miércoles, 28 de octubre de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 12 (Última parte)

“Y así, en menos de lo que canta un emú, nuestro alegre grupo de pro y coprotagonistas (the Astonishing Andrew, his Amazing Friends, Cable, Masacre, Amadeus Cho y este nebuloso conjunto pop de nubes estáticas alienígenas que gustamos llamar aletheianos) se encontraron de nuevo en Vigo. ¡Aún más, en su piso de Vigo, en el lugar exacto de donde habían desaparecido otrora!” - ¡Hogar, dulce hogar! –exclamó Chama al llegar. Si yo fuese tan poseso, ahora seguiría en verso. Pero no pienso hacerlo, chavales. - ¡Si este piso no fuese un criadero de detritus, besaría el jodido suelo que piso! –dijo Berto. - Esta semana le tocaba limpieza de Andrés, a mí no me culpes. –dijo Chama. - ¡La culpa no es mía! –dijo este- ¡Yo he estado varios días secuestrado y sustituido por este celebérrimo sosias! –dijo señalando hacia Masacre. - ¡El celebérrimo sosias se siente herido en lo más profundo de su corazón de mercenario!replicó Masacre en su posición más trágica- ¡Oh, admirador veleidoso! ¡Oh, fanático titubeante! ¡La deslealtad tiene tu nombre, Andrés Basteiro! - Pero, pero, pero… -titubeó Andrés, confuso- Solo he dicho la verdad, y… - ¡No te me acerques, Judas! ¡Fuera de aquí, alevoso traidor!contestó Masacre, apartando con sus brazos los intentos de Andrés de acercarse y congraciarse con su ídolo. - De todas formas, no puede estar tan sucio, Berto. –dijo Leti- Entre todo, apenas hemos podido estar fuera tres días. - En realidad, podría ser más. –dijo Cable- Una deformación temporal es parte de las defensas de Providence. Yo calculo que habéis estado fuera de Vigo… - ¡Una semana! –exclamó Steinbeck, atravesando una pared del piso con un aparato volador de asalto de S.H.I.E.L.D.- ¡Una semana vigilando a distancia este piso desde el helitransporte! ¡Una semana casi sin dormir, con el dolor de las inyecciones anti-toxinas preventivas manteniéndome despierto! ¡Ahora me las pagaréis todas, terroristas! - ¡No, no, no! –gritó Chama, desesperado- ¿Qué demonios tenéis vosotros, gente, con esa bendita pared? ¡He visto castillos de arena que se mantienen durante más tiempo en pie que esa pared! ¡Maldita sea, gente, ¿tendríais a bien dejar de irrumpir atravesando y destruyendo esa pared?! ¡Muchísimas gracias! - ¡Silencio! –ordenó Steinbeck, apuntando al grupo con un desfibrilador psíquico de amplio alcance. No, en serio, se llama así de verdad- ¡Quedáis detenidos! - Steinbeck, baja el arma. –dijo Pelayo entrando por la puerta segundos después- ¿Qué? –preguntó al ver la sorprendida cara de Steinbeck- Ni siquiera tú eres tan tonto, chaval… No eres el único que vigilaba el piso, y no podías esperar que no nos diésemos cuenta de esto. Era nuestra máxima prioridad, de hecho. –sonrió, amenazadoramente- Ahora baja el arma y deja que te detengan tus amables compañeros de las mochilas-jet –señaló con un leve gesto a dos agentes armados apareciendo tras la arruinada pared-, antes de que me obligues a fundirte el sistema nervioso central con una descarga desde tu transporte de asalto. –Steinbeck pareció horrorizado y sorprendido a partes iguales- Siempre te dije que estudiases más, chico. No es seguridad básica, pero deberías saberlo. - Pero ellos son… -balbuceó Steinbeck- Ellos son… Son… - Buscados por S.H.I.E.L.D., sin duda. –repuso Pelayo- Y la razón por la que vigilamos este piso, por supuesto. Pero todo tiene un límite (incluyendo tu estabilidad mental, aparentemente), y el mío es el de entrar por la puerta amigablemente (y respaldado por un equipo de asalto) –dijo mientras media docena de agentes de S.H.I.E.L.D. armados entraban por la puerta-, abriendo con las propias llaves y una orden judicial que autoriza a S.H.I.E.L.D. a entrar en la casa, por la autoridad que nos ha conferido la Xunta de Galicia. –hizo una seña a los agentes de las mochilas jet que habían esposado a Steinbeck- Al helitransporte, muchachos. Si Samson sigue por ahí, que se ocupe de hacerle un informe psicológico completo; y que conste que yo, como su superior, recomiendo que sea relevado temporal (si no definitivamente) de su cargo en la agencia. - ¡Ja, pringao! –exclamó Andrés, riéndose de Steinbeck, y ganándose en el proceso una mirada llena de odio por parte de este. - Mis disculpas por la pared, Chama. –dijo Pelayo- Lamentablemente, por desencaminado que estuviese Steinbeck en sus formas, es mi triste deber deteneros a todos. Será mejor que no opongáis resistencia. –dijo, extendiendo el brazo para enfatizar la presencia de los agentes armados, que se habían dispuesto en círculo alrededor del grupo y les apuntaban con sus armas futuristas- Y ahora, por la autoridad que me ha concedido la ONU, la Xunta de Galicia, el apóstol Santiago y la Virgen de Guadalupe, os detengo bajo la jurisdicción de S.H.I.E.L.D. - Necesitas revisar tu jurisdicción, mayor. –dijo Cable tranquilamente, cruzado de brazos. - Oh, sí, sin duda. –replicó Pelayo con ironía- Probablemente no tenga jurisdicción para detener al culpable de provocar la casi destrucción de un helitransporte experimental –comenzó a enumerar, señalando a Masacre-, sus posibles cómplices –abarcó a los Amazing Friends y a Andrés- y a gente tan sospechosa como el señor Cho o tú mismo, Cable. - El señor Cho añade que tal vez los jerifaltes de S.H.I.E.L.D. debieran sacarse la cabeza del culo de vez en cuando y enterarse de cuando lo secuestran a uno. –dijo Amadeus. - Quizás no esté al tanto de las últimas noticias. –dijo Cable con una leve sonrisa, que contrastaba con la mueca de “muérete, niñato”, dedicada por Pelayo a Cho- Quizá el televisor pueda ponerle al corriente. –apenas dijo eso, el televisor del salón se encendió, cambiando hasta encontrar un telediario. - Bonito truco. Hubiese jurado que ya no tenías telequinesia. –comentó Pelayo, pulsando un botón en su muñequera- Pero intenta hacerlo de nuevo y veremos que tal reacciona tu intestino grueso. - Alzándose desde las ignotas aguas del océano Atlántico, la isla de Providence, representada por el apodado “mesías mutante” Cable, se ha presentado a la comunidad internacional esta misma mañana. –dijo la voz del presentador de las noticias desde la televisión- Providence, en el nombre de Cable, su gobernante, ha ofrecido desde entonces asilo a todo aquel que llegue hasta sus costa, sin importar su sexo, raza o procedencia. - Peeeerfecto. –suspiró Pelayo- De acuerdo, Cable, puede que la carta de inmunidad diplomática funcione contigo, pero de todas formas me llevaré al resto de sospechosos para que me cuenten su versión de su muy previsiblemente interesante historia. Y de todas formas, Masacre está muy, pero que muy detenido. - ¡Podrás quitarme la vida, pero jamás me arrebatarás mi cháchara, infame bribón!exclamó este. - Wade Wilson es un ciudadano de Providence, y como tal, consideraré su detención (si no se hace mediante un tratado de extradición adecuado) como un acto de guerra. –enunció severamente Cable- No me haga mostrar el potencial militar de mi isla-Estado sin un buen motivo, mayor… Porque le aseguro que rodarían cabezas (y la suya la primera) en cuanto sus superiores debiesen enfrentarse a eso. - Maldición. –musitó Pelayo. - ¿Nunca dice “mierda”, como la gente normal? –preguntó Berto a Chama. - Siempre ha hablado así. –dijo Chama encogiéndose de hombros. - De acuerdo. –repuso Pelayo- Esto es lo que vamos a hacer. Nos vamos a ir todos al helitransporte de mutuo acuerdo, en una reunión totalmente amistosa para aclarar las cosas, ¿está bien? –preguntó mirando directamente a Cable- Una vez pongamos las cosas en limpio, determinaremos los términos, no de extradición de Masacre; su digamos, servicio a la comunidad a través de S.H.I.E.L.D. Yo mismo redactaré los primeros términos de amistosa cordialidad entre Providence y mi organización, ¿de acuerdo? - Me parece bien. –respondió Cable con una sonrisa- Añada café para todos y el trato está cerrado. - Vamos a dejar las cosas claras. –dijo Pelayo con un brillo acerado en la mirada- Esto es un acto de buena voluntad bipartita, no solo mío. De hecho, y ante la “situación internacional”, la alternativa sería poner nuestras armas en modo letal y acabar contigo con la excusa que fuese, y después detener a Masacre. - Os arriesgáis a que las armas de Providence estén programadas a mi muerte para atacar cualquier cosa. –respondió Cable. - Me arriesgaría. –dijo Pelayo con la misma sonrisa fría de antes- Y si algo pasase, lo achacaría a un gatillo fácil, quizás el del desequilibrado Steinbeck. - Sí, eso sería típico de un fascistoide de S.H.I.E.L.D. como tú, ¿no? –preguntó Cho. - A callar, mocoso. –musitó Pelayo, sin apenas mirarle. - ¡Basta! –gritó Graciela- ¡Se acabaron las escenas de testosterona al límite, co…! –antes de acabar la palabra, Andrés, Berto, Chama, Graciela, Jenny y Leti se desvanecieron en el aire. - ¿Es cosa tuya? –preguntaron Cable y Pelayo al unísono, mirándose acusadoramente el uno al otro.
“¿Es cosa de S.H.I.E.L.D.? ¿Es cosa de Cable? ¿Es cosa de la crisis ninja? ¿Dejarán los Amazing Friends de desaparecer del piso de Vigo al final de los episodios? ¿Tendrá Chama que realizar un exorcismo en su salón cuando vuelvan (si vuelven) para evitar todo esto? ¡Las respuestas a algunas (pocas) de todas estas preguntas, en Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 13!

5 comentarios:

paco dijo...

Yo diría aún más, ¿al volver repararán la pared con ladrillos de adamantium?

Wherynn dijo...

Jo, Andres es el novio perfecto (por el anterior numero) y de verdad, debe ser super interesante estar dentro de tu cabeza... o dar panico!

bs!

Superlayo dijo...

Paco: Probablemente no, Chama es bastante rico, pero el adamantium es carísimo...

Eva: Desde mi punto de vista, lo primero. Y la gente que más me conoce no siente lo segundo, así que... :P

Chama dijo...

Saludos, comento tarde, pero digamos que los estudios están empezando a ganar el pulso sobre mi vida social (sí, tengo trabajos, prácticas y précticas laborales, así que os podéis hacer una idea...). Y sí, debo decir que cada dos por tres me están reventando la pared, maldita sea, eso no sale gratis y está llegando el frío (en verano como que no me importaría, al menos tira fresquito). Por otro lado, decir que esta casa no está falta de destrucciones, aunque normalmente son de otro tipo, y menos costoso (y, ey, qué casualidad que cuando cierto mediometro no está por aquí, no haya problemas de ese tipo).

A todo, esto, el señor asombroso no creo que tarde en retornar, es más, creo que mañana ya lo tendremos por aquí otra vez, lo cual significa que mis vacaciones han llegado a su fin.

¡¡Saludos, y que la historia no decaiga, que me he quedado con las ganas de saber a dónde se nos manda esta vez!!! XD

Superlayo dijo...

Chama: En cariñoso homenaje al lema de la serie de Masacre hace años, ¡Destruyendo el cuarto muro, ladrillo a ladrillo!, en Astonishing Andrew nos lo tomamos literalmente. :p