sábado, 28 de marzo de 2009

Spider-Man Noir

En una de sus más recientes iniciativas, Marvel ha decidido editar diversos cómics de algunos de sus personajes más populares bajo el sello Noir, lo que significa que sus aventuras (o desventuras) estarán englobadas en Estados Unidos, en los años 20-30 del siglo pasado, con la ambientación de la época, que a tantos fascina, y que tantas veces ha representado el género negro, ya sea en cine, novela, o cómic.
Hasta el momento, se han anunciado seis miniseries dentro del sello Marvel Noir (X-Men Noir, Spider-Man Noir, Wolverine Noir, Daredevil Noir, Luke Cage Noir y Punisher Noir), habiéndose publicado a fecha de esta entrada únicamente las dos primeras, ya íntegramente. Aunque no era una propuesta que me despertase salvo cierta curiosidad, mi tendencia a picotear entre diversos cómics Marvel en USA me llevaron a probar suerte.

Y si bien leí X-Men Noir y me quedé un tanto decepcionado (realmente, me resultó tan farragosa que apenas podría explicar de que iba, realmente, salvo vagas referencias), Spider-Man Noir está resultándome todo lo contrario. Nos encontramos ante la Nueva York de mediados de los años 30, con la nación estadounidense sumida en la Gran Depresión, y con la corrupción y las mafias corriendo a sus anchas.

Nos encontramos así a Peter Parker, huérfano y criado por sus tíos en Nueva York, comenzando a trabajar para el Daily Bugle junto al fotógrafo y periodista Ben Urich, en una ciudad en donde el crimen organizado está controlado por Norman Osborn, un jefe mafioso conocido como el Duende. Unos personajes y roles relativamente familiares (o adaptados sin que chirríen demasiado), en un entorno nuevo e interesante.

En apenas cuatro números, el lector podrá encontrar a estos personajes conocidos adaptados con maestría al género negro, en una historia que bebe principalmente de este género, pero que sabe aderezarlo (muy someramente, sin llegar a desprestigiarlo con excesos) con unas pocas gotas del género clásico superheroico.
Esto no quiere decir que esta colección sea una historia divertida y colorista, ni mucho menos. Quienes lleguen a ella esperando ver una mera versión del trepamuros original en la época que nos presenta podrían sentirse decepcionados. Aquí no habrá grandes luchas de tipos en mallas, y el hombre araña noir no soltará chistes y chascarrillos por doquiera que pase.
Pero la realidad que se le presenta no da pie a ello, ni mucho menos. Alcohol, drogas, clubs nocturnos, miseria serán el pan suyo de cada día. Pero, sobre todo, deberá enfrentarse a la corrupción y la mafia (tan habituales némesis en el género negro), quizás los enemigos más duros y omnímodos a los que jamás se ha enfrentado Spiderman en este o ningún otro cómic. Y tanto la forma como la trama con las que se nos presenta todo esto son altamente recomendables.

miércoles, 25 de marzo de 2009

¡Poder perruno!

Sí, todos queremos estrangular a Scrappy Doo, pero olvidaos un poco de eso. Estaba pensando yo de la que volvía de clase del sentido del oído; es algo que me vino a la mente viendo un par de personas que bajaban la calle (en sentido contrario al mío. Sí, yo subía. Hurra por su razonamiento deductivo) escuchando música con auriculares.
Mucha gente lo hace, vosotros lo haréis, sin duda, y todos contentos. Salvo que bueno, eso lleva a reducir la capacidad auditiva, sobre todo a los volúmenes a los que algunos jartos lo ponen (sí, amigo, si a mí me parece que la música está alta SIN tener puestos los cascos, es que tú tienes un problema. Y lo que se va a agravar).
El sentido del oído es probablemente el segundo sentido más importante, después de la vista. Quizás por esa compensación sensorial que dice que realiza un organismo, yo tengo un oído excelente, puede que para compensar mi extrema miopía (aunque, irónicamente, parece ser que tengo una agudeza visual excelente, también. Por lo visto pueden combinarse, my oculist said).
Y bien orgulloso que estoy, y es algo que me gusta cuidar y conservar. Los cascos los uso como mucho si trabajo en la biblioteca con el portátil, y rozando el mínimo de volumen (tampoco es ninguna tragedia, lo oigo perfectamente). Y cuando trabajo en casa, no es la primera vez que mi madre o alguien más me comentan que no saben como puedo oír la música.
El máximo exponente de esto ocurre quizás con sonidos que el oído humano normal hoy en día (vamos, el que ya está quemao) no llega a percibir. Como el mítico y "graciosete" sonido agudísimo de móvil que poca gente oye, y que yo mismo no es que lo oiga, es que a suficiente distancia me hace daño.
Eso cerca, pero he comprobado (porque me lo han hecho), que a pongamos... 10 ó 15 metros de distancia, con paredes delgadas por enmedio, aún sigo oyendo (y molestándome, hasta cierto punto) el sonidito de marras. ¿Llegaría a percibir el sonido del típico silbato ultrasónico? ¿Puede que tenga... Poder perruno?

domingo, 22 de marzo de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 8 (Última parte)

“Dejando a Andrés con sus inquietudes homoeróticas selváticas, giramos el hilo argumental hacia la misteriosa situación de los Amazing Friends, quienes parecen haber obtenido algo más que el resto del mundo civilizado a estas horas de la mañana: un buen desayuno, e informaciones fidedignas de lo que ocurre a su alrededor. Y después de ese cínico comentario, retomamos la conexión con Cable y sus alegres y dicharacheros invitados a la mesa…” - Y básicamente es eso. –repuso Cable a sus contertulios- Los aletheianos proceden de un lejano sistema solar cuyas duras condiciones de vida les impusieron el camuflaje y el ocultamiento como principal comportamiento. Sin embargo, cuando mi telepatía aumentada les detectó aquí, bajo el Triángulo de las Bermudas, parecieron identificarme con una especie de entidad elegida para guiarlos hacia una existencia sin miedo. - Na, na, na, na, naa… Complejo de Mesías… -canturreó Masacre mientras esparcía mantequilla sobre un cruasán partido a la mitad. - Creencia que por otra parte no me viene mal, ya que curarles de su paranoia me permite utilizar sus recursos para dar forma a la utopía que aspiro crear con tiempo suficiente. - ¡En! ¡Coff! ¡Trometido!tosió Masacre mientras ponía un filete de pollo en el interior del cruasán. - Si tienes algo que decir, Wade, ¿por qué no lo haces directamente? –preguntó Cable, molesto. - De acuerdo… ¿No queda más merengue?preguntó Masacre echando todo el merengue de un bol en su exótico desayuno- ¡Apenas cubre mi filete! Eso me recuerda, Berto, tienes que escuchar la historia de cuando intentando salvar a un cliente de Mundo Asesino, Arcade intentó ahogarme en una sala hasta el techo de merengue, y con más azúcar glasé que aire en la habitación. - Estoy seguro de que preferirían saber el paradero de su amigo Andrés en lugar de esa historia. –replicó Cable antes de que Berto tuviese tiempo a contestar nada. - Digamos que hubo mucha mierda entremedias, y dejémoslo ahí, entonces.dijo Masacre a Berto- ¿Andrés? ¡Pero si ya te conté todo lo ocurrido nada más despertarme! - Según tu versión, te infiltraste en una corrupta corporación alimenticia para impedir que ampliasen sus lazos con terroristas. Pero al volver del baño dijiste que te viste obligado a luchar contra unas dominatrix lesbianas conservaduristas que intentaban destruir a una núbil industria cinematográfica en ciernes. –dijo Cable- Luego farfullaste algo de que se te había escapado tu bola Smash y que por eso no habías podido utilizar tu golpe especial para defenderte, así que te viste obligado a teletransportarte aquí, a Providence, porque (y cito textualmente) querías impedir que te explotase la cabeza como un Lemming. - ¡Eso es tan cierto hoy como el día en que fue escrito!replicó Masacre. - Me lo contaste hoy, y no ha sido escrit… -empezó a contestar Cable- Oh, ¿por qué me molesto? - Vuestra incapacidad de romper el cuarto muro me resulta frustrante, a veces.suspiró Masacre- Está bien, transijo, que estos mindundis cuenten su versión para que tú te empanes y luego yo les digo que hice con ese adorable pilluelo de Basteiro. Y hablando del tema, pásame la empanada, Chama, viejo amigo, este bote de chimichurri no se va a vaciar sólo. “Bueno, casi nos ahorramos la perorata de los coleguillas, ¿no?, que ya la hemos visto en vivo y en directo tiempo ha. Sí, se que esto se está convirtiendo en una costumbre, pero mejor esto que repetir ya lo que ha pasado antes, ¿verdad? ¿Primero os quejáis de flashbacks repeticiones, y ahora queréis hasta los extras de la depilación inguinal de Andrés? Por favor… Pero mientras tanto, y teniendo en cuenta que nosotros ya sabemos como le va la vida a Andrés, ¿que tal si le echamos un vistazo a las desventuras del otro retaco (aunque a este aún le queda tiempo para crecer) co-protagonista y estrella invitada de esta saga, el dolor de cabeza de la EUM, el asiático comechocolate anti-sistema Amadeus Cho? Para él también ha pasado un día, y se puede decir que ha sido movidito… ¡Porque ha sido secuestrado con facilidad por Kraven el Cazador, y se lo ha pasado volando en avioneta hacia la Antártida, con destino a la Tierra Salvaje, y directamente a las insidiosas maquinaciones de Niño Listo! De hecho, aquí lo tenemos, cara a cara con el líder de los mutados de la Tierra Salvaje… (¡Ese es, ese era el nombre! ¡Llevo teniéndolo en la punta de la lengua desde el número anterior!)” - Ah, joven Cho… Nos honra con su presencia. -dijo Niño Listo abriendo la caja que le había traído Kraven (que claramente tiene acciones en una fábrica de cajas de madera, probablemente gestionada por algún tipo de mono). - Si esta vez este es el cachorro adecuado, espero mi recompensa. –dijo Kraven al lado de la caja- Me iré en cuanto mi piloto rellene el depósito, y espero ver un aumento en mi cuenta bancaria cuando regrese, o si no probaré el sabor de la caza en la Tierra Salvaje. Una caza de mutantes, cuyas cabezas exhibiré como trofeo en mi hogar, si no cumples lo prometido. - No es necesario amenazar, cazador. –replicó Niño Listo- Pero tu sueldo podría aumentar si entrases a mi servicio durante un tiempo más. Quedaos tú y tu piloto como invitados en la humilde ciudadela de los mutados de la Tierra Salvaje. Preveo que necesitaré de tus bestiales habilidades en poco tiempo. - Mutados o mutantes, tendréis bien en tener cuidado y respeto hacia Kraven. –respondió este avanzando hacia su nuevo patrón- O tendréis oportunidad de descubrir cuan bestial puedo llegar a ser. –añadió Kraven saliendo por la puerta de piedra de la sala- Y no penséis siquiera en drogarme. Calypso, mi antigua amada, me proveyó de antídotos contra centenares de venenos, y de todas formas, cazaré mis propias comidas. - Necio… -musitó Niño Listo- Como si me hiciesen falta simples drogas para tenerle a mi servicio como un fiel perrito. –se giró y sonrió hacia Cho- ¡Pero espero que te encuentres cómodo! - Hubiese preferido un sofá, o un billete de vuelta en la avioneta que mencionaba aquí el amigo Van Pelt. –respondió Cho, sujeto entre los cuatro brazos de un musculoso mutado, que le había agarrado en su intento des escabullirse de la sala. - ¡No temas! Tendrás más comodidad y otras recompensas en cuanto utilices tu prodigioso intelecto para solucionar mi problema. –informó Niño Listo. - Oh, por el amor de Dios… -suspiró Cho- Nunca debí presentarme a ese concurso intelectual. Oye, respóndeme una cosa, al menos… ¿Por qué tooodo el mundo se empeña en usar como servicio técnico a la séptima persona más lista del planeta? Quiero decir, ¿raptan a Mister Fantástico o a Doc Muerte constantemente para estas cosas? ¡Porque son más listos que yo, y aún me superan cuatro! - Sin duda comprenderás que son más difíciles de capturar, y aún más complicados de mantener presos… -dijo Niño Listo- Por no hablar de que tu venganza es menos temible que la del señor de Latveria… - Bueno, yo también tengo mis contactos… -comenzó a decir Cho. - ¡Basta de cháchara! –exclamó Niño Listo- Es hora de que te plantee el trabajo en que te vas a ocupar. - Déjame adivinarlo, necesitáis un nuevo suavizante para taparrabos, ¿no es cierto? –dijo Cho- Aquí el amigo tiene pinta de rozarle todo… - Para nada. Con tu ayuda, daremos la vuelta al campo magnético terrestre –dijo Niño Listo señalando un mapa de la Tierra invertido. “¡Rayas y centollos, invertir la polaridad magnética de la Tierra! ¡Si algo se de física (y no lo se), eso haría, como poco, que las agujas de mi reloj hiciesen chiribitas! Pero bueno, estos son los párrafos conclusivos del número, así que ya sabéis como va la cosa… ¿Logrará Niño Listo hacer realidad sus siniestros planes de invertir los polos magnéticos? ¿Se aclimatará Andrés a la vida selvática y más importante aún, accederá a usar taparrabos? ¿Y harán algo los llamados Amazing Friends, o continuarán bajo el Atlántico, escuchando las socarronas anécdotas del mercenario bocazas? ¡Las respuestas a esto (y mucho más) en Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 9!”

jueves, 19 de marzo de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 8 (Segunda parte)

“Como Andrés me haya echao algo en el desayuno va a escupir dientes. En fin, voy a intentar lo de la narración. Mmm, ¿cómo suelen decir esta gente…? Ah, ya. Probando, probando. Probando narración… A ver, algo facilito. Algo cerca. ¡Susurradme, dioses de la narrativa! ¡Inspiradme en sucesos nunca vistos que desaten una historia jamás contada! ¡Yo os invoco, por el bigote de Stan Lee! Vaya, aparentemente funciona. Ejem, ejem. ¡En ese momento, en la habitación de un elegante hotel vigués, Amadeus Cho, la séptima persona más inteligente del planeta según el fallo del jurado de un concurso realizado por una empresa de jabón y Reed Richards (no necesariamente en orden de importancia), descansaba tras su última conferencia antisistema, mientras por la puerta entraba su egregio compañero, el semi-dios Hércules!” - ¡Grandes noticias, Amadeus! –vociferó Hércules dando un portazo tras de sí. - ¿Has encontrado algo? –preguntó Cho- Espero que sí, comienzo a estar harto de dar conferencias en donde la mitad de los asistentes son contactos de S.H.I.E.L.D. para lavar el cerebro al resto si yo hablo demasiado. Y aquí en Vigo, el resto han sido básicamente ancianos alimenta palomas. Literalmente. De hecho uno se traía sus propias palomas de casa y estuvo echándoles migas durante la hora y media que hablé. - ¿Que si he encontrado algo? ¡Más que lo que esperaba hallar! –respondió Hércules- ¡Dos jóvenes y núbiles doncellas, que lógicamente impresionadas por los músculos del príncipe del poder, han accedido a enseñarme nuevos locales de divertimento en la ciudad! ¡No me esperes hasta media mañana, joven Cho! - ¿No te estás tomando la búsqueda de información en serio, verdad? –preguntó Cho frunciendo el ceño. - ¡Me ofendes! –replicó Hércules abriendo la puerta- La socialización con lugareñas es una parte esencial de mis pesquisas... Comprendo tu frustración, Amadeus, pero no te inquietes… Pronto tendrás edad suficiente, y juntos saldremos a la conquista de los dulces placeres de las hijas de Pandora… ¡Y te enseñaré a esquivar sus peligros, también! –añadió cruzando el umbral y cerrando la puerta tras de sí. - Sigh… -suspiró Cho- Cuando termine mañana esta última conferencia, ya me ocuparé yo de buscar relaciones con los desastres del llamado día-C. ¡Estoy seguro de que esta ciudad oculta sus secretos! “No mucho después de esto, entre la exuberante flora de la Tierra Salvaje, vuestro chiflado preferido (en serio, hago como que narro, ¿pero a quién?), Andrés Basteiro, intentaba contactar con alguien que pudiera sacarle del vergel prehistórico donde se encontraba. Por supuesto, y si conocéis a Andrés, no os resultará extraño que no fuese realmente consciente del peligro que corría…” - Venga, este móvil chachi-guay que me compré hace poco tiene prácticamente su propio Internet, solo necesito que Chama coja el teléfono. –Andrés suspiró mientras iniciaba la llamada- ¡Venga hombre, soy joven, pero no tanto! ¡Me van a salir canas! –añadió comenzando a andar en círculos, subiendo el móvil por el aire en un vano intento de contactar con Chama- ¡Chama, que ya he gastado un cuarto de mi vida! –la cara de Andrés se iluminó momentáneamente­, al oír una voz desde el teléfono- ¡Ah, por fin! - Le recordamos que su saldo es menor a dos euros. –dijo una voz mecánica por el móvil. - Rayos, debí cargarlo… -musitó Andrés- ¡Pero siempre se empeñan en poner tragaperras cerca de esas tarjetas de recarga, y ni siquiera un hombre serio y cabal como yo puede resistirse a las seducciones de la diosa Fortuna! Llamaré otra vez. –dijo pulsando rellamada. - El teléfono al que llama se encuentra apagado o fuera de cobertura. –volvió a hablar la misma voz de antes- Bienvenido al buzón de voz. Si quiere dejar un mensaje, hable después de la señal. –dijo antes de callarse con un sonoro pip. - ¡Déjate de bromas, Chama, ambos sabemos perfectamente que la tecnología no ha avanzado aún lo suficiente como para meter un buzón en un telefonófono portable! –replicó Andrés- Atiende, tío, un hippie drag-queen con chaleco de león me ha confundido con un tal Amadeus Cho, y al ver que no era yo, me ha tirado a un bosque, y llevo un rato caminando pero no encuentro una carretera… -tomó aire para poder seguir hablando- Mira a ver si podéis organizar una partida de rescate, a poder ser femenina y lujuriosa. ¡Y trae bastante pa comer! Lo último que comí estaba en una caja... ¡En la misma que yo! ¡Y lo último que necesito es…! -Andrés paró al ver a un colmilludo dinosaurio mirándole fijamente a apenas cinco metros de él- Ehm… Oye, y ponte en contacto con un hospital. Y con Cocodrilo Dundee… -añadió colgando, arrojando su móvil contra el gran reptil y saliendo por patas- Diablos, se que soy el mejor en lo que hago… -musitó Andrés- ¡Pero lo que hago no me ayudará a sobrevivir en este infierno selvático! - Andrés… -susurró una voz en su cabeza- Necesitas mi ayuda… - ¿Lisa? - ¿Te parezco una tía? - No, y Lisa es uno de los pocos personajes animados que no hacen despertar a mi amigo Jim, el coloso semental que vive en mi entrepierna. Oooh… -babeó Andrés olvidándose aparentemente del peligro cercano- Esas princesas Disney… Buff, menudos anacronismos me montaría yo con ellas… - ¡Bajo esa raíz, idiota, casi está encima nuestro! –ordenó la voz. Andrés así lo hizo, justo a tiempo para que el morro del dinosaurio se quedase enganchado bajo la raíz- ¡Ahora sube al árbol, deprisa! –ordenó de nuevo la voz, consiguiendo que Andrés se situase unos seguros metros por encima del mortal reptil. “Oh, cielos, ¡mi instinto narrativo me dice que vamos a realizar una elipsis de prácticamente un día entero! ¡Elipsis va! Casi un día después de esto, en un lugar indeterminado hasta para mi sentido cacahuétido (¡ey, dad gracias que aún puedo narrar!), Berto, Cata, Graciela, Jenny y Leti (en riguroso orden alfabético, como mandan los cánones) despertaron casi al unísono en una habitación blanca…” - ¿Dónde coño estamos? –farfulló Berto somnoliento- ¿Qué hora es? ¿Y mi desayuno? - No son malas preguntas, Berto. –repuso Cata mientras el resto de chicas se estiraban, anquilosadas- Aunque yo también tengo cierta curiosidad por saber quien es ese hombretón robocop donde la puerta. - Me llamo Nathan Christopher Charles Dayspring Summers, señorita, y… -comenzó a presentarse el individuo, con un brazo y parte de su pecho metálico y brillándole amarillo un ojo. - ¡Y Bermúdez de Castro!gritó Masacre desde otra habitación- ¡Nunca olvides el Bermúdez de Castro! ¡Tus padres te lo concedieron como herencia junto a tu rango de hidalguía, que te exime de impuestos hacia la Corona y hace que te brille un ojo! - Sabes tan bien como yo que Cíclope no es un hidalgo, Wade. –respondió el individuo a través del umbral. - Eh, pavo, nosotros conocemos a Cíclope, y tú le sacas veinte años como poco. ¿Cómo puede ser tu padre? –preguntó Berto. - Yo te responderé a eso, Berto. –dijo Chama apareciendo por la puerta- Aquí Nate nació de un clon de Jean Grey casado con Cíclope, todo planeado por un siniestro genetista para crear un arma genética con el que derrotar a un mutante antediluviano, Apocalipsis. Pero este infectó con un virus tecnoorgánico al bebé, por lo que fue enviado a un futuro lejano para que le curasen. –tomó aliento- Desgraciadamente, ni siquiera ese futuro pudo curar el virus, aunque Nate aprendió a utilizar sus poderes lo suficiente como para mantenerlo a raya (algo que aún hace), al tiempo que era criado por sus verdaderos padres, clonados en aquella época y trasladada su consciencia desde el pasado… - ¡Snif!pareció sollozar Masacre a lo lejos- Los noventa y su desquiciada continuidad mutante siempre me hacen emocionarme… - Luchando contra un clon suyo (creado por sus aliados como baza contra el Apocalipsis del futuro por si Nate moría, pero raptado y adoctrinado por el propio Apocalipsis), en ese futuro post-apocalíptico (y nunca mejor dicho), Cable regresó al pasado para intentar que ese futuro nunca tuviese lugar, intentando acabar con Apocalipsis en su época originaria. –terminó Chama, finalizando la explicación- ¿Qué? –preguntó Chama al ver que todos, a excepción de Cable, enarcaban una ceja mirándole- ¿Qué os pasa? ¡Si es muy sencillo! - Sobre todo si llevas toda la vida tragándote sagas culebrónicas interminables, Chama. –comentó Graciela- Pero lo que preguntaba este al principio sigue sin estar claro… -añadió señalando a Berto. - Sí, ¿dónde estamos, y por qué tengo un vago recuerdo de sombras disparándonos nada más llegar? –preguntó Jenny. - Como sugería su amigo, creo que lo mejor será debatir todo esto con un buen desayuno. –replicó Cable- Lleváis casi un día inconscientes, así que sin duda tendréis hambre… “¡Casi un día inconscientes! ¡¿Y cómo ha sobrevivido Andrés a todo este tiempo pasado (que fue mejor)?! ¿Y por qué me sorprendo del tiempo transcurrido, si yo lo he venido narrando des del principio? ¡No importa! ¡Trasladémonos a la Tierra Salvaje por esta mismas fechas, para ver a un felicísimo Andrés rodeado de condumio prehistórico y chatis jurásicas, como él mismo las define!” - Así es, Nasheera... –dijo Andrés ante una joven, atractiva e impresionable indígena, mientras cogía una fruta de un cuenco cerámico y le daba un sabroso mordisco. Dios, añoro comer- Como dicen en mi tierra, los dioses repartieron la ferocidad en pequeñas tinajas… Aunque, naturalmente, agradezco vuestra hospitalidad y que me trajeseis aquí, a vuestro poblado, habría podido deshacerme con no poca facilidad de un puñado más de lagartos sobrealimentados como aquel. - ¿Con más? –preguntó Nasheera entre asombrada y embelesada- ¡Te encontramos rebanándole el cuello a ese lagarto con uno de sus propios dientes, sin arma alguna! ¡Ni siquiera nuestro líder habría sido capaz de realizar un prodigio tal desarmado! - Reconozco que yo también tengo cierta curiosidad acerca de cómo acabó con la vida de esa fiera. –dijo una voz tras Nasheera, haciendo que Andrés levantase la vista de la delantera de su interlocutora (como acostumbra en general, vamos)- Y también que asuntos le han traído a los dominios de Lord Kevin Plunder, señor de la Tierra Salvaje. - ¡Ka-Zar, el aborigen más apolíneo de toda la Antártida tropical! –exclamó Andrés- Vi un documental sobre ti hace tiempo, en el canal de Historia. En realidad me ataron al sofá y me lo pusieron unos bastardos amigos míos, como castigo por alguna ofensa imaginada. Y luego se fueron a ver la Jungla 4.0. sin mí. –Andrés se levantó y avanzó hacia Ka-Zar- Pero hablando de jungla… ¡Bonito chiringuito te has montado aquí, colega! ¿Quién quiere aburrida nobleza inglesa pudiendo ligar bronce (y chatis facilonas) en la otra punta del globo? –Andrés se giró brevemente para hacerle un gesto a su acompañante- Dentro de un rato estoy de vuelta contigo, preciosa. El jerifalte de Jungla Jocosa quiere hacerme unas preguntas. - Sí, hablaremos largo y tendido, joven. –dijo Ka-Zar, cogiendo a su insolente contertuliano y llevándoselo a su cabaña- Y espero que sepas decir más que insensateces. - ¡Ey, espero que lleves un puñal en el bolsillo de tu taparrabos, Tarzanius, porque a mí no me va pero nada ese rollo! –exclamó Andrés mientras se lo llevaban.

lunes, 16 de marzo de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Friends nº 8 (Primera parte)

“Frente a la costa sudeste de los Estados Unidos, en el Atlántico Occidental, existe una zona que forma lo que se ha denominado un triángulo. Se extiende desde las Bermudas, por el Norte, hasta el sur de la Florida; va hacia el Este, hasta un punto situado a través de las Bahamas, más allá de Puerto Rico, a unos 40 grados de longitud Oeste, y luego regresa hacia las Bermudas. Esta zona ocupa un sitial inquietante, casi increíble, en el catálogo de los misterios no resueltos del mundo. Habitualmente se le llama el Triángulo de las Bermudas, donde más de cien barcos y aviones han desaparecido en medio de una atmósfera transparente. La mayor parte de las desapariciones han ocurrido desde 1945, y en los últimos 26 años se han perdido allí más de mil vidas humanas, sin que se haya podido recuperar ni un solo cuerpo, ni siquiera un trozo de los restos de los aviones o barcos desvanecidos. Pese a que hoy los viajes por mar y aire son mucho más frecuentes y las investigaciones son más acuciosas y los registros más escrupulosamente llevados, las desapariciones se siguen produciendo en número aparentemente cada vez más mayor. Muchos de estos aviones se perdieron mientras estaban en contacto radial con sus bases o con sus lugares de destino, contacto que se mantuvo normalmente hasta el momento mismo de la desaparición. Otros enviaron los más extraordinarios mensajes radiales, dando a entender que no podían hacer funcionar los instrumentos, que sus brújulas giraban locamente, que el cielo se había tornado amarillo y brumoso (en un día claro) y que el océano (sereno en los alrededores) “no parecía normal”, sin precisar mayormente qué era lo anormal.” The Bermuda Triangle, Charles Berlitz, Nueva York, 1974 “El “Triángulo de las Bermudas, o del Diablo”, es una zona imaginaria situada frente a la costa atlántica sudoriental de los Estados Unidos, que es conocida por la alta proporción de pérdidas inexplicables de barcos, pequeños botes y aviones. Los vértices generalmente aceptados del Triángulo son las Bermudas, Miami (Florida) y San Juan (Puerto Rico).” Registro 5720 del Séptimo Distrito de la Guardia Costera de los Estados Unidos “¡No sabemos qué demonios ocurre allí!” Oficial anónimo de la Guardia Costera de los Estados Unidos y miembro de la Junta Investigadora de la desaparición del Vuelo 19 “No vengan por mí… Parece que son del espacio exterior…” Teniente Charles Taylor, comandante del Vuelo 19 “¿Qué es el Tiempo? ¿Es el tiempo meramente nuestro concepto para medir sucesos aún por descubrir, o es el Tiempo parte del Universo, una fuerza esencial que, como un pacificador, actúa controlando el temple de todas las cosas? Podemos reflexionar acerca de los campos de fuerza invisibles que nos rodean: la gravedad y el magnetismo. El Tiempo, como la gravedad, continúa siendo un pasmoso misterio. ¿Está ligado a esos campos de fuerza? ¿Qué es el Tiempo?” Gian Quasar, historiador e investigador del Triángulo de las Bermudas
“Imagina un mundo en mitad de una nebulosa, probablemente única en todo el universo. Una nebulosa en donde la materia oscura se confunde con la naturaleza normal y en donde las leyes de la física luchan furiosamente por conseguir el dominio de la realidad con fuerzas místicas impersonales, desatadas en el corazón de sus estrellas. Imagina que la vida ha conseguido tomar forma allí, y que la evolución la ha permitido medrar en un mundo que ni los Vigilantes osan vigilar salvo a una distancia prudencial. Su figura se volverá esquiva, y aunque defensivo, su único propósito será la supervivencia ante los depredadores demoníacos de su mundo natal, volviéndose tan indetectables e irreconocibles como fuese posible. Imagina que la inteligencia y la civilización consigue nacer en estas condiciones, y que una población así logra escapar de este infierno y alcanzar un nuevo hogar, buscando siempre no ser detectado, permanecer oculto incluso a los ojos más insidiosos y vigilantes. Imagina que consiguen alcanzar la Tierra y ocultarse en ella, y aún así lograr crear un vergel de paz sin ser descubiertos. Imagina que su tecnología les permite hacer eso y llevar una vida pacífica y normal, soñando con el Salvador que les dará forma. Intenta ponerte en el lugar de un ser así, pacífico pero en un mundo alienígena, con su alma en una continua lucha entre su instinto de no dejar rastro alguno a los que no sean de su especie y una inteligencia que le impulsa a superar esto, a abrirse a un mundo nuevo sin temor alguno. Imagina todo eso, tu sentido de la privacidad y tu desesperado deseo de permanecer oculto, e imagina ahora que frente a ti, de improviso y pudiendo descubrir sin permiso alguno tu verdadera forma, aparecen ante ti el mercenario menos discreto del planeta Tierra y seis desconocidos. ¿No estarías furioso? Si crees que sí, es que no conoces a mis acompañantes. Como no lo hacen Wade ni el resto de sus acompañantes. Su ignorancia es su desesperación, y es lógica, porque creen ser apuntados por armas de potencial destructivo desconocido. Por su lenguaje corporal, puedo comprender que incluso Wade teme que me haya alejado de la humanidad en vez de conseguir curar sus traumas a mis amigos alienígenas. No puedo menos que sonreír. Después de todo lo que hemos pasado juntos, ¿acaso cree que es tan débil el eslabón que me une a mis principios y creencias? ¿No me cree capaz de ser el cable que unirá a los aletheianos a los terrestres para conducirlos, con el tiempo, a una nueva edad dorada? La respuesta está clara: los aletheianos ya han disparado.” “¿Cómo me he metido en todo este tinglao? Dios, yo me hubiese conformado con un bonito empleo de archivo de información de S.H.I.E.L.D. pero noooo… Ellos tuvieron que insistir en darme un helitransporte entero bajo mi responsabilidad, y un cargo militar, y todo porque supe dar las respuestas adecuadas durante aquel fiasco contra el Vigilante melenudo. No se necesitaba un helitransporte de inteligencia informativa de espionaje en Vigo después de lo de Krokanti, pero me pidieron que continuásemos aquí vigilando las actividades de ese mequetrefe revolucionario de Amadeus Cho, que cree que S.H.I.E.L.D. es el Cuarto Reich porque está en esa fase adolescente en el que su tormenta hormonal le comunica que todo el mundo está contra él. ¡Y podría conseguirlo, si no fuese tan condenadamente cuidadoso! Estoy seguro de que podría desmantelar la red de información de mi helitransporte y revelar al público los secretos más oscuros de S.H.I.E.L.D., pero en vez de eso dice lo suficiente para que la gente y los periodistas empiezan a husmear por donde no deben, mientras que a él no se le puede acusar de nada. Estúpido superinteligente Cho… Y estúpido, estúpido Masacre… Si le hubiese mantenido detenido hubiese podido zafarme un poco del desastre del casi hundimiento del helitransporte (eso sí que hubiese sido terminar en un destello de gloria, hay que reconocerlo), no solo por su detención, sino porque quizás hubiese sido controlable como agente independiente en casos determinados… De todas formas me hubiese deshecho de él. Agh, este trabajo tiene demasiadas cosas de las que estar pendientes a la vez, debería haberme olido que era él desde el primer momento. Esa es otra, se necesitó la declaración de Samson para saber que era él, si al menos le tuviésemos podría alegar que era una sofisticada trampa para cazarle a través del psicólogo, sin montar un escándalo, quizás fuese poco creíble, pero… ¡Agh! ¡Y encima la tecnología teletransportadora de Masacre parece ser totalmente indetectable a nuestros sensores! Ni siquiera puedo echarle la culpa al paquete de Steinbeck, él sólo sostiene el cacharro mientras los expertos del helitransporte hacen los suyo. Seguro que su teletransporte se basa en afrogravitones de tendencia cuántico-foránea o algo por el estilo, ya me conozco yo estas jergas absurdas del mundillo supercientífico…” “Esta claro que aunque el honor me obligue a completar mi tarea, no puede esperarse que ese mutante tenga siquiera honra para reconocer que este estúpido error ha sido únicamente culpa suya. Vive en esta gloriosa selva, utiliza sus recursos, pero aún así no respira con ella, su corazón no le liga a ella. Aún así, cazaré mi presa. Cazaré a ese mocoso porque tal fue mi promesa, y porque tal es mi desafío. Será un desafío por ese semi-dios que parece protegerle. He leído literatura y mitos grecorromanos cuando era un niño, en la Madre Rusia. Sus dioses carecen de honor, pero eso no les impide ser grandes cazadores. Si lo que cuentan es cierto, ese Hércules venció al León de Nemea con las manos desnudas, y acabó con la Hidra, entre otros animales más que salvajes. Si surge la oportunidad, sin duda ese semi-dios griego resultará ser un contrincante digno para un Kravinoff. El cazador legendario se tornará presa y será derrotado, y como fruto de mi triunfo obtendré al muchacho adecuado en esta ocasión, y no a un idiota que la Naturaleza salvaje jamás habría permitido sobrevivir impunemente. Cuan placenteros fueron sus gritos mientras el barril caía hacia es grupo de grandes árboles… De haber tenido tiempo, hubiese deseado ver sobrevivir, tambaleante, a la caída, e intentar torpemente, desenvolverse lejos de la civilización. De haber tenido tiempo le hubiese cazado incluso yo mismo, para desquitarme de sus burlas y payasadas. Pero el tiempo es primordial, y debo regresar a Vigo antes de que el cachorro Cho se mueva a otro lugar…” “Buoah, vaya pasada de viaje, chaval. Me hubiese podido ahorrar estas heridas, chinchones y magulladuras varias (si esto no es una hemorragia interna, duele como si lo fuera. Lo tacharé de la lista), pero como ha molao. Barril fuera borda. Barril, rebote árbol. Barril y vuelve a barrilar. ¿Podré repetir si se lo pido educadamente al drag queen del chaleco de león? En fin, supongo que tendré que bajar del árbol y buscar una carretera o una casa o algo… Esta gente estará preocupada e intrigada de porqué me desvanecí en una masa de mantequilla en el mar y porque ahora estoy en un árbol lleno de ramas. Ahora que lo pienso, y a pesar de que las ramas abunden en los árboles, estoy pensando que yo tampoco tengo mucha idea de porqué estoy aquí… ¿Y dónde es aquí, de todas formas? Huele extraño y selvático… Me han traído en avioneta desde Vigo, eso sin duda quiere decir que no he ido por carretera, y si el sol sale por Antequera, eso quiere decir que… ¡Dios, que dolor de cabeza! ¿Y qué es esa extraña sensación? No es caries… Ni escorbuto, que no sería la primera vez… No tengo piojos, salvo esos insidiosos piojos nazis que esperan dar un golpe de Estado en mi cuero cabelludo, pero últimamente están bastante tranquilos. ¿Qué es lo que no encaja entonces? ¿Se me habrá olvidado poner a descargar el porno semanal antes de todo el jaleo de Krokanti? Mmm, porno… ¡Por los pololos de Marilyn Monroe, ya lo se! ¡Mis idolatrados ciruelos gemelos llevan más de 24 horas sin segregar amor! ¡Herejía! ¡Blasfemia! ¡Dolor de huevos, probablemente fruto de un síndrome de abstinencia al que no dedicaré ni un segundo de reflexión! Pero ahora lo principal es bajar del árbol este… Y después encontrar una conexión a Internet. No puedo permitir que mis colegas se lleven toda la gloria. Maldita sea, puede que sea mi última oportunidad de salir en un periódico sin relación alguna con ese término tan ambiguo que utilizan… ¿Cómo era? Ah, sí, perversión de menores. Como odio los galicismos.” “Espero que ese cazador inepto no vuelva a equivocarse de chaval, es demasiado importante. Más aún, puesto que tras su desaparición desde hace tiempo vuelve imposible el obtener la ayuda de Magneto para descifrar por completo los usos de su tecnología abandonada, Amadeus Cho resulta absolutamente fundamental para mis planes. La gente del mundo apenas piensa en la Tierra Salvaje. Ocupados en sus fútiles vidas y tediosas ocupaciones diarias, la gente de a pie no se preocupa por nosotros; y los dirigentes mundiales apenas dirigen sus pensamientos hacia la protección de nuestros recursos, no para protegerlos, sino para que sus rivales no se hagan con ellos. Pronto conocerán su error, todos ellos. Humanos y mutantes, esos tan cacareados “homo superior”. ¡El siguiente paso de la humanidad, bah! Los mutantes han creado los instrumentos de su propia destrucción, y el sueño de Charles Xavier se cumplirá cuando ambos, mutantes y humanos, alcancen la igualdad bajo mi yugo. Magneto introdujo un nuevo ingrediente en la fórmula evolutiva cuando nos convirtió a un grupo de salvajes prehistóricos en los mutados de la Tierra Salvaje, y sabremos hacernos notar. Pero el amo del magnetismo nos abandonó largo tiempo ha, una vez fracasados sus planes, claramente considerándonos como mutantes de segunda… Pronto conocerá su error, si aún vive, cuando nuestros dones (concedidos por el diseño inteligente, no por la chocarrera arbitrariedad evolutiva), a través de mi propio liderazgo, y utilizando su propia tecnología, nos permitan ponernos en la cima del mundo.” “Tío, que sueño más raro… Me había convertido en cacahuete y estaba narrando cosas raras con la gente de Vigo y Masacre. Y de repente me despierto y ni siquiera recuerdo como he llegado aquí. Donde quiera que sea aquí, está oscuro. Mejoraría seguro si abriese los ojos, ¿por qué no se me abren los ojos? ¿Por qué no veo? ¡Me he quedado ciego! ¡Me cago en la…! ¡Tampoco tengo brazos para palparme los ojos! Ojos que ni siquiera están en su sitio, me da la impresión, o al menos no los siento… Venga, ya estoy mentalizado, centrémonos. No siento ojos, no siento extremidades… Tampoco siento mi bazo, aunque no estoy demasiado seguro de que lo sintiese antes. Ni siquiera recuerdo que hace. Vale, tengo la memoria confusa, a pesar de que no me da la impresión de tener resaca ni mal sabor de boca. Haría falta una boca para lo último, pero bueno. ¿Puede que mi sueño sea real? ¿Me habré convertido, por razones desconocidas y probablemente absurdas, en una consciencia cacahuetil con asombrosos poderes telepáticos y narrativos?"

viernes, 13 de marzo de 2009

Un día de cólera

En mi temporada de exámenes (¡Temporada de patos! ¡Temporada de conejos! Eeeh, lo siento) de Febrero, me leí el último libro de Arturo Pérez-Reverte, Un día de cólera, basado y desarrollado durante el día que puede considerarse como iniciador de la guerra de independencia española, el 2 de Mayo de 1808. Por supuesto, el libro salió a la venta el año pasado, cuando teníamos el 200 aniversario hasta en la sopa (vamos, nosotros por Historia ya sabíamos que iba a caer algo de eso en el examen de Contemporánea de España; cosa que tampoco era necesariamente malo, todo hay que decirlo), y se observa el cariño que Reverte tiene a la Historia, por la minuciosidad de los datos que se encuentran en la novela. Una novela que, como nos advierte la contraportada, no es ni ficción ni Historia, puesto que utiliza datos y personas rigurosamente históricas, pero las utiliza, y de sus bocas salen, diálogos novelados (salvo quizás de algunas personalidades cuyas frases y pensamientos pudieran derivarse de testimonios escritos posteriores). El libro se hace a veces arduo, porque es difícil centrarse debido a la cantidad de gente (con nombres, pelos y señales) mencionada a lo largo de sus páginas. No obstante, sí resuenan por todas ellas la visceral reacción del pueblo de Madrid hacia la invasión francesa, un odio (provocado por los desmanes de los invasores) que desatará una furia asesina que terminará con una masacre que, en su momento, de nada sirvió militarmente, salvo como piedra de toque para uno y otro bando. ¿Qué sentido tuvo el 2 de Mayo? La Historia nos sugiere que José I hubiese sido mejor rey de España que el indeseable Fernando VII (que usaba paletó), y probablemente habría tenido lugar una gradual liberalización que nos hubiese ahorrado grandes disgustos de la Historia de España en la Edad Contemporánea. Muchos madrileños se alzaron en defensa de la patria, mientras sus legítimos defensores (las grandes fuerzas del ejército) se mantuvieron inanes al conflicto. Por mucho que Pérez-Reverte intente dar un barniz de heroísmo y patriotismo español a la obra, yo solo soy capaz de ver una masacre absurda (ojo, desde ambas partes), y sin sentido. Y el sentimiento que transmite es tristeza y melancolía.

martes, 10 de marzo de 2009

¡Eh, tío! (o cómo demonios podía faltar esto en mis enlaces)

Imperdonable error el que había cometido olvidándome en mis enlaces a webcomics de dos maravillas del humor gráfico en Internet. Como lógicamente esto no podía quedar así, y me niego a enlazarlas sin más con el resto (al fondo a la derecha, como siempre), les hago una breve mención, y aún será menos de lo que se merecen.
Por un lado tenemos a ¡Eh , tío!, al que no dudo en calificar como el mejor webcomic en castellano que existe actualmente en la red (o al menos que yo conozca). Tiene un humor que encaja perfectamente con el mío, por su alto de nivel de absurdo (en ocasiones se hace imprevisible ver lo que ocurrirá) y los juegos de palabras nefastos. Aunque recomiendo empezar desde la primera tira e ir avanzando (porque seguiréis mejor la trama, y además la cosa mejora, y mejora, y...), no tengais miedo de que se os acabe pronto, porque está a puntito a puntito de alcanzar la tira nº 600 (y con un portento de periodicidad, añado). Para muestra un botón, y os enlazo mi primer contacto con la tira de ¡Eh, tío! Nuestra segunda tira de hoy (Dios, que anarroseado ha sonado eso) es Freaks, una tira sobre un grupo de frikis, que abraza todos los tópicos habidos y por haber, pero que lo hace con un buen humor y con un salero que ya querrían algunos. Si no se sienten perdidos entre los temas, les gustará. Ved un ejemplo, ya para terminar.

sábado, 7 de marzo de 2009

Mi funeral, nene

He dejado pasar un tiempo antes de utilizar una idea transmitida desde ese diabólico blog que no deja comentar a la gente honrada, bien por falta de tiempo o de ganas, o por motivos poco halagüeños que no impulsaban a tratar el tema desde esta perspectiva. El blogger anteriormente conocido como Adán (y ahora también, pero bueno) presentaba la idea de escribir (con la idea de meme, y siempre haciendo alusión a la fuente original) como desearíais que fuese vuestro propio funeral.
Yo pensé en hacerlo desde un principio, aunque en distintas conversaciones con Pichu y otra gente dialogamos acerca de la frivolidad o el egoísmo de esta iniciativa. Supongo que podría convertirse en frívola quien se lo tome como tal, pero por ejemplo, mi propio abuelo ya ha comentado cual quiere que sea la canción que suene en su funeral, y la considero una elección muy apropiada.
Respecto al egoísmo, lo primero que me sale es un sonoro: ¡Maldita sea, es mi funeral! Esto es, que en cuanto a que los últimos deseos tienden a respetarse, no veo porque debería considerarse egoísta que uno quiera dejar marcados determinados gestos en su propio funeral. Puede entenderse que el funeral es una celebración, una despedida y un recuerdo del difunto desde sus allegados, ¿pero dificulta en algo eso un toque personal del finado? Yo no lo creo así.
Pero centrándonos en mí, que a eso iba, desearía que hubiese una canción de fondo en algún momento, deseo un funeral según los ritos católicos, por lo que bien podría ponerse durante la homilía. Se trata de un tema instrumental (excepto un breve fragmento final, muy adecuado, de todas formas) sacado de la banda sonora de El Rey León, más concretamente, King of Pride Rock, que personalmente me transmite fuerza y esperanza en un más allá.
Si ese epitafio musical me parece redondo, más difícil me resulta concretar un epitafio con palabras. Pensaba en una cita de Scaramouche (Nació con el don de la risa, y con la sensación de que el mundo estaba loco... Y ese fue su único patrimonio) como epitafio, pero me parece demasiado pretencioso, y que no se adecúa sino parcialmente a quien soy.
Al margen de epitafios, quisiera especialmente, no que se leyera, pero sí que mis seres queridos recordaran, una de las dos citas de Tolkien de las que más sabiduría he podido extraer (la otra es Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos). Hela aquí:

"Porque si en verdad éste es, como dicen los Eldar, el don que el Único concede a los Hombres, es en verdad un don amargo." "Así parece -dijo él-. Pero no nos dejemos abatir en la prueba final, nosotros que otrora renunciamos a la Sombra y al Anillo. Con tristeza hemos de separarnos, mas no con desesperación. ¡Mira! No estamos sujetos para siempre a los confines del mundo, y del otro lado hay algo más que recuerdos. ¡Adiós!"

Y ahora sí, poco más que añadir... Si podéis no vayáis al funeral y tiréis para casa, quedad unos cuantos y tomad algo, recordad cosas mías y reíros, con un poco de suerte yo estaré compartiendo vuestras risas desde otro plano de existencia.
Aún más, comed, caray, que las penas con pan son menos, y hombre, creo que me emocionará ver a gente llorando por mí, pero considero que me honra mejor quien es capaz de llorar y después sonreir recordando algo mío, y haciéndolo partícipe a los demás.
Puede que sea excesivo (y muy poco del gusto de nadie) pedir que se me haga una visitilla al cementerio y se deje una flor o algo por ahí. Pero queda bonito, y tengo la experiencia que es más fácil contar cosas a un difunto si se habla delante de donde yace su cuerpo. Si se escucha mejor de esa forma aún no lo se, espero poder tener constancia de ello.
Donde quedaré (lo que de mí reste) es algo que aún no me he decidido, aunque probablemente decida ser emparedado (sí, detesto los nichos) cerca de mi padre; querría más un entierro en prado, dar de comer a la tierra y formar parte de un verde que tantas alegrías me ha dado (y me dará), pero seguramente traería complicaciones legales, así que nada.
Incineración si se plantea por lo que sea, solo de carne (no de hueso, dejadme al menos un esqueleto, por si se tercia hacer de Yorick), y en principio, quien necesite órganos que los coja (aunque reconozco que, egoístamente, me gustaría que me dejasen tal cual), pero al menos que me dejen bien cerradito y aparente para luego. Quiero una podredumbre tradicional, gracias.
Nada más. Aquí queda constancia. Empiecen a llamarme macabro, aunque les recuerdo que todo empezó aquí.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Soy leyenda

O algo parecido, aparentemente, al menos por mi facultad. Para los que no lo sepan, yo tengo por costumbre ineludible el pasar todos mis apuntes a ordenador, ya que esto me permite reorganizar lo que escribo en clase, poner negritas, resaltar fechas, amén de hacerlo en general más legible y facilitar el estudio. Así pues, yo ahora mismo tengo mis apuntes de toda la carrera en formato Word, comodamente impresos, pero con copia en el portátil. Pero eso también conlleva que, si alguien le falta algo de una asignatura y me lo pide, yo se lo paso todo. Y puede quedar así la cosa, pero ese otro alguien puede pasárselo a alguien más. Y así sucesivamente. De tal forma que, por lo que me comentan, en cursos inferiores hay bastante gente echando mano de (y dando gracias por) mis apuntes. La única diferencia con algún santón anónimo del que eché yo mano alguna vez (actualizando, rellenando huecos y dándole un poquito de coherencia), es que yo siempre pongo mi nombre en el encabezado o en el pie de página, y la gente no se suele molestar en quitarlo. ¿Quién es ese Pelayo, que pasa todo a ordenador, y al que tanto debemos?, se preguntarán (aunque con menos probabilidad lo segundo), al tiempo que puede que mientras yo mismo esté pasando no muy lejos de ellos. Puede que alguna vez sepan quien soy (ey, en cuyo caso, si alguien me lee y le suena la historia, acepto invitaciones a pinchos y donativos de todo tipo. No, una estatua, no, por favor, mi modestia me lo impide), pero lo más probable es que mi figura permanezca en un halo de misterio. Al menos hasta que un cambio de profesor vuelva obsoletos mis apuntes (anda, lo que tendría gracia sería que acabase yo impartiendo una clase y que la gente la estudiara por mis apuntes. No se si sería ironía o justicia poética, pero la idea me encanta. Y no sólo por lo del empleo, que también). Aún cuando termine la carrera, mi legado (ni hijos, ni árboles, ni libros, señores, ocúpense en pasar apuntes a Word si quieren dejar una huella en el mundo) seguirá presente por el campus del Milán. Compañeros, amigos, lectores todos... Puede que esta sea una chorrada de post, pero había que dejarlo claro: Soy leyenda.

domingo, 1 de marzo de 2009

Astonishing Andrew and his Amazing Trade Paperbacks

Astonishing Andrew and his Amazing Friends continúa avanzado hacia destinos ignotos e insospechados, mes a mes, y alguno puede sentirse perdido ante el maremagnum de chorradas e insensateces que pueden encontrarse en cada número. Por ello he re-etiquetado los números de Astonishing en volúmenes por sagas; encontraréis las dos primeras a continuación. El formato en el que aparecen parodia las prewiews norteamericanas de cómics, con su estilo y verborrea habitual, aunque readaptandolos (de hecho ninguno de los resúmenes son originales, sino parodias de tomos ya existentes) a la temática de Astonishing. Aquí tenéis los dos primeros TPB (Trade Paperbacks, o tomos de tapa blanda, para entendernos) de la serie, en 15 días escasos comenzará la tercera saga, The Quest for Astonishing Andrew. Aquí os espero. Astonishing Andrew vol. 1: The Walking Peanut (Los Cacahuetes Vivientes) / Collecting: Astonishing Andrew and his Amazing Friends #1-3 and What if Astonishing Andrew got the Cosmic Cube?, 12,99 $ All-new edition! Welcome to Vigo. Here, a tiny crazy figure roams the streets, and a man in a stylish suit manage a new and anodyne alimentary factory... At least, before a colossus made of peanut butter emerge to destroy (or devour, maybe) the prodigious metropolis of the Rias Baixas! This is the Marvel Universe, where the ordinary and fantastic interact daily. This is the world of Astonishing Andrew. Astonishing Andrew vol. 2: Deadpool means Deadpool (Masacre significa Masacre) / Collecting: Astonishing Andrew and his Amazing Friends #4-7, 12,99 $ In the aftermath of THE WALKING PEANUT, the future of the Amazing Friends has never been bleaker. At the seeming end of their peanut tragedy, a disaster arrives in the form of the first strange change since the tragic events of C-Day, when Astonishing Andrew obliterated virtually every super-hero on the planet. But from this source of laugh comes a clash between S.H.I.E.L.D. and the habitual gang. It is a battle in which none of the Amazing Friends is safe. The fight is on. With the effort of Marvel’s top creator, DEADPOOL MEANS DEADPOOL mines the rich tapestry of the Bastteiro Universe for a dizzying thrill-ride of suspense that will set a new course for the future of Astonishing Andrew.