miércoles, 4 de junio de 2008

La verdad sale a la luz

Son curiosas las casualidades que trae la vida a veces. Yo mismo, que a día de hoy jamás había ido a una Conferencia por indiferencia y/o asco a la temática de la misma (o al concepto en sí, para que negarlo), me veo entrando subyugado a una de ellas (breve, eso sí) de la que salía de mi examen de Historia Contemporánea de España. ¿La razón? ¿Cómo podría alguien que ha revisionado Indiana Jones y la Última Cruzada apenas hace tres días, resistirse a asistir a algo serio bautizado como Los secretos del III Reich?
El insigne y (aparentemente) famoso historiador polaco Herschel Kafkerwieden, especializado en el régimen nazi, fue el principal orador de la conferencia (o la charla, como quieran llamarla)junto a su colaborador, el alemán Herman Strockundweisen. Al parecer, Kafkerwieden había trabado amistad hace años con nuestro decano, lo que permitió que viniera aquí de forma exclusiva a hablar de su libro.
Trabajando (en ocasiones con riesgo de su vida, aún en el estrado lo acompañaba un guardaespaldas) en los archivos históricos soviéticos, incluso fisgando en informes de la KGB a través de diversos contactos (apenas dos breves anécdotas acerca de su investigación ponen los pelos de punta), Kafkerwieden se encontró con información de sobra para su nuevo libro, titulado como la charla, pero también algo más.
Algo que se convertiría (lógicamente) en el plato fuerte del libro, que probablemente después del verano sea editado en una tirada internacional con una campaña que probablemente tengamos hasta en la sopa. A los hechos me remito: siéntense los tíos raros que lean cosas en internet de pie, porque esto es muy gordo. Se lo pondré en mayúsculas para que se les quede grabado a fuego. HITLER NO TENÍA BIGOTE.
En efecto, Hitler padecía una enfermedad congénita y hereditaria, que impedía el desarrollo adecuado de su capilosidad facial. Y existen documentos médicos de la época (todos confiscados durante la toma de Berlín junto a una caja fuerte llena de enseres hitlerianos, por las tropas soviéticas) que lo demuestran.
¿Qué significado tiene esto para la Historia? Pues esto tambalea todas nuestras creencias contemporáneas, aunque con distintas posturas. Kafkerwieden opina que la cara pública del dictador era un actor, un títere que representaba lo que el verdadero Führer deseaba que hiciese, con lo que el Adolf Hitler real bien pudiera seguir vivo… Vivo y sin bigote, como todos sus años de vida.
Por el contrario, Herman Strockundweisen, opina que Hitler era una marioneta del régimen soviético, y que su bigote característico es fruto de una operación soviética a fin de reforzar su imagen de líder ante el pueblo alemán (emulando el bigotazo de Stalin pero, por supuesto, en menor tamaño, para marcar la supeditación de Alemania a la Unión Soviética). El régimen estrictamente vegetariano del Führer no se debía a sus problemas estomacales, sino a fin de impedir un posible rechazo del implante capilar.
Aunque la propuesta de Strockundweisen despertó la hilaridad del respetable público (y yo el primero, como para no), y algún que otro choteo (traducido) de su compañero Kafkerwieden, el primero afirma que mientras su colega polaco pierde el tiempo buscando a un Hitler fallecido en la toma de Berlín, él continuará intentando destapar la oscura trama soviética alrededor del Tercer Reich.
Sea cualesfuera la verdadera respuesta (que sin duda acabará saliendo por completo a la luz), no cabe duda que cualquiera de estos caminos dará lugar a una nueva era de la historiografía en donde los bigotes, las resurrecciones y los giros inesperados estarán a la orden del día. Y no demasiado pronto, diría yo. A ver si atraemos algo de interés hacia la Historia, leñe.

5 comentarios:

Whers dijo...

Otro mito derrubado (como ese de que... -los puntos suspensivos seran sobrantes si ya sabes la siguiente informacion- ¡los cascos vikingos no tenian cuernos! no hay ningun documento historico ni ningun hallazgo que demuestren lo contrario. Los cuernos al parecer fueron añadidos posteriormente para darles un aspecto mas feroz, pero son historicamente incorrectos.

Los filologos ingleses respetamos y/o nos gusta la historia, que para algo damos historia y civilizacion de Gran Bretaña y proximamente Norteamericana. Si es que algunas carreras lo tienen todo... :p


bs!

Javi & Pichu dijo...

Supongo que todo, tarde o temprano, se acaba sabiendo. (Tengo la sensación de haber hablado de algo relacionado con esto alguna vez.. humm...)

El hecho del bigote en sí no significa nada importante, pero sí todo lo que puede esconderse detrás. Curioso.

A saber cuántos interrogantes más permanecen ahí esperando a que los descubráis.

Creo que la Historia sí atrae, ahora bien, hay mucha gente que la desprecia. (¡Mal hecho!)

Álvaro dijo...

Oh, cielos, Hitler sin bigote, qué será lo próximo, hombrecillos verdes, negros nazis, japoneses que fueron a la guerra con ejercitos d mazinger z en vez de con aviones y tanques, los masones gobiernan el país, España ganó una guerra mundial (o un mundial d futbol)? el mundo está loco, todos lo estais, así que es hora de que los lectores se abran la cabeza con el pico de una mesa y se den un festin con los sesos que encuentren

PD: Pichu, no nos hagas la pelota, sólo lo haces para que, cuando los historiadores dominemos el mundo (algunos países me los tengo pedidos) puedas trabajar como esclavo en mis minas de ácido y chocolate.
Y recordad, todos acabaréis bailando para mí con cascabeles en los zapatos bwajajajajajajajaja!!!

Superlayo dijo...

Ya conocía ese dato, Eva.

Pichu: Hombre, todo, todo, no. Pero ya inventarán el condensador de fluzo, y entonces revelaremos todos los secretos en sus respectivos armarios...

Álvaro, a veces tengo la sospecha de que te posee el espíritu de Andrés, majo.

Alvaro dijo...

se mete en mi cabeza tio, se mete en mi cabeza!!! ayuda!!