miércoles, 12 de noviembre de 2008

Estuve en Babia

There's gold, and it's haunting and haunting,
It's luring me on as of old!
Yet it isn't the gold that I'm wanting,
so much as just finding the gold!

It's the great, big, broad land 'way up yonder!
It's the forest where silence has lease!
It's the beauty that thrills me with wonder!
It's the stillness that fills me with peace!
Robert W. Service

No por ser tópico, es menos cierto que a veces es más importante el camino recorrido que el objetivo. Y el oro solo es una medida arbitraria del valor, que bien ejerce de metáfora al respecto de las cosas de mayor valor. Silencio. Naturaleza con mayúscula. Paz. Dios sabe que de vez en cuando lo echo de menos.

Tras un incidente desproporcionado (en el que, gracias a Dios, nosotros nos vimos envueltos directamente) en el cine este verano, comentaba yo a mi tío que si te fueses a vivir a mitad del monte, la gente te tomaría por loco, pero probablemente vieses a muchos menos. Me acordaba yo entonces de los escasos veinte días (a lo largo de dos años) que pasé en Babia.

Babia, que sorprendente existe más allá del refranero, es una pequeña comarca leonesa, en donde los antiguos reyes iban a cazar y despejarse de sus responsabilidades habituales (quien las tenía en cuenta, todo hay que decirlo), de ahí la tan manida expresión de "estar en Babia". Pues bien, yo he estado en Babia, más concretamente en el pueblecito de Villasecino.

¿Qué se me perdió por tal recóndito paraje, dejando aparte el hecho de que me gusta la Naturaleza agreste? Bueno, de hecho estuve allí para echar una mano (lo que bien podía) en el trabajo del campo a unas familias lugareñas, todo esto auspiciado por la organización juvenil Mar-Cha (que si alguien desconoce y tiene interés en saber que es, le dedico un post, ahí están los comentarios), y junto a otras personas de más o menos mi edad (algún añillo menos, otros cuantos más, no importa mucho).

El trabajo era básicamente cargar alpacas (o pacas, si nos ponemos diccionáricos), ya fuera amontonando en el campo, ora cargando en el tractor, ora llenando el pajar. Un trabajo físico tampoco demoledor, pero sí intenso, y que sinceramente después de los exámenes (cuando he estado fue a principios de Julio) sienta rematadamente bien. Es tremendamente gratificante ver como trabajas y algo REALMENTE avanza.

Aparte de esto, ¿por qué recomendaría a otros una experiencia como esta? Primero, por la convivencia con la gente. No sólo la de tus compañeros (con los que he llegado a tener un ambiente totalmente familiar cuando estábamos en casa), de los que a alguno que pudiera emularnos fuera de Mar-Cha podría prescindir, sino la de la gente del pueblo, a los que notas verdaderamente agradecidos, y a los que sin duda se les coge cariño.

Segundo, y no por ello menos importante, te hace consciente. Porque muchos vivimos en una ciudad (o puede que incluso en un pueblo) pero no nos paramos a pensar el inmenso trabajo y sacrificio que supone la actividad agrícola. Que es el pilar de la economía, que se dice pronto, y realmente son los que nos están dando de comer, y no la gente importante con trabajos importantes de traje y corbata (por mucho que adore los trajes y las corbatas). Y ni siquiera puedes acusarles de que hagan negocio de ello, porque llevan los mismos palos que el resto (o más), que todos sabemos que el dinero se lo quedan los del medio. Para terminar, agradecer a todos con los que he compartido momentos de trabajo en Villasecino, porque los momentos de risas, esfuerzo, chorradas, conversaciones o simplemente contemplación meditativa mirando a la carretera, no tienen precio. El que ha mentado Master Card, fuera del blog. YA. Lo dicho, gracias por los Beatles, alisamientos de pelo, duelos con Kelvinator, calamaros y demás. Si no me es posible volver, tengo recuerdos como pa' una boda, que diría el otro.

7 comentarios:

Ch@RLie Slowpoke dijo...

Con que en Babia, eh?¿? Ya decía yo que estabas un poco en tu mundo...

Chistes malos aparte: la verdad es que el trabajo en el campo es sacrificado, pero muy gratificante. Y más si la compañía es buena. Yo siempre que puedo me acoplo a alguna cahpucilla en huerta ajena.

Un buen post que nos recuerda la importancia de la vida rural y de dónde sale nuestra comida!

Ah, y servidor quiere saber lo que es Mar-Cha, a ver si tenemos de eso por València o no...

paco dijo...

Irse al monte es interesante. Quizás tenga que ver conque para mí el silencio y la soledad son placenteros (de hecho para mí tener un mínimo soledad ya es prácticamente una necesidad).
Pero trabajar el campo es algo que me deprime, porque al igual que las tareas de casa es un trabajo que jamás se acaba te esfuerces lo que te esfuerces.

Enol dijo...

Inchate, obsesionao, franciscano de los huevos, canónigo, dominico, nacho, pablo tu hermana le pone a sergio, ¡ostia! espera que me muera cabrón, tu, yo y los demás.
Momentos inigualables en lugares inolvidables.
Por todo eso y más, te doy las gracias.
Un abrazo querido amigo.

Wherynn dijo...

Puff, irse a plena naturaleza a contemplar el paisaje ¡es una de las mejores cosas que pueden hacerse! (aparte de contemplar cielos despejados llenos de estrellas... uhmmh, tengo una increible luna llena detras)

Eso si, eres un copión, ¡que yo también iba a actualizar con algo natural! ¿será cosa de la época? ¿será el estrés que nos hace pensar en la belleza de los bosques y montañas? por mi parte si.

No te preocupes, mi blog se actualiza una vez por semana y casi todo el mundo lo ignora, pero yo os quiero igual, xdd. Ya recuperaras en febreo o junio, jeje.

A ver si un dia de estos que te veo de paso te doy un papelajo con paridas que llevan escritas meses! pero siempre se me olvida.

Bs!

P.D. Tengo demasiado ingles antiguo en la cabeza para pensar en tildes... ¡pero esta genial! jaja.

Superlayo dijo...

Charlie: Ah, las míticas huertas valencianas... Le informaré acerca de Mar-Cha (a usted y a todos) en próximos posts.

Paco: Coincido totalmente con usted en cuanto a lo de la soledad y el silencio. Imprescindibles sin duda.
Respecto a la deprimencia del campo, entiendo que puede venir si es un trabajo continuo, a mí no me ha pasado pero no he vivido el ciclo natural de vuelta-vuelta-vuelta a lo mismo. Eso sí, si no le gustan las cosas que no se acaban, tiene suerte de vivir en una cultura que considera al tiempo lineal, no cíclico. :p

Enol: Eh, y a mí este año me ascendieron a canónigo. Y cuando Fito sea Papa, yo obispo de Babia como está mandao... :p

Eva: Junto con los amaneceres en foto, y el mar como línea recta (sin acantilados ni nada), el cielo estrellado es una de las cosas de la Naturaleza que más fríos me dejan. Es bonito de ver, pero no me atrae demasiado admirarlo.

Adan dijo...

Yo estuve allí.

Superlayo dijo...

Antón: No, intenta recordar. Es "Yo sobreviví a Kelvinator". :p