martes, 6 de mayo de 2008

En blanco

Escribo de memoria este breve interludio. Hace años leía un relato que creo de Isaac Asimov, el insigne escritor de ciencia ficción que tan buenos ratos me ha hecho pasar, titulado En blanco. En la introducción decía que había sido una propuesta del editor hacer un relato corto con ese nombre, mientras que a otros autores se les había encargado hacerlo con ¡En blanco! y ¿En blanco?
Era un relato breve, que trataba de esos viajes en el tiempo que personalmente tanto me gustan. Hablando entre sí los ingenieros que construían (y posteriormente probaban) la máquina, comparaban el viaje en el tiempo con utilizar un ascensor. Lamentablemente, quedaban atascados "entre pisos", entre tiempo, y al perder la inercia temporal que llevaban, quedaban eternamente congelados entre tiempos.
Y ahora es cuando vosotros, lectores, os encontráis con que la introducción tan sólo roza tangencialmente el artículo. ¡Ja, lo he vuelto a hacer, sea lo que sea! Bueno, a lo que iba: detesto la página en blanco. Se que parte es la pereza, pero me coarta. Aunque tenga una idea genial que me de para escribir media hora de seguido, no estoy cómodo hasta que al menos la mitad está llena.
Afortunadamente, sólo me pasa con la primera página, porque si no se me hunde el escribir para siempre jamás. Por eso si escribo en papel prefiero hacerlo en un bloc pequeño, porque es un espacio más reducido el que me encuentro en blanco. Me pregunto si de forma invertida (escribiendo en blanco sobre negro) tendría la misma sensación.
Creo que no. Escribir en blanco sobre negro sería como hacer crear algo de la negrura, es genesíaco, es una gesta épica en el simple hecho de escribir. Escribir en negro (o lo que sea) es una intento fútil y desesperado de llenar ese vacío horrible que es la hoja en blanco.
Ya me pasaba cuando era crío en el colegio y teníamos que pintar algo, un dibujo hecho por tí o ya dado. O un mapa. Con el cielo y el mar podías hacer semi-trampa, poner el plastidecor tumbado y atajar por los praos, que diría mi abuelo, pero generalmente tenías que hacerlo a pulso todo.
Y que cansino era... Un poco más, un poco más (queda media hoja), avanza poco a poco, tramo a tramo, pinta, pinta, pinta... Agh. Creo que mi asco a las páginas en blanco viene de ahí. Si hasta tenía que incentivarme mentalmente imaginando que mi escuadrón de colorines tenía que vencer al malvado Blancol (ey, que era un crío, ¿vale? ¡No me juzguen tanto!) pintando el dibujo en su totalidad (o casi totalidad, que a veces algo tocaba ser blanco. Aunque solía pintarlo con el color blanco, ahora que lo pienso. No, no queda igual).
¿A qué viene todo esto? A que últimamente estoy bastante liado con cosas de clase y tengo poco tiempo que dedicarle al blog. Así que para que no haya un parón, y aunque nadie pidiera su regreso, volverá durante un tiempo Astonishing Andrew and his Amazing Friends, que ya lo tengo escrito de antes, para rellenar huecos.
Que menos da una piedra. Y luego el segundo post del lapicero. Y más cosas, que no será por falta de ideas, sino de tiempo. Y no os quejéis que no os cuido, que podía estar escribiendo en serio sobre una idea que me vino y os dedico un tiempo, chatos. ¡A cuidarse!

7 comentarios:

paco dijo...

Pues lo de la página en blanco es muy cierto. Ya puedes tener un novelón de 500 páginas perfectamente construido en la cabeza que al empezar te acojonas, se te olvida que demonios ibas a escribir y todas las primeras fases que se te ocurren te parecen horribles.

Whers dijo...

Difiero con tus hojas en blanco. A mi me encantan. (Vale, solo las d apuntes, jeje. Cuando estas en clase y solo llenas medio folio... huhmhm... mola! pero no, sueles llenar uno entero, o hasta dos)

No pido el regreso d tu blog pero sabes k me encanta leerlo, por eso echo en falta sus actualizaciones. Ademas k escribes mb hombre! la gente suele ser muy poco original con estas cosas (blogs, flogs)

Bs!

Superlayo dijo...

Touché, Paco.

Esa gente es que tiene pensamientos poco originales, Eva. :p Yo respecto a apuntes prefiero las hojas completas, porque así cuando las paso a ordenador puedo tirarlas a reciclar.

Me resulta molesto seguir teniendo por ahí una hoja con apuntes que ya he pasado, aunque como aborrezco aún más desperdiciar cosas, hasta que no la acabo del todo no la tiro (y eso con hojas impresas por el otro lado, ahí, total recicling!! :p).

arenas dijo...

Me he encontrado totalmente identificado leyendo esta anotación; me pasa al escribir y al dibujar; es realmente curioso, ya que no es la dificultad propia del arrancar sino la intimidación de la página vacía que describes.

Superlayo dijo...

Tanto "internés" y tantas leches, y aún no han inventado nada para solucionar esto... ¡Cuantas obras de arte, incluso obras maestras, se habrán perdido por culpa de la página en blanco, Dios mío!

¡Blancol, yo te maldig...! Esto... Circulen, aquí no hay nada que ver.

Javi & Pichu dijo...

Pues yo añadiré algo, aunque tarde mal y nunca.

La hoja en blanco es el proyecto, la ilusión, la libertad. La hoja en blanco nos permite crear.Una hoja sin sitio para escribir se puede leer, pero ya es inútil para crear. Una hoja escrita es rígida, una hoja en blanco es infinitamente elástica.

Prefiero una hoja en blanco...

Superlayo dijo...

Mi propia mente es el mejor exponente de eso que tú dices, Pichu. Mi mente es una hoja en blanco en constante ebullición, y es a la única a la que quiero pensar que jamás temeré ni daré la espalda.