martes, 16 de febrero de 2010

La Torre Oscura IV: Mago y cristal

El verdadero amor es aburrido. Tan aburrido como cualquier otra droga fuerte que crea hábito. Tal como ocurre con todas las drogas fuertes, el primer amor verdadero sólo es interesante para aquellos que se convierten en prisioneros suyos. Y como cualquier otra droga fuerte que crea hábito, el primer amor verdadero es peligroso.



Mago y cristal fue en su momento, quizás, la novela de la Torre Oscura que menos me agradó. Achaco esto al hecho de que yo estaba deseoso de continuar con las aventuras de nuestro ka-tet (no en vano, el libro anterior había terminado en cliffhanger antes del intelectual duelo con Blaine), y estas se vieron bastante interrumpidas, mientras yo estudiaba para mis exámenes de Junio del 2008.

Y es que la mayor parte de esta cuarta entrega de la Torre Oscura se centra en un importante episodio de la vida de Roland, continuando con la narración de su historia (apenas esbozadas, libros antes) tras su iniciación como pistolero. Achaco mi desinterés por la historia a que ya la conocía a grandes rasgos, debido a mi lectura previa de El nacimiento del pistolero, un cómic dedicado a esta historia.

Hay más razones por las que no disfruté del todo en mi primera lectura de Mago y cristal. La primera, que la historia del pasado de Roland es principalmente un western (incluso más de lo habitual), género en el que ya he dicho que poco me he sumergido (a excepción de dos películas ya citadas, y la serie de cómics europeos de Blueberry, o la cómica de Lucky Luke); no es bueno experimentar géneros en asueto de exámenes.

La segunda, que se narra el primer amor de Roland, un amor adolescente, pasional, inocente y romántico al mismo tiempo. No es que yo me cierre en banda a las historias de amor (consiguen emocionarme tanto en libros como en películas), pero quizás en aquella época tenía menos razones para estar receptivo a estos temas que en mi relectura en este pasado verano.

Quizás el principal interés de este libro reside en poder mirar con profundidad en las raíces de Roland, observar al pistolero en sus orígenes, en donde su frialdad y dureza casi consustanciales apenas han plantado sus semillas, y aún se observan atisbos de esperanza en la felicidad personal, más allá de la obsesiva búsqueda y persecución de la Torre Oscura.

Solo después de que Roland termine con su historia continuarán él y sus compañeros su viaje, en donde deberán encararse con el Extraño sin Edad, uno de los poderes ligados a la corrupción de la Torre. Roland ya había sido advertido contra este enemigo durante su larga sesión de tarot con el hombre de negro, muchos meses antes. Tras esto, solo el misterio (y la Torre) les espera en el horizonte.

sábado, 13 de febrero de 2010

Something pretty

Por el amor de Dios, ¿alguien puede conseguir que se me quite esta canción de la cabeza? ¿Y explicarme lo de tobacco skin?

Here I am, where I’ve been

I’ve walked a hundred miles in tobacco skin,

And my clothes are worn & gritty.

And I know ugliness,

Now show me something pretty.

I was a dumb punk kid with nothing to lose

And too much weight for walking shoes.

I could have died from being boring.

As for loneliness,

She greets me every morning.

At the most I’m a glare,

I’m the hopeless son who’s hardly there.

I’m the open sign that’s always busted.

I’m the friend you need, but can’t be trusted.

At the most I’m a glare,

I’m the hopeless son who’s hardly there.

I’m the open sign that’s always busted.

I’m the friend you need, but can’t be trusted.

Here I am, where I’ve been

I’ve walked a hundred miles in tobacco skin,

And my clothes are worn & gritty.

And I know ugliness,

Now show me something pretty.

At the most I’m a glare,

I’m the hopeless son who’s hardly there.

I’m the open sign that’s always busted.

I’m the friend you need, but can’t be trusted.

At the most I’m a glare,

I’m the hopeless son who’s hardly there.

I’m the open sign that’s always busted.

I’m the friend you need, but can’t be trusted.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 15 (Última parte)

“¿Pero dónde se encuentran en este momento los que corren el peligro de incurrir en la ira de Von Muerte? ¿Dónde se encuentran el león del Olimpo y su compañero; Hércules y Cho? ¡Recorriendo cuan deprisa pueden las llanuras y montañas latverianas, en una desesperada carrera (que bien pudiera ser contrarreloj, por lo que ellos saben) por las vidas de sus amigos!

Pero claro, esos son sus buenos kilometrejos, y recordamos, que si Hércules es un semi-dios olímpico, Amadeus Cho es un mero adolescente humano, y como tal, tiene sus límites físicos. Por suerte para ambos (¡y para la trama!), el joven Amadeus es también la séptima persona más inteligente del planeta (sí, Muerte va por encima. Pero no me hagáis dictaminar en que puesto, acabaría mal), y ya ha dado con la solución…”

- Vamos, Herc. –dijo Cho- No hace falta ser un genio táctico para saber que es lo mejor que podíamos hacer para avanzar con rapidez.

- No digo eso. –respondió Hércules; la imagen se acercó lo bastante como para observarse que el joven Cho estaba subido a caballito a espaldas del semi-dios olímpico- Sólo digo que debería haber una forma más digna para que el león del Olimpo y su compañero viajen.

- No, porque llevarme en cuello sería igualmente humillante para ambos. –respondió Cho- Y que tirases de una carreta solo te humillaría a ti, pero el terreno no acompaña a las ruedas, si seguimos campo a traviesa. –miró el GPS de su muñeca- Y así es como tenemos que seguir si pretendemos llegar al castillo de Muerte lo antes posible. ¡Y cuidado con las ramas! –advirtió, esquivando una rama doblada a punto de darle en la cara al volver a su posición original.

“¿Y Andrés? ¡Esta serie se llama Astonishing Andrew por algo, no puede faltar su protagonista, aunque sea brevemente! Alejémonos pues de las nítidas esferas de nuestra realidad contemporánea para profundizar en las neblinosas y turbias aguas del continuum-espacio temporal, para retroceder milenio y pico a la Península Ibérica del Medievo…

Por supuesto, ya ha quedado manifiesto que la principal tarea de Andrés en este nuevo tiempo es la misma de siempre… ¡Escaquearse de cualquier tipo de molesto trabajo, y buscar atractivas gachíses que caigan entre sus brazos! Así pues, no es de extrañar que, durante su misa vespertina, uno encuentra ciertas reticencias con respecto al habitual mensaje eclesiástico…”

- Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne… -dijo Andrés desde el púlpito a sus feligreses- Y a aquellas que no comprendan la palabra de Dios como corresponde a doncellas lozanas, puedo demostrárselo a posteriori… ¡Amen, hermanos! ¡Podéis ir en paz! –exclamó, gesticulando hacia la puerta- ¡Ding, ding, ding, ding!

- Frey Andrés… -comenzó a hablar el alcalde al acercarse al púlpito, del que Andrés descendía con cuidado- He de reconocer que sorprendiome en su momento el vuestro deseo de realizar los vuestros oficios en lengua vulgar, antes que el latín… Pero hácelo aún más, realmente sobremanera, los vuestros poco claros significados que parecéis introducir en la palabra de Dios.

- ¿Sabéis latín, mi buen alguacil? –preguntó Andrés- ¿Habéis sido educados en la noble lengua de Cicerón, en la que el Santo Padre sueña y en la que se escriben los pensamientos del Altísimo?

- Lo cierto es que no, frey Andrés, pero… -intentó excusarse el alcalde como podía.

- ¿Cómo podéis, entonces, afirmar diferencia alguna entre la lectura de la Vulgata y la mi somera actualización de cara a vuestras humildes gentes? –preguntó Andrés- ¡Mi experiencia en Tierra Santa enseñome que he de transmitir, de imbuir a los mis fieles con palabras y obras, de la gracia de Dios, hasta que griten aleluyas por el Señor todopoderoso! Y vuestras feligresas más jóvenes, ay, parecen excesivamente displicentes en este sentido, y reclaman toda mi atención.

- Como gustéis… -repuso el alcalde- Cierto es que no estoy versado en temas religiosos; apenas puedo dedicar el tiempo requerido a mis obligaciones theológicas, rezando porque esto baste para mi alma… -sonrió, yéndose- Sin embargo, he mandado mensaje a una parroquia cercana, comunicándoles la vuestra presencia como sustituto del cura de almas. Es probable que la semana que entra, a muy tardar, venga el párroco de allí a haceros una visita, y él tendrá las facultades necesarias para entender los vuestros pensamientos e teorías, frey…

- ¿Un cura de verdad? –preguntó Andrés para sí mismo- ¡Santa María de la Esquizofrenia Annata, estamos metidos en un lío! Tengo que buscar a Berto y desmontar el chiringuito… Mmm… -pensó para sí- El chiringuito… El chiringuito… -canturreó cerrando las puertas de la iglesia tras de sí, en busca de Berto.

“¿Recuerdan los tiempos en que los dibujos animados eran violentos, y se pegaban con mazas y todo ese tipo de cosas, marca ACME o no? ¿Los añoran? ¿Podemos decir marca ACME sin que nos caiga una demanda multimillonaria? ¡Si todas sus respuestas han resultado ser afirmativas, estarán contentos ante las ganas de Berto por desahogar su frustración tras oír de los sermones de Andrés!

Cielos, ojalá Andrés haya (ya sabéis, esto es el pasado, ya ha ocurrido, pero yo lo veo al mismo tiempo que vosotros, aún pudiendo saberlo de golpe con tecnología vigilantiana, porque añoro la tele. Menos a los Pitufos, a esos los odio) puesto pies en polvorosa… Aunque espera un momento… ¿¿No estaba Andrés buscando precisamente a Berto?? ¡La debacle! ¡Esto va a ser (¿fue a ser?) el acabose!”

- ¡Berto, el más fiel y leal de mis compañeros! ¡Debem…! ¡Ugh! –gimió al levantarle Berto por el cuello.

- ¡Sabe que permito que la tu estulticia afecte a tu integridad física, como hice otrora, pero entro en acción cuando la cosa puede afectarme directamente, mentecato! –exclamó Berto- ¡Tienes a la mitad de las mozas del pueblo escandalizadas por los tus lúbricos sermones, y a la práctica totalidad de los sus padres esperando oírte una palabra más en este sentido para preparar criadillas de monje! –continuó- ¡Si queremos seguir aquí, di las chorradas que quieras, pero no te acerques a ninguna doncella, ¿lo ha entendido tu reducida mollera?! –preguntó.

- Pero… Agh… Berto… -dijo Andrés mientras se arreglaba para bajar. Berto lo solucionó soltándolo de golpe, cayendo el entrañable enano de una culada al suelo- No hace falta que me modere… ¡Déjame folgar un poco antes de pasar al siguiente pueblo! ¡Subiremos de grado como los pokémon de antaño, y cambiaremos de pueblo esquivando la arboleda para evitar las alimañas y los Pidgeys!

- Imbécil… -dijo Berto- ¿Pretendes estar vagabundeando lo que nos reste de vida, condenados a esta existencia medieval? –preguntó- ¡Si los nuestros amigos lograsen rescatarnos, a bien seguro nos encontrarían con más facilidad en las inmediaciones de Malgrat, y si no lo hicieran, podríamos establecernos aquí en relativa paz!

- ¡Pero Berto! –exclamó Andrés- ¡El párroco de un pueblo cercano planea venir a visitarnos y conocer las nuestras historias! Y sin duda deseará hablar de mis estupendásticos sermones alternativos, en donde promuevo el amor caballeresco con libertad plena… ¡Con libertad plena y con Andrés! –se explicó- ¡Debemos planear nuestra huída por la estepa castellana antes de que caiga la aurora boreal!

- ¡Silencio, necio charlatán! –ordenó Berto estampándolo contra la pared- ¿No podrías contenerte, a lo sumo, una tarde? –preguntó- ¿No te sabes algún latinajo, alguna cita, algo de la Biblia?

- ¿Urbi et orbi? ¿Amen? ¿Santificado sea tu nombre? ¿Adeste fideles? –preguntó Andrés.

- Condenados, estamos condenados… -suspiró Berto.

Doomed! They were doomed! Like Doctor Doom! ¡Como el Doctor Muerte, que poseía un país (que se llamaba Latveria. L-A-T-V-E-R-I-A, L-A-T-V-E-R-I-A, L-A-T-V-E-R-I-A, que se llamaba Latveria!) en donde se estaba forjando una absurda y potencialmente (más que eso) fracasada! Sí, queridos y perceptivos míos, lo habéis adivinado…

Después de Astonishing Andrew, toca referirse a su contrapartida en el título… Por supuesto hablamos de… ¡Los Amazing Friends! Que como recordaréis, estaban dispuestos a meterse en medio de la rebelión latveriana (directamente vigilada por Doc Muerte) en un intento de rescatar a sus amigos. ¿Lo conseguirán? ¡Veremos su comienzo ahora, y la dramática conclusión en Astonishing Andrew and his Amazing Friends 16!

- ¡Adelante, aguegguidos pagtisanos! –gritó su líder, en el granero, a las tropas- ¡El castillo de Muegte, y con él la victoguia, nos espegan! ¡Libegtad o muegte!

- Mucho me temo que van a tener razón… -comentó Cata mirándolos, con horcas, azadones y el Muertebot.

- Pego guecogdag… Debemos seg silenciosos como nutgias… -dijo encorvándose- ¡Antes de atacag con la fuguía del salmón en celo cuando estemos en las inmediaciones del castillo!

- Muertos, están todos muertos. –dijo Graciela.

- ¡Pero hay un método en su locura! –dijo Chama, señalando como varios latverianos se escondían bajo la paja de un carro cercano- ¡Y si podemos introducirnos en el castillo mientras ellos potencial el caos, tendremos la posibilidad de salvar a Andrés y Berto! –un rayo de tormenta cayó sobre el castillo, en la lejanía.

domingo, 7 de febrero de 2010

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 15 (Segunda parte)

“Siglos en el futuro, tenemos a Graciela, la de cabellos dorados y furia dragón (¡sí, tíos, como Dragonite! ¡Por eso es vulnerable al hielo!) junto al resto de sus compañeros, en Latveria, claro está. ¿Dónde si no? ¿En el bingo? ¡No hay bingo en Latveria, solo juegan a las tabas con huesos de centollo! (Y si alguien me dice que Latveria no tiene mar, tiene razón. ¡Por eso los centollos son su mayor importación!).

De todas formas, como ya decía, en un caserón de Doomstadt tenemos a Graciela y el resto de la troupe, junto a esos alegres chiflados de la resistencia latveriana, que para enfrentarse y derrocar al Doctor Muerte, apenas cuentan con un Muertebot renegado, horcas, instrumentos de cocina, y tres años de coreografía musical en la universidad de Pittsburg. Pittsburg es una palabra divertida. ¡Comprobémoslo!”

- ¡Pittsburg! –exclamó uno de los latverianos señalando una pizarra con unos garabatos inteligibles- ¡Es Pittsburg!

- ¡En efecto, camarada! –respondió el que había estado dibujando en la pizarra, entusiasmado.

- Pictionary con revolucionarios en Latveria… -musitó Jenny- Matadme, ahora sí que lo he visto todo.

- Tranquila, estoy segura de que nos van a matar a todos, de todas formas, visto lo visto… -dijo Cata.

- ¡Y ahoga, a descansag! –exclamó el líder de la resistencia- ¡Que alguien tgaiga unas mantas paga nuestgos invitados, y pgrepagag los jeggones de paja!

- ¡Viva la hospitalidad latveriana! –susurró Cata- Estoy seguro de que Muerte nos hubiese dejado camas con doseles…

- Sí, ¿pero cómo se supone que íbamos a poder rescatar a Andrés y a Berto desde el castillo? –preguntó Leti- ¡Al menos estos tíos tienen a un Muertebot!

- Sácate el cerebro del culo, Leti. –replicó Graciela- Ellos tienen uno, Muerte tiene una fábrica entera… Por no hablar de la armadura que tiene relleno humano de verdad. Tenemos las mismas posibilidades de rescatar a nadie aquí como en el castillo.

- Sí, mucho me temo que la rebelión de esta alegre pandilla esté condenada al fracaso… -comentó Chama- No me sorprendería que el propio Muerte estuviese al tanto de sus movimientos, solo para entretenerse con algo en sus ratos de asueto…

- Los SIMS Latveria, parece que no todo está inventado aún. –dijo Jenny por lo bajo.

- De todas formas, y si planean un asalto al castillo de Muerte, puede que nos sirvan como distracción para acercarnos a la máquina del tiempo y traer a estos de vuelta. –siguió diciendo Chama.

- ¿Y luego qué? –preguntó Graciela- ¿Tu hada madrina nos va a coger a todos y llevarnos hasta Vigo en un vuelo a reacción? Como no pensemos algo más que eso, nos van a machacar, Chama, y lo sabes…

“Lo que poco sospechaban nuestros amigos es que, no a mucha distancia de allí, en el mismísimo castillo Muerte, sus impúdicos y traicioneros tejemanejes contra la cúpula del gobierno latveriano estaban vigilados estrechamente por el amo y señor de Latveria, el mismísimo Víctor von Muerte. Vigilados a través de dos ojos estratégicamente situados, pero que no revelaré por no enturbiar la trama…

De todas formas, eso, que Muerte había encontrado tiempo de entre sus responsabilidades de combinar la estabilidad financiera de un país fundamentalmente agrario con la pequeña industria nacionalizada más avanzada del mundo en muchos campos (un auténtico despropósito de tiempo hace falta para dar coherencia a eso, amigos) con controlar el pasado medieval y la resistencia latveriana.”

- ¡Ja! –rió Muerte- Admiro el espíritu de esos jóvenes… Su indomable ánimo les lleva incluso a sobrepasar su prudencia ante la evidente superioridad de Muerte, que al menos son capaces de reconocer. Sí… ¡Lamentaré profundamente el momento de su inevitable destrucción! –dijo el dictador latveriano para sí mismo, puesto que se encontraba solo en una sala con varios monitores.

- ¡Mi señor! –exclamó su fiel sirviente Boris, entrando en la sala a la mayor velocidad que sus ancianas piernas le permitían- Disculpe la intromisión, pero…

- ¿Sí, Boris? –dijo Muerte apagando el monitor.

- ¡Su ministro de asuntos exteriores pide su permiso para transmitirle una conexión directa desde Serbia! –dijo Boris recuperando el aliento- Según parece, dice provenir desde los más altos puestos del gobierno del país vecino.

- Serbia… ¡Bah! –exclamó despreciativamente Muerte- ¡Meras molestias menores para Muerte! ¡¡Si los señores de la guerra de la OTAN hubiesen querido mantener la estabilidad balcánica, debieran haber dejado su ridícula ofensiva militar bajo la jurisdicción de Muerte!! –gritó, al tiempo que daba un fuerte puñetazo metálico sobre el brazo de su silla- Retírate, Boris… -ordenó con un gesto de su brazo, volviéndose hacia la puerta- Probablemente estos molestos burócratas prefieran mantener el tema que les preocupa entre hombres de Estado… Aunque eso signifique rebajarme a mí a su nivel.

- Por supuesto, mi señor. –repuso Boris, abandonando lentamente la habitación y cerrando la puerta tras de sí.

- El tiempo del monarca de Latveria es un bien preciado –dijo Muerte, tras activar el monitor que le puso en comunicación directamente con Serbia-, y su paciencia, más aún. Habla, funcionario, y habla rápido, antes de que ésta se agote.

- Ahórrese las amenazas, Muerte. –respondió su interlocutor- No significan nada cuando ha puesto en duda los tratados internacionales de la ONU en la frontera con Serbia, hace unas horas. –alzó la voz- ¡Serbia no permitirá más agresiones por acción directa o indirecta de la cúpula del gobierno latveriano!

- Aborrezco hablar con locos… -respondió Muerte- Y considero más fútil aún hacerlo con muertos. La frontera con Serbia no ha sido hollada por acción de Latveria; si así lo hubiese sido, Belgrado estaría ahora en llamas, y el emblema de Muerte ondearía sobre su Parlamento. Investigaré el suceso por mis propios intereses, y le aconsejo que reconsidere la forma de tratar con sus vecinos y superiores… A menos que tenga tanta fe en su inestable democracia como para apostar su vida en ella. –añadió Muerte, cortando la comunicación. Inmediatamente, se levantó de su sillón y abandonó la sala, hacia destinos desconocidos.

“Aproximadamente al mismo tiempo, pero a unos cuantos miles de kilómetros al oeste, en la prodigiosa metrópoli de las Rías Baixas (Vigo), cierto mercenario bocazas husmeaba en las cercanías del edificio policía de la ciudad… Su meta, recuperar sus preciadas pertenencias, es decir, su disfraz, su máscara, sus armas, su teletransportador y su edición especial del cómic de los Goonies, firmado por Slot.

Mientras tanto, en el interior de la desprevenida comisaría, dos agentes observaban los objetos de Masacre, que habían sido enviados allí después de que una asustada atención hospitalaria local les advirtiese tanto del infortunado accidente, del herido en misteriosas circunstancias, y de su extraña y reciente desaparición (¡cómo vimos en el anterior episodio, fieles creyentes!).”

- ¿Qué crees que puede significar esto? –preguntó uno de los policías a su compañero- Un tío cae desde sabe Dios qué altura, lo hospitalizan, parece mejorar a pasos agigantados, y de repente desaparece… ¡Y lo único que deja son estas pistolas, las espadas, un cinturón, y un DVD con un extraño garabato dentro!

- Cuidado con lo que dice, agente... -masculló para sí Masacre, caminando por el alféizar, demasiado tarde como para que nadie mirase hacia allí- O la próxima vez que me cruce con Slot le diré que su paquete está repleto de chocolate.

- ¿Y este disfraz? Tío, antes de todo el follón del año pasado nunca teníamos cosas raras de estas… -respondió su compañero- Mira que pintas. ¿Quién en su sano juicio querría ponerse esto? Imagínate lo ridículo que ibas a estar tú con esto puesto, por ejemplo.

- Se acabó... -musitó Masacre para sí mismo, agotándose su escasa paciencia- ¿¿Vuestra madre nunca os dijo que si os ponéis ropas ceñidas de otros niños os saldrían VERRUGAS??dijo Masacre entrando de un salto en la habitación- ¡Pero lo mío no tiene nada que ver con eso! Ahora... -se quedó pensativo- Ahora voy a salir por la ventana, creo que puedo mejorar esta entrada. Un segundo.dijo saliendo rápidamente por el alféizar, mientras los agentes desenfundaban sus armas- Atención, polis... ¡Fuera el traje! dijo reentrando.

- ¡Alto ahí! –ordenó uno de los policías, apuntándole con su revólver- ¡No te muevas!

- Eh, eh, eh...-dijo Masacre frenando en seco- No soy un pervertido, agentes, eso que quede claro... Sólo un adicto a la cultura pop. Reconozco que el Suit down! que quería hacer, en contraposición a la leyenda del señor Stintson puede ser confuso al traducirlo al castellano, pero... Tan sólo quiero que suelten MI traje y... -dijo avanzando hacia los policías, hasta que se vio detenido por un disparo a bocajarro, que le dio un poco por debajo del cuello- Agh... -musitó escupiendo sangre- Como mola, tíos... Un 38 Smith%Wesson, del especial... Que guarda encima pa que le libre de todo mal... -ante los atónitos agentes, el costroso mercenario se desplomó, haciendo ruidos guturales, hasta que finalmente se detuvo.

- ¿Está muerto? –preguntó uno de los policías, mientras su compañero se agachaba para tomarle el pulso.

- ¿Quién podría sobrevivir a eso? –respondió su compañero.

- ¡Alguien que tenía la esperanza de poder reservar esto para la noche de bodas, cariñín! dijo Masacre, levantándose de un salto, cogiendo su máscara y poniéndosela- ¡Ptuf!escupió la bala al suelo, y se tapó también la boca- Y sólo para la próxima vez, si me das en los pulmones, conseguirás un movimiento pectoral extra-sexy... ¡Pero que sea nuestro secreto!añadió golpeando las muñecas de ambos agentes para hacerles tirar sus armas- Ahora si me permiten... ¡Tengo que amortizar este cacharro, o mi mujer me matará! añadió desapareciendo al activar el teletransportador oculto en su cinturón.

“¡Sabemos más del destino del mercenario bocazas en nuestro próximo número! Pero mientras tanto, regresemos a la soleada Latveria, en donde el Doctor Muerte intenta descubrir esas irregularidades que el gobierno serbio le comunicó anteriormente en sus fronteras… Para ello, se dirige a una de esas muchas habitaciones con cacharros y maquinitas kirbyescas tan de su gusto.

Como los científicos de S.H.I.E.L.D. desde el helitransporte Tebas habían previsto, la aeronave camuflada como asteroide arrojada contra Latveria desde el cinturón entre Marte y Júpiter no había sido detectada como una amenaza por las defensas latverianas… ¡Pero eso no significaba que el impacto no hubiese quedado patente en sus registros informáticos!”

- ¡¿Tan abotargados se han vuelto mis súbditos, que prefieren ignorar sus responsabilidades a enfrentarse a la ira del señor de Latveria?! –preguntó Muerte empotrando a uno de sus líderes científicos contra la pared-¿Por qué no se me había informado de lo que aparentemente ha ocurrido en la frontera serbia, lacayo inconsecuente? ¡Responde, antes de que tu amo decida arrancarte el don del habla por toda la eternidad!

- M-mi… Mi señor… -balbuceó el científico- Los sensores no lo detectaron como amenaza coordinada, y su trayectoria no se interpretó como dirigida a ningún objetivo estratégico… -explicó- Según nuestras bases de datos, sus propios rediseños de la estrategia de defensa decidieron ignorarlo, calificándolo al objeto inofensivo.

- ¿¿Osas?? –preguntó Muerte, incrédulo- ¿Osas intentar exculparte de este error basándote en un absurdo fallo en los indelebles razonamientos de Muerte? –arrojó al científico a un lado, segundos antes de disparar un rayo a través de su armadura, convirtiéndolo en un montón de humeantes cenizas- ¡Si las máquinas pudiesen ocuparse de todos, haría ya tiempo que vuestro inútil trabajo hubiese sido sustituido por ellas! –vociferó al resto de supervivientes- Concededme de inmediato la información que requiero, y trabajad para que algo así jamás suceda de nuevo, si no queréis que vuestra siguiente ocupación sea mucho más productiva para Muerte y vuestra madre patria… ¡Como alimento para los fértiles valles de Latveria! –ordenó Muerte, señalando como ejemplo a los restos humeantes de su antiguo científico jefe.

- C-como ordene, se hará, mi señor. –respondió el inmediato sucesor en la jerarquía del laboratorio.

- ¡Un sentimiento que pronto compartirá el resto del orbe, lacayo! –exclamó Muerte- Pero antes, investigad la frontera, y si algo se ha introducido en Latveria sin mi permiso, acabad con él… ¡Porque os prometo que si el señor de Latveria tiene que ocuparse personalmente de ello, seréis los siguientes en recibir su justo castigo! –dijo cruzando señorialmente el umbral de la puerta, hacia destinos ignotos dentro del castillo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 15 (Primera parte)

“Nuestro universo está conformado por muchas dimensiones, más de las que la mente humana puede aprehender en su limitada consciencia… Y algunas entrañan más de un peligro. Por supuesto, las dimensiones físicas convencionales por sí solas no pueden significar peligro alguno para alguien de categoría tan elevada como yo, vuestro Vigilante cacahuete narrador preferido.

Por otra parte, he de reconocer que incluso a mí me dan dolor de cabeza todas esas dimensiones místicas y preternaturales. Pero, ¿qué hay de la llamada cuarta dimensión, esa ramera que se empareja con las tres dimensiones espaciales al mismo tiempo, como si fuese una prostituta tailandesa al azar? ¿Qué hay del tiempo? Aaaaaaah… Aaaaaaah… Disculpadme, no sabía que un cacahuete podía tener aneurismas.

Para explicaros mejor la idea que os quiero transmitir, aquí va un fragmento de física espacio-temporal de la mano del insigne doctor Reed Richards, doctorado en todo lo que merece la pena tener por el caché y las titis, y experto en todo aquello en lo que dedique media hora de estudio. ¡Disfrutad del vídeo! (Eeeeh… ¿Alguno ha oído un grito de “¡¡¡Richards!!!” por ahí, o he sido sólo yo?)”

- La física temporal se interna en campos científicos que combinan la simplicidad inteligible de la lógica cartesiana con una complejidad que hace parecer newtoniana a la física cuántica. –dijo Reed Richards. Anteriormente conocido como Mister Fantástico, presentaba su forma humana, no el pétreo envoltorio de la Cosa como después del día-C- Generalmente, los viajes en el tiempo son incapaces de cambiar el pasado (y en consecuencia nuestro futuro) debido a la llamada tercera ley temporal de Kang. El universo se defiende contra cualquier intromisión extra-temporal masiva dividiéndose en cuantas líneas temporales alternativas fuesen necesarias para asegurar su supervivencia. –dijo señalando a una pizarra que mostraba varias líneas divergentes- Este sea probablemente el origen del Multiverso, si bien desconocemos a ciencia cierta quién lo inició con un Big Trip inicial, y…

“¡Cortamos aquí! No dejará de haber entre nuestros lectores fanáticos de la super-ciencia y demás que domina Reed Richards, pero con este hombre, incluso un poco de información es mucha. De todas formas, la cosa está clara, ¿no? Incluso a través de los viajes en el tiempo, resulta imposible cambiar el pasado, ya que sólo se crean realidades paralelas, ¿verdad? ¿¿Verdad??”

- Desconocemos a ciencia cierta de donde procede la energía que divide el Multiverso, si bien es lógico pensar que puede devenir en un aceleramiento de la entropía multiversal. En todo caso, la cuarta ley temporal de Kang resume este planteamiento de forma muy directa: para cambiar realmente cualquier pasado, se precisa de una fuente de energía casi infinita para provocar cambios (según el postulado Pryde-Summers), aunque esta podría verse reducida de forma inversamente proporcional al tiempo recorrido.

“¿Entonces? Supondremos que Muerte habrá hecho los deberes para mantener la integridad estructural del cosmos, ¿no? ¿O deben preocuparnos las aventuras en el pasado de…?”

“Pero antes de preocuparnos por las aventuras de estas dos acémilas en la Edad Media, volvamos nuestra vista hacia los Balcanes. No, ahí no, eso es Rumanía, más hacia el oeste. No, más aún, no en Symkaria; y no, todavía no en Latveria… ¡Más hacia al oeste, leñe! Exactamente, allí donde ciudadanos serbios miran una ensordecedora estela de fuego con un temor no sentido desde que finalizasen los bombardeos de la OTAN en Mayo de 1999…

Afortunadamente, este falso asteroide no es una bomba, y aunque lo fuera, no se dirigía contra suelo y ciudadanos serbios. En su interior contiene al príncipe del poder, al león del Olimpo, a Hércules en suma, y a su joven compañero, el genio Amadeus Cho, la séptima persona más inteligente de la Tierra, que ahora mismo duda de la sensatez de haber dejado a S.H.I.E.L.D. programar el rumbo.

Puesto que sí, aunque en un principio, el asteroide de la agencia S.H.I.E.L.D. estaba destinado a introducir a ambos héroes en el espacio aéreo latveriano de forma prácticamente inadvertidamente, también se suponía que lo haría mucho más cerca de su capital, Doomstadt, no rozando la frontera serbia… Pero, como se suele decir, los mejores planes (y nunca mejor dicho) de dioses y hombres…”

- ¿No…? ¡Hmpf! –exclamó Hércules arrancando parte del asteroide, en donde la escotilla se había atascado hasta volverse inutilizable. Después la arrojó a un lado, donde fue a chocar contra un árbol cercano- ¿No se suponía que deberíamos haber aterrizado contra un bosque, en lugar de contra una montaña, Amadeus?

- Parece que en S.H.I.E.L.D., el concepto de “servicio de inteligencia” es un mero eufemismo, Herc. –respondió Cho, saliendo tras de él- Ahora sserá mejor que salgamos de aquí pitando, porque es muy probable que el mecanismo de explosión programada se haya acelerado con el impacto. –un pitido sonó desde el interior de la aeronave disfrazada- Como odio tener razón… ¡Salta!

- Classic cool… -dijo Hércules mientras ambos saltaban alejándose con una gran explosión a sus espaldas. Tras rodar unos metros por la ladera circundante, ambos se detuvieron, y el león del Olimpo se quitó el polvo de encima al levantarse.

- ¿”Classic cool”? –preguntó Cho a Hércules, levantándose del suelo y enarcando una ceja.

- ¿Bromeas? ¡Estamos hablando de una explosión detrás de los héroes, que saltan para evitar el fuego abrasador que, en el fondo, simboliza todo el peligro de su gesta! Los poetas llevan cantándolo siglos, así que simplemente… Classic cool… replicó Hércules- ¿No es eso lo que decís los jóvenes hoy día?

- Herc, tío, tú tienes más de tres mil años… Cualquiera de nosotros mortales resulta que somos más jóvenes que tú. –dijo Cho- Ahora, si mi GPS está en orden –añadió mirando al aparato sujeto a su muñeca-, estamos prácticamente rozando Serbia. -¿véeeeeeis?- Así que empecemos a caminar, que nos quedan unos buenos cuantos kilómetros que caminar hacia el sureste.

“Lo bueno de tener a dos de nuestros protagonistas en el pasado, es que puedo jugar con el ritmo narrativo cuanto me plazca. Hombre, por ahora creo que seguiré más o menos una cronología lineal por aquello de no marear a la peña, pero por ejemplo… Voilá! ¡Puedo hacer que hayan pasado días desde la última vez que les vimos, mientras la narrativa desde el presente permanece indemne!

Así, nos encontramos al incansable y malhablado Osberto (quiero decir, nuestro ídolo de millones habitual, Berto, cargando con sacos de harina junto al joven hijo del molinero, Juan (el hijo, no el molinero. Bueno, de hecho, el molinero también. ¿Importa? ¡Os seré franco, solo le ponemos nombre por no hacerle un feo, es un mero personaje remiendo!”

- Vuelve a… ¡Hmpf! –exclamó Berto arrojando el saco de harina en el rincón correspondiente- …Explicarme cualesquiera noticias tuviéredes de frey Andrés, Juan… O al menos la conveniente excusa que mi “apreciado” compadre haya tenido a bien en intercambiar hoy por el pan que yo gano con el sudor de mi frente para ambos… ¡Que no de ambos! –se movió a por otro saco- ¡Que el diablo me lleve, hasta donde alcanza la jurisdicción de mi Orden, ocúpabame yo ante todo de procurar protección, en ningún caso manutención!

- Sin duda hallarase envuelto en asuntos de alturas que le alejan del trigo y lo del sacado, maese Osberto… -respondió Juan, continuando impertérrito con su trabajo- Que si no quisiera ofender a vuesa merced, parésceme que el dicho frey quier cumplir tan bien con sus deberes monásticos que cultiva con ganas el séptimo día, y recoge las mieles del descanso durant toda la semana siguiente. ¡Y la anterior! –rió socarronamente- ¡Y no me hagáis hablar de las miradas que veo echa a toda mozuela bien parecida que se le acerque, pues padre me molería a palos por perder toda la mañana cacareando cual gallina!

- Sin verme ordenado fraile yo mismo, frey Andrés siempre fuere lo bastante generoso como para haber compartido conmigo los ideales de la su orden, mi buen compadre, pero pondría en duda que esto me garantice la salvación atada al sacerdocio… -dijo Berto no sin cagarse internamente en todo, por tener que mantener engaños y por la frustración del trabajo- El ora et labora siempre se ha hallado perfectamente dividido entre ambos, y habida cuenta de la labia propia del fraile, me temo que he salido perdiendo… -sonrió aviesamente- Y estate tranquilo por las honras de Malgrat, pues el buen Andrés está advertido por mí y la autoridad de mi Orden… Y por el apóstol Santiago, que sin duda será severamente castigado si no logra mantener templanza sobre los que resultan ser sus dos pecados más capitales, gula y lujuria, que tiempo atrás ya nos han traído buenos problemas.

- ¿Y quién ha oído hablar jamás de un santo viviente, Osberto? –replicó Juan- El defunto cura de Malgrat era sobrino de su tío, también de la Iglesia, y todos sabemos que esos sobrinazgos patrocínanlos calenturas que se encuentran más allá de cualquier voto. De todas formas, dijo la sartén a la caldera: ¡Quítate allá ojinegra! ¿O acaso pensáis que no os he visto echar vos mismo un ojo a lo que Malgrat puede ofreceros en lo que a mozas me refiero? –rió- ¡Un escudero bien podría salir bien librado de tomar prestado algunas honras, y bien sabe que hay donde cogerlas si se tiene sangre en el cuerpo!

- Eeeh… Negar no pudiere que en Malgrat habría donde fozar gostoso si las damas pluguieren, pardiez… -dijo Berto- Pero digamos que allá, en el lejano pueblo do provengo se haya esperándome la mi señora, Graciela, la de cabellos dorados… Y aunque el Señor non me garantice llegar con salud y temple do se encuentra, conviéneme conservar la fidelitas propia de un futuro caballero. –Berto miró la ceja enarcada de su compañero, y una risa apenas controlada- Y no os riais, puesto que jamás la habéis visto. Preferiría meterme ebrio en las fauces del dragón de San Jorge antes que enfrentarme a la su furia, demontre.

lunes, 1 de febrero de 2010

Una gota de Javier Marías

He terminado hoy de leer un regalo que tuvieron a bien dejarme el mes pasado S.S.M.M. los Reyes Magos, Breve historia del leer, por mano y obra de Charles Van Doren. Al margen de que el libro es muy ilustrativo y te transmite unas verdaderas ganas de leer un alto porcentaje de lo que te recomienda, encontré un fragmento de Corazón tan blanco, de Javier Marías, que no podía dejar de transmitirles, lectores.

He sesgado bastantes fragmentos (que no obstante narran admirablemente las posibles dudas previas a un matrimonio, creo yo) de la referencia, pero únicamente por un concepto utilitarista. Si algún día me siento tentado de escribir acerca del concepto de causalidad (un concepto que me resulta absolutamente fascinante), intentaré recordar las palabras del señor Marías para no repetirme. Les dejo con él.


Los pasos que da una noche al azar y sin consecuencia acaban llevando a una situación irremediable al cabo del tiempo o del futuro abstracto, y ante esa situación llegada nos preguntamos a veces con ilusión incrédula: "¿Y si no hubiera entrado en ese bar? ¿Y si no hubiera acudido a aquella fiesta? ¿Y si no hubiera respondido al teléfono un martes? ¿Y si no hubiera aceptado el trabajo aquel lunes?"


Nos lo preguntamos ingenuamente, creyendo por un instante (pero sólo un instante) que en ese caso no habríamos conocido a Luisa [...] Pero siempre conocemos a Luisa, es ingenuo preguntarse nada porque todo es así, nacer depende de un movimiento azaroso, una frase pronunciada, por un desconocido en el otro extremo del mundo, un interpretado gesto, una mano en el hombro y un susurro que pudo no ser susurrado.


Cada paso dado y cada palabra dicha por cualquier persona en cualquier circunstancia (en la vacilación o el convencimiento, en la sinceridad o el engaño) tienen repercusiones inimaginables que afectan a quien no nos conoce ni lo pretende, a quien no ha nacido o ignora que podrá padecernos, y se convierten literalmente en asunto en lo que nadie advierte ni nadie recuerda, en la cerveza que decidimos tomarnos tras haber dudado si nos daba tiempo, en el buen humor que nos hizo mostrarnos simpáticos con quien acababan de presentarnos sin saber que venía de gritar o de hacer daño a alguien, en la tarta que nos detuvimos a comprar camino de un almuerzo en casa de nuestros padres y por fin no compramos, en el afán de escuhar una voz aunque no nos importara mucho lo que dijera, en la aventurada llamada que hicimos por tanto, en nuestro deseo de permanecer en casa que no cumplimos.


Salir, y hablar, y hacer, moverse, mirar y oír y ser percibidos nos pone en constante riesgo, ni siquiera encerrarse y callar y quedarse quieto nos salva de sus consecuencias, de las situaciones lógicas e irremediables, de lo que es hoy inminente y era tan inesperado hace ya casi un año, o hace cuatro, o diez, o cien, o incluso ayer mismo.