martes, 13 de octubre de 2009

2x02. De babianos e imbéciles televisivos

Chicos, durante dos veranos, tuve la oportunidad de pasar unos cuantos días en Babia, provincia de León, ayudando como bien podía junto a otros amigos en las tareas agrícolas. Es posible que yo mismo ya os haya hablado de esta experiencia anteriormente, y de la belleza de sus paisajes, o que otros, como vuestro tío Pichu (que se pasó por allí otro verano) lo hayan hecho por su cuenta).

Sabéis que adoro la naturaleza, especialmente la montaraz, y como la disfruto frente al desenfrenado ritmo de vida urbano. Sabéis también mi opinión de la televisión, a la que considero (y a los hechos me remito) como fundamentalmente llena de basura (con algunas honrosas y honradas excepciones), porque la gente o bien quiere basura, o se conforman con ella con tal de tener imágenes en movimiento y sonido frente a sus caras.

Se lo que hicisteis era quizás el máximo exponente de este fenómeno a finales del 2009, un programa que teóricamente se dedicaba a parodiar un estilo televisivo similar al de los programas del corazón, pero con un toque de humor. El programa fue todo un fenómeno en su época, asentándose firmemente en la programación de La Sexta (canal que aún no había cumplido sus cinco años de estreno), aprovechándose del tirón televisivo que tienen las horas posteriores a la comida.

Jamás entendí su éxito. En la época en la que estuve de prácticas en el archivo de Nava intenté ver parte de ello mientras comía, y mi reacción fue de... ¿Sabéis cuando en una serie o película meten adrede ruido de grillos en un silencio sepulcral? Exactamente esto. Si eso era el programa de humor de mayor éxito para mis semejantes, me avergonzaba verdaderamente el que alguien pudiese meterme en ese mismo saco. Es más, me sentía más cómodo pensando que, al menos la población masculina pudiese verlo solo por la presentadora.

"No, no, no, hombre... Es que has visto la parte con menos gracia", me dijeron amigos y conocidos, "Lo mejor es la parte de Ángel Martín". Mi primera experiencia, en torno a un mes después, con Ángel Martín fue apoteósica, en tanto que lo encontré menospreciando y despreciando a Babia y a sus habitantes, en un supuesto artículo cómico que tenía tanta gracia como un genocidio.

Id a vivir a una gran ciudad si os place y la vida os lleva por ese camino, chicos, pero no dejéis que os haga un efecto así. No os dejéis idiotizar, sea cual sea el mundillo laboral y social en el que acabéis, para acabar creyéndoos claramente superiores a gente amable y trabajadora que sostiene la economía por su parte más ingrata (la ganadería y la agricultura), y calificando de lugares completamente opuestos a la metrópoli como lugares ideales para pruebas atómicas. Chicos, este es mi consejo de hoy: no os comportéis como imbéciles, ni aunque os paguen para ello.

3 comentarios:

Ch@RLie Slowpoke dijo...

¡Vamos, hombre! ¡No se sulfure! No pienso defender a Ángel Martín en este caso porque el artículo sobre Babia es la mayor mierda que he leído en mucho tiempo. Pero vamos, creo yo que no debe tomárselo a la tremenda. Además, ya sabe cómo son los señoritos de ciudad: para ellos los que vivimos en el campo somos escoria a evitar.

Usted siga reivindicando Babia. Ya le digo: si cuando alguien está empanao, "está en Babia", el sitio su encanto tendrá, ¿no?

Wherynn dijo...

Babia (ahora por propia experiencia) es muy bonito! la verdad es que merece la pena ir.

En mi opinion los de Se lo que hicisteis tienen uno de los mejores programas. Fijate como seran el resto :P

bs!


P.D. Mantenme informada acerca de los PhD HdP, XDDD.

Superlayo dijo...

Charlie: Un placer volver a verle por aquí. No me sulfura tanto el artículo (más allá de la sinsustanciada que es, que además de ofensivo, por no tener no tiene ni gracia), creo que últimamente me estoy metiendo mucha caña y desahogo por donde puedo. Si lo hubiese dicho de Bimenes si me hubiese hinchado las narices verdaderamente. :p

Eva: Un amigo me ha definido el éxito de Se lo que hicisteis en tres sencillas estrategias: las presentadoras atraen al sector masculino, los cotilleos al sector femenino, y el humor estabiliza la mezcla. Aparentemente, yo no tengo ni idea. :p