viernes, 19 de junio de 2009

Narración y recuerdos

Antes de nada, y para poneros en situación, deciros que yo estudio en apuntes pasados a Word, y que desde este año he decidido, puesto que en nada afectaba a mi vista, imprimirlos en papel reciclado. Y me he acostumbrado a hacerlo tumbado en mi cama, recostado sobre varios cojines y mi almohada.
En estas circunstancias, no os extrañará tanto que en un momento dado de esta tarde, los apuntes se doblasen y me cayesen en la cara (levemente, añado, para así evitar las risas enlatadas de los forofos de golpes bruscos, rollo Solo en casa y demás). El hecho no tendría mayor relevancia (salvo quizás, que ni siquiera los apuntes pueden soportar "despiertos" la Historia de América Contemporánea), de no ser por las connotaciones que trajo consigo.
El olor de las hojas, como se suele decir (no sin cierta pedantería), abrió la puerta del recuerdo. Me retrotrajo a tiempos más sencillos, de menos responsabilidades, a Navidades en casa de mi abuela, leyendo viejas historias de ciencia ficción del genial Asimov, en libros de mis tíos, escondidos por los armarios y editados en hojas que se habían amarilleado con el paso de los años.
Un momento sin más, una sensación que desata un puñado de recuerdos inesperados. ¿Cuántas veces lo vivimos y, a pesar de ello, leído en un libro nos parece artificioso, mero adminículo narrativo que ayuda a profundizar en el personaje a tratar, y a que el lector le identifique como algo real, y no mera ficción?
Desde que tengo memoria, siempre he leído mucho, muchísimo. Ha habido vacaciones de verano en las que me he leído más de 20 libros, que no eran necesariamente delgados. Las obligaciones del día a día, responsabilidades estudiantiles y de otro tipo han reducido mi lectura (excepto cosas de Internet y cómics) enormemente.
¿Hasta que punto está determinado nuestro pensamiento por lo que leemos, o por lo que vemos? ¿Estuvo influenciada esta retrospección por la amplia lectura asimilada por mí en esta, la tan temida estación de los exámenes? ¿Será esta entrada del agrado del Agente Naranja, a quien todo este blog rinde pleitesía?
Bromas aparte, lo cierto es que a lo largo de los años, he ido desarrollado mi pensamiento muy ligado a la lectura. Así pues, en ocasiones, me ayuda a centrar la introspección el distanciarme ligeramente y describir mentalmente, desde una perspectiva narrativa, lo que quiera que me esté pasando. Una forma sencilla de clarificarse. O simplemente de disfrutar narrando, puesto que alguna vez me he encontrado con una situación curiosa o destacada, que me hizo sentir la pulsión interna de intentar plasmarla con palabras más o menos bellas. ¿Es eso alma de escritor? Puede que sí o puede que no. De todas formas, resulta frustrante que estos fragmentos (posiblemente reutilizables para lo que fuese) vengan sin nada cercano en lo que escribirlas, o sin tiempo que perder anotándolas. Como también lo es el cansancio que acompaña al tiempo libre, día sí día también, en esa hora de ocaso en la que el sol y mis respectivos niveles de creatividad y capacidad intelectual parecen hacerse un ménage à trois, coincidiendo en su punto más bajo...

2 comentarios:

Wherynn dijo...

Alma de escritor... si, es una buena forma de definirte. Me gusta el articulo, ensombrece excesivamente la cutrez que publicare mañana sobre Sandman e indirectamente hace que quiera mejorarla. Pero a veces al alma de escritor no le salen las palabras.

P.D. Ya que tanto lees, ¿cual es tu rapidez lectora? ¿la suficiente como para acabar el primero con un margen de tiempo bastante amplio en relacion al segundo de tu clase que mas rapido lee? ¿lo suficiente como para leer tu articulo y entender "en libros, de mis tios escondidos en los armarios"? (parrafo 3, linea 5) :P

Que el emoticon ofendido proteja tu conexion.

bsotes!

Superlayo dijo...

Eva: Gracias, a ver si escribo algo. Y mi conexión ahora va como la seda, aunque en contrapartida, el e-mule no me busca cosas.