viernes, 27 de noviembre de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 13 (Segunda parte)

“Manipulemos la narración y sintámonos como dioses por unos instantes. ¿De qué nos servirá esto, decís, extraños individuos que leéis mis archivos de Vigilante sabe Dios cuantos siglos en el futuro ignoto? Pues por lo pronto, nos permite cambiar de escenario sin pasearnos por los pasillos del castillo Muerte, que no tienen nada de particular. Además, el cambio de escena (en tiempo y espacio) nos permitirá ahorrarnos trámites e intentos de convencer a Muerte de que abandone sus planes de venganza… Puede que algún día los veáis, tal vez como una especie de montaje del director, pero por ahora… ¡Contemplad el resultado directo de la diplomacia de los Amazing Friends!” - Señoritas, haríais bien en recordar que la hospitalidad de Muerte, al contrario que su poder, tiene un límite. –comentó Muerte mientras un muerte-bot sujetaba a Graciela contra la pared y él mismo levantaba a Jenny por el cuello- Pero por el momento sois mis invitadas… No me obliguéis a cambiar eso. - ¡Suelta a mi novia, hijo de puta! –exclamó Berto abalanzándose con rapidez sobre la figura acorada de Muerte - ¡Jo-der! –gritó tras pegarle un puñetazo en el pecho de la armadura, moviendo el brazo ampliamente- ¡Creo que me he roto la mano! - Por supuesto, bruto infecto. –repuso Muerte- ¿Crees que Muerte no está preparado para soportar impactos mucho más potentes que la extremidad superior de un ser a medio evolucionar? - Eh… Majestad… -comenzó a decir Chama, en un intento de solucionar el asunto- ¿Tendríais a bien el olvidar estas descortesías por nuestra parte? –preguntó- He visto por las ventanas preparativos de festejos, y sin duda no sería apropiado enturbiarlas con conflictos vanos… ¿Retomamos las negociaciones? - No habrá negociaciones, Vargas. –replicó Muerte- Pero no por ello tus palabras son menos ciertas. –soltó a Graciela, sostenida a duras penas por Leti y a Jenny, que intentó recuperar la respiración- Mi pueblo se prepara para celebrar una semana entera de fiesta nacional, y deseo que gocéis de estas celebraciones. “Meanwhile, que diría el otro, en el helitransporte Tebas de S.H.I.E.L.D. a punto de abandonar Vigo, el individuo de mayor rango al mando, el mayor Fernández, intentaba poner algo de orden en la situación actual, a saber, el posible conflicto internacional con el líder de Providence (a la sazón Cable) y su camaradería con el terrorista que derribó el mismo helitransporte no mucho antes, Masacre. La situación es peliaguda, ciertamente… Y no sólo porque Masacre se esté balanceando boca abajo en una lámpara de araña vestido de gorila, sino porque además, Pelayo (es decir, el mayor Fernández) podría querer necesitar de la ayuda de ambos dos personajes para intentar liberar a sus amigos… Pero tal vez no pudiera pedírsela, siquiera.” - ¿No es un poco excesiva la lámpara de araña? –preguntó Cable, intentando romper el hielo. - Yo dije lo mismo; el captar ironías parece no estar dentro del entrenamiento de un agente de S.H.I.E.L.D. –respondió Pelayo. - ¿Y el disfraz de gorila? –preguntó Cable después. - ¡Para el 31 de Enero! -¡Día internacional del traje de gorila, fieles creyentes!- ¿Podemos dejarnos de preguntas intrascendentes y centrarnos en arreglar todo esto? - Bien, por mucho que quisiese ayudar a esos chicos, no puedo hacerlo sin entrar en guerra directa con Latveria. –dijo Cable. - ¡Bueno, ni yo tampoco! –respondió Pelayo, exasperado- Ya encontraré alguna forma de rescatarles o facilitar su situación, de todas formas. Pero ahora debemos marcar las pautas de relación entre S.H.I.E.L.D. y Providence, Cable. –avanzó por la mesa del despacho unos cuantos folios- En cuanto firmes este documento, se hará efectivo el tratado; en gratitud por el asunto que en teoría habéis solucionado en la Tierra Salvaje, la desastrosa actuación de Masacre en el helitransporte será tomada como una comprobación de seguridad autorizada por ambos, y no habrá represalias al respecto. - ¿Nick Furia aceptará esta basura? –preguntó Cable, receloso. - Nick Furia aceptará la mejor posición que puedo conseguir ahora mismo. –respondió Pelayo- Además, no deja de tener ventajas. En compensación, Masacre trabajará para nosotros en misiones escogidas al efecto, sin ningún tipo de remuneración. - ¡Ey!exclamó Masacre, descendiendo al suelo en una voltereta- ¿Aceptaré yo esa basura? ¿Y por qué debería hacerlo? - ¿Estás de broma? –preguntó Pelayo, moviendo una palanca y haciendo salir una ruleta brillando en numerosos colores al lado de su mesa. La hizo rodar, haciendo que sonase chiu-chiu-chiu. ¡Chiu-chiu-chiu!- ¡Misiones aleatorias y potencialmente suicidas por todo el globo! ¡En solitario o con otras carnes de presidio como tú mismo! Y lo mejor de todo… ¡Te daremos una placa! –añadió Pelayo, sacando una placa de S.H.I.E.L.D. del cajón de su despacho. - Uuuuuh… -dijo Masacre, impresionado- Brilla… - ¿Qué me dices a todo eso, Wade? –preguntó Pelayo, sonriendo- ¿Aceptas el trato? - ¡Por supuesto!gritó Masacre- ¡Prepárate, mundo, aquí llega Masacre, agente de S.H.I.E.L.D.!dijo saltando, cogiendo la placa y saltando por una ventana, rompiendo el cristal en el proceso- ¡Decidle a Richards que abandono los 4 Fantásticoooooos…!se le oyó gritar mientras caía hacia tierra, a unos cuantos kilómetros por debajo. - Bueno… -dijo Pelayo a Cable tras mirar unos segundos hacia el ventanal roto- No creo que se haga demasiado daño, y se curará. Sé que estás de acuerdo, Cable. Firma y ve a buscarle, yo tengo bastantes más cosas que hacer. –dijo mientras Cable firmaba. - ¿Usas mucho esa ruleta? –preguntó Cable antes de marcharse. - Te sorprendería lo influenciable que es un 70 % de la gente ante los chiu-chiu-chiu -¡chiu-chiu-chiu!- y las luces brillantes… -respondió Pelayo plegándola de nuevo. “Conduciéndolos gustoso (ayudado por la férrea presión de unos cuantos muertebots) por los pasillos del castillo Muerte, el dictador latveriano llevó a Andrés y el grupo de Amazing Friends hasta las profundas estancias de sus laboratorios, entre los cimientos de piedra. (¿No os lo había dicho? ¡En estos lóbregos subterráneos hay de todo con la posible excepción de un Starbucks!). Entrad en el laboratorio de Muerte; son estancias estas que han jugueteado con los cimientos de la misma realidad... Estancias que han almacenado el poder de dioses y aún mayor, que han inventado ciencias y han doblegado la realidad ante el tirano de Latveria. En el laboratorio de Muerte… Hace allí con sus experimentos… Por eso muchas cosas raras hacen catapún… ¡En el laboratorio de Muerte!” - ¡Regocijaos, incluso los que en breve os enfrentaréis a la destrucción, con el honor que se os concede! –anunció Muerte, alzando sus brazos teatralmente- ¡Pues os encontráis en las antesalas de maravillas científicas como el mundo jamás ha conocido, y que pocos han logrado igualar fuera de estos muros! - Whoa… -musitó Andrés, al tiempo que miraba hacia las luces de colores que se encendían y centelleaban por doquier- Muérete de envidia, Willie Wonka… - Mantened sujeta la lengua de vuestro amigo, señoritas, a menos que queráis que realice el viaje previsto sin cuerdas vocales. –amenazó Muerte- Se las arrancaré a mano, si es necesario, sólo por ahorrarme sus mentecateces, y me daría un ardite si se asfixia con la sangre o no… Pero si sobreviviera, estoy seguro que echaría en falta su capacidad de hablar para desenvolverse en su destino. - ¿Y a dónde se supone que vas a mandarles, Muerte? –preguntó Graciela, sin achantarse lo más mínimo. - Vuestra limitada experiencia con el universo vuelve obtusos vuestras concepciones y obstaculiza casi sin remedio vuestra imaginación. –repuso Muerte- En cuanto a la física convencional, podría enviarles al mismo punto en donde se encuentran cada uno, provocando su explosión; que también existiría, con menos interés científico, si les transportase al espacio. Podría enviarles a cualquier punta del globo, y a dimensiones alienígenas, si me centrase en física transvibracional. Pero no necesito más que reutilizar uno de mis inventos más notables, y al mismo tiempo, menos recientes… -dijo, señalando una plataforma de cristal transparente, en un extremo de la sala, iluminada por intensos focos de luz- ¡La pregunta no es dónde, señorita, sino cuándo! - ¡La máquina del tiempo del Doctor Muerte! –exclamó Chama, visiblemente impresionado. - ¿No la había inventado Reed Richards? –preguntó Jenny a sus compañeros, ingenuamente. - ¿Richards? –preguntó Muerte, incrédulo, en un principio- ¡¡¡Richards!!! –gritó con furia, derribando a un muertebot con un rayo de su armadura- ¡Ese manilargo cuatrero no hubiese podido cruzar la barrera de la corriente temporal ni con la eternidad como aliada! –dijo a sus invitados- Tan sólo después de robarme uno de mis prototipos iniciales fueron capaces Richards y su familia de traspasar las limitaciones del tiempo. ¡Y ni aún así ha descubierto ni la mitad de los secretos que oculta la manipulación temporal! –con una rapidez mayor de la que alguien esperaría habida cuenta del peso de su armadura, Muerte agarró la dolorida (y rota) mano de Berto, provocando un gruñido de dolor en éste- ¿Sería Richards capaz de manipular el flujo temporal para anular una simple fractura ósea…? –el guantelete de su armadura se activó con un brillo azulado- ¿…Devolviéndola a un tiempo en dónde la fractura aún no ha ocurrido? –terminó de preguntar, mirando orgulloso a sus oyentes, al tiempo que estos miraban sorprendidos como la mano de Berto había retomado su forma sana original. - ¡Joder! –exclamó exabruptamente Berto- ¡No si el Richards ese sería capaz, pero yo doy gracias de que alguien lo haya conseguido! –dijo abriendo y cerrando la mano con incredulidad, disfrutando mientras tanto de la ausencia de dolor. - ¡La gratitud es algo que aprecio de mis enemigos, Berto! –exclamó Muerte, con un leve deje de magnanimidad, pasando un brazo sobre el hombro de Berto- Si hubieses tenido la deferencia de sentirte agradecido por el honor de hallarte en mi presencia… Tsk, tsk… -se lamentó brevemente- Serías igualmente un invitado como tus compañeros. Ahora, sin embargo... –levantó con un brazo a Andrés y lo arrojó sobre la plataforma temporal, haciendo lo propio después, al instante con Berto, aunque usando ambos brazos. - ¡Agh! –exclamó Andrés, aplastado por la mayor masa corporal de Berto, que le hizo sacar de golpe todo el aire de sus pulmones- ¡Me he partido la crisma, y también el esternón! - ¡Vas a tener que volver a echarnos aquí a los dos, Muerte! –replicó Berto, empezando a levantarse- No te creerías que nos íbamos a quedar aquí tumbados esperando a que nos enviases a la tercera guerra franco-prusiana, ¿no? - Por supuesto que no. –a una orden de Muerte, a través de su armadura, una barrera energética azulada se desplegó en torno a la plataforma, impidiendo que ni Berto ni Andrés pudiesen traspasar los límites de la maquinaria espacio-temporal. Andrés apenas pudo mover una palanca antes de ser repelido al interior- Y te confundes tanto en esto como en vuestro destino, en el tiempo y en el espacio. Os envío a un lugar y tiempo en donde tendréis una ligera oportunidad de sobrevivir y desenvolveros… Lo suficiente como para que mi regocijo sea aún mayor una vez que halléis vuestro inevitable muerte. –avanzó lentamente hacia los mandos del control de la plataforma, mientras los muertebots sujetaban a los restantes Amazing Friends para que no interfiriesen- Descubriréis de que os hablo en pocos segundos… Y unos cuantos siglos. - ¡No! –exclamó Leti, incapaz de contenerse ante la activación de la máquina- ¡No sabían lo que hacían! - No merecen tu venganza, Muerte. –dijo Chama con tranquilidad, intentando razonar. - ¡Ten piedad! –exclamó de nuevo Leti. - ¿Piedad? –una mirada de sorpresa asomó a los ojos de Muerte- Niña… Esta es toda la piedad que Muerte conoce. –repuso pulsando, el último botón. En las figuras de Andrés y Berto, la plataforma ascendió lentamente, haciendo desaparecer gradualmente de abajo arriba a ambos. Berto gritó algo hacia Muerte antes de desaparecer. Andrés, poco antes, había desaparecido poco después de haber terminado una triste perorata. Las luces se apagaron durante unos segundos antes de volver a encenderse, mientras Muerte miraba extrañado hacia los lados. - Chama, tú sabes leer los labios. –dijo Leti, casi susurrando- ¿Qué es lo que han dicho? - No he entendido más que tacos a Berto… -admitió Chama. - ¿Oyes eso, Muerte? –dijo Graciela- Le has cabreado, y mi Berto te va a machacar el hígado en cuanto consiga volver. - No digas necedades, niña. –dijo Muerte- No hay forma humana de que nadie, salvo yo, les haga regresar. Y ni siquiera puedo concebir la risible idea de que tu amante fuese capaz de derrotarme. - ¿Qué dijo Andrés? –preguntó Cata a Chama. - Dijo… -Chama se detuvo, sonriendo tristemente durante un breve momento- Dijo que diésemos de comer a sus peces. - No tenéis peces en el piso. –dijo Jenny. - Lo se… -respondió Chama- Y él también. Dijo que comprásemos unos. –dijo sonriendo de nuevo.

5 comentarios:

Wherynn dijo...

Tiene tantisima intertextualidad que algun dia tendrias que proponerlo para comentario de textos, xdd. Ays, me ha gustado mucho leer la palabra "guantelete", que recuerdos... jaja.

Bueno majo, me ofende que nadie te firme (si, si, muy ocupados, bla, bla...) porque esta genial.

bs!

Juliejuliettejules dijo...

Soy Julia, la que algún día te robará el sombrero, la prima de Alex. Me recomendó tu blog y por aqui ando astonished! Un saludo from León!

Superlayo dijo...

Eva: Yo también estoy echando en falta a los regulares, no se por donde antes... E... ¿Intertextualidad?

Julia: Encantado de verte por aquí; si te sientes superada por Astonishing, te prometo que el resto del mes el blog es (ligeramente) más normal.

John Wheel dijo...

Lo de los peces me ha matado XDDDDDDD

Superlayo dijo...

Paco: ¡Sólo podía ser Andrés!