domingo, 6 de diciembre de 2009

¿A eso le llamas descanso? / Como morimos

Hace unos años, creo que en segundo de carrera, dediqué alguna tarde que otra al trabajo en la biblioteca (generalmente, por comodidad, lo hago en casa). Para ello, me asentaba en lo más profundo (vale, realmente solo en un extremo) de la sección de Filosofía, básicamente porque es una sección poco concurrida de la biblioteca y me permitía trabajar alejado del mundanal ruido (y de la gente, de por sí; tiendo a ser antisocial cuando trabajo).

Me imagino que sería antes de que empezase a tener cómics a porrillo en mi portátil para descansar entre el trabajo, porque recuerdo nítidamente que tuve que buscar alguna lectura interesante entre los libros colindantes. Así fue como cayó en mis manos por primera vez el libro Cómo morimos, de Sherwin B. Nuland.
Leí algún capítulo, sin llegar a leerle entero, y volví a ver el tomo en años posteriores cuando curioseaba por la sección. Así que, en mi búsqueda veraniega de lectura, y teniendo en cuenta que (al margen del tema) lo recordaba como una lectura sorprendentemente agradable, para casa se vino.
El libro, con amplias (pero comprensibles) explicaciones médicas, nos repasa distintas formas de morir (problemas cardíacos, derivaciones de la vejez, Alzheimer, cáncer, SIDA, eutanasia y suicidios...). Sin embargo, dejando aparte lo aparentemente macabro de la temática, el libro está sumamente cargado de humanidad.
No trata fríamente las dolencias y enfermedades que conducen a la muerte con mayor o menor dignidad (un tema recurrente en todo el libro), sino que el autor las presenta desde su punto de vista, combinando lo subjetivo con lo objetivo, y complementándolo con casos reales, en ocasiones autobiográficos, que te posicionan muy cercanamente al tema a tratar, y que en más de una ocasión han estado a punto de hacerme soltar una lágrima.
En fin, un libro no demasiado filosófico, científico y humano a partes iguales, y en donde se predica el ars vivendi, en tanto que el ars moriendi, la muerte con dignidad, no se nos garantiza de ninguna de las maneras. Esperemos tener la oportunidad, y termino referenciando el final del libro, que cita el poema Tanatopsis de William Cullen Bryant:
Vive entonces de forma que, cuando te llegue la cita para unirte
a la innumerable caravana que avanza
hacia ese misterioso reino, donde cada uno ocupará
su cámara en los silenciosos correodres de la muerte
no vayas como un esclavo de las canteras, azotado
por la noche hasta su calabozo, sino que, sostenido y consolado
por una confianza firme, acércate a tu tumba
como el que se cubre con la ropa de su lecho
y se echa esperando dulces sueños.
O bien...
So live, that when thy summons comes to join
the innumerable caravan, which moves
to that mysterious realm, where each shall take
his chamber in the silent halls of death,
thou go not, like the quarry-slave at night,
scourged to his dungeon, but, sustained and soothed
by an unfaltering trust, approach thy grave
like one who wraps the drapery of his couch
about him, and lies down to pleasant dreams.
Thanatopsis, William Cullen Bryant

3 comentarios:

Wherynn dijo...

Aaaah, ¡esa parte en ingles! que bonito...

Prefiero no opinar acerca del tema, sin embargo. Mira que andar mirando esos libros en lugar de trabajar...

bss!

Ch@RLie Slowpoke dijo...

¿Y quién no querría unirse de una manera tan plácida al mundo de los muertos? Sinceramente, no sé si es porque soy joven y no quiero pensarlo o porque he tenido experiencias negativas de gente cercana, pero no me gusta pensar en la muerte, sin importar las causas.

En lugar de hablar de temas tan trascendentales, te diré que:
- si he de trabajar en serio yo también paso de estar rodeado de mucha gente
- la biblioteca de magisterio en Valencia parece una filial del Mercado Central... ¡qué gallinero, rediox!

Superlayo dijo...

Eva: Sé que te gano totalmente en el momento en el que pongo algo en inglés. :p

Charlie: Bueno, no es que yo sea un maníaco obsesionado con la muerte. :p Pero mi tendencia filosófica y mi otra tendencia a interesarme por como funcionan las cosas me incitó a leer esto con avidez. Quiero decir, sabemos por ejemplo que si Dios quiere moriremos de viejos, pero no sabemos las razones o las causas de esto (morir de viejo es un eufemismo médico, después de todo).

P.D: La biblioteca de Magisterio en Oviedo es ridículamente pequeña (la sala de consulta es menor que un aula; en Humanidades tenemos tres pisos sólo de consulta) y tiene libros de tocar diferentes texturas para prestar. Lo juro. :p