domingo, 27 de diciembre de 2009

Recuerdo, de Ismael Serrano

¿Recuerdan, amigos, ese tipo de blogs en los que la gente ventilaba una entrada únicamente con vídeos? ¿Sí? ¿Y les encantan? Pues prepárense para sentirse ilusionados y decepcionados al mismo tiempo, amigos... ¡Porque pienso ventilar esta entrada con un vídeo, pero será explicado y todo tendrá su sentido!

Antes de nada, he de reconocer que mi experiencia con Ismael Serrano es muy limitada aún hoy, pero lo era aún más antes de que una amiga me invitase a conocer esta canción. De hecho, se limitaba a la canción Papá, cuéntame otra vez, deliciosa canción de contrastes y que crea en mí sensaciones encontradas (probablemente en una lucha dialéctica entre el idealismo y el realismo, que merecen ser analizados en otro momento).

Antes de nada, espero que hayan visto el vídeo (o al menos, escuchado la canción Recuerdo, de Ismael Serrano, que para eso da título al post). Si no lo han hecho... ¿A qué demonios están esperando, marsupiales atónitos? (¿Ya? Vale) Como pueden haber observado, es una canción triste, pero indudablemente bellísima. Recuerdo que hablando de ella, mi amiga se preguntaba porqué tantas canciones hablaban de chicas tristes, que qué eran de las normales.

Probablemente, aparte del hecho de que la tristeza no deja de tener cierta belleza en su justa medida (quizás por el misterio que quizás atañe, quizás por la experiencia que transmiten sus ojos), sin duda debe de resultar glorioso y gratificante el desterrar (brevemente o para siempre) ese velo de tristeza de la cara de alguien. Quizás el atractivo de la chica triste es, precisamente, conseguir que no lo sea (algunos me han comentado del atractivo del pajarillo herido).

No obstante, me voy por los cerros de Úbeda, y esta es una reflexión que me ha venido así a bote pronto. Para llegar a donde yo me disponía a ir debemos referenciar las propias palabras de Ismael Serrano que (según me han dicho, y tiendo a creer a esa persona), tras cantar en directo esta canción, dijo que quizás algún día reescribiera la letra, y no regresaría a su asiento más viejo y más cansado. Un mensaje de esperanza y de (en cierto modo) redención que, en mi modesto entender, contrasta con la exquisita tristeza que consigue transmitir la canción original.

4 comentarios:

Lázaro Suárez © dijo...

genial esta entrada :D jaja. me encanta tu manera de expresarte, tan en su sitio al mismo tiempo que irónicamente inteligente (toma redundancia) y humorística.

un abrazo:)

Ch@RLie Slowpoke dijo...

Si es que hacer entradas sólo con música mola... y mucho!!! Hay cosas que se explican solas, rediox.

Eso sí: Ismael Serrano, ya le vale. Es que me suena todo igual con el muchacho, la verdad.

Y aprovecho este comentario para desearle un feliz 2010, caballero. ¡Páselo bien!

Whers dijo...

Me uno a la firma nº1

bs!

Superlayo dijo...

Juan Carlos: Me alegro de que te haya gustado, hombre.

Charlie: Tampoco es que haya oído demasiado de este caballero pero, probablemente tenga razón, porque sus canciones son inconfundibles. Y feliz año a usted también, hombre.

Eva: Me uno a la respuesta nº 1. :p