lunes, 9 de noviembre de 2009

¿A eso le llamas descanso? / La aldea global

El segundo libro leído en mi peripecia, ávida de conocimientos, de este verano, entraba en relación con mi asignatura (recién terminada) de Historia de los medios de comunicación de masas. Allí conocí por primera vez las ideas de Marshall McLuhan, filósofo y sociólogo canadiense, que fue el creador de conceptos como globalización o aldea global. Incapaz de encontrar en ese momento su libro La galaxia Gutenberg (en donde McLuhan hace una reflexión sobre la evolución de la sociedad a partir del desarrollo tecnológico, con grandes saltos como el surgimiento del alfabeto fónico, la creación de la imprenta, o la aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación), me decidí por otra de sus obras (en colaboración con Bruce E. Powers), titulada La aldea global. Aunque encontraréis una reseña interesante (y mucho más extensa) aquí, yo os adelanto que se trata de un libro que, después de presentar una teoría acerca de formas de pensamiento y hemisferios cerebrales, estructura los cambios sociales producidos por las tecnologías de la comunicación, de tal forma que uno siente que McLuhan muriese en 1980 porque no pudo analizar toda la cultura actual alrededor de Internet. Toda la consideración de este cambio por parte de McLuhan se base en su teoría de los tipos de pensamiento diferenciados en función de los hemisferios cerebrales, el izquierdo (dirigido hacia lo lógico, lo abstracto, lo que McLuhan identifica como pensamiento visual) y el derecho (donde predomina lo creativo, lo intuitivo, lo holístico; se trata del pensamiento acústico o resonante), que se centran en la figura y en el fondo, respectivamente. Estas distintas líneas de pensamiento son propias, respectivamente, de la civilización occidental y oriental, y cada uno de nosotros podemos darnos cuenta de estas tendencias, en lo social y en el arte. Yo mismo, a nivel personal, anulo el fondo y me centro en la figura cuando leo cómics (aunque quizás me equivoque al poner este ejemplo), al fijarme muchísimo más en el guión que en lo que pueda transmitir el dibujo. Aunque quizás de una forma excesivamente abstrusa y en ocasiones ininteligible, resulta muy interesante ver este desarrollo de las ideas de McLuhan, que a continuación (en la segunda parte del libro) se aplican a la ya mencionada influencia de las nuevas tecnologías en la sociedad. Es entonces cuando McLuhan se nos hace más reconocible, sorprendentemente, incluso en previsión de cambios (que hoy día observamos con Internet) de los que apenas se habían aventurado direcciones en este sentido.

3 comentarios:

Repelux dijo...

¿Y qué parte del cerebro lleva a Japón a hacer porno de tentáculos?:DD

Wherynn dijo...

Cuantos libros! me encanta! me estas tentando demasiado a leer... pero aun no puedo! arhh!

Oye, eso del monstruo-lampara... a ver si va a tener k ver con mi vecinito, k grita por el pasillo "soy el monstruo de la luz!" ayyy!!

bsots! XDDD ;)

Superlayo dijo...

Repelux: La misma parte que impulsa a la destrucción urbana en la mente de Godzilla: la patrocinada por nuestra amiga la radiación por explosiones nucleares.

Eva: Jamás pensé que consiguiese interesar a nadie con este post como para pensarse en leer el libro. :p