viernes, 8 de enero de 2010

La Torre Oscura III: Las tíerras baldías

No apunto con la mano; aquel que apunta con la mano ha olvidado el rostro de su padre. Apunto con el ojo.

No disparo con la mano; aquel que dispara con la mano ha olvidado el rostro de su padre. Disparo con la mente.

No mato con la pistola; aquel que mata con la pistola ha olvidado el rostro de su padre. Mato con el corazón.

En Las tierras baldías (o quizás más adecuadamente, a través de ellas), Roland y su recién creado ka-tet continúan su camino en búsqueda de la Torre Oscura. Como habitualmente, no pocos serán los peligros que encuentre en su viaje, pero en esta ocasión deberán enfrentarse a uno inesperado, que quizás suponga la disolución o la muerte de su recién creada compañía.

Roland está enloqueciendo. Paralelamente a esto, yo continuaba estudiando para mis exámenes de Febrero del 2008. En un nuevo paralelismo, yo (y como yo, otros tantos compañeros de clase) enloquecíamos estudiando el examen más duro (que recuerde hasta el momento) de nuestra carrera, un parcial de Historia Contemporánea de España (odiosas y espeluznantes 151 caras a Word).

Volviendo a lo que nos ocupa, la mente de Roland, bifurcada en una paradoja creada en la última de sus invocaciones de ka-tet, conservaba al mismo tiempo falsos y verdaderos recuerdos. Lo mismo le sucede en nuestro mundo a Jake, el chico que Roland encontró y acogió en el desierto, que murió atropellado en su mundo y llegó así al del pistolero…

O al menos así era antes de que el pistolero impidiese este atropello, creando de esta forma la paradoja. El ka-tet dirigido hacia la Torre Oscura necesitará solucionar de alguna forma este problema (que afecta tanto a Roland como a Jake, en su propio mundo) antes de continuar su camino, que les lleva ineludiblemente a la antigua ciudad de Lud.

No pueden esperar una calurosa bienvenida en la antaño populosa y prodigiosa ciudad, construida por el Pueblo Antiguo, y sometida a guerras y guerrillas internas ahora que el mundo se ha movido. Aún más, aunque sobreviviesen a todo esto, la cuadrilla sabe que deberán enfrentarse a un obstáculo más, al que la rueda del ka les conduce ineludiblemente.

Se trata de Blaine el Mono, un antiguo tren inteligente que se alza en Lud, y cuyo raíl es el único camino seguro a través de las tierras baldías, territorios no ya peligrosos, sino mortales y tóxicos, malditos por la última guerra del Pueblo Antiguo, y también por la degeneración de la realidad que se extiende desde la corrupción que infecta la Torre Oscura.

Pero la soledad de siglos ha hecho enloquecer la inteligencia artificial que da vida a Blaine, en donde lo servicial se ha vuelto egocéntrico, y lo amable homicida. Con un único interés en mente (las adivinanzas, que parecen deleitar la mente lógica de Blaine), el ka-tet deberá jugar a una particular competición, en donde únicamente un fallo de Blaine supondrá su victoria… Así como la continuidad de su vida y camino.

2 comentarios:

Wherynn dijo...

The waste land...

Algun dia descubrire donde estan las camaras que te "obligan" a hacer propaganda de esta saga, jeje.

Bsotes!

Superlayo dijo...

Eva: Lo que se empieza, se acaba.