domingo, 31 de octubre de 2010

3x01. And that has made all the difference


Chicos, mi último año de carrera fue, sin duda alguna, el más duro de todos. Trabajo extenuante que llegó a afectar a mi salud física, historiografía constante (¿a vuestros amigos les asusta la Historia? Probad a explicarles el concepto de metahistoria...) que minó la salud mental de muchos... Sí, mi quinto y último año de carrera fue el más duro de todos, pero también fue el mejor, y cinco años atrás jamás hubiese pensado que pensaría en echar de menos algo sin haberlo dejado atrás (y menos aún, que fuese la universidad).

Eso fue gracias a contar con el apoyo incondicional de los habituales, de nuevos (y algunos inesperados) amigos, de compañeros de clase con más o menos trato, especialmente de una persona que fue (a partes desiguales) fuente de preocupaciones y enfados, pero que supo ayudarme (supimos ayudarnos) a no morir en el intento, sacándome una sonrisa cuando sólo me mantenía al pie del cañón por pura tozudez. Y gracias a momentos gloriosos como las noches de jazz o el ya legendario Fich-Man, que tan buenos recuerdos trae consigo.

Eso supuso dejar de lado distintas cosas; había que priorizar. Así, por ejemplo, tomé la decisión (si bien no la llevé a cabo hasta final de curso) de abandonar mi puesto como monitor de tiempo libre en la asociación juvenil Mar-Cha. También abandoné mi blog (la Covacha de Superlayo), no por falta de ideas, sino por falta de tiempo; la norma autoinflingida de publicar con cierta periodicidad me puso a escoger entre la espada o la pared. Todo o nada.

Fue nada. Así, a partir de Febrero la Covacha cerró sus puertas (aunque siguió existiendo) con cierta grosería, sin ni siquiera un post de despedida o explicación. Al mismo tiempo también me alejé de mi blogosfera habitual, o al menos me abstuve de comentar en ella para evitar preguntas de aquellos con los que sólo trataba por vía blog.

El curso acabó, y con él la carrera, sin penas pero con gloria (supongo), sin graduación pero con la satisfacción del trabajo bien hecho. En el horizonte esperaban los Estados Unidos, en un convenio universitario que había priorizado por encima del nuevo Camino de Santiago con vuestros tíos Pichu, Parra y Blukos (amén de nuestro buen amigo Fito).

Más allá, casi donde nacía el sol cada día, me esperaba China, y respecto a lo profesional, a bastantes giros terráqueos, un horizonte académico sustancialmente distinto de los de la mayoría de mis (ex)-compañeros de carrera... Más allá, en el futuro, sin saberlo, me esperaban nuevas realidades, nuevas oportunidades y nuevas vivencias, pero también reencuentros.

Chicos, algunas veces los deseas con toda tu alma, otras veces los temes, los más los prevés y los menos te sorprenden... Pero nunca (nunca) creáis decir un adios definitivo. Porque a veces, la vida hará todo lo posible en convertir vuestras palabras en un simple "hasta luego".

Yeah, we´re back.
Con una imagen cortesía de Javi & Pichu

Two roads diverged in a yellow wood,

And sorry I could not travel both

[...]

Two roads diverged in a wood, and I...

I took the one less traveled by,

And that has made all the difference.