miércoles, 30 de diciembre de 2009

El gato de Schrödinger puede estar vivo o muerto, pero existe

Puede que estéis familiarizados (es citado en no pocas ocasiones) con el concepto del gato de Schrödinger, un sencillo experimento imaginario de mecánica cuántica, consistente en introducir a un gato dentro de una caja estanca conectada a una pequeña bombona llena de veneno, en la que existe un 50 % de posibilidades que sea expulsado o no. Así pues, sin abrir la caja, el gato no está vivo ni muerto, sino en un estado intermedio (en cuanto a probabilidad). Sin embargo, tanto en uno como en otro estado, el gato existiría, y eso es algo que muchas veces se escapa a nuestra consciencia. Hace ya un tiempo, me encontraba yo en uno de estos retiros de Mar-Cha a los que suelo ir, cuando se nos dio un tiempo bastante prolongado de espacio personal a solas (puede que en torno a una hora), que yo pasé pensando en mis cosas en compañía de un gato que se me acercó en el jardincillo, y con el que estuve jugando y acariciando. Una de las reflexiones suscitadas por este tiempo, y que planteé al grupo a la vuelta, fue la consciencia de lo terriblemente compleja e improbable que es la existencia de un simple gato, comenzando por imperativos de destino y causalidad (¿cuántos sucesos tuvieron lugar para que ese gato en concreto fuese concebido, sobreviviese y coincidiese conmigo allí?), continuando por razones biológicas (¿no es asombroso que la vida tome forma de gato, por ejemplo?), y terminando por imperativos meramente físicos (¿cuán probable es que los átomos y moléculas existan, y que hayan tomado esa forma?). Dejando a parte la deliciosa respuesta espontánea de uno de mis compañeros ("Lo asombroso es que existas tú", y sí, ¡por San Jorge que es incluso más sorprendente que el caso del gato!), en serio, ¿somos capaces de ser conscientes de todo eso? ¡En absoluto! ¡La multiplidad de factores se nos escapa muy pronto! Con un tiempo infinito, todos somos probables, supongo, como con el ejemplo de que infinitos monos tecleando en primático azar infinitas máquinas de escribir durante un tiempo infinito terminarían escribiendo las obras completas de Shakespeare... Tengo algo que creo que escenifica mucho mejor que eso el sentido de lo improbables que somos (¡y aún así, por razones providenciales o de birlibirloque, existimos!), hay quien dice que (y ya barriendo más hacia lo patrio) si alguien subiese al edificio más alto de su ciudad, recortase todas las letras de una edición de El Quijote y las arrojase al vacío, hay más probabilidades de que aterricen conformando de nuevo el texto íntegro que todo lo que ha sucedido para que cada uno de nosotros llegásemos a existir. Que filosófico estoy ultimamente, ¿no? Deben ser las fechas; otros consumen desaforadamente y a mí como todavía no me ha tragado (apenas) esa vorágine, me da por pensar. Que de todo tiene que haber en este mundo. Señores, la próxima vez que me lean habremos empezado todos (espero) esa maravillosa aventura que llaman 2010. Es muy peligroso, como diría Tolkien, cruzar la puerta, porque sin darte cuenta estás en el camino, y sin saber donde te llevarán tus pasos. Pero no tengo duda de que merecerá la pena. Feliz Año Nuevo, lectores. Que muchos de sus días brillen con luz propia.

4 comentarios:

Repelux dijo...

¡Feliz año nuevo! Es curioso la de cosas que hace pensar el maldito Schrödinger con su gatito. El rollo de la probabilidad asusta. Tantísima coincidencia como para que existan personas que crean ciudades, coches e historias. Da miedo pensarlo, y parece excesivamente coincidente.

Wherynn dijo...

a) No te metas con los gatos (xdd)

b)Y el gato dijo "eme aqui en Gijón" (xdd!)

c) ¡Bsss! (estoy llamando a ese gato, ¡ay, un gatin!)

Adán dijo...

El tema central de tu reflexión, sobre lo improbables que somos, me gusta bastante. Ya he pensado alguna vez sobre ello, y no deja de hacerme sentir pequeño. Piensa en todas las estrellas y planetas del universo...

En fin. Si me permites un matiz sobre la Física, yo preferiría decir que en vez de "el gato no está ni muerto ni vivo, sino en un estado intermedio", de hecho "el gato está vivo y a la vez muerto, en ambos estados superpuestos".

Un saludo!
Adán.

Superlayo dijo...

Repelux: Es abrumador si uno intenta aprehenderlo todo como concepto, pero es una alternativa bastante mejor a intentar "visualizar" la no existencia, ¿no?

Eva: A todos nos gustan los gatos. Más adelantos: http://media.photobucket.com/image/red%20lantern%20cat/richbob2/dexstar1.jpg

Antón: La metáfora se la oí decir a Juanjo la última vez que vino a aquí, y fue de lo mejor que saqué en limpio de todo. Y te permito la corrección, está mejor expresado, pero no la realizo para mantener la coherencia artículo-comentario.