martes, 16 de febrero de 2010

La Torre Oscura IV: Mago y cristal

El verdadero amor es aburrido. Tan aburrido como cualquier otra droga fuerte que crea hábito. Tal como ocurre con todas las drogas fuertes, el primer amor verdadero sólo es interesante para aquellos que se convierten en prisioneros suyos. Y como cualquier otra droga fuerte que crea hábito, el primer amor verdadero es peligroso.



Mago y cristal fue en su momento, quizás, la novela de la Torre Oscura que menos me agradó. Achaco esto al hecho de que yo estaba deseoso de continuar con las aventuras de nuestro ka-tet (no en vano, el libro anterior había terminado en cliffhanger antes del intelectual duelo con Blaine), y estas se vieron bastante interrumpidas, mientras yo estudiaba para mis exámenes de Junio del 2008.

Y es que la mayor parte de esta cuarta entrega de la Torre Oscura se centra en un importante episodio de la vida de Roland, continuando con la narración de su historia (apenas esbozadas, libros antes) tras su iniciación como pistolero. Achaco mi desinterés por la historia a que ya la conocía a grandes rasgos, debido a mi lectura previa de El nacimiento del pistolero, un cómic dedicado a esta historia.

Hay más razones por las que no disfruté del todo en mi primera lectura de Mago y cristal. La primera, que la historia del pasado de Roland es principalmente un western (incluso más de lo habitual), género en el que ya he dicho que poco me he sumergido (a excepción de dos películas ya citadas, y la serie de cómics europeos de Blueberry, o la cómica de Lucky Luke); no es bueno experimentar géneros en asueto de exámenes.

La segunda, que se narra el primer amor de Roland, un amor adolescente, pasional, inocente y romántico al mismo tiempo. No es que yo me cierre en banda a las historias de amor (consiguen emocionarme tanto en libros como en películas), pero quizás en aquella época tenía menos razones para estar receptivo a estos temas que en mi relectura en este pasado verano.

Quizás el principal interés de este libro reside en poder mirar con profundidad en las raíces de Roland, observar al pistolero en sus orígenes, en donde su frialdad y dureza casi consustanciales apenas han plantado sus semillas, y aún se observan atisbos de esperanza en la felicidad personal, más allá de la obsesiva búsqueda y persecución de la Torre Oscura.

Solo después de que Roland termine con su historia continuarán él y sus compañeros su viaje, en donde deberán encararse con el Extraño sin Edad, uno de los poderes ligados a la corrupción de la Torre. Roland ya había sido advertido contra este enemigo durante su larga sesión de tarot con el hombre de negro, muchos meses antes. Tras esto, solo el misterio (y la Torre) les espera en el horizonte.

6 comentarios:

Wherz dijo...

Asi es la literatura, cuando uno esta (o no) receptivo a ella... todo depende del punto de vista. Por ejemplo leer eso del primer amor, que es peligroso, crea habito y te hace prisionero me acaba de sentar como una patada en el c...

^^

%#&!!!!

Suerte que canalizo esta paranoia por mi blog (proximamente)

Perdon tanta desvariada...

bsis!

Ch@RLie Slowpoke dijo...

Como se le echa bastante de menos, aquí le dejo algo para animarle a escribir de nuevo las aventuras de Andrés y compañía:

http://www.youtube.com/watch#!v=_7id7qCbw1c&feature=channel

Javi_Pichu dijo...

Mucho hace que no escribes, no?? Mi sequía duró pero ni siquiera un mes...

Javi_Pichu dijo...

Jo, tío. Sé de bloggers que ya han puesto esquela en los periódicos en memoria de la Covacha.

Javi_Pichu dijo...

Y ya está, ¡es el final! Prometo que es mi último comentario. ¡Descanse en paz este blog!

Wherynn dijo...

Pues a mi me parece mal que cierre, pero como ocurre en todo por quejarnos nada va a cambiar :P

bs! last signature