lunes, 6 de diciembre de 2010

Historia y cómic

Los licenciados en Historia, verbigracia el que suscribe, estamos mayoritariamente dirigidos a la transmisión de lo que hemos aprendido en el aula, teniendo muy probablemente a un público poco receptivo a nuestra disciplina, con un interés escaso, nulo o, porqué no admitirlo, posiblemente opuesto al estudio de la Historia. Suele ser en este contexto donde uno se ve obligado a encajar, sin duda alguna, la pregunta de "¿Para qué sirve la Historia?", cuya respuesta no suele convencer en absoluto.

Y es que no está hecha la miel para la boca del asno, pero nadie puede culparnos por seguir intentando que coma. En este sentido, no está de más que permanezcamos con ojo atento (y mirada crítica) a distintas ayudas que nos pueda proporcionar distintos ámbitos artísticos. Así, no está mal (ni mucho menos) que atraigamos la atención del alumnado sobre la época moderna con la película Alatriste, por ejemplo, siempre y cuando puntualicemos por nuestra cuenta la veromilitud de la misma y expliquemos su contexto.


El entretenimiento deviene así en divulgación con un poco de nuestra parte, si utilizamos estos distintos recursos como un McGuffin (que diría Hitchcock) para enseñar y no aburrir al mismo tiempo, incluso puede que despertar cierto interés (quiero pensar que no es algo utópico) del alumnado sobre el tema que nos ocupe.

Ahora es el momento en el que me distancio del cine (porque no es un tema que domine, y se que hay gente mucho más ducha en esto para hablar del tema con conocimiento de causa) y me acerco a un ámbito, el del cómic, tan lícito para usar en este sentido como cualquier otro, aunque quizás con menos recursos aptos para este uso (principalmente porque las referencias históricas suelen ser o anecdóticas, o demasiado ligadas a la fantasía). Me vienen sin embargo a la cabeza dos obras de cómic destinadas directamente a la divulgación histórica.


La primera, de creación nacional por mano y genio del maestro Forges, es la Historia de Aquí, publicados por fascículos durante los años 80, y en donde (muy acertadamente) se combina el humor de las viñetas de Forges con una narración histórica más seria en forma de texto convencional, contándonos la Historia de España, desde la prehistoria hasta la Transición, de forma amena y aparentemente fidedigna (y digo aparentemente no porque dude de ello, sino porque la leí hace ya unos cuantos años, sabiendo menos que ahora).


La segunda fue publicada hace unos años en Estados Unidos por una editorial independiente (¿independiente de quién?, preguntará alguien muy lógicamente. Independiente de las grandes editoriales como Marvel o DC, y distanciada en recursos y temática de lo que los estadounidenses denominan como cómic mainstream), y recibió el curioso título de Action Philosophers.

Aunque en este caso dedicado exclusivamente al estudio de la Historia de la Filosofía, la colección (que duró apenas nueve números, pero que ha recibido excelentes críticas incluso de revistas filosóficas) se dedicaba a analizar la vida y obra de distintos filósofos, en una clave de humor muy particular, pero que ayuda bastante a comprenderlos. Las épocas de las que proceden los filósofos son variadas (podéis ver citados a los autores aquí), y la colección pretendía servir como punto de partida para el estudio o comprensión de movimientos filosóficos de una determinada época.

Como ya haré ver en posteriores entradas (con casos ya sin interés divulgativo, sino de mero entretenimiento) tal y como ocurre en el cine, cómics concretos y seleccionados con cierta precaución pueden ser perfectamente útiles para despertar y alimentar el interés por la Historia, pudiendo servir de apoyo a la enseñanza de la misma.

4 comentarios:

Bea del Campo dijo...

Me declaro MUY fan de tu blog!!!

Wherynn dijo...

Like it!

Javi_Pichu dijo...

Una ventaja de ese espíritu incomprensivo o contrario al estudio de la Historia es que la gente que habla de ello sin conocimiento de causa es menor.

Y me explico: me he encontrado con gente que sabe más o menos de Historia y habla de lo que sabe (que sea más o menos es otra cuestión, como es mi caso para "menos") y también me he encontrado con gente que habla de Historia sin tener idea para ello... pero son los menos.

Sin embargo, hay una cantidad inmensa de gente que no tiene ni idea de mi disciplina (genéricamente "economía", pero más concretamente y para no ofender a los Licenciados en Económicas, la Administración y Dirección de Empresas) y pretende hablar del tema como si fuera algo de lo que se puede hablar sin saber.

De todo hay que sacar ventajas... Porque del desprecio a la materia ya ni hablamos. En mi caso, hasta los alumnos de la propia Facultad muestran generalmente poco interés.

Superlayo dijo...

Bea: ¡Lo celebro! Espero leerte a menudo por los comentarios.

Eva: Hooray!

Pichu: Creo que esas reacciones son fruto de que se interesan por el tema, y lo hacen porque les afecta directamente. Cuando la Historia se utiliza como arma arrojadiza también hay loritos de repetición que hablan sin entender.