lunes, 16 de marzo de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 8 (Primera parte)

“Frente a la costa sudeste de los Estados Unidos, en el Atlántico Occidental, existe una zona que forma lo que se ha denominado un triángulo. Se extiende desde las Bermudas, por el Norte, hasta el sur de la Florida; va hacia el Este, hasta un punto situado a través de las Bahamas, más allá de Puerto Rico, a unos 40 grados de longitud Oeste, y luego regresa hacia las Bermudas. Esta zona ocupa un sitial inquietante, casi increíble, en el catálogo de los misterios no resueltos del mundo. Habitualmente se le llama el Triángulo de las Bermudas, donde más de cien barcos y aviones han desaparecido en medio de una atmósfera transparente. La mayor parte de las desapariciones han ocurrido desde 1945, y en los últimos 26 años se han perdido allí más de mil vidas humanas, sin que se haya podido recuperar ni un solo cuerpo, ni siquiera un trozo de los restos de los aviones o barcos desvanecidos. Pese a que hoy los viajes por mar y aire son mucho más frecuentes y las investigaciones son más acuciosas y los registros más escrupulosamente llevados, las desapariciones se siguen produciendo en número aparentemente cada vez más mayor. Muchos de estos aviones se perdieron mientras estaban en contacto radial con sus bases o con sus lugares de destino, contacto que se mantuvo normalmente hasta el momento mismo de la desaparición. Otros enviaron los más extraordinarios mensajes radiales, dando a entender que no podían hacer funcionar los instrumentos, que sus brújulas giraban locamente, que el cielo se había tornado amarillo y brumoso (en un día claro) y que el océano (sereno en los alrededores) “no parecía normal”, sin precisar mayormente qué era lo anormal.” The Bermuda Triangle, Charles Berlitz, Nueva York, 1974 “El “Triángulo de las Bermudas, o del Diablo”, es una zona imaginaria situada frente a la costa atlántica sudoriental de los Estados Unidos, que es conocida por la alta proporción de pérdidas inexplicables de barcos, pequeños botes y aviones. Los vértices generalmente aceptados del Triángulo son las Bermudas, Miami (Florida) y San Juan (Puerto Rico).” Registro 5720 del Séptimo Distrito de la Guardia Costera de los Estados Unidos “¡No sabemos qué demonios ocurre allí!” Oficial anónimo de la Guardia Costera de los Estados Unidos y miembro de la Junta Investigadora de la desaparición del Vuelo 19 “No vengan por mí… Parece que son del espacio exterior…” Teniente Charles Taylor, comandante del Vuelo 19 “¿Qué es el Tiempo? ¿Es el tiempo meramente nuestro concepto para medir sucesos aún por descubrir, o es el Tiempo parte del Universo, una fuerza esencial que, como un pacificador, actúa controlando el temple de todas las cosas? Podemos reflexionar acerca de los campos de fuerza invisibles que nos rodean: la gravedad y el magnetismo. El Tiempo, como la gravedad, continúa siendo un pasmoso misterio. ¿Está ligado a esos campos de fuerza? ¿Qué es el Tiempo?” Gian Quasar, historiador e investigador del Triángulo de las Bermudas
“Imagina un mundo en mitad de una nebulosa, probablemente única en todo el universo. Una nebulosa en donde la materia oscura se confunde con la naturaleza normal y en donde las leyes de la física luchan furiosamente por conseguir el dominio de la realidad con fuerzas místicas impersonales, desatadas en el corazón de sus estrellas. Imagina que la vida ha conseguido tomar forma allí, y que la evolución la ha permitido medrar en un mundo que ni los Vigilantes osan vigilar salvo a una distancia prudencial. Su figura se volverá esquiva, y aunque defensivo, su único propósito será la supervivencia ante los depredadores demoníacos de su mundo natal, volviéndose tan indetectables e irreconocibles como fuese posible. Imagina que la inteligencia y la civilización consigue nacer en estas condiciones, y que una población así logra escapar de este infierno y alcanzar un nuevo hogar, buscando siempre no ser detectado, permanecer oculto incluso a los ojos más insidiosos y vigilantes. Imagina que consiguen alcanzar la Tierra y ocultarse en ella, y aún así lograr crear un vergel de paz sin ser descubiertos. Imagina que su tecnología les permite hacer eso y llevar una vida pacífica y normal, soñando con el Salvador que les dará forma. Intenta ponerte en el lugar de un ser así, pacífico pero en un mundo alienígena, con su alma en una continua lucha entre su instinto de no dejar rastro alguno a los que no sean de su especie y una inteligencia que le impulsa a superar esto, a abrirse a un mundo nuevo sin temor alguno. Imagina todo eso, tu sentido de la privacidad y tu desesperado deseo de permanecer oculto, e imagina ahora que frente a ti, de improviso y pudiendo descubrir sin permiso alguno tu verdadera forma, aparecen ante ti el mercenario menos discreto del planeta Tierra y seis desconocidos. ¿No estarías furioso? Si crees que sí, es que no conoces a mis acompañantes. Como no lo hacen Wade ni el resto de sus acompañantes. Su ignorancia es su desesperación, y es lógica, porque creen ser apuntados por armas de potencial destructivo desconocido. Por su lenguaje corporal, puedo comprender que incluso Wade teme que me haya alejado de la humanidad en vez de conseguir curar sus traumas a mis amigos alienígenas. No puedo menos que sonreír. Después de todo lo que hemos pasado juntos, ¿acaso cree que es tan débil el eslabón que me une a mis principios y creencias? ¿No me cree capaz de ser el cable que unirá a los aletheianos a los terrestres para conducirlos, con el tiempo, a una nueva edad dorada? La respuesta está clara: los aletheianos ya han disparado.” “¿Cómo me he metido en todo este tinglao? Dios, yo me hubiese conformado con un bonito empleo de archivo de información de S.H.I.E.L.D. pero noooo… Ellos tuvieron que insistir en darme un helitransporte entero bajo mi responsabilidad, y un cargo militar, y todo porque supe dar las respuestas adecuadas durante aquel fiasco contra el Vigilante melenudo. No se necesitaba un helitransporte de inteligencia informativa de espionaje en Vigo después de lo de Krokanti, pero me pidieron que continuásemos aquí vigilando las actividades de ese mequetrefe revolucionario de Amadeus Cho, que cree que S.H.I.E.L.D. es el Cuarto Reich porque está en esa fase adolescente en el que su tormenta hormonal le comunica que todo el mundo está contra él. ¡Y podría conseguirlo, si no fuese tan condenadamente cuidadoso! Estoy seguro de que podría desmantelar la red de información de mi helitransporte y revelar al público los secretos más oscuros de S.H.I.E.L.D., pero en vez de eso dice lo suficiente para que la gente y los periodistas empiezan a husmear por donde no deben, mientras que a él no se le puede acusar de nada. Estúpido superinteligente Cho… Y estúpido, estúpido Masacre… Si le hubiese mantenido detenido hubiese podido zafarme un poco del desastre del casi hundimiento del helitransporte (eso sí que hubiese sido terminar en un destello de gloria, hay que reconocerlo), no solo por su detención, sino porque quizás hubiese sido controlable como agente independiente en casos determinados… De todas formas me hubiese deshecho de él. Agh, este trabajo tiene demasiadas cosas de las que estar pendientes a la vez, debería haberme olido que era él desde el primer momento. Esa es otra, se necesitó la declaración de Samson para saber que era él, si al menos le tuviésemos podría alegar que era una sofisticada trampa para cazarle a través del psicólogo, sin montar un escándalo, quizás fuese poco creíble, pero… ¡Agh! ¡Y encima la tecnología teletransportadora de Masacre parece ser totalmente indetectable a nuestros sensores! Ni siquiera puedo echarle la culpa al paquete de Steinbeck, él sólo sostiene el cacharro mientras los expertos del helitransporte hacen los suyo. Seguro que su teletransporte se basa en afrogravitones de tendencia cuántico-foránea o algo por el estilo, ya me conozco yo estas jergas absurdas del mundillo supercientífico…” “Esta claro que aunque el honor me obligue a completar mi tarea, no puede esperarse que ese mutante tenga siquiera honra para reconocer que este estúpido error ha sido únicamente culpa suya. Vive en esta gloriosa selva, utiliza sus recursos, pero aún así no respira con ella, su corazón no le liga a ella. Aún así, cazaré mi presa. Cazaré a ese mocoso porque tal fue mi promesa, y porque tal es mi desafío. Será un desafío por ese semi-dios que parece protegerle. He leído literatura y mitos grecorromanos cuando era un niño, en la Madre Rusia. Sus dioses carecen de honor, pero eso no les impide ser grandes cazadores. Si lo que cuentan es cierto, ese Hércules venció al León de Nemea con las manos desnudas, y acabó con la Hidra, entre otros animales más que salvajes. Si surge la oportunidad, sin duda ese semi-dios griego resultará ser un contrincante digno para un Kravinoff. El cazador legendario se tornará presa y será derrotado, y como fruto de mi triunfo obtendré al muchacho adecuado en esta ocasión, y no a un idiota que la Naturaleza salvaje jamás habría permitido sobrevivir impunemente. Cuan placenteros fueron sus gritos mientras el barril caía hacia es grupo de grandes árboles… De haber tenido tiempo, hubiese deseado ver sobrevivir, tambaleante, a la caída, e intentar torpemente, desenvolverse lejos de la civilización. De haber tenido tiempo le hubiese cazado incluso yo mismo, para desquitarme de sus burlas y payasadas. Pero el tiempo es primordial, y debo regresar a Vigo antes de que el cachorro Cho se mueva a otro lugar…” “Buoah, vaya pasada de viaje, chaval. Me hubiese podido ahorrar estas heridas, chinchones y magulladuras varias (si esto no es una hemorragia interna, duele como si lo fuera. Lo tacharé de la lista), pero como ha molao. Barril fuera borda. Barril, rebote árbol. Barril y vuelve a barrilar. ¿Podré repetir si se lo pido educadamente al drag queen del chaleco de león? En fin, supongo que tendré que bajar del árbol y buscar una carretera o una casa o algo… Esta gente estará preocupada e intrigada de porqué me desvanecí en una masa de mantequilla en el mar y porque ahora estoy en un árbol lleno de ramas. Ahora que lo pienso, y a pesar de que las ramas abunden en los árboles, estoy pensando que yo tampoco tengo mucha idea de porqué estoy aquí… ¿Y dónde es aquí, de todas formas? Huele extraño y selvático… Me han traído en avioneta desde Vigo, eso sin duda quiere decir que no he ido por carretera, y si el sol sale por Antequera, eso quiere decir que… ¡Dios, que dolor de cabeza! ¿Y qué es esa extraña sensación? No es caries… Ni escorbuto, que no sería la primera vez… No tengo piojos, salvo esos insidiosos piojos nazis que esperan dar un golpe de Estado en mi cuero cabelludo, pero últimamente están bastante tranquilos. ¿Qué es lo que no encaja entonces? ¿Se me habrá olvidado poner a descargar el porno semanal antes de todo el jaleo de Krokanti? Mmm, porno… ¡Por los pololos de Marilyn Monroe, ya lo se! ¡Mis idolatrados ciruelos gemelos llevan más de 24 horas sin segregar amor! ¡Herejía! ¡Blasfemia! ¡Dolor de huevos, probablemente fruto de un síndrome de abstinencia al que no dedicaré ni un segundo de reflexión! Pero ahora lo principal es bajar del árbol este… Y después encontrar una conexión a Internet. No puedo permitir que mis colegas se lleven toda la gloria. Maldita sea, puede que sea mi última oportunidad de salir en un periódico sin relación alguna con ese término tan ambiguo que utilizan… ¿Cómo era? Ah, sí, perversión de menores. Como odio los galicismos.” “Espero que ese cazador inepto no vuelva a equivocarse de chaval, es demasiado importante. Más aún, puesto que tras su desaparición desde hace tiempo vuelve imposible el obtener la ayuda de Magneto para descifrar por completo los usos de su tecnología abandonada, Amadeus Cho resulta absolutamente fundamental para mis planes. La gente del mundo apenas piensa en la Tierra Salvaje. Ocupados en sus fútiles vidas y tediosas ocupaciones diarias, la gente de a pie no se preocupa por nosotros; y los dirigentes mundiales apenas dirigen sus pensamientos hacia la protección de nuestros recursos, no para protegerlos, sino para que sus rivales no se hagan con ellos. Pronto conocerán su error, todos ellos. Humanos y mutantes, esos tan cacareados “homo superior”. ¡El siguiente paso de la humanidad, bah! Los mutantes han creado los instrumentos de su propia destrucción, y el sueño de Charles Xavier se cumplirá cuando ambos, mutantes y humanos, alcancen la igualdad bajo mi yugo. Magneto introdujo un nuevo ingrediente en la fórmula evolutiva cuando nos convirtió a un grupo de salvajes prehistóricos en los mutados de la Tierra Salvaje, y sabremos hacernos notar. Pero el amo del magnetismo nos abandonó largo tiempo ha, una vez fracasados sus planes, claramente considerándonos como mutantes de segunda… Pronto conocerá su error, si aún vive, cuando nuestros dones (concedidos por el diseño inteligente, no por la chocarrera arbitrariedad evolutiva), a través de mi propio liderazgo, y utilizando su propia tecnología, nos permitan ponernos en la cima del mundo.” “Tío, que sueño más raro… Me había convertido en cacahuete y estaba narrando cosas raras con la gente de Vigo y Masacre. Y de repente me despierto y ni siquiera recuerdo como he llegado aquí. Donde quiera que sea aquí, está oscuro. Mejoraría seguro si abriese los ojos, ¿por qué no se me abren los ojos? ¿Por qué no veo? ¡Me he quedado ciego! ¡Me cago en la…! ¡Tampoco tengo brazos para palparme los ojos! Ojos que ni siquiera están en su sitio, me da la impresión, o al menos no los siento… Venga, ya estoy mentalizado, centrémonos. No siento ojos, no siento extremidades… Tampoco siento mi bazo, aunque no estoy demasiado seguro de que lo sintiese antes. Ni siquiera recuerdo que hace. Vale, tengo la memoria confusa, a pesar de que no me da la impresión de tener resaca ni mal sabor de boca. Haría falta una boca para lo último, pero bueno. ¿Puede que mi sueño sea real? ¿Me habré convertido, por razones desconocidas y probablemente absurdas, en una consciencia cacahuetil con asombrosos poderes telepáticos y narrativos?"

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