sábado, 12 de diciembre de 2009

La Torre Oscura II: La llegada de los tres

¿Pica chica? ¿Duma chuma? ¿Dada cham? ¿Deda chec?
En la primera entrega de la saga de La Torre Oscura, el pistolero obtenía el poder para invocar a tres que le ayudarían en su camino a su último destino, al tiempo que recibía predicciones acerca de aquellos que conformarían su ka-tet, su compañía creada por el destino. En Septiembre del 2007, yo me introducía por primera vez en su mundo, confuso pero interesado.
La invocación de este ka-tet y las desventuras subsiguientes conforman La llegada de los tres, el segundo libro de esta larga aventura. Comencé a leerlo en Febrero del 2008, en una de mis tradicionales muestras de “Dios, es triste, pero cuando más tiempo puedo dedicarle a leer es en temporada de exámenes”, evadiéndome gustosamente de mis estudios insertándome en las más interesantes desventuras de Roland.
El escenario de este libro, al menos dos veces más largo que el volumen anterior (lo que no supone demasiado, en tanto que el primero era el libro más breve de toda la saga) se desarrolla nuevamente entre arenas interminables. Hemos dejado atrás el desierto, pero veremos como una playa puede ser igualmente desesperante (por su longitud) y peligrosa (por las langostruosidades que asoman al ponerse el sol).
Roland (envejecido y cansado, enfermo y herido) deberá recorrer las sempiternas arenas del Mar del Oeste en pos de su destino final, de la Torre Oscura. Y deberá también tanto invocar como enfrentarse a los que el destino prevé como sus futuros camaradas, aquellos que deberán ayudarlo en su búsqueda iniciada muchos años atrás, o morir en el intento.
“El primero es joven, de oscura cabellera. Está al borde del robo y el asesinato. Un demonio lo ha poseído. El nombre del demonio es HEROÍNA.” Este demonio es desconocido para Roland, si bien fácilmente identificable por los de nuestro mundo, que podemos llegar a dudar que un drogadicto pueda ser poco más que un peligro para la misión del pistolero.
“La Dama de las Sombras. ¿No te da la impresión de que tiene dos caras, pistolero? Las tiene, en efecto. Al menos dos. ¡Ella es la que rompió el plato azul!” Quizás la más misteriosa de las predicciones que Roland recibió en su momento, que se refieren a la más peligrosa de los posibles componentes de su ka-tet. Junto a las langostruosidades, representará uno de los mayores peligros del libro.
"La Muerte. Pero no para ti." Menos peligrosa, pero mucho más despreciable, resultará ser la última figura destinada a formar parte del juego de Roland. El contacto con monsieur Mort tendrá no sólo resultados inesperados para el ka-tet por completo, sino que traerá consigo una acción (¿o tal vez inacción?) cuya paradoja se extenderá más allá de las hojas de este libro.
¿Habrá logrado conformar Roland, al final del libro, su ka-tet, aquel que teóricamente ha de conducirlo hacia la Torre Oscura? ¿Habrá encontrado el pistolero no únicamente nuevos camaradas, sino también posibles sucesores? Las respuestas a estas preguntas se encontrarán en Las tierras baldías, mientras la Torre se encuentra más y más cerca…

2 comentarios:

Wherynn dijo...

¡No lo niegues, te pagan por hacer propaganda!

bsotes!

Superlayo dijo...

Eva: No, lo juro. ¡Sólo por hacer sinopsis! Y aunque nadie los comente, los haré de los cinco libros restantes.