lunes, 30 de noviembre de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 13 (Última parte)

“Volvamos la vista de nuevo hacia el helitransporte Tebas de S.H.I.E.L.D., en un despacho que conocemos bien. Allí, pocos segundos después de que Hércules entrase en la sala esperando a ver a su pupilo Amadeus Cho, Pelayo se vio envuelto en un casi mítico efusivo abrazo de oso por parte del olímpico; de ahí la dificultad por tomar oxígeno, tan necesario para la vida (humana, al menos). Con la puerta de la estancia todavía abierta, y en las circunstancias ya mencionadas, no es de extrañar que los agentes de S.H.I.E.L.D. apostados a ambos lados de la puerta del despacho entrasen a toda prisa y quitasen los seguros de sus armas y apuntasen con ellas al semidios, que, sorprendido y ligeramente confuso, dejó a Pelayo en el suelo con rapidez.” - Ba… Bajad las armas, chicos. –ordenó Pelayo, tomando aire- Este rubicundo semidios olímpico tan sólo me daba las gracias por salvar a su amigo con una efusividad un tanto desmedida. - Y supongo que tú estabas demasiado ocupado pensando en como aprovechar toda esa gratitud como para puntualizar que tú no tuviste absolutamente nada que ver, ¿no? –preguntó Cho girándose desde la silla de invitados frente al despacho. - Lo cierto es que estaba demasiado ocupado intentando no asfixiarme para poder hacerlo, Amadeus. –respondió Pelayo- Pasa, Hércules, ahí tienes una silla. –dijo, señalándole un asiento- Lo cierto es que, por mordaz e hiriente que intente ser tu amigo para decirlo, es rigurosamente cierto; yo sólo lo recogí de una teletransportación junto a unos cuantos, que fueron quienes salvaron su vida… Y por lo que se, al mundo entero, como ha hecho el propio Amadeus. - ¿Dónde? –preguntó Hércules con voz potente- ¿Dónde están esos héroes anónimos, para que pueda agradecerles poner a salvo a mi pupilo? - Eso nos lleva al siguiente punto que quería tratar. –respondió Pelayo- Han sido secuestrados por el Doctor Muerte, que quiere vengarse de afrentas cometidas por Andrés Basteiro, uno de ellos, durante el Día-C. –suspiró- Todos ellos son amigos míos, pero tengo las manos atadas en este asunto, y no puedo utilizar los recursos de S.H.I.E.L.D. para ayudarlos si no quiero desatar un conflicto internacional. - Típico de S.H.I.E.L.D., ni siquiera cuando tienen oportunidad de serlo llegan a ser útiles. –replicó Cho. - De todas formas, eso no significa que vaya a quedarme con los brazos cruzados. –continuó Pelayo lanzándola una despreciativa mirada a Cho- Si ambos aceptáis, Hércules, podría introduciros en Latveria sin que fueseis detectados por la tecnología de Muerte. Se trata de una nueva tecnología experimental que no apunta hacia S.H.I.E.L.D. y que podría haber sido diseñada por nuestro joven genio aquí presente. –explicó. - Vaya, cuanta generosidad… -dijo Cho- Y dejando aparte el hecho de dejarnos solos para hacer el trabajo sucio para salvar a todos estos, ¿cuánto le va a costar a los contribuyentes este trabajito de S.H.I.E.L.D. dirigido no a nada estratégico, sino a aliviar tu conciencia salvando a tus amigos? - Dame un respiro, ¿quieres, chaval? –dijo Pelayo- No puedes culparme de egoísmo si ayudo y también si no lo hago; además, tú, más que nadie, deberías sentirte en deuda con Andrés y compañía. - Tiene razón, Amadeus. –repuso Hércules- Mayor, prepárenos ese sistema para viajar inadvertidos a Latveria… ¡Y anuncie a los bardos de S.H.I.E.L.D. para que preparen una nueva égloga ante nuestras previsibles hazañas en tierras balcánicas! –exclamó. “Ajenos a esta escena, muchos kilómetros al Oeste, y saliendo por la puerta principal del castillo Muerte, los Amazing Friends se encontraron, guiados por Boris, en un camino que descendía entre las montañas. Si la vista seguía ese camino, lo haría hacia la cercana ciudad de Doomstadt, capital de Latveria y, a pesar de ello, mero centro comercial, y agroganadero. Muerte jamás dejaría crecer una ciudad contemporánea en su nación. No mucho más allá del portón por el que los invitados de Muerte abandonaban las murallas del castillo, se encontraba la encorvada figura de un buhonero, oculta bajo una amplia capa de color carmesí y gastado. Esta figura avanzaba lenta y lastimeramente en dirección a Boris, mientras este realizaba las indicaciones pertinentes a los Amazing Friends.” - Señor, señoritas, allí abajo tienen la ciudad de Doomstatd. –anunció Boris señalando al fondo del camino- Son invitados del amo, por lo que enseñen este sello –dijo entregándole un anillo con la marca de Muerte en su parte superior- y no deberán preocuparse para recibir la proverbial hospitalidad de nuestro pueblo. - ¡El cielo se va a caer, y el rey lo debe saber! –dijo la figura encapuchada, acercándose a Boris con voz cascada- ¡El rey lo debe saber! - El rey está muy ocupado, amigo. –dijo Boris, mientras le hacía un gesto para que se alejase- Le transmitiré tu mensaje, de todas formas. Venga, conduce a estos extranjeros al pueblo, a cambio de este servicio, ¿lo harás? –preguntó con voz amable. - ¡El rey lo debe saber! –exclamó el vagabundo, exasperado. - Tranquilos. –dijo Boris a los Amazing Friends- Sabrá llegar, y no es peligroso. Sólo excéntrico. A veces, consigue llegar a pesar de su locura hasta aquí, pero nunca se pierde en el camino de vuelta. –dijo- Que tengan un buen día, señor, señoritas… -dijo, inclinando levemente la cabeza hacia ellos y regresando al interior del castillo, pasando por la puerta, custodiada por dos muerte-bots. - ¿Creéis que deberíamos seguirle? –preguntó Jenny. - Eso seguro. –respondió el extraño, con un tono de voz ligeramente distinto, que parecía salir del pecho, más que de la cabeza- Al menos, si tenéis en interés en algo más que en manteca latveriana y mullidos colchones rellenos de paja. Si es así, seguidle. –la voz cayó, y la anterior volvió a surgir de la cabeza, dirigiéndose la figura camino abajo- ¡El cielo se va a caer! - Vamos. –dijo Chama, avanzando con decisión detrás del desconocido- No puede ser peor que Muerte, ¿no? “Mientras tanto, Boris subía las escaleras del castillo lentamente, para reunirse con el citado Doctor Muerte. Desde la balconada de sus lujosos aposentos, Muerte observaba como los Amazing Friends se alejaban del castillo, avanzando tras los renqueantes pasos de la figura de la capa roja, dirigiéndose con lentitud hacia Doomstadt.” - ¿Vais a dejarles unirse a ese paria, y a los miembros de la resistencia, amo? –preguntó Boris a su señor al entrar en la habitación. - Su presencia sólo servirá de acicate para que los rebeldes muestren sus cartas antes de tiempo, Boris. –respondió Muerte, abandonando la balconada y entrando de nuevo en sus aposentos- Su presencia traerá consigo la destrucción a las últimas células disidentes de Latveria, y su utilidad les habrá garantizado la continuidad de su vida natural… Al menos, en lo que respecta a Muerte. - ¿Y Basteiro y su compañero, mi señor? –preguntó Boris de nuevo- ¿Habéis alcanzado ya vuestra justa venganza? - Acércate, Boris, y sabréis tanto como yo de sus penalidades… -informó Muerte, señalando una pantalla- He enviado una cámara colmena a través del flujo espacio temporal, y controlaré todos sus movimientos hasta su presumible dulce agonía… “Ante la pantalla de Muerte, se veía la imagen de una explanada seca, pero no desértica, perdiéndose en el horizonte, con algún árbol aquí y allá. La colmena-cámara de Muerte, formada por una nube de nanobots demasiado pequeña para ser detectada, pero lo suficientemente compleja como para captar la imagen y el sonido de los dos viajeros del tiempo.”
- ¡Santo Hoggily-Moggily, Berto! ¡Ya no estamos en Pittsburg! –exclamó Andrés ante la seca explanada que presenciaban los ojos de ambos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 13 (Segunda parte)

“Manipulemos la narración y sintámonos como dioses por unos instantes. ¿De qué nos servirá esto, decís, extraños individuos que leéis mis archivos de Vigilante sabe Dios cuantos siglos en el futuro ignoto? Pues por lo pronto, nos permite cambiar de escenario sin pasearnos por los pasillos del castillo Muerte, que no tienen nada de particular. Además, el cambio de escena (en tiempo y espacio) nos permitirá ahorrarnos trámites e intentos de convencer a Muerte de que abandone sus planes de venganza… Puede que algún día los veáis, tal vez como una especie de montaje del director, pero por ahora… ¡Contemplad el resultado directo de la diplomacia de los Amazing Friends!” - Señoritas, haríais bien en recordar que la hospitalidad de Muerte, al contrario que su poder, tiene un límite. –comentó Muerte mientras un muerte-bot sujetaba a Graciela contra la pared y él mismo levantaba a Jenny por el cuello- Pero por el momento sois mis invitadas… No me obliguéis a cambiar eso. - ¡Suelta a mi novia, hijo de puta! –exclamó Berto abalanzándose con rapidez sobre la figura acorada de Muerte - ¡Jo-der! –gritó tras pegarle un puñetazo en el pecho de la armadura, moviendo el brazo ampliamente- ¡Creo que me he roto la mano! - Por supuesto, bruto infecto. –repuso Muerte- ¿Crees que Muerte no está preparado para soportar impactos mucho más potentes que la extremidad superior de un ser a medio evolucionar? - Eh… Majestad… -comenzó a decir Chama, en un intento de solucionar el asunto- ¿Tendríais a bien el olvidar estas descortesías por nuestra parte? –preguntó- He visto por las ventanas preparativos de festejos, y sin duda no sería apropiado enturbiarlas con conflictos vanos… ¿Retomamos las negociaciones? - No habrá negociaciones, Vargas. –replicó Muerte- Pero no por ello tus palabras son menos ciertas. –soltó a Graciela, sostenida a duras penas por Leti y a Jenny, que intentó recuperar la respiración- Mi pueblo se prepara para celebrar una semana entera de fiesta nacional, y deseo que gocéis de estas celebraciones. “Meanwhile, que diría el otro, en el helitransporte Tebas de S.H.I.E.L.D. a punto de abandonar Vigo, el individuo de mayor rango al mando, el mayor Fernández, intentaba poner algo de orden en la situación actual, a saber, el posible conflicto internacional con el líder de Providence (a la sazón Cable) y su camaradería con el terrorista que derribó el mismo helitransporte no mucho antes, Masacre. La situación es peliaguda, ciertamente… Y no sólo porque Masacre se esté balanceando boca abajo en una lámpara de araña vestido de gorila, sino porque además, Pelayo (es decir, el mayor Fernández) podría querer necesitar de la ayuda de ambos dos personajes para intentar liberar a sus amigos… Pero tal vez no pudiera pedírsela, siquiera.” - ¿No es un poco excesiva la lámpara de araña? –preguntó Cable, intentando romper el hielo. - Yo dije lo mismo; el captar ironías parece no estar dentro del entrenamiento de un agente de S.H.I.E.L.D. –respondió Pelayo. - ¿Y el disfraz de gorila? –preguntó Cable después. - ¡Para el 31 de Enero! -¡Día internacional del traje de gorila, fieles creyentes!- ¿Podemos dejarnos de preguntas intrascendentes y centrarnos en arreglar todo esto? - Bien, por mucho que quisiese ayudar a esos chicos, no puedo hacerlo sin entrar en guerra directa con Latveria. –dijo Cable. - ¡Bueno, ni yo tampoco! –respondió Pelayo, exasperado- Ya encontraré alguna forma de rescatarles o facilitar su situación, de todas formas. Pero ahora debemos marcar las pautas de relación entre S.H.I.E.L.D. y Providence, Cable. –avanzó por la mesa del despacho unos cuantos folios- En cuanto firmes este documento, se hará efectivo el tratado; en gratitud por el asunto que en teoría habéis solucionado en la Tierra Salvaje, la desastrosa actuación de Masacre en el helitransporte será tomada como una comprobación de seguridad autorizada por ambos, y no habrá represalias al respecto. - ¿Nick Furia aceptará esta basura? –preguntó Cable, receloso. - Nick Furia aceptará la mejor posición que puedo conseguir ahora mismo. –respondió Pelayo- Además, no deja de tener ventajas. En compensación, Masacre trabajará para nosotros en misiones escogidas al efecto, sin ningún tipo de remuneración. - ¡Ey!exclamó Masacre, descendiendo al suelo en una voltereta- ¿Aceptaré yo esa basura? ¿Y por qué debería hacerlo? - ¿Estás de broma? –preguntó Pelayo, moviendo una palanca y haciendo salir una ruleta brillando en numerosos colores al lado de su mesa. La hizo rodar, haciendo que sonase chiu-chiu-chiu. ¡Chiu-chiu-chiu!- ¡Misiones aleatorias y potencialmente suicidas por todo el globo! ¡En solitario o con otras carnes de presidio como tú mismo! Y lo mejor de todo… ¡Te daremos una placa! –añadió Pelayo, sacando una placa de S.H.I.E.L.D. del cajón de su despacho. - Uuuuuh… -dijo Masacre, impresionado- Brilla… - ¿Qué me dices a todo eso, Wade? –preguntó Pelayo, sonriendo- ¿Aceptas el trato? - ¡Por supuesto!gritó Masacre- ¡Prepárate, mundo, aquí llega Masacre, agente de S.H.I.E.L.D.!dijo saltando, cogiendo la placa y saltando por una ventana, rompiendo el cristal en el proceso- ¡Decidle a Richards que abandono los 4 Fantásticoooooos…!se le oyó gritar mientras caía hacia tierra, a unos cuantos kilómetros por debajo. - Bueno… -dijo Pelayo a Cable tras mirar unos segundos hacia el ventanal roto- No creo que se haga demasiado daño, y se curará. Sé que estás de acuerdo, Cable. Firma y ve a buscarle, yo tengo bastantes más cosas que hacer. –dijo mientras Cable firmaba. - ¿Usas mucho esa ruleta? –preguntó Cable antes de marcharse. - Te sorprendería lo influenciable que es un 70 % de la gente ante los chiu-chiu-chiu -¡chiu-chiu-chiu!- y las luces brillantes… -respondió Pelayo plegándola de nuevo. “Conduciéndolos gustoso (ayudado por la férrea presión de unos cuantos muertebots) por los pasillos del castillo Muerte, el dictador latveriano llevó a Andrés y el grupo de Amazing Friends hasta las profundas estancias de sus laboratorios, entre los cimientos de piedra. (¿No os lo había dicho? ¡En estos lóbregos subterráneos hay de todo con la posible excepción de un Starbucks!). Entrad en el laboratorio de Muerte; son estancias estas que han jugueteado con los cimientos de la misma realidad... Estancias que han almacenado el poder de dioses y aún mayor, que han inventado ciencias y han doblegado la realidad ante el tirano de Latveria. En el laboratorio de Muerte… Hace allí con sus experimentos… Por eso muchas cosas raras hacen catapún… ¡En el laboratorio de Muerte!” - ¡Regocijaos, incluso los que en breve os enfrentaréis a la destrucción, con el honor que se os concede! –anunció Muerte, alzando sus brazos teatralmente- ¡Pues os encontráis en las antesalas de maravillas científicas como el mundo jamás ha conocido, y que pocos han logrado igualar fuera de estos muros! - Whoa… -musitó Andrés, al tiempo que miraba hacia las luces de colores que se encendían y centelleaban por doquier- Muérete de envidia, Willie Wonka… - Mantened sujeta la lengua de vuestro amigo, señoritas, a menos que queráis que realice el viaje previsto sin cuerdas vocales. –amenazó Muerte- Se las arrancaré a mano, si es necesario, sólo por ahorrarme sus mentecateces, y me daría un ardite si se asfixia con la sangre o no… Pero si sobreviviera, estoy seguro que echaría en falta su capacidad de hablar para desenvolverse en su destino. - ¿Y a dónde se supone que vas a mandarles, Muerte? –preguntó Graciela, sin achantarse lo más mínimo. - Vuestra limitada experiencia con el universo vuelve obtusos vuestras concepciones y obstaculiza casi sin remedio vuestra imaginación. –repuso Muerte- En cuanto a la física convencional, podría enviarles al mismo punto en donde se encuentran cada uno, provocando su explosión; que también existiría, con menos interés científico, si les transportase al espacio. Podría enviarles a cualquier punta del globo, y a dimensiones alienígenas, si me centrase en física transvibracional. Pero no necesito más que reutilizar uno de mis inventos más notables, y al mismo tiempo, menos recientes… -dijo, señalando una plataforma de cristal transparente, en un extremo de la sala, iluminada por intensos focos de luz- ¡La pregunta no es dónde, señorita, sino cuándo! - ¡La máquina del tiempo del Doctor Muerte! –exclamó Chama, visiblemente impresionado. - ¿No la había inventado Reed Richards? –preguntó Jenny a sus compañeros, ingenuamente. - ¿Richards? –preguntó Muerte, incrédulo, en un principio- ¡¡¡Richards!!! –gritó con furia, derribando a un muertebot con un rayo de su armadura- ¡Ese manilargo cuatrero no hubiese podido cruzar la barrera de la corriente temporal ni con la eternidad como aliada! –dijo a sus invitados- Tan sólo después de robarme uno de mis prototipos iniciales fueron capaces Richards y su familia de traspasar las limitaciones del tiempo. ¡Y ni aún así ha descubierto ni la mitad de los secretos que oculta la manipulación temporal! –con una rapidez mayor de la que alguien esperaría habida cuenta del peso de su armadura, Muerte agarró la dolorida (y rota) mano de Berto, provocando un gruñido de dolor en éste- ¿Sería Richards capaz de manipular el flujo temporal para anular una simple fractura ósea…? –el guantelete de su armadura se activó con un brillo azulado- ¿…Devolviéndola a un tiempo en dónde la fractura aún no ha ocurrido? –terminó de preguntar, mirando orgulloso a sus oyentes, al tiempo que estos miraban sorprendidos como la mano de Berto había retomado su forma sana original. - ¡Joder! –exclamó exabruptamente Berto- ¡No si el Richards ese sería capaz, pero yo doy gracias de que alguien lo haya conseguido! –dijo abriendo y cerrando la mano con incredulidad, disfrutando mientras tanto de la ausencia de dolor. - ¡La gratitud es algo que aprecio de mis enemigos, Berto! –exclamó Muerte, con un leve deje de magnanimidad, pasando un brazo sobre el hombro de Berto- Si hubieses tenido la deferencia de sentirte agradecido por el honor de hallarte en mi presencia… Tsk, tsk… -se lamentó brevemente- Serías igualmente un invitado como tus compañeros. Ahora, sin embargo... –levantó con un brazo a Andrés y lo arrojó sobre la plataforma temporal, haciendo lo propio después, al instante con Berto, aunque usando ambos brazos. - ¡Agh! –exclamó Andrés, aplastado por la mayor masa corporal de Berto, que le hizo sacar de golpe todo el aire de sus pulmones- ¡Me he partido la crisma, y también el esternón! - ¡Vas a tener que volver a echarnos aquí a los dos, Muerte! –replicó Berto, empezando a levantarse- No te creerías que nos íbamos a quedar aquí tumbados esperando a que nos enviases a la tercera guerra franco-prusiana, ¿no? - Por supuesto que no. –a una orden de Muerte, a través de su armadura, una barrera energética azulada se desplegó en torno a la plataforma, impidiendo que ni Berto ni Andrés pudiesen traspasar los límites de la maquinaria espacio-temporal. Andrés apenas pudo mover una palanca antes de ser repelido al interior- Y te confundes tanto en esto como en vuestro destino, en el tiempo y en el espacio. Os envío a un lugar y tiempo en donde tendréis una ligera oportunidad de sobrevivir y desenvolveros… Lo suficiente como para que mi regocijo sea aún mayor una vez que halléis vuestro inevitable muerte. –avanzó lentamente hacia los mandos del control de la plataforma, mientras los muertebots sujetaban a los restantes Amazing Friends para que no interfiriesen- Descubriréis de que os hablo en pocos segundos… Y unos cuantos siglos. - ¡No! –exclamó Leti, incapaz de contenerse ante la activación de la máquina- ¡No sabían lo que hacían! - No merecen tu venganza, Muerte. –dijo Chama con tranquilidad, intentando razonar. - ¡Ten piedad! –exclamó de nuevo Leti. - ¿Piedad? –una mirada de sorpresa asomó a los ojos de Muerte- Niña… Esta es toda la piedad que Muerte conoce. –repuso pulsando, el último botón. En las figuras de Andrés y Berto, la plataforma ascendió lentamente, haciendo desaparecer gradualmente de abajo arriba a ambos. Berto gritó algo hacia Muerte antes de desaparecer. Andrés, poco antes, había desaparecido poco después de haber terminado una triste perorata. Las luces se apagaron durante unos segundos antes de volver a encenderse, mientras Muerte miraba extrañado hacia los lados. - Chama, tú sabes leer los labios. –dijo Leti, casi susurrando- ¿Qué es lo que han dicho? - No he entendido más que tacos a Berto… -admitió Chama. - ¿Oyes eso, Muerte? –dijo Graciela- Le has cabreado, y mi Berto te va a machacar el hígado en cuanto consiga volver. - No digas necedades, niña. –dijo Muerte- No hay forma humana de que nadie, salvo yo, les haga regresar. Y ni siquiera puedo concebir la risible idea de que tu amante fuese capaz de derrotarme. - ¿Qué dijo Andrés? –preguntó Cata a Chama. - Dijo… -Chama se detuvo, sonriendo tristemente durante un breve momento- Dijo que diésemos de comer a sus peces. - No tenéis peces en el piso. –dijo Jenny. - Lo se… -respondió Chama- Y él también. Dijo que comprásemos unos. –dijo sonriendo de nuevo.

martes, 24 de noviembre de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 13 (Primera parte)

NOTICIAS DEL MUNDO “¡La comunidad internacional se encuentra dividida ante la aparición de una nueva nación! La isla-estado de Providence, emergida de entra las aguas del Atlántico sur por mano y obra del mutante telequinético Cable, ofrece santuario a todos aquellos que lleguen a sus fronteras, en un intento de crear una comunidad utópica piloto que proporcione ideas para cambiar el mundo. Las naciones del globo se encuentran divididas entre las que reconocen su existencia como nación, aquellas que presionan a las Naciones Unidas para lanzar un ataque preventivo contra Providence, y las que ya han intentado realizar infructuosas incursiones militares contra la misma. Se esperan futuras declaraciones de Cable, más allá de la presentación de su isla en sociedad.” NOTICIAS DEL MUNDO “¡Los efectivos de S.H.I.E.L.D. abandonan Vigo! Tras concluir sus pruebas en torno al peligro del resurgimiento del monstruo Krokanti y la recuperación del cuerpo de una gigantesca polilla cerca del puerto, los efectivos de S.H.I.E.L.D. afincados en la prodigiosa metrópoli de las Rías Baixas serán redirigidos hacia otras zonas de mayor necesidad. Coincidirá con el fin del ciclo de conferencias mundiales de Amadeus Cho en la susodicha ciudad, algo quizás en relación. Cho, que recientemente ha sido secuestrado, acusa a S.H.I.E.L.D. de vigilar más el control de información que la verdadera seguridad, y agradece su pronto rescate a Andrés Basteiro y sus asociados de la Chama Corporation. Se desconoce la localización o estado de los citados rescatadores.” NOTICIAS DEL MUNDO “¡Fiesta nacional en Latveria! La pequeña nación balcánica, gobernada literalmente con puño de hierro por Víctor Von Muerte, el genio científico con aspiraciones de conquista global, comienza hoy una semana entera de festividades inédita hasta la fecha, por razones aún no demasiado claras. Tampoco está claro si se tratará de una festividad puntual o llegará a adquirir la categoría de tradición anual. Latveria, que apenas sí contaba con dos festividades oficiales, como son el Día de Muerte (celebración aleatoria a lo largo del año) y aquella coincidente con el cumpleaños de la madre del dictador, lleva a cabo los preparativos para la celebración del Andreaschlachten. El carácter de este “Andrenaramiento” no es, por ahora, del dominio público.” NOTICIAS DEL MUNDO “¡Astonishing Andrew and his Amazing Friends alcanza los 13 números! La colección de cómic de Marvel, que narra las alocadas aventuras de nuestro metepatas local, Andrés Basteiro, y sus amigos continúa haciendo las delicias de propios y extraños, publicitando la hermosa ciudad de Vigo por el camino. ¡Continúen leyendo, si desean saber más de estas aventuras!”
“El lugar… ¡Vigo! El momento… ¡Ahora! La situación… ¡Pelayo y sus efectivos de S.H.I.E.L.D., Cable, Masacre y Amadeus Cho se encuentran con que el Astonishing Andrew y sus Amazing Friends se han desvanecido ante sus ojos, por motivos (y hacia destinos) totalmente desconocidos! Por supuesto, ahora llega el momento de echarse cosas en cara.” - ¿Es cosa tuya? –preguntaron Cable y Pelayo al unísono, mirándose acusadoramente el uno al otro- ¡No! –respondieron haciendo otro tanto ambos. - Helitransporte, aquí el mayor Fernández. –llamó Pelayo con su intercomunicador de muñeca, desde el que se desplegó una pequeña pantalla- Un análisis de teletransportación y triangulación de la misma en un radio de cinco metros en torno a mi situación actual. –una breve pregunta surgió de la muñeca- Sí, el mismo piso de siempre. –otra pregunta- No, aparentemente esta vez ha sido un transporte de fuente externa, no interna. –más zumbidos ininteligibles, para el resto de los presentes- ¡Maldita sea, ya contrastaremos datos cuando hagan el análisis! –una pequeña esfera apareció de la nada en mitad del salón, cayendo al suelo y brillando momentáneamente- ¿Pero qué demonios…? –comenzó a preguntarse Pelayo. - Los desaparecidos son… Invitados indefinidos de Víctor von Muerte. –la figura holográfica del Doctor Muerte, imponente armadura cruzada de brazos, capa ondeando al viento y fríos ojos azules brillando tras su máscara metálica, habló con el orgullo que le caracterizaba- Permanecerán en Latveria durante un tiempo indefinido… - Espero que no resulte ofensivo preguntarle si sus invitados estaban al corriente de este viaje, o si realmente están de acuerdo en pasar esa temporada en su nación, Muerte… -comenzó a decir Pelayo. - No te he dado permiso para hablar, lacayo. –respondió Muerte- He tenido la deferencia de tratar con S.H.I.E.L.D. anteriormente, pero únicamente con aquellos de mayor rango, y solo cuando era imprescindible. –hizo una breve pausa, como para dejar trascender su superioridad innata- Diré además que los motivos y deseos de mis invitados son privados, y consideraré como hostil cualquier intento de abreviar su estancia en mi bella nación. Que su organización lo tenga bien presente. - Sus seis “invitados” lo han sido de Providence hasta hace poco. –replicó Cable al holograma- Odiaría tener que poner en marcha la maquinaria internacional para obligarle a… Abreviar sus trámites, por decirlo de alguna manera. - ¿Sin un solo aliado aún entre su cacareada “comunidad internacional”, hijo de Askani? –replicó Muerte- ¿O quizás deseas empezar una guerra contra Latveria, para comprobar la fortaleza de nuestras respectivas naciones? Te mantendrás al margen. –dijo, claramente en forma de orden- O tu isla de juguete se hundirá de nuevo bajo las aguas. –añadió, justo antes de que la comunicación holográfica se desvaneciera. Segundos después, el emisor holográfico de forma esférica se desvaneció de luego, en el aire. - Hijo d... –comenzó a decir uno de los agentes de S.H.I.E.L.D. Pelayo le tapó la boca. - Si estás contento con tu vida, no termines esa frase. –dijo Pelayo- Aún puede estar escuchando. - ¿Qué hacemos ahora? –preguntó Amadeus Cho. - Lo que estaba previsto. –respondió Pelayo- Volvemos al helitransporte, informo a mis superiores, me encargo de que Cable controle a Masacre hasta que lo necesitemos, y encontramos a tu tutor Hércules antes de que le de por arrancar Vigo de su costa para encontrarte. “Mientras tanto, y a miles de kilómetros de allí, en la pequeña nación balcánica (que no balsámica, como el vinagre de Módena) de Latveria, tanto el Astonishing Andrew como sus Amazing Friends se enfrentaban a la majestuosa presencia del Doctor Muerte… ¡Soberano de Latveria y enemigo jurado de Andrés Basteiro, desde su humillación a manos de este en el What If Astonishing Andrew Got the Cosmic Cube? ¿Que qué humillación? Estáis un poco desfasados si no os habéis leído el What If, pero bueno… Básicamente, cuando Andrés aún tenía el Cubo Cósmico, Muerte detectó sus emanaciones de poder hasta Vigo e intentó hacerse con él. Sin embargo, Andrés le engañó con un Cubo falso, le paralizó con un ritmo caribeño y le obligó a volver a su hogar en Latveria… Andando. Así que ya os imaginaréis lo contento que está.” - Boris… -dijo Muerte entrando en la sala desde donde se había comunicado, a otra más pequeña donde esperaba el otro grupo- ¿Se encuentra cómodo nuestro pequeño grupo de invitados? - Todo lo que podría esperarse, mi señor. –respondió el anciano y fiel sirviente- Aunque sólo uno de ellos –hizo un gesto hacia Chama- aceptó el te que les ofrecí. - De entre ellos, Vargas es el único con gustos lo bastante refinados como para disfrutar de un buen té. –repuso Muerte. A continuación, avanzó hacia la mesa, permitió que Boris le echase té en una copa enjoyada, y la elevó en el aire- No obstante, brindo por su valor… Por no hablar de su paciencia. –añadió bebiendo de la copa, al tiempo que lanzaba una breve mirada llena de desprecio a Andrés, que sorprendentemente (quizás como resultado de la múltiple teletransportación) se encontraba callado- Su prudencia es igualmente admirable, señoritas, pero no pretendo envenenarlas. –dijo posando la copa- Ahora mismo son mis invitadas de honor, y el honor es una de las cosas en las que Muerte es supremo. - Mi señor, Víctor von Muerte, no tiene enemistad con ninguno de vosotros, a excepción del llamado Andrés Basteiro. –informó Boris. - ¿Andrés? –preguntó Berto, extrañado- ¿Qué has hecho para enfadar al puñetero Doctor Muerte, tío? - Esto… -balbuceó Andrés- Nada… Apenas un cariñoso homenaje a los Simpson… Y una macromaratón… - Silencio, Basteiro. –ordenó Muerte. Detrás de Andrés, dos Muerte-bots, poderosos androides hechos a la imagen y semejanza del propio Muerte, le levantaban de su asiento y le sujetaban por los hombros- Que te interpusieras entre Muerte y la posesión del Cubo Cósmico ya hubiese sido bastante para dictaminar tu fin… Pero las demás afrentas te han hecho perder una muerte rápida e indolora. - Ejem… -carraspeó Cata brevemente, para llamar la atención- Agradecemos la invitación, y dejando aparte por un momento la venganza… Dime, Víctor… -preguntó Cata- ¿No te apetecería ponerte algo más cómodo? - Muerte trascendió los placeres humanos hace tiempo, niña. No pido, ni necesito, tu amor. - ¿Por qué hablas de amor cuando quiero decir sexo? –respondió ella con coquetería, que intentaba ocultar su miedo a que la jugada no sirviese de alguna forma como vía de escape para los cinco. - ¡Bah! –exclamó Muerte con desdén- Silencio, niña. Mis desagravios no os incumben con vosotros. –hizo un gesto a Boris y otro a los Muerte-bots- Acompáñalos a sus habitaciones, Boris. Basteiro permanecerá a buen recaudo hasta que llegue el momento.
“Así, tal como Muerte ordenó, los Amazing Friends fueron trasladados a sus habitaciones, mientras Andrés era encarcelado en una lóbrega celda en los subterráneos del castillo Muerte. Si Latveria entrase en cualquier guía turística del mundo, se potenciaría la visita de los subterráneos del castillo Muerte… ¡Insultando a la física convencional, poseen más estancias incluso que los espaciosos pisos superiores!
Dejando esto aparte, y una vez solos, el grupo de amigos, cuyos movimientos a través de los pasillos eran controlados mediante la atenta mirada de muertebots (estos no hechos a imagen y semejanza de Muerte, de ahí la minúscula) se habían reunido en los aposentos de Chama para discutir su posición y la necesidad de un plan de acción ante esta.”
- Bien. –dijo Chama- Recapitulemos. Tenemos, por un lado, a un dictador tremendamente poderoso que quiere vengarse de Andrés.
- ¿Hay otro lado? –preguntó Leti.
- ¡Claro que hay otro lado! –exclamó Berto- ¡Nosotros somos el otro lado, joder! ¡Ese tipo nos va a comer vivos si intentamos rescatar a Andrés!
- Quizás podamos convencerle de que una humillación no mortal sea suficiente… -dijo Cata.
- La pregunta es… ¿Queremos hacerlo? –preguntó Graciela.
- Lo intentaremos. –repuso Chama, ignorando conscientemente el comentario de Graciela- Si jugamos bien nuestras cartas, y somos lo suficientemente diplomáticos, lo más probable es que todo salga a pedir de boca.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Rezos (2)

¿Qué valor tangible puede adquirir un rezo y por qué razones, según las premisas que presentábamos en el último post? Se puede incluso dudar de qué englobamos dentro de la categoría de rezo. ¿Oración, petición, o suspiro al Cielo son rezos todos ellos? Aparentemente sí, al menos en la concepción cristiana, pues se ha escrito:

Asimismo, el Espíritu Santo ayuda a nuestra flaqueza; porque nosotros no sabemos siquiera qué hemos de pedir en nuestras oraciones, ni cómo conviene hacerlo, pero el mismo Espíritu intercede por nosotros con suspiros inefables (Romanos 8, 26, aunque frase conocida a través de una tira dominical de Carlitos y Snoopy).

En un principio, y por lógica, no deberían aceptarse (apuesto a que el mismo Lucífer decidió rebelarse porque lo iban a destinar a la burocracia angélica destinada al análisis de rezos para ser aceptados o denegados. Fijo) aquellos rezos que fuesen "malos"; es decir, que si alguien reza porque alguien muera no deberían ser tenidos en cuenta a priori.

De no ser así, Hitler debería haberse muerto mucho antes de cuando se voló la tapa de los sesos, teniendo en cuenta que habría bastante gente que rezase por ello. Aunque puede que los nazis o pro-nazis rezasen mucho a su favor, quien sabe. Ese es otro asunto, los rezos antitéticos, ¿los rezos contrapuestos se anulan unos a otros por cantidad, o simplemente se ignoran?

Me inclino a pensar lo último en cuanto a victoria o derrota bélica, y mucho más aún en eventos deportivos. Es decir, seamos sinceros, ya sin meternos en que recen mucho desde un lado o desde otro... ¿Si alguno de vosotros fuese un dios (ya no digamos uno omnipotente), se estaría molestando de contabilizar y ayudar de alguna manera a un determinado equipo en un partido de fútbol o similares?

Otro punto interesante... ¿Puede ser efectivo un rezo dirigido a cambiar el comportamiento de otra persona? En principio, la respuesta es rotundamente no, si consideramos al libre albedrío como prerrogativa humana inexcusable (el concepto de libre albedrío, su veracidad teológica y filosófica, y si de por sí rebaja la omnisciencia divina, serían temas para otros posts) y, por lo tanto, inmutable para Dios (se supone que por respeto, más que por incapacidad). Es de suponer, entonces, que la única manera de que Dios modificase (con rezos o sin ellos) un comportamiento humano sería por una epifanía propia a ese individuo, una revelación interna que le haga tomar una decisión relativamente consciente para cambiar su forma de ser. Tomáoslo como si fuese una de las reglas del Genio de Aladdin: Dios no puede (vamos, sí puede, pero no quiere) hacer que nadie se enamore de nadie, por ejemplo. En realidad, se que no puedo llevar a un final aceptable todas estas reflexiones, porque hago elucubraciones sobre temas incognoscibles, y sólo podría continuar haciendo reflexiones, ya sabéis, como que los deseos pedidos con buenas intenciones no deberían cumplirse solo por eso, si tuviesen malas consecuencias (al margen de lo que esté empedrado el camino al Infierno, ahí sería culpa de Dios si tomase forma por su mano, no del orador), que se yo. ¿Y vosotros, que tenéis que decir de toda este amasijo de pensamientos?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Rezos

Meditaba un día en misa (sí, voy a misa. Demándenme) acerca de los rezos, en el breve acto inmediatamente posterior a la Eucaristía (no al acto de transustanciación del pan y el vino, sino al reparto de las Sagradas Formas) que supone (o debería suponer) un momento íntimo entre el feligrés y Dios, en el que se combinan un acto de contricción, de acción de gracias y de petición. Yo personalmente me ahorro la contricción (que para eso ya hay un momento personal al inicio de la misa), centrándome más en dar gracias a Dios por lo que tengo o por como me va la vida en general, y pidiendo por mí, por los míos y por mis deseos. Pero, ¿hasta que punto son efectivos estas peticiones, estos rezos? Para plantear esta elucubración quiero partir de mi base de fe de que Dios existe, y es susceptible a los rezos, parámetros bien claros que pueden servir para que ateos, agnósticos o creyentes de otras religiones se posicionen en un razonamiento lógico de donde parto con esta premisa.
Aunque sean parámetros dudosos ambos dos, tanto por creyentes como por no creyentes. Y es que, no sin cierta lógica (que no por ella puede ser fallida), uno pensaría que un Dios todopoderoso no tendría porque responder a nuestras plegarias, o que su deseo de que le recen no es sino una mancha en la supuesta perfección absoluta que posee. Probablemente cualquiera con conocimientos más profundos que los míos en Filosofía o Teología me echaría en cara intentar meter a Dios y su comportamiento dentro de unos parámetros humanos; es decir, de intentar comprender lo infinito dentro de un pseudo-croquis finito, pero bueno. Pero ya puestos a hacerlo, hagámoslo bien, ¿no? Así pues, y ya para meternos en el fregao, en el siguiente post, continuación de este (porque si no se nos iba a hacer eterno), trataré de concretar aún más las cosas, meditando a partir de aquí. ¿"Valen" lo mismo todos los rezos? ¿Si no es así, por qué, y en que se basa la diferencia? Y otras más.

domingo, 15 de noviembre de 2009

El Infierno de Dante en el 9º Arte

No ha mucho que he terminado La Divina Comedia de Dante, un libro que he deseado leer desde hace años, y que al fin me decidí a comprar a finales del verano. La Divina Comedia, para aquellos que lo desconozcan, narra el viaje de su propio autor (Dante) a través del Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, encauzado por deseo divino para que cuente sus maravillas.

Tenía conocimiento de esta historia (aparte de por culturilla general que a veces tiene uno), por múltiples referencias que he ido encontrando a lo largo de mi vida, siendo la más habitual la última frase de la inscripción en la entrada del Infierno, que generalmente aparece como "Abandonad los que entráis aquí toda esperanza". Leí incluso un libro hace años (El club Dante) en donde gran parte de la trama residía en la traducción de sus obras (incluida la Comedia) en los Estados Unidos. Pero voy a centrarme aquí en mi especialidad, que cómo bien sabéis son los cómics. En el Noveno Arte conozco al menos tres casos que no sólo homenajean, sino que versionan a su manera la parte del Infierno citada en la Comedia. Es llamativo que solo sea el Infierno el recordado y homenajeado, cuando Dante también plasmó su visión del Purgatorio y el Cielo. Tal vez se deba al interés interno del ser humano por lo más escatológico (me refiero, claro está, a la vida de ultratumba, no a lo excrementicio), o a que se considera como más educativo mostrar un posible castigo que una hipotética recompensa.

De todas formas, vayamos a lo que nos (me) ocupa. La primera referencia notable a la que encuentro mención de Dante en el cómic es L'Inferno di Topolino (El Infierno de Mickey, 10 de Octubre de 1949), de adecuada procedencia italiana y que utilizando personajes disneysianos (no en vano, los italianos son unos de los mayores productores de cómics Disney) parodia el Infierno dantesco de la mano de Mickey (como Dante) y Goofy (como su guía, Virgilio), con pecados y castigos más adecuados a los niños a los que iba destinada la lectura, y una aparición estelar del verdadero Dante al final de la historia. Más de tres décadas en el futuro, nos encontramos con que la archiconocida Patrulla-X se hunde en las profundidades del Averno en el Uncanny X-Men Annual 4 (El Infierno de Rondador Nocturno, 1980), en donde los héroes mutantes deberán luchar contra distintos engendros demoníacos para rescatar a su compañero Kurt Wagner (aka Rondador Nocturno) de las garras de su pasado. Para ello contarán con la ayuda del experto en lo sobrenatural Stephen Extraño, también conocido como el Doctor Extraño, Hechicero Supremo de la Tierra y señor de las artes místicas en general.

Por último, el superhéroe más conocido jamás creado en España también llegaría a pasearse por allí. En su aventura titulada concisamente El Infierno (1996), Superlópez iniciaría su particular descenso a los Infiernos a fin de rescatar el alma de su jefe (el jefe de su identidad pública, vamos), que había accedido a publicitar con su empresa un renovado Infierno, pero se había vuelto atrás.

En una de sus aventuras modernas más logradas (y más fieles al original), Superlópez se encontrará con condenados, demonios (incluido nuestro archiconocido Diablo Cojuelo) y guardianes mitológicos, pero también con los problemas del progreso, como el intento de actualizar las regiones infernales con el aspecto de un parque temático, o las dificultades para informatizar la gestión de los pecadores.

Con poco más que añadir ya (puesto que no soy consciente de otras referencias al tema citado, más allá de lo anecdótico), os dejo con las inmortales palabras que el maestro Dante Aleghieri dio forma, ligándolas a las quebradas puertas infernales por toda la eternidad...

Por mí se llega a la ciudad doliente,

por mí se llega al llanto duradero,

por mí se llega a la perdida gente.

Me hizo mi alto hacedor por justiciero:

el divino poder me dio semblanza,

la suma ciencia y el amor primero.

Nada hay creado que en edad me alcanza

no siento eterno, y yo eterna duro.

¡Perded cuantos entráis toda esperanza!

La Divina Comedia, Infierno, canto III, 1~9

jueves, 12 de noviembre de 2009

De Xicil y rodillas crujientes

La naturaleza ha tenido a bien el concederme (tal vez maldecirme, no condenarme, que ya suena demasiado extremo) con una rodilla aquejada por una condropatía esponjiforme (bueno, en realidad lo de esponjiforme es mío, siempre me hizo gracia con lo de las vacas locas. Esto me recuerda que otro día hablemos de porqué odio a Bob Esponja).
Para los legos (venga, dejémonos de vaciles, yo tampoco lo sabría si no se diese el caso, y creo que soy relativamente culto), esto supone una enfermedad degenerativa del cartílago, cuya mayor molestia se da cuando tengo que tenerla doblada durante mucho tiempo sin poder estirarla (momento en el cual comienza el show de los pinchazos), y cuya mayor notoriedad es crujir a veces al levantarme o estirarla (ya andando en bicicleta ni os comento; obviamente, ya no pedaleo). ¿A qué viene todo esto? Bueno, durante tres meses alternativos (es decir, tres meses sí y tres meses no) tengo que tomar, a perpetuidad (bueno, seguramente una vez muerto no pase nada por ahorrármelo) unos polvos llamados Xicil, para evitar que la cosa vaya a peores (que tampoco es que vaya a ser algo terrible si no lo tomo, pero probablemente mejore la vida de mi rodilla con el paso de los años). Visualizo entonces la vida de mis posibles hijos, y me doy cuenta de que el Xicil será algo familiar que ellos relacionen con su padre, a imagen de como yo lo hago con el mío con cosas como el Betadine, o el esparadrapo Mepix, productos estos que asocio inconscientemente con mi progenitor debido a su constante uso por la enfermedad que llevó durante muchos años, y finalmente le arrebató la vida. Es irónico (si no directamente raro, no se si a alguien más le pasará), el llegar a coger cariño a un medicamento, sobre todo en un caso como este, en donde el esparadrapo servía para pegar gasas (también les tengo cariño) que tapasen el boquete en el pecho de mi padre (directamente a la cavidad que contenía su pulmón enfermo), y a la povidona yodada que servía para limpiar y desinfectar los purulentos (y malolientes, según recuerda mi madre) desechos que pudiese exhudar. Quizás es este un caso extremo, pero también recuerdo con cariño medicamentos como el Flutox (creo que era para la garganta, con un color gris bastante sucio, y una textura untuosa, como de miel ligeramente líquida, y un sabor dulce pero indefinible) y, sobre todo, el Paidoterín (para cortar la mucosidad, con un fuerte sabor a fresa ácida, y que aún tomo cuando es menester). ¿Pero qué es de vosotros, estimados lectores? ¿Habéis sentido alguna vez el cariño nostálgico (fruto, puede ser, del agradecimiento del pasado enfermo) hacia un medicamento o sucedáneo? ¿Hacia un delicioso remedio casero como el (mmm...) limón con miel? ¿Hacia cosas como la Cristalmina (o la Mercromina, si necesitábais ver algo más tangible)? ¿Qué me decís?

lunes, 9 de noviembre de 2009

¿A eso le llamas descanso? / La aldea global

El segundo libro leído en mi peripecia, ávida de conocimientos, de este verano, entraba en relación con mi asignatura (recién terminada) de Historia de los medios de comunicación de masas. Allí conocí por primera vez las ideas de Marshall McLuhan, filósofo y sociólogo canadiense, que fue el creador de conceptos como globalización o aldea global. Incapaz de encontrar en ese momento su libro La galaxia Gutenberg (en donde McLuhan hace una reflexión sobre la evolución de la sociedad a partir del desarrollo tecnológico, con grandes saltos como el surgimiento del alfabeto fónico, la creación de la imprenta, o la aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación), me decidí por otra de sus obras (en colaboración con Bruce E. Powers), titulada La aldea global. Aunque encontraréis una reseña interesante (y mucho más extensa) aquí, yo os adelanto que se trata de un libro que, después de presentar una teoría acerca de formas de pensamiento y hemisferios cerebrales, estructura los cambios sociales producidos por las tecnologías de la comunicación, de tal forma que uno siente que McLuhan muriese en 1980 porque no pudo analizar toda la cultura actual alrededor de Internet. Toda la consideración de este cambio por parte de McLuhan se base en su teoría de los tipos de pensamiento diferenciados en función de los hemisferios cerebrales, el izquierdo (dirigido hacia lo lógico, lo abstracto, lo que McLuhan identifica como pensamiento visual) y el derecho (donde predomina lo creativo, lo intuitivo, lo holístico; se trata del pensamiento acústico o resonante), que se centran en la figura y en el fondo, respectivamente. Estas distintas líneas de pensamiento son propias, respectivamente, de la civilización occidental y oriental, y cada uno de nosotros podemos darnos cuenta de estas tendencias, en lo social y en el arte. Yo mismo, a nivel personal, anulo el fondo y me centro en la figura cuando leo cómics (aunque quizás me equivoque al poner este ejemplo), al fijarme muchísimo más en el guión que en lo que pueda transmitir el dibujo. Aunque quizás de una forma excesivamente abstrusa y en ocasiones ininteligible, resulta muy interesante ver este desarrollo de las ideas de McLuhan, que a continuación (en la segunda parte del libro) se aplican a la ya mencionada influencia de las nuevas tecnologías en la sociedad. Es entonces cuando McLuhan se nos hace más reconocible, sorprendentemente, incluso en previsión de cambios (que hoy día observamos con Internet) de los que apenas se habían aventurado direcciones en este sentido.

viernes, 6 de noviembre de 2009

La Torre Oscura I: El pistolero

"¿Habrá verdad entre nosotros, de hombre a hombre? ¿No como amigos, sino como iguales? Es una oferta que rara vez te harán, Roland. Solo los iguales se dicen la verdad. Los amigos y los amantes se mienten interminablemente, atrapados en la telaraña de su sentido del deber. ¡Cuán agotador!"
Comencé a leer El pistolero, el primer libro de la saga de La Torre Oscura en Septiembre del 2007, sentado en el porche de una cabaña de madera, frente a una pequeña explanada polvorienta. De no ser por que me encontraba sentado en una silla de plástico (y quizás si hubiese llevado un sombrero de ala ancha) hubiese sido condenadamente adecuado. El pistolero es el libro más breve de todos los que componen la saga, y probablemente el menos adecuado para empezarla. De hecho, recomendaría a todos los que lo leyesen que, aunque tuviesen dificultades para seguirlo, probasen suerte con el segundo antes de abandonar la historia de la Torre. Y es que la historia que se nos presenta (ya sabéis, el hombre de negro huía por el desierto, y el pistolero iba en pos de él, y así durante todo el libro) tiene lugar en un mundo “que se ha movido”, que ha cambiado irreversiblemente, algo que dificulta la comprensión de un mundo que por sí nos resultaría extraño. Tan sólo en una segunda lectura (que tuvo lugar después de haber leído los tres tomos siguientes) he disfrutado de El pistolero como se merece. En la primera, me pareció un western extraño (un género que nunca me he preocupado por catar, si exceptuamos la grandiosa Regreso al futuro III y la lamentable Wild Wild West), con rasgos muy confusos entremezclados a lo largo de sus páginas. Probablemente el que en su día me encontrase con un libro defectuoso (llegado a un punto determinado, la historia retrocedía unas cuantas decenas de páginas y se pasaba otras veinte volviendo a contar cosas ya ocurridas/leídas) no ayudase, pero de todas formas, el libro se excede de críptico y misterioso en ocasiones. Entre sus páginas nos encontramos con el protagonista principal de la saga, el pistolero que da nombre al primer libro, y su obstinada determinación en cumplir su misión, de la que apenas conocemos escasas pinceladas que se nos dejan caer. Igualmente misterioso es el pasado de este hombre, con referencias a él que solo se harán plenamente comprensibles en el cuarto volumen de la saga. En su caza del hombre de negro, junto a Roland nos encontraremos con múltiples misterios (para nosotros, más que para él) al entremezclarse la magia con la tecnología (principalmente inservible, debido a razones desconocidas, tal vez a que el mundo “se ha movido”), y al compartir su mundo ignoto extraños detalles con el nuestro propio. Si bien su historia ya se ha escrito (y por lo tanto, el ka, o destino de Roland ya está marcado), está en vuestras manos el decidir si queréis o no acompañarle. El primer tramo del viaje es el más confuso, y el segundo (La llegada de los tres, con reseña el mes que viene) será capital para decidir si continuáis o no… ¿Llegaréis (llegaremos) a conocer el verdadero significado de la Torre Oscura y la igualmente oscura misión de Roland?

martes, 3 de noviembre de 2009

Una gota de Carlos Marzal

Encontrado en La quimera fértil, un libro historiográfico (o puede que de filosofía de la Historia) que resultó totalmente inútil en cuanto a lo académico, pero que consiguió no sólo atraer mi atención con el siguiente poema, sino que el propio poema logró hacerme comulgar con él como pocos poemas lo han logrado (y es que, ay, la poesía rara vez consigue cautivarme). Nada más que decir; sin más, Carlos Marzal:

Sé desde siempre breve el tiempo concedido,
y estimo las razones que mueven a apreciarlo
-el culto a la belleza, la esperanza de una mejor fortuna,
la fe que no declina-, aunque, tarde o temprano, esas razones
acaban siendo el humo más inútil. Por cada una de ellas,
el desconcierto asigna un motivo contrario, un testimonio
que enturbia la belleza cercana, que nos hace temer
otra fortuna, que convierte la fe
en un estigma más de nuestro miedo. 

Y sin embargo, contra todo dictado de prudencia,
el pensamiento, inconsecuente, abunda
en la benevolencia del tiempo por venir,
urde una belleza fiel que nos consuela,
funda nuevos motivos de la fe, ya inquebrantable.

Y así lo que antes era tu vieja enfermedad
por esta vez se muestra, extrañamente, 
como una causa digna, aunque perdida.