde! –exclamó Hércules- ¡Muerte parece estará temporalmente incapacitado, -la caída figura de Muerte atacaba a los molestos demonios-, así que cabalguemos hacia la libertad!
- Dios… -suspiró Jenny mientras salían del castillo a toda prisa- ¿Podremos por una vez volver a casa sin que ningún cabo suelto nos arruine la vida de nuevo? –preguntó.
- Por lo que decís, sois relativamente afortunados. –respondió Cho, distraído- Podéis dar gracias de que el viaje en el tiempo de vuestros amigos no haya tenido mayores consecuencias… -añadió Cho.

 “Sí, ¡cuán afortunados! Aparte de mis registros como Vigilante, las torpes patochadas de Andrés y Berto no serán más que una nota a pie de página en el gran libro que supone la Historia de la Tierra, sin mayores consecuencias. ¿O tal vez no? Mientras ciertos Amazing Friends (y un Astonishing Andrew) emprendían su huída de Latveria, a muchos kilómetros de allí tenía lugar una reunión que demostraba la persistencia de ciertos actos… ¡La sacrosanta continuidad, en suma!”

 - “La Ramona es la más gorda de las mozas de mi pueblo / Ramona, te quiero”. –dijo el estudioso, riendo, y señalando a la transcripción hecha del texto medieval que había estado estudiando- Si las pruebas analíticas demuestran la autenticidad de este documento, esta podría ser la moaxaja más antigua de la Historia, siglos antes de la canción de Esteso… -sonrió- Suena a ciencia-ficción, y creo que es el detalle más curioso que transmite el relato sobre este estrafalario frey Andrés Basteiro y Osberto, su fiel escudero.
- ¿Ha conseguido alguna información más, aparte de esto? –preguntó el hombre de negro, sentado en un cómodo sillón de orejas, frente a un gran ventanal- ¿Algún vínculo de ascendencia?
- Aquí es donde termina la fuente, señor. Está todo aquí, con una análisis histórico personal. –respondió el erudito, señalando una carpeta marrón con varios documentos en su interior- Aparecieron de la nada y apenas estuvieron dos semanas en los alrededores de lo que más tarde sería Benavente, y esta ha sido la única referencia documental que probablemente jamás se escribiese sobre ellos.
- Absolutamente perfecto, profesor. –dijo el hombre de negro- El señor Sublime estará muy satisfecho con este descubrimiento.
- ¿Recibiré la máxima recompensa, entonces? –preguntó su interlocutor.
- Oh, no se preocupe. Ha estado recibiendo fielmente su sueldo, ¿no? Cuanto más ante estos hechos… Recibirá la misma recompensa que cualquier miembro de nuestro equipo de genealogistas. –dijo el hombre trajeado, después de que un agujero de bala apareciese en la frente del investigador- Cualquier referencia a ese Andrés Basteiro debe permanecer, y permanecerá, en las seguras manos de Arma-X. –musitó cogiendo la carpeta, apagando la luz y abandonando la habitación en penumbra.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 16 (Segunda parte)

“Mientras Hércules y Cho lidiaban con su problemilla místico, y el grueso de la rebelión latveriana avanzaba hacia la teórica victoria, Chama, Cata, Graciela, Jenny, Leti, Koraliov (el rebelde latveriano más entendido en tecnología robótica desde que el previo más entendido en el tema se volase la cabeza intentando reprogramar un Muerte-bot) y el mencionado Muerte-bot reprogramado avanzaban por el castillo… 

Para aparecer, inmediatamente, en un patio central en donde el auténtico Doctor Muerte se alzaba rodeado de guardias robóticos que mantenían inmóviles al resto de la rebelión latveriana. Cuando los Amazing Friends hicieron ademán de retroceder por el pasillo por el que habían venido, el Muerte-bot que les guiaba hizo lo propio y encendió las armas de sus guanteletes.”

  
- Alle hageln Schicksal! –exclamó ante el comprensiblemente confundido grupo.
- ¿Ein? –preguntó Graciela.
- All hail Doom! –exclamó el Muerte-bot indicando que avanzasen hacia el patio interior, después de que Koraliov le diese un par de golpes en la cabeza.
- Un momentito… -dijo Koraliov dándole otro par de golpes en otro punto distinto del cráneo robótico.- ¡Que todos aclamen a Muerte! –exclamó ahora el Muerte-bot en perfecto castellano, mientras instaba a los Amazing Friends a salir a la luz del patio, más cerca del verdadero Muerte.
- Ahora… Perfect… -empezó a decir Koraliov, siendo bruscamente interrumpido al reventarle la cabeza el Muerte-bot con un rayo bien dirigido.
- Oh, el robot clavadito al Doctor Muerte y creado por el Doctor Muerte resulta ser un agente encubierto del Doctor Muerte… -dijo Graciela exasperada- ¿Se puede ser más obvio? –preguntó retóricamente acercándose a François y al resto- ¡Idiotas! ¡Sois completamente idiotas! ¡Idiotas de remate!
- No te lamentes, niña. –dijo Muerte- Comparativamente, el mundo entero sufre de idiocia comparados con Muerte… -extendió sus brazos en un gesto de bienvenida- Además, ¡este no puede ser salvo un día de regocijo para Latveria y sus invitados! ¡Esta patética rebelión off-off-Broadway será aniquilada al tiempo que vosotros podéis presenciar la destrucción de Andrés Basteiro y su desproporcionado acólito! –con un gesto de su mano, el aire chisporroteó durante unos milisegundos hasta formar una gigantesca pantalla que mostraba las cercanías de Malgrat en el Medievo- ¡Bienvenidos al Andreaschlachten!

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Tras la celebración de los oficios, “frey Andrés” y “Osberto” fueron invitados a una comida en casa del alcalde del vecino pueblo… El vino hacía soltar la lengua de los dos viajeros temporales, y la imaginación desatábase peligrosamente ante las abundantes preguntas respecto a las experiencias de ambos en las Cruzadas por la Tierra Santa…”

 
- ¿Maese Osberto, a cuantos hombres habéis matado? –preguntó el benjamín del alcalde.
- Bueno, pues… -titubeó Berto.
- ¿Es cierto que los sarracenos no tienen alma, frey? –preguntó uno de los mayores.
- ¡Jajaja! –rió Andrés palmeándole la espalda al pequeño de la casa- ¡Ah, muchacho! ¡Sois joven y valiente como Thomas Edison Jr.! Solo espero que no tengáis un destino tan terrible como él, devorado por un león amaestrado por el mismísimo califa de Bagdad, Harún-el-Pussah. –miró a aquel que le había preguntado- Lo cierto es que esos infieles tienen aspecto de hombres, y en ocasiones asemejanse capaces de mostrar incluso merced… Pero en su gran mayoría no son sino bestias en cuerpo de hombre, y cualquier alma que el buen Padre haya tenido a bien conferirles está sin duda condenada al infierno por su herejía… -hizo un grandilocuente gesto con la mano- Aún así, les concedemos un entierro grupal a sus cuerpos inertes, puesto que nos no somos animales… Pero eso no impide a nuestros guerreros regocijarse ante sus muertes, y cantar estentóreamente sobre la tierra que se los lleva. El buen Osberto sabe bien la canción de la que os hablo, mis buenos y hospitalarios paisanos… -sonrió- Pues aunque escudero, bien curtido está en batallas, y una vez que entra en una refriega, chico… -dijo mirando al más pequeño- Su siniestralidad es total. –enarcó las cejas- ¿No es así, Osberto? ¿Queréis hacer los honores, y yo os sigo? ¿Por Jerusalén? ¿Por Tierra Santa, el reino del Preste Juan y la ciudad de Dios?
- ¡Voto a tal que sí! –dijo Berto levantándose y pegando un puñetazo sobre la mesa. Carraspeó ligeramente y comenzó a cantar- Te mataré con mis zapatos de claqué… Te asfixiaré con mi malla de ballet… Te ahorcaré con mi smoking… Y morirás mientras se ríe el disc-jockey. ¡Y bailaré sobre tu tumba!
- ¡Ua churugüei ua churuguá! –hizo los coros Andrés.

“En el bosque cercano al castillo, aún rozando la pantalla mística de protección de Muerte, Hércules y Amadeus Cho se enfrentaban a la horda de reducidos demonios voladores, una furiosa pequeña nube escarlata que amenazaba con engullirles, mientras rayos de tormenta comenzaban a caer en lontananza, ya que una tormenta se cernía sobre el castillo Muerte.”

- Ey, Herc, ¿no se suponía que tu maza estaba hecha de adamantino? –preguntó Cho, intentando alejar a los demonios más pequeños con un palo que había cogido del suelo- ¿No tiene propiedades místicas ese material? ¿Cuáles eran?
- ¡Adamantinas eran las cadenas que retuvieron durante su tortura al titán Prometeo, durante su condena de más de 8.000 años, con buitres devorándole las entrañas a diario!¡ Adamantina, como mi fiel maza, fue la espada con la que Perseo decapitó a la Gorgona! –exclamó Hércules levantando su maza encantada- ¡Mi abuelo Cronos castró a mi bisabuelo utilizando una hoz de adamantino!
- Vamos, que no lo sabes… -dijo Cho- Por cierto, dejando aparte el hecho de que la gente normal no tiene ese tipo de relaciones familiares… Lo más aconsejable sería que no las aireases, de por sí. –sugirió alejándose unos cuantos metros de Hércules.- ¿Pretendes llegar a alguna parte, chico? –preguntó Hércules mientras arrancaba un árbol para poder golpear al mayor número de demonios posibles.- Físicamente, al otro lado de la barrera para comprobar si… -un demonio alado se abalanzó hacia Cho y rebotó en el aire- Tengo razón. Por otra parte, comprobaba una teoría. Ya que estás utilizando el árbol para espantarlos, ¿te importaría lanzarme tu maza aquí, un poco a mi lado? –dijo señalando una roca cercana.- ¡Te defendería mejor que un palo, pero no tendrías fuerza suficiente para alzarlo, muchacho! –respondió Hércules.- ¡Hazlo! –replicó Cho momentos antes de que la maza de adamantino volase por los aires hasta caer a su lado. Segundos antes, los alrededores parecieron perder su color durante un momento, y el aire chisporroteó frente a la cara del chico- ¡Ahora atiza a esos bichos y empieza a correr hacia el castillo como si te fuese la vida en ello! ¡La pantalla mística ha desaparecido! –anunció mientras Hércules cogía su maza y a él mismo, empezando a galopar hacia el castillo Muerte.
“Mientras los heroicos eh…, héroes corrían hacia una muerte segura, o al rescate de los Amazing Friends, según como se mire, en su patio, rodeado de andanadas de rayos de tormenta (no, en este tipo de historias hay que concretar, podrían ser rayos cósmicos, o gamma, o sabe Dios que), el Doctor Muerte se jactaba ante estos de su victoria sobre Andrés y Berto…”

- ¡Como habéis podido presenciar –alardeó Muerte-, pronto la necedad de vuestros amigos superará la tolerancia de la época, y caerán bajo la feroz presión social del populacho!
- ¡Pagagas pog tus cgimenes, malvado! –respondió François- ¡Siempge existigán agueggidos pagtisanos como moi, dispuestos a abandonar una vida de lujo y decadencia paga combatig la tiganía de fogma temegagia y suicida donde D´Artagnan pegdió el mechego!
- ¿En serio? –preguntó Cata enarcando una ceja- ¿Siempre?
- ¡El gabacho tiene razón, Muerte! –gritó Graciela- ¡En algún momento se te terminará la suerte, y acabarás de adorno medieval en tu propio castillo!
- Tu melodrama hubiese hecho mucho más efecto, niña, si hubiese coincidido con uno de esos rayos que nos rode… ¿Eh? – dijo al notar que sus Muerte-bots caían al suelo, inertes, y los sistemas de su propia armadura quedaban desactivados- ¿Qué artimaña es esta? –exclamó Muerte, al ver como un potente rayo parecía desvanecerse sobre antes de tocar una de las torres del castillo- ¡Malditas sean las almas de vuestros inicuos amigos! –exclamó mirando hacia los Amazing Friends, después de recordar como Andrés había modificado los controles de la máquina del tiempo a su caída- ¡Su torpe irrupción hacia mi plataforma temporal activó el ancla Muerte de las cámaras nanobóticas que les vigilan! ¡Sus necedades están afectando a nuestra propia corriente temporal!
- Creía que los viajes en el tiempo solo creaban realidades alternativas… -dijo Chama- Una de las leyes de Kang, o algo así decía Reed Richards en un documental que vi hace tiempo en el canal Sci-Fi…
- ¿Richards? –Muerte casi escupió el nombre- ¡Bah! ¡Sólo Muerte es capaz de doblegar las leyes de la multifísica a su antojo! Hace tiempo que cree las anclas Muerte, que convierten a un viajero del tiempo en invariable y permiten modificar su propia realidad… Pero la energía necesaria para realizar tal proeza a gran escala supera todo lo imaginable. –hizo un gesto referido al castillo circundante- Ahora mismo, mientras hablamos, la conexión del Medievo con nuestro tiempo está absorbiendo toda la energía posible para garantizar la cohesión de la estructura espacio-tiempo de nuestro universo. ¡Si los viajeros no son devueltos con rapidez a nuestra época, la cohesión molecular de la Tierra se desvanecerá en un agujero negro temporal que bien podría crecer exponencialmente hasta abarcar nuestro universo por entero!
- Mmm, que gran cosa para poner en un laboratorio de tal forma que se pueda activar por accidente… -comentó Cata a una distancia prudencial.- ¡Agh! ¡Muego al fallag la fuente de eneggía de mi by-pass! –exclamó entonces François cayendo al suelo cogiéndose el pecho.- ¿Lleva un by-pass? –preguntó Jenny, extrañada- ¿En serio? Si no tendrá ni treinta años…
- Ya ves… -dijo Cata sin interesarse demasiado por el agonizante rebelde del suelo.
- Mademoiselles… -dijo François con voz queda- Aún hay esperanza para François le fragant… ¡Ayúdenme a guecaggag mi instgumento geactivando su fuente de alimentación!
- No me verías acercarme a tu instrumento ni en tus sueños más salvajes, chaval… -respondió Cata.
- ¿Cómo podemos recargar tu by-pass, François? –preguntó Leti, agachándose junto al herido.
- ¡Con eggues! –exclamó François- ¡Muegte altegó su motog cagdíaco del juicio final paga que yo no pudiese manteneglo activo! ¡Y me lo implantó en el pecho mientgas dogmía dogmido!
- Miente. –dijo Muerte un poco más allá- No merece que Muerte escupa sobre sus cenizas humeantes… Que será su último destino, por otra parte. Si realmente tuviese esa dolencia cardíaca, ya habría fallecido. ¡Ahora silencio! Puesto que toda la tecnología está inerte, debo utilizar todo mi potencial místico para atraer a Basteiro y su amigo desde el pasado.
- Gápido… -susurró François- Guepitan conmigo… “El gojo gatón gubí goía godajas de queso goquefogt”…
- Sigh… -suspiró Cata- ¿Y vosotros qué, no ayudáis? –preguntó al resto de rebeldes.
- En realidad le odiamos… -respondieron- Sólo esperábamos un momento adecuado para decírselo.
- ¡Silencio, he dicho! –rugió Muerte- ¡O dedicaré nuestros últimos momentos de vida a colapsar vuestras sinapsis con dolor!
- ¿No podéis traerlos a nuestro tiempo en el momento exacto en que llegaron, para impedir que cambien nada? –pregunto Chama.
- Hasta el mismísimo Agamotto tendría problemas para hacer eso, Vargas. –repuso Muerte- El momento en que les traiga de vuelta vendrá predestinados por leyes más allá de la manipulación física o mística. –añadió mientras comenzaba a invocar el conjuro necesario para romper las barreras del tiempo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 16 (Primera parte)

“Sepant todos los que esta carta viren, que mil años y sabe Dios cuantos picos en el pasado, Andrés y Berto han quedado atrapados en la Hispania medieval… Bajo su identidad secreta de frey Andrés y Osberto, su fiel escudero y protector, sobreviven como soldados de fortuna, como supervivientes de una Cruzada en la que ni siquiera han estado.

Si tiene la suerte de encontrárselos, tal vez pueda contratarlos. Por ellos encantados, en tanto que su astuto ardid está punto de irse al garete cuando la visita de un cura local (¡un cura auténtico, no como los que salen en la tele! Excepto de los de las misas televisadas, estamos casi seguros de que esos son auténticos) revele que “frey Andrés” no sabe absolutamente de teología (ni de casi nada, por otra parte).

¡Mientras tanto, en el presente, las tramas secundarias se acumulan peligrosamente, amenazando con desbordarse! La más secundaria de ellas, casi terciaria, es la del mercenario bocazas adorado por el público, Masacre, quien resulta haber sido hospitalizado, haberse deshospitalizado él solo, y finalmente teletransportado a destino desconocido.

En Latveria, desde donde Andrés y Berto han sido arrojados al proceloso río del espacio-tiempo por su máximo dirigente, el Doctor Muerte, por afrentas cometidos por Andrés meses atrás, durante su breve posesión del Cubo Cósmico. Esto sucedió años atrás en tiempo real, en nuestro primigenio What If Astonishing Andrew Got the Cosmic Cube?, y es una prueba de cómo conservamos tramas, y de que no somos nadie.

El resto de los Amazing Friends (por riguroso orden alfabético, Cata, Chama, Graciela, Jenny y Leti) están cordialmente invitados por Muerte a disfrutar, aún en Latveria, del Andrenaramiento (Andreaschlachten, en el original), el festival en honor al terrible destino sufrido por Andrés, y la consumación de la venganza del dirigente latveriano.

Mientras tanto (inzwischen, que dicen por Latveria), Hércules y Amadeus Cho han conseguido un reticente apoyo de S.H.I.E.L.D. para introducirse en el seno de la pequeña pero peligrosa nación balcánica, temerosos de la integridad física de Andrés y el resto, por una deuda de honor que se desarrolló al final de la saga inmediatamente anterior de Astonishing (en The Quest for Astonishing Andrew, aka AAahAF v3).

Lo que el olímpico y su joven compañero desconocen es que los Amazing Friends que permanecen en nuestra época se ríen en la cara del peligro… O al menos están a punto de hacerlo, aliados con unos torpes y musicales rebeldes latverianos que pretenden tomar por asalto el Castillo Muerte, en un intento por rescatar a sus amigos (aún al coste de sus propias vidas).

¿Qué, creéis que seremos capaces de resolver todas estas chiquicientas tramas en lo que nos queda de número? Recordad que en el episodio de hoy tenemos de todo… ¡Discusiones teológicas, con posibilidad de chubascos y apaleamientos por falsarios vespertinos! ¡Una invasión, sazonada con un posible conflicto internacional entre Latveria y Serbia!

¡Una rebelión incitada por ebrios patanes de cómicos acentos! ¡Un enfrentamiento contra el mejor supervillano de la Historia de Marvel! ¡La conclusión de la saga! ¡Y todas las palabras alemanas que se le ocurran para meter entre la trama a este, vuestro cacahuete cósmico, Vigilante de la Tierra, y tipo majo en general, y que el diccionario de mis cacharros tengan!

Y sí, somos conscientes de que en Latveria no sólo se habla alemán, sino también inglés, rumano, húngaro y latveriano, pero… ¡El alemán nos puede! Da!


“Como ya hemos dicho, en el anterior episodio, Andrés y Berto fueron conscientes que debían desaparecer discretamente de Malgrat si no deseaban que su coartada cruzado-espiritual fuese descubierta… Eso les hubiese dejado algunas horas, puede que un día, para preparar algún tipo de morral y seguir hasta el pueblo siguiente… ¡Al menos si no tenían algún contratiempo!

Por suerte para ambos, no tuvieron ningún contratiempo, y lograron escabullirse de la alegre Malgrat con nocturnidad y alevosía, siguiendo indicaciones que el propio Andrés había oído con respecto al pueblo más cercano. De hecho, todo hubiese salido a la perfección si no hubiesen llegado a la hora de la misa al dicho pueblo… Y si no hubiese sido el mismo de donde iba a salir el cura que intentaban esquivar.”

- Supongo que si empezase a estrangularos frente a toda esta buena gente del lugar, cura de almas incluido, la nuestra coartada veríase seriamente amenazada, ¿no es cierto? –preguntó Berto, mientras el resto del pueblo se acercaba a los recién llegados.
- Dais en el clavo, mi buen Osberto. –respondió Andrés, avanzando hacia el populacho- Ahora, celebremos la presencia del señor y de estos fieles, y recemos a San Pito Pato para que esto salga bien.
- ¡Mi buen frey Andrés! –dijo el párroco local aproximándose- El alcalde de Malgrat sugiriome que os hiciese una visita para contrastar los intereses de nuestra fe, y las buenas nuevas que traéis de Tierra Santa… -sonrió alzando los brazos- ¡Pero jamás pensare que fueseis a darme la sorpresa de presentaros aquí, visitando a mis propios feligreses!
- Bueno, ¿cómo podía hacer menos, mi hospitalario compañero almástico, cura de almas? –preguntó Andrés retóricamente- ¡El mí deber sagrado es transmitir la palabra del Señor, empero! Doquiera que vaya, doquiera que estoy, soy monje dichoso… ¡Monje feliz! La abeja zumba siempre así, porque hace…
- ¡Oh, sin duda ese es uno de vuestras nuevas transmisiones de la palabra de Dios! –exclamó el cura- Perdonadme, pero mis obligaciones me llevan a cumplir misa ahora mismo; puede que en la siguiente homilía mis feligreses se encuentran ya listos para escucharos.
- Oh, por supuesto, amigo mío… -respondió Andrés- Que la Virgen María guíe tu camino e ilumine tus palabras… ¡O algo!

“¡Mientras tanto, unos cuantos siglos en el futuro, Latveria se enfrenta a una doble amenaza! Por un lado, recordemos que el semi-dios olímpico, el mismísimo príncipe del poder himself, se aventura hacia Doomstadt mano con mano con Amadeus Cho, el chico genio (¡la octava persona más lista del mundo!). Ambos se dirigen a rescatar al conjunto de los Amazing Friends, y al propio Astonishing Andrew.

¡Y es al Astonishing Andrew y a Berto es a los que Chama, Graciela, Jenny y Leti pretenden rescatar del castillo del Doctor Muerte! Para ello, se han unido a un torpe resistencia latveriana, en un intento de infiltrarse dentro del castillo y recuperar a sus dos amigos, perdidos en el flujo de la corriente temporal. ¿Serán capaces ambos grupos de confluir con suficiente éxito como para enfrentarse a Muerte? ¡No lo creo!”

- ¡Viandas para el amo! –dijo François acercándose a la puerta principal con una bandeja llena de galletas de mijo- ¡El Andreaschlachten debe de seg la celebgación pegfecta como coggesponde a su señogial figuga, a su atgonadog podeguío!
- ¡Sucio aldeano! –respondió el guardia empujándole, provocando que la bandeja cayese al suelo- ¿Crees que el amo no merece una comida menos plebeya que esas asquerosas galletas de mijo? ¡Largaos de aquí antes de que soltemos a los perros!
- Tranquilo, Vassily. –dijo Boris, acercándose con lentitud- El amo ha decidido aceptar esta generosa muestra de gratitud por parte de sus súbditos, y les convoca al patio central para concederles el honor de su presencia directa. Que pasen. –repuso.
- ¡Pego nuestgas galletas de mijo ahoga están completamente agguinadas! –exclamó François- ¡No tenemos más que ofgecegle a Muegte más que nuestga adogación como latveguianos y nuestgos jeggones de paja, en nuestgas humildes caggetas!
- El monarca de Latveria acepta y honra la frugalidad en sus súbditos, así como la ingenua generosidad de regalarle lo que, en suma, es suyo. –respondió Boris- Vuestra leal intención y presencia de ánimo bastará para el amo. ¡Incluso las más desafortunadas mentes son invitadas a presencia de Muerte, si en su corazón brilla la lealtad por Latveria! –exclamó haciendo un gesto al “loco”, en realidad el Muerte-bot de la resistencia, disfrazado, que acompañaba a una de las carretas.
- Ggacias, Boguis… -respondió simplemente François, al tiempo que hacía un gesto a las carretas para que continuasen- Vamos, chicos… ¡Démosle al amo la celebgación que se meguece!
- ¿Estamos dentro? –preguntó Jenny a Chama, que asomaba ligeramente su cara de entre la paja.
- Chss. –advirtió Chama- Esperaremos a pasar por un pasillo que nos sea familiar y nos escabulliremos al margen de todos estos. No sé si seremos capaces de encontrar el laboratorio de Muerte por nosotros solos, pero desde luego, tendremos más posibilidades de éxito así.
- Sí, es más, yo voto por escaquearnos en el primer pasillo que encontremos, nos suene o no, porque a estos se los cepillan en la primera esquina que tuerzan, vamos. –replicó Cata.
- No se… -comentó Leti- ¿Cuál es la probabilidad de que consigamos llegar nosotros solos a un laboratorio secreto sin encontrarnos con ningún guardia, robot o humano?
- Prometí dejar de pensar en las probabilidades en el momento en que el Cubo Cósmico cayó en manos de Andrés. –respondió Chama- Ignorar que lo improbable puede ocurrir me ahorra aneurismas.
- ¡Psst! –llamó la atención uno de los rebeldes latverianos- François me dijo que os llevaseis con vosotros al Muerte-bot… Dice que nosotros sabremos infiltrarnos en la armería de Muerte sin problemas para armar a nuestra rebelión y descabezar el gobierno desde su patio central, pero que a vosotros os vendrá bien un GPS con patas para orientaros a donde tengáis que ir. –susurró la parrafada- Todo Muerte-bot tiene un plano completo del castillo, y este aún conserva la información, pero nosotros ya la hemos estudiado previamente. –quitó la capa que camuflaba al robot, que se irguió en toda su altura- Os acompañaré, la manipulación de esta avanzada tecnología no está a la altura de cualquiera… –dio un par de palmadas encima de la cabeza del robot, al tiempo que los Amazing Friends abandonaban discretamente los fardos de paja- ¡Adelante, Tom-tom! ¡Al laboratorio de investigación temporal!
- Hasta esta última frase, el tipo me inspiraba seguridad, incluso… -comentó Cata a sus amigos.

“No muy lejos de allí, a poca distancia de Doomstadt y su castillo, Hércules y Cho avanzaban a relativamente gran velocidad. Sin embargo, de repente, su avance se vio frenado cuando el avance de Hércules se detuvo gradualmente, siendo impulsado hacia atrás con tanta fuerza como su envite. Cho tuvo la suerte de caer a un lado durante el proceso.”

- ¡Por el Cancerbero! –exclamó Hércules- ¿Acaso el malvado genio de Muerte ha inventado una red más fina y poderosa en insidia que la del propio Spiderman, el trepamuros?
- Bueno… -dijo Cho, caminando con cuidado unos cuantos metros- Puede que sea más complicado de todo eso. Intenta caminar hacia donde estoy yo, Herc. –sugirió Cho, que vio como su colega olímpico se veía obligado a retroceder, nuevamente- Sin embargo, yo puedo avanzar sin problemas… Mmm… -dijo pensativo- Muerte es un maestro de las artes místicas, y ha tenido problemas con dioses anteriormente. Cuando Thor hizo que Asgard se situase sobre Nueva York, un grupo de latverianos comenzó a adorar a los asgardianos, y Muerte tuvo que rechazar la acción de un contingente asgardiano dentro de sus fronteras.
- ¿Y qué tiene que ver eso con nosotros? –preguntó Hércules, mientras intentaba empujar infructuosamente la invisible barrera mística.
- Claramente, Muerte ha creado una barrera mística que impide avanzar más cerca de su castillo a dioses, si él no lo permite… -explicó Cho- No estoy seguro de cómo podríamos romperla; la lógica es difícil de usar con la magia. Lo extraño es que sea una barrera meramente defensiva –dijo-, estoy seguro con alguien con cierta experiencia en las artes místicas podría romperla sin demasiado esfuerzo.
- Por supuesto, yo no soy un genio, pero tal vez Muerte opinase que ese enjambre era lo bastante ofensivo para cualquier dios que se acercase a la barrera. –comentó Hércules señalando al gran enjambre de pequeños demonios alados que se acercaban hacia ellos rápidamente, entre los árboles.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Deformación profesional

Generalmente, uno entra en la carrera de Historia pensando en la "gran Historia". En Historia universal, en Historia de España, en la Revolución Francesa, el descubrimiento de América, Napoleón, Julio César y Adolf Hitler. La Historia de los grandes acontecimientos y los grandes personajes. Pero, como decía Nietzsche (uno de mis filósofos preferidos) en boca de su Zaratustra:

Yo ya no confío en los grandes "acontecimientos", que están rodeados de aullidos y humaredas. ¡Créeme, ruidoso e infernal amigo! Los mayores acontecimientos no son nuestros momentos más ruidosos, sino los más callados. El mundo no gira en torno a los inventores de nuevos ruidos, sino alrededor de los inventores de nuevos valores; gira de un modo que nadie puede oírlo.

 Si algo he aprendido de mis cinco años de carrera, es que la Historia (si se me permite ser tópico, como la vida) es mucho más compleja que los grandes eventos, pero también que los grandes procesos y evoluciones. Y que la Historia política de toda la vida está muy bien, pero que existían también cosas como  una Historia de las cosas banales (Daniel Roche, hablando del consumo), de la muerte (Historia de la muerte en Occidente, de Philippe Aries) o de las cárceles (Vigilar y castigar, de Michel Foucault), entre otras muchas.

Vamos, que francamente a estas alturas no me sorprende en absoluto encontrarme con una Historia de la playa o el sentido del olfato (El territorio del vacío. Occidente y la invención de la playa o El perfume o el miasma, ambas de Alain Corbin), una Historia de las letrinas (Las letrinas. Historia de la higiene urbana, de Roger Henri-Guerrand), o estudios de cosas a priori tan sorprendentes como Para leer al Pato Donald. Comunicación de masa y colonialismo (de Ariel Dorfman y Alain Mattelart).

Esto le lleva uno a preguntarse donde residen los límites de la consciencia humana... ¿En qué momento una persona llega a desensibilizarse de estas tendencias historiográficas, de tal forma que deje de sorprenderle cualquier investigación, por extraña que sea? ¿En que momento cualquier temática histórica empieza a verse no sólo como plausible, sino interesante y digna de estudio? ¿Existe tal línea y, de ser así, la habré sobrepasado ya?

Probablemente ya me conozcan,
pero mi nombre es Clovis Sandoval


No se sientan intimidados por el hecho de que sea el mejor
historiador de cepillos de dientes del mundo.
Puedo asegurarles que me pongo los pantalones
una pernera de cada vez, como cualquier otro.

Realmente, entre ustedes y yo, me pongo ambas perneras
al mismo tiempo. Lo que hago es sentarme
en la cama con los pies en el aire y
coloco ambas perneras simultáneamente.

Si voy a terminar mi obra maestra...
Molares del destino: Una historia de la higiene oral...
No puedo perder el tiempo haciéndolo de forma normal.


No podemos dejar que los pantalones se la jueguen
a las futuras generaciones, ¿verdad?

Rayos, ¿a quién quiero engañar? Me encantaría echarle el diente a un libro así.

sábado, 6 de noviembre de 2010

De armarios de baño y dudas existenciales

Hace tiempo, se me reprochó levemente que abriera y cerrara unos armarios de baño (relativamente nuevos) más de lo necesario, en lugar de dejarlos abiertos un poco más para evitar el movimiento lo más posible. La explicación que se me dio fue que eso ahorraba desgastes a la bisagra (o el nombre técnico exacto que tenga), evitando tener que renovar las puertas antes de tiempo.

No dije nada a todo esto porque, maldición, probablemente sea cierto, pero existe algo descorazonador en el hecho de que las cosas (ni siquiera los muebles) ya no se hagan para durar, ¿no les parece? Uno esperaría que los muebles, a pesar de no contar con la capacidad regenerativa que gozamos nosotros, los seres vivos, pudieran sobrevivir más o menos impertérritos a los estragos del tiempo (al menos, un poco más que nosotros).

Tampoco es que sea demasiado importante, un mueble de baño resulta tan banal (como legado, salvo que sea histórico y para analizar razones culturales a posteriori) como las enterradas estatuas del Ozymandias de Shelley. De todas formas, seguí con mi pensamiento (ya saben que mi mente funciona de formas misteriosas) y me centré en el hecho de la cualidad de los seres vivos de regenerarnos (hasta cierto punto) del paso del tiempo.

En cierta ocasión, alguien me explicó el envejecimiento con la metáfora de las fotocopias; es decir, se planteó la regeneración celular como intrínsecamente degenerativa, de tal forma que la replicación de las células termina haciéndose imperfecta con el paso del tiempo, lo que provoca el deterioro y finalmente muerte del ser vivo. A día de hoy, no se ha encontrado método de ralentizar, detener o invertir este proceso, como todos sabemos.

No obstante, ¿es deseable esto? Biológicamente, probablemente no; una criatura inmortal (por el paso del tiempo) es muy probable que se adaptase a huir de peligros varios para evitar la muerte, y desequilibrase un ecosistema entero en número. Pero, ¿sería necesario que se reprodujera demasiado, en esos casos? Recordemos que la reproducción puede considerarse como un instinto de conservación de la especie, derivado del instinto de conservación propio.

¿Cómo sería la raza humana, bajo esta perspectiva?

P.D: Podrán observar como esta disertación ha derivado ligeramente hacia la ciencia ficción. Si quieren observar elucubraciones de tipo científico-teórico respecto a la verosimilitud de distintos conceptos en películas y libros varios, no duden en visitar Ciencia + Ficción, el blog en pañales dedicado a ese respecto. ¡Digan que van de mi parte y recibirán...! Eh... No sé... ¡Efusivas felicitaciones! Comenten, propongan, ¡entren, entren, entren!