viernes, 29 de enero de 2010

2x05. Bienvenido, Mr. Fich-Man

Chicos, el inicio del 2010 presenció el estreno de una pequeña muestra de cine independiente, una bagatela a la que tengo un cariño muy especial. Tenía el certero título de La república de Inglaterra y encumbró, junto a otros cortometrajes llenos de la sencillez, cariño y buen hacer características de las producciones independientes, siempre y cuando se desarrollan alimentadas por la ilusión.

Sabéis que no soy demasiado aficionado al séptimo arte; no entiendo especialmente de él, y aunque disfruto viéndolo, la mayoría de las veces tiendo a sentirme culpable si dedico mucho tiempo que pudiese dedicar a otra actividad. No obstante, el corto que menciono, los cortos que lo acompañaron, siempre serán recordados como una auténtica luminaria en este sentido, en tanto que marcaron el comienzo de algo grande... ¡El comienzo del Fich-Man!

¿Qué tiene que ver esto conmigo, cuál es el mcguffin para que os de la chapa hoy, mientras termina de hacerse la cena? Todo empezó cuando mi viejo profesor, el doctor Manzano, nos propuso (dentro de su Curso Monográfico de Historia Moderna, que era básicamente aplicaciones informáticas al ámbito de la Historia) hacer un corto documental de tema histórico.

Para mi proyecto, que hice en torno a la República de Inglaterra (en un vano intento de reaprovechar información relativa a esta por un trabajo de Hobbes el curso anterior), me dispuse a reunir al mejor equipo posible como elenco de actores... Lamentablemente, no estaban disponibles con mi bajo presupuesto, y tuve que conformarme con vuestros tíos Blukos, Parra y Pichu y por último (y no por ello más importante) yo mismo.

El planteamiento de nuestro corto era el de una especie de sit-com a través de la que se desarrollase la explicación de un tema histórico. Puesto que me basaba en las premisas de que temas históricos se desarrollasen orgánicamente en una conversación normal, y que la educativa explicación subsiguiente fuese más o menos escuchada sin quejas, podría calificarse el improbable resultado como relatos de historia-ficción.

Bromas aparte, con tomas falsas que os enseñaré en su momento cuando os ponga el corto en cuestión, la grabación del corto fue intensiva (varias horas de madrugada), por no hablar de inacabables horas de montaje (que si no llegaron a un día real, lo rozamos) gracias a la inestimable ayuda de Pichu. Pero incluso estos logros palidecen con lo que fue el propio Fich-Man.

Ayudado y espoleado por un grupo de compañeros y amigos de personalidad afín y con ganas de pasárselo bien, convertimos una mera exposición de cortos en un auténtico festival (internacional de cine histórico de Manzano, nombre en el que he de reconocer sólo contribuí con lo histórico) que contó con un jurado de modernistas, acreditaciones al uso (idea surgida de la fértil mente de nuestra fotógrafa oficial, que yo hice extensiva al resto de participantes), nueve premios distintos, y tres presentadores (dos de ellos, incluido yo, de traje, por supuesto. Nothing suits us like a suit).

¿Cuál fue el resultado de todo esto, aparte de lo que podría considerarse como un éxito arrollador del Fich-Man (dejando la puerta abierta, pero difícil de superar, a los alumnos de años posteriores), y la presentación de un puñado de grandes cortos? Pues bien, La república de Inglaterra ganó el Fich-Man al mejor corto original y al mejor montaje, lo que nos satisfizo plenamente a mi equipo y a mí (si bien echamos en falta el premio al mejor actor inanimado, no nos duele decir que fuimos superados con creces por nuestro principal rival en innovación, el terceto que presentaba su corto sobre Colón utilizando Playmobils en momentos clave). Todo el trabajo del corto, todo el trabajo del Fich-Man, toda la ilusión y las ganas, y las risas y las excentricidades que nos vinieron en su día a la mente habían obtenido su recompensa. No en forma de premios, claro está, que si bien eran más que bienvenidos, no suponían nuestro mayor triunfo. Como tantas cosas en la vida, chicos, lo importante no es la meta, sino el camino que se recorre.

Y en el camino del Fich-Man, vuestros tíos y yo habíamos forjado unos nuevos recuerdos inolvidables. Tanto con ellos como los que preparamos el Fich-Man, un modesto festival de cine surgido de la nada (pero, ¡diablos, un festival de cine, al fin y al cabo, que estrenamos!), con ideas que no tenían más límites que el tiempo y la materialidad, que siempre iban un poco más allá...

Podría haberse dicho mucho de nosotros. Podíamos haber sido unos locos, unos insensatos, unos "frikis". La Historia nos juzgará, pero siempre teniendo en cuenta que nosotros cogimos una idea y aumentamos su nivel de diversión (y de clase) en un 200 %. Si lo que os pasa por la cabeza es opuesto a un ¿Cómo podíais molar tanto?, vuestra madre me puso los cuernos hace años, y lo ha disimulado admirablemente bien. Pero eso no cambiará que el Fich-Man (el primer Fich-Man) continúe siendo uno de los recuerdos más entrañables que conservo de mi carrera.

3 comentarios:

Repelux dijo...

Estaría bien ver ese corto, la premisa es chupi. Además de poder decir "¡Es ese tío que escribe en ese blog, mira cómo mola!".
¿Son cosas mías o este post me recuerda a cierta serie sobre cierto hombre que cuenta como conoció a cierta madre?

Whers dijo...

Ooooh, que bonito... es entretenido lo de que te graben en video, ciertamente... sobre todo en otros idiomas, XD.

A ver cuando se puede ver! bs!!

Superlayo dijo...

Repelux: Mi querido Repelux, ¿por qué cree que esta sección del blog se etiqueta bajo "Cómo conocí a los abogados de la CBS"? :p

Eva: En breve, en breve en sus pequeñas pantallas...