jueves, 4 de junio de 2009

Ciudadano Kane

Hace no mucho tiempo (puede que un mes) tuve la oportunidad de disfrutar de esa gran película que es Ciudadano Kane. Fue gracias a mi clase de Historia de los medios de comunicación de masas, porque en general dedico bastante poco (menos del que quisiera) de mi tiempo a ver cine, especialmente clásico, que disfruto bastante.
Todo esto a pesar de su duración, y es que mis luengos años de abundante lectura me llevan a tener poca resistencia al ritmo cinematográfico lento, o incluso simplemente a aguantar sentado delante de un televisor durante más de dos horas (en efecto, debo de ser una de las pocas personas en España que no tiende a tirarse delante del televisor a ver que hay).
Una película excepcional, esta, en la que se nos presenta una visión de la vida del difunto magnate periodístico Charles Foster Kane a través de certeros flashbacks, hilados a través de una investigación de prensa para dar sentido a la última palabra del millonario antes de su fallecimiento: Rosebud.
Por méritos propios, esta película de 1941, ganadora de un Oscar al mejor guión y candidata a ocho más, ha sido homenajeada y referenciada por doquier. Algo que disfruto mucho de las películas clásicas (aparte de, en muchas de ellas, su calidad) es la capacidad de ser consciente de los homenajes cinematográficos que otras creaciones (en distintos ámbitos artísticos) esconden, y que se revelan con el conocimiento y la perspicacia (a veces esta no es siquiera necesaria) adecuadas.
La archiconocida serie animada Los Simpsons suele estar repleta de guiños y homenajes de todo tipo. Dichos homenajes (especialmente los del capítulo Ciudadano Burns, tan plagado de ellos como refleja el título español, o el original, Rosebud) vinieron a mi mente de inmediato, fruto del visionado hasta la saciedad de dicha serie.
No obstante, y en tanto que otros ya lo han hecho mejor que yo, obvio dichas referencias, en ese capítulo y otros; advierto a mis lectores que el enlace revela el misterio de la película, por razones obvias, desaconsejo su visita a quien aún no hayan visto Ciudadano Kane (a no ser que por otras razones ya conozcan su desenlace).
Notoria es mi afición por los cómics, lo que no lo es tanto es mi afición por los cómics de los patos de Disney, Donald y sus sobrinos, y sobre todo por Gilito McPato, el pato más rico del mundo. A fin de no alarga esto más de la cuenta, decir que es entre las páginas de sus historias he encontrado los dos siguientes homenajes.
El primero refleja la escena inicial de la película, centrándose en imágenes como la palaciega residencia de Kane, la bola con un paisaje nevado en su interior, y una palabra susurrada. El homenaje en cuestión pertenece al último capítulo de The Lifes and Times of Scrooge McDuck (La juventud del Tío Gilito, en España), y, como en la película, es una escena que, en su contexto, está cargada de nostalgia, fracaso y oportunidades perdidas.

La segunda, sin tanta carga dramática, tiene su base en la escena en la que, en la película, el periodista decidido a desvelar el misterio de la palabra Rosebud decide consultar las memorias no publicadas de Walter Parks Thatcher (fallecido tutor financiero de Kane en su juventud), algo que consigue, pero en circunstancias muy estrictas, tan sólo durante determinado tiempo, y en un fragmento muy concreto.

Muy similares circunstancias (tan específicas que incluso la hora y las páginas a consultar coinciden con la película) las encontramos en His majesty, McDuck (Su majestad, McPato), un relato corto con la misma autoría que el anterior homenaje (del genial Don Rosa), en donde el tío Gilito busca información sobre la colina sobre la que se erige su depósito, ya que existe la posibilidad (en un argumento no pocas veces utilizado) de que nunca haya formado parte de los Estados Unidos (con la consiguiente devolución de impuestos de casi 50 años, municipales y estatales).

Probablemente haya muchas más referencias a Ciudadano Kane en muchos otros lugares y medios (no sólo los citados), pero estos han sido los que en su momento vinieron a mi mente. Interesante papel el que tienen estos guiños hacia otras creaciones artísticas, puesto que crean una simbiosis entre ambas, y despiertan el interés en el público que aún no conozca lo homenajeado. En ese sentido, creo que tanto Los Simpsons como las aventuras de los patos contadas por Don Rosa tienen un valor indudable no sólo como divertimento y por su calidad intrínseca, sino (y en el caso de estas historias de patos merecerían muy mucho un análisis más profundo) por su carácter divulgativo y que despierta el interés por la cultura. Como muestra, estos botones.

6 comentarios:

Javi_Pichu dijo...

Tampoco quiero erigirme como un sabio y buen crítico de blogs. No obstante creo que este es uno de tus mejores artículos.

¡¡Me ha encantado leerlo!!

Wherynn dijo...

El artículo muy bueno, como siempre, pero hay algo que no entiendo... ¿por qué no hablas del bastón? xdd.

bss! me agrado tu visita.

Repelux dijo...

Otro cameo que recuerdo es el de el Actor Secundario Bob, al ganar la elecciones a alcalde. O al menos la escena me recuerda mucho.
"The Lifes and Times of Scrooge McDuck": Te has ganado mi reverencia total y absoluta. Gracias a obras como estas he sabido reconocer que Gilito es más badass que Chuck Norris con jaqueca.

Superlayo dijo...

Pichu: Gracias, hombre. Probablemente sea por contraste con las chorradas de Astonishing. No obstante, yo también he quedado bastante satisfecho, del tema en cuestión y como he conseguido hilarlo.

Eva: Ese juego de palabras Kane-cane siempre me hizo mucha gracia.

Repelux: O cuando el propio Burns se presentaba a gobernador (cuando lo de Guiñitos, ya sabe). Gilito McPato es uno de mis personajes de cómics preferidos, mi tomo con la historia de su vida uno de mis incunables, y me gustaría dedicarle algunos posts, más adelante.

Adán dijo...

Mmm.... ciertamente el estilo de este post es bastante más elaborado que lo habitual, además de prescindir de coñas absurdas y gratuitas que, si bien como parte de tu estilo te identifican y nos encantan, imposibilitan el acceso al registro formal.

Y muy interesante el contenido, más importante aún. Me ha gustado, sí señor. Y mucho también lo del tío Gilito! ^_^

Un saludo!
Adán.

Superlayo dijo...

Antón: Cuando uno se pone serio, se pone serio. Aunque gusto tanto de utilizar un lenguaje florido que a veces tengo miedo de aburrir o exasperar al lector.