martes, 3 de noviembre de 2009

Una gota de Carlos Marzal

Encontrado en La quimera fértil, un libro historiográfico (o puede que de filosofía de la Historia) que resultó totalmente inútil en cuanto a lo académico, pero que consiguió no sólo atraer mi atención con el siguiente poema, sino que el propio poema logró hacerme comulgar con él como pocos poemas lo han logrado (y es que, ay, la poesía rara vez consigue cautivarme). Nada más que decir; sin más, Carlos Marzal:

Sé desde siempre breve el tiempo concedido,
y estimo las razones que mueven a apreciarlo
-el culto a la belleza, la esperanza de una mejor fortuna,
la fe que no declina-, aunque, tarde o temprano, esas razones
acaban siendo el humo más inútil. Por cada una de ellas,
el desconcierto asigna un motivo contrario, un testimonio
que enturbia la belleza cercana, que nos hace temer
otra fortuna, que convierte la fe
en un estigma más de nuestro miedo. 

Y sin embargo, contra todo dictado de prudencia,
el pensamiento, inconsecuente, abunda
en la benevolencia del tiempo por venir,
urde una belleza fiel que nos consuela,
funda nuevos motivos de la fe, ya inquebrantable.

Y así lo que antes era tu vieja enfermedad
por esta vez se muestra, extrañamente, 
como una causa digna, aunque perdida.

3 comentarios:

Adán dijo...

Me gusta.

Un saludo,
Adán.

Whers dijo...

Comprendo k existe la poesia de verso libre, pero para mi siempre sera prosa separada en lineas.

Es bonita, si.

bs!

Superlayo dijo...

Antón: Contrasta bien entre el realismo y la esperanza constante. Hay a quien le parece excesivamente filosófico, pero es mi estilo.

Eva: Y esta ni siquiera tiene verso. :p