domingo, 12 de abril de 2009

1x01. De calentón

Chicos, cuando en Abril de 2009, llamé al móvil de vuestro tío Blukos desde su portal y le propuse irnos a Vigo, supe, a pesar de los tensos segundos que prosiguieron a mi propuesta, que la única respuesta posible era Venga, tío, ¡de calentón! Y es que nuestras aspiraciones de viajar a Vigo, se habían visto truncadas en numerosas ocasiones. En efecto, los cantos de sirena de la prodigiosa metrópoli de las Rías Baixas (algunos amigos allí residentes y la adorable pandilla de chiflados que dio lugar a la épica de Astonishing Andrew) nos había estado esquivando año tras año, desde nuestro segundo año de carrera. Y la frase ¿Nos vamos a Vigo, tío? ¡De calentón!, había resultado entrañable y frustrante a partes iguales. Si algún día hacéis caso de un consejo mío, chicos, que sea este: nunca hagáis caso de los malos presagios. Precediendo a ese viaje en concreto, nos habíamos encontrado con dificultades de transporte, de alojamiento y de malos pronósticos meteorológicos. Además, mientras dejábamos un machete en casa ajena (esa es otra historia, y puede que os la cuente en otro momento) antes de enfocar dirección hacia Galicia, vuestro tío Blukos me confesó que había amanecido con una paloma muerta en su alféizar. Técnicamente, los malos augurios debieron ser para la paloma, ya que tuvimos un viaje inmejorable, sin que el tiempo nos ofreciese mayores problemas, y con el coche resistiendo el kilometraje y, lo que es más importante, los vórtices espaciales que nos hicieron pasar rozando Praga y Buenos Aires, entre otro, antes de llegar finalmente a Vigo. Vigo, a prodixosa metropoli das Rías Baixas , demostró ser tanto una ciudad costera como con numerosas cuestas, lo que le valió mi calificativo de cuestera, que tan criticada fue en su momento. Tan sólo añadir que Krokanti, el entrañable monstruo de mantequilla de cacahuete que mis lectores habituales conocen bien, demostró tener un equilibrio admirable al poder devastar Vigo otrora. Vigo demostró también ser una ciudad llena de misterios. ¿Por qué su colorido hospital se volvía tan aparentemente siniestro bajo la luz de la luna llena? ¿Cómo conseguían aparcar (y más importante aún, desaparcar) con tan poco margen de maniobra? ¿Y más importante aún, a dónde conducían esas misteriosas huellas rojas que recorrían un buen trecho de la ciudad? Como buenos misterios que eran, no fueron revelados jamás, al menos durante ese viaje. No obstante, se consiguieron otras nobles gestas. Tras cruzar la ría de Vigo, yo mismo me zampé una trufa de chocolate con suficiente azúcar como para provocar diabetes a un oso de las cavernas. Y vuestro tío Blukos se enganchó a la magnífica serie Como conocí a vuestra madre, al verse temporada y pico en apenas dos días.
Y juro que, de no ser por las deficiencias de la cámara del móvil de Blukos, habríamos desenmascarado los planes del malvado Nick Pereira, pirata informático y tío majo en general, que había plasmado en grandes letras su apellido sobre la fachada de una nave industrial que contemplamos de la que volvíamos de Cangas a Vigo en barco. Utilizamos mi reloj para viajar intermitentemente de Jueves (o el día que fuese) a Londres, y viceversa. Vivimos y hablamos muchas cosas en los días que estuvimos allí, algunas deberían haber sido presenciadas para tener su gracia, y otras simplemente no pueden contarse porque darían "vergüencilla" a algunos de los presentes. Descubrimos, no sin sorpresa, que al otro lado del Eo, los vídeos de Versión Asturiana hacían menos gracia. Porque asina son los gallegones, ¿oyísti? ¡Dígoslo yo! Y aunque recordamos en todo momento las sabias palabras de vuestro tío Pichu (que profetizaba que Vigo perdería todo su encanto una vez llegásemos allí, dadas las altas y prolongadas expectativas), disfrutamos de esa entrañable ciudad todo lo que pudimos. A pesar de que no encontramos a esa pandilla de chiflados amigos de vuestro tío Álvaro, y no vivimos tan inopinadas aventuras como haber ocurrido así, tuvimos unas anfitrionas inmejorables y de lujo, que junto a nosotros mismos, hicieron de mi primer viaje a Vigo algo inolvidable. De donde se deduce, chicos, que cualquier viaje puede ser especial si la compañía es buena, y se tiene una canción en el corazón (como la que acabo de tararear hace poco). Ese no fue nuestro único viaje a Vigo, y el siguiente, aunque se hizo de rogar, fue aún más notorio que el anterior. Pero esa es otra historia, y hasta que no os la cuente, después de otras muchas, será como si nunca hubiese existido...

8 comentarios:

Adán dijo...

mmmm.......

Me encanta la serie!!

Interesante homenaje.

Me gusta la paradoja temporal final, y la referencia a tu fascinante reloj capaz de viajar en el tiempo O el espacio.

Un saludo!
Adán.

paco dijo...

¿No es alucinante que Vigo pueda contener tantas referencias? Además se nota que te gusta la ciudad.

Wherynn dijo...

Nada mas dijiste lo de los vortices estuve pensando en tu reloj... ¡y luego mencionaste dicho reloj! jaja, es que es genial poder pasar de jueves a Londres a esa velocidad, XD. Ni los power rangers, que si mal no recuerdo odias, ¿no?

Bueno, me alegro de tu viaje a Vigo y de la espicha, ¡que no decaiga!

bs!

Superlayo dijo...

Antón: Quizás reutilice el formato más adelante. Sobre todo a la vuelta de Turquía.

Paco: ¡Y en apenas tres días! Realmente, ha sido una ciudad que me ha encantado (y es bonita verla de lejos, tanto desde carretera como desde la ría), muy buena primera impresión.

Eva: Lo malo es que en Londres también llovía cuando huíamos del día que llovía en Vigo... Maldita causalidad.

Ch@RLie Slowpoke dijo...

Joer con Vigo! Pues nada: otra ciudad del norte más que me apunto en la lista de "pendientes de visita".

Y que sepas que al principio había leído mal la frase que hace eferencia al monstruo de mantequilla de cacahuete y había entendido que era real xD

Repelux dijo...

¡La ciudad de los Siniestro Total! Es curioso que siendo gallego no he estado en plan visita en Vigo (soy de las rías altas). El vídeo descacharrante: "O chourizo"

Malleys dijo...

Estoo... y no se os ocurrió desvelar el misterio de las huellas SIGUÍENDOLAS?
Pregunto, eh...

Qué tío, Nick Pereira, poniendo su apellido en las paredes... si es que mola demasiado como para no hacerlo!

Superlayo dijo...

Charlie: ¿No lo viste? ¡Si salió en todas las noticias!

Paco: La verdad es que para una primera toma de contacto le cogí bastante cariño.

Repelux: Me alegra comprobar de que estos vídeos no solo hacen gracia a los foráneos.

Miwi: Ey, que las seguimos. Visualíceme a mí y a mi amigo a salto-zancadas durante una larga calle descendente, siguiéndolas. Y luego les convencí de seguirlas cuando volvían a subir, pero después de un cacho se cansaron, y ya no pude ver donde acababan. Algún día lo haré. ¡Lo juro!