domingo, 7 de febrero de 2010

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 15 (Segunda parte)

“Siglos en el futuro, tenemos a Graciela, la de cabellos dorados y furia dragón (¡sí, tíos, como Dragonite! ¡Por eso es vulnerable al hielo!) junto al resto de sus compañeros, en Latveria, claro está. ¿Dónde si no? ¿En el bingo? ¡No hay bingo en Latveria, solo juegan a las tabas con huesos de centollo! (Y si alguien me dice que Latveria no tiene mar, tiene razón. ¡Por eso los centollos son su mayor importación!).

De todas formas, como ya decía, en un caserón de Doomstadt tenemos a Graciela y el resto de la troupe, junto a esos alegres chiflados de la resistencia latveriana, que para enfrentarse y derrocar al Doctor Muerte, apenas cuentan con un Muertebot renegado, horcas, instrumentos de cocina, y tres años de coreografía musical en la universidad de Pittsburg. Pittsburg es una palabra divertida. ¡Comprobémoslo!”

- ¡Pittsburg! –exclamó uno de los latverianos señalando una pizarra con unos garabatos inteligibles- ¡Es Pittsburg!

- ¡En efecto, camarada! –respondió el que había estado dibujando en la pizarra, entusiasmado.

- Pictionary con revolucionarios en Latveria… -musitó Jenny- Matadme, ahora sí que lo he visto todo.

- Tranquila, estoy segura de que nos van a matar a todos, de todas formas, visto lo visto… -dijo Cata.

- ¡Y ahoga, a descansag! –exclamó el líder de la resistencia- ¡Que alguien tgaiga unas mantas paga nuestgos invitados, y pgrepagag los jeggones de paja!

- ¡Viva la hospitalidad latveriana! –susurró Cata- Estoy seguro de que Muerte nos hubiese dejado camas con doseles…

- Sí, ¿pero cómo se supone que íbamos a poder rescatar a Andrés y a Berto desde el castillo? –preguntó Leti- ¡Al menos estos tíos tienen a un Muertebot!

- Sácate el cerebro del culo, Leti. –replicó Graciela- Ellos tienen uno, Muerte tiene una fábrica entera… Por no hablar de la armadura que tiene relleno humano de verdad. Tenemos las mismas posibilidades de rescatar a nadie aquí como en el castillo.

- Sí, mucho me temo que la rebelión de esta alegre pandilla esté condenada al fracaso… -comentó Chama- No me sorprendería que el propio Muerte estuviese al tanto de sus movimientos, solo para entretenerse con algo en sus ratos de asueto…

- Los SIMS Latveria, parece que no todo está inventado aún. –dijo Jenny por lo bajo.

- De todas formas, y si planean un asalto al castillo de Muerte, puede que nos sirvan como distracción para acercarnos a la máquina del tiempo y traer a estos de vuelta. –siguió diciendo Chama.

- ¿Y luego qué? –preguntó Graciela- ¿Tu hada madrina nos va a coger a todos y llevarnos hasta Vigo en un vuelo a reacción? Como no pensemos algo más que eso, nos van a machacar, Chama, y lo sabes…

“Lo que poco sospechaban nuestros amigos es que, no a mucha distancia de allí, en el mismísimo castillo Muerte, sus impúdicos y traicioneros tejemanejes contra la cúpula del gobierno latveriano estaban vigilados estrechamente por el amo y señor de Latveria, el mismísimo Víctor von Muerte. Vigilados a través de dos ojos estratégicamente situados, pero que no revelaré por no enturbiar la trama…

De todas formas, eso, que Muerte había encontrado tiempo de entre sus responsabilidades de combinar la estabilidad financiera de un país fundamentalmente agrario con la pequeña industria nacionalizada más avanzada del mundo en muchos campos (un auténtico despropósito de tiempo hace falta para dar coherencia a eso, amigos) con controlar el pasado medieval y la resistencia latveriana.”

- ¡Ja! –rió Muerte- Admiro el espíritu de esos jóvenes… Su indomable ánimo les lleva incluso a sobrepasar su prudencia ante la evidente superioridad de Muerte, que al menos son capaces de reconocer. Sí… ¡Lamentaré profundamente el momento de su inevitable destrucción! –dijo el dictador latveriano para sí mismo, puesto que se encontraba solo en una sala con varios monitores.

- ¡Mi señor! –exclamó su fiel sirviente Boris, entrando en la sala a la mayor velocidad que sus ancianas piernas le permitían- Disculpe la intromisión, pero…

- ¿Sí, Boris? –dijo Muerte apagando el monitor.

- ¡Su ministro de asuntos exteriores pide su permiso para transmitirle una conexión directa desde Serbia! –dijo Boris recuperando el aliento- Según parece, dice provenir desde los más altos puestos del gobierno del país vecino.

- Serbia… ¡Bah! –exclamó despreciativamente Muerte- ¡Meras molestias menores para Muerte! ¡¡Si los señores de la guerra de la OTAN hubiesen querido mantener la estabilidad balcánica, debieran haber dejado su ridícula ofensiva militar bajo la jurisdicción de Muerte!! –gritó, al tiempo que daba un fuerte puñetazo metálico sobre el brazo de su silla- Retírate, Boris… -ordenó con un gesto de su brazo, volviéndose hacia la puerta- Probablemente estos molestos burócratas prefieran mantener el tema que les preocupa entre hombres de Estado… Aunque eso signifique rebajarme a mí a su nivel.

- Por supuesto, mi señor. –repuso Boris, abandonando lentamente la habitación y cerrando la puerta tras de sí.

- El tiempo del monarca de Latveria es un bien preciado –dijo Muerte, tras activar el monitor que le puso en comunicación directamente con Serbia-, y su paciencia, más aún. Habla, funcionario, y habla rápido, antes de que ésta se agote.

- Ahórrese las amenazas, Muerte. –respondió su interlocutor- No significan nada cuando ha puesto en duda los tratados internacionales de la ONU en la frontera con Serbia, hace unas horas. –alzó la voz- ¡Serbia no permitirá más agresiones por acción directa o indirecta de la cúpula del gobierno latveriano!

- Aborrezco hablar con locos… -respondió Muerte- Y considero más fútil aún hacerlo con muertos. La frontera con Serbia no ha sido hollada por acción de Latveria; si así lo hubiese sido, Belgrado estaría ahora en llamas, y el emblema de Muerte ondearía sobre su Parlamento. Investigaré el suceso por mis propios intereses, y le aconsejo que reconsidere la forma de tratar con sus vecinos y superiores… A menos que tenga tanta fe en su inestable democracia como para apostar su vida en ella. –añadió Muerte, cortando la comunicación. Inmediatamente, se levantó de su sillón y abandonó la sala, hacia destinos desconocidos.

“Aproximadamente al mismo tiempo, pero a unos cuantos miles de kilómetros al oeste, en la prodigiosa metrópoli de las Rías Baixas (Vigo), cierto mercenario bocazas husmeaba en las cercanías del edificio policía de la ciudad… Su meta, recuperar sus preciadas pertenencias, es decir, su disfraz, su máscara, sus armas, su teletransportador y su edición especial del cómic de los Goonies, firmado por Slot.

Mientras tanto, en el interior de la desprevenida comisaría, dos agentes observaban los objetos de Masacre, que habían sido enviados allí después de que una asustada atención hospitalaria local les advirtiese tanto del infortunado accidente, del herido en misteriosas circunstancias, y de su extraña y reciente desaparición (¡cómo vimos en el anterior episodio, fieles creyentes!).”

- ¿Qué crees que puede significar esto? –preguntó uno de los policías a su compañero- Un tío cae desde sabe Dios qué altura, lo hospitalizan, parece mejorar a pasos agigantados, y de repente desaparece… ¡Y lo único que deja son estas pistolas, las espadas, un cinturón, y un DVD con un extraño garabato dentro!

- Cuidado con lo que dice, agente... -masculló para sí Masacre, caminando por el alféizar, demasiado tarde como para que nadie mirase hacia allí- O la próxima vez que me cruce con Slot le diré que su paquete está repleto de chocolate.

- ¿Y este disfraz? Tío, antes de todo el follón del año pasado nunca teníamos cosas raras de estas… -respondió su compañero- Mira que pintas. ¿Quién en su sano juicio querría ponerse esto? Imagínate lo ridículo que ibas a estar tú con esto puesto, por ejemplo.

- Se acabó... -musitó Masacre para sí mismo, agotándose su escasa paciencia- ¿¿Vuestra madre nunca os dijo que si os ponéis ropas ceñidas de otros niños os saldrían VERRUGAS??dijo Masacre entrando de un salto en la habitación- ¡Pero lo mío no tiene nada que ver con eso! Ahora... -se quedó pensativo- Ahora voy a salir por la ventana, creo que puedo mejorar esta entrada. Un segundo.dijo saliendo rápidamente por el alféizar, mientras los agentes desenfundaban sus armas- Atención, polis... ¡Fuera el traje! dijo reentrando.

- ¡Alto ahí! –ordenó uno de los policías, apuntándole con su revólver- ¡No te muevas!

- Eh, eh, eh...-dijo Masacre frenando en seco- No soy un pervertido, agentes, eso que quede claro... Sólo un adicto a la cultura pop. Reconozco que el Suit down! que quería hacer, en contraposición a la leyenda del señor Stintson puede ser confuso al traducirlo al castellano, pero... Tan sólo quiero que suelten MI traje y... -dijo avanzando hacia los policías, hasta que se vio detenido por un disparo a bocajarro, que le dio un poco por debajo del cuello- Agh... -musitó escupiendo sangre- Como mola, tíos... Un 38 Smith%Wesson, del especial... Que guarda encima pa que le libre de todo mal... -ante los atónitos agentes, el costroso mercenario se desplomó, haciendo ruidos guturales, hasta que finalmente se detuvo.

- ¿Está muerto? –preguntó uno de los policías, mientras su compañero se agachaba para tomarle el pulso.

- ¿Quién podría sobrevivir a eso? –respondió su compañero.

- ¡Alguien que tenía la esperanza de poder reservar esto para la noche de bodas, cariñín! dijo Masacre, levantándose de un salto, cogiendo su máscara y poniéndosela- ¡Ptuf!escupió la bala al suelo, y se tapó también la boca- Y sólo para la próxima vez, si me das en los pulmones, conseguirás un movimiento pectoral extra-sexy... ¡Pero que sea nuestro secreto!añadió golpeando las muñecas de ambos agentes para hacerles tirar sus armas- Ahora si me permiten... ¡Tengo que amortizar este cacharro, o mi mujer me matará! añadió desapareciendo al activar el teletransportador oculto en su cinturón.

“¡Sabemos más del destino del mercenario bocazas en nuestro próximo número! Pero mientras tanto, regresemos a la soleada Latveria, en donde el Doctor Muerte intenta descubrir esas irregularidades que el gobierno serbio le comunicó anteriormente en sus fronteras… Para ello, se dirige a una de esas muchas habitaciones con cacharros y maquinitas kirbyescas tan de su gusto.

Como los científicos de S.H.I.E.L.D. desde el helitransporte Tebas habían previsto, la aeronave camuflada como asteroide arrojada contra Latveria desde el cinturón entre Marte y Júpiter no había sido detectada como una amenaza por las defensas latverianas… ¡Pero eso no significaba que el impacto no hubiese quedado patente en sus registros informáticos!”

- ¡¿Tan abotargados se han vuelto mis súbditos, que prefieren ignorar sus responsabilidades a enfrentarse a la ira del señor de Latveria?! –preguntó Muerte empotrando a uno de sus líderes científicos contra la pared-¿Por qué no se me había informado de lo que aparentemente ha ocurrido en la frontera serbia, lacayo inconsecuente? ¡Responde, antes de que tu amo decida arrancarte el don del habla por toda la eternidad!

- M-mi… Mi señor… -balbuceó el científico- Los sensores no lo detectaron como amenaza coordinada, y su trayectoria no se interpretó como dirigida a ningún objetivo estratégico… -explicó- Según nuestras bases de datos, sus propios rediseños de la estrategia de defensa decidieron ignorarlo, calificándolo al objeto inofensivo.

- ¿¿Osas?? –preguntó Muerte, incrédulo- ¿Osas intentar exculparte de este error basándote en un absurdo fallo en los indelebles razonamientos de Muerte? –arrojó al científico a un lado, segundos antes de disparar un rayo a través de su armadura, convirtiéndolo en un montón de humeantes cenizas- ¡Si las máquinas pudiesen ocuparse de todos, haría ya tiempo que vuestro inútil trabajo hubiese sido sustituido por ellas! –vociferó al resto de supervivientes- Concededme de inmediato la información que requiero, y trabajad para que algo así jamás suceda de nuevo, si no queréis que vuestra siguiente ocupación sea mucho más productiva para Muerte y vuestra madre patria… ¡Como alimento para los fértiles valles de Latveria! –ordenó Muerte, señalando como ejemplo a los restos humeantes de su antiguo científico jefe.

- C-como ordene, se hará, mi señor. –respondió el inmediato sucesor en la jerarquía del laboratorio.

- ¡Un sentimiento que pronto compartirá el resto del orbe, lacayo! –exclamó Muerte- Pero antes, investigad la frontera, y si algo se ha introducido en Latveria sin mi permiso, acabad con él… ¡Porque os prometo que si el señor de Latveria tiene que ocuparse personalmente de ello, seréis los siguientes en recibir su justo castigo! –dijo cruzando señorialmente el umbral de la puerta, hacia destinos ignotos dentro del castillo.

3 comentarios:

Wherynn dijo...

Bueno, no te firmo la anterior por vagancia pero jo, sabes que cuando pones cosas medievalescas me encantan! y tus fans han de estar contentos! jaja.

Te diria que esta insuperable pero es mentira, te superas en cada numero. Si algun dia te interesan aventuras en la Inglaterra del 450-1603 (es lo que mejor sabria contarte) avisa, porque en esta historia encajaria esa parte de la Cronica Anglosajona que dice "Fiery dragons in Northumbria"

bs!!

Ch@RLie Slowpoke dijo...

Ignoraba que Latveria estaba al lado de Serbia. Fijo que Doom tuvo algo que ver con las limpiezas étnicas...

El capítulo de hoy ha sido muy entretenido e intrigante. Me encantan los rebeldes y sus precarios medios. Bueno, y el comentario de Masacre sobre Barney xD

Superlayo dijo...

Eva: Lástima que solo quede un número en el pasado...

Charlie: Si así fuera, no lo habría hecho por motivos étnicos, desprecia el racismo (él mismo es gitano, y está acostumbrado a él). ¡Este mismo mes, el esperado desenlace!