domingo, 30 de marzo de 2008

El lienzo de Matsukaze

Matsukaze (nombre japonés que significa viento en los pinos) fue el nombre con el que se bautizó al caballo resultante del más selectivo proceso de eugenesia equina. Como descendiente de varias generaciones de caballos con las mejoras características posibles, Matsukaze era el máximo exponente genético del Equus caballus. Y me dejo ya de terminología pedante.

El problema era que Matsukaze no permitía que nadie lo montase. Esto es, hasta que conoció a Maeda Keiji, samurai que logró la hazaña, en teoría debido a (ejem, ejem...) su naturaleza salvaje y su espíritu indomable. La inmensa fuerza de Matsukaze le permitía llevar en su grupa a Maeda durante días sin cansarse (¿tengo que repetir el carraspeo?). Desde entonces siempre se les vio juntos, a caballo y jinete (¡oh, por el amor de Dios!).

En fin. Al margen de todo esto, tras la muerte de Maeda Keiji en 1612 (sí, es un personaje histórico. ¡La covacha de Superlayo, repartiendo cultura por la red desde...! Hace menos de un año, realmente), se dice que Matsukaze. Y aquí finaliza la parte histórica (e incluso mitológica) de la historia de Matsukaze.

Ahora viene la parte que se ha mantenido oculta hasta la fecha. Algo que sólo podía desvelarse cuando necesitase un caballo mitológico para rellenar un post conceptual sobre caballos encantados. Que Matsukaze se ha convertido en un caballo infernal que acecha a almas en pena mientras merodea en las tinieblas de la noche...

Así es, amiguitos... Un caballo fantasma no es cosa de risa. Si los Cazafantasmas (Who do you call? Ghostbusters!) no hubiesen atrapado a Atila y su caballo hace tiempo, la desertización se habría extendido mucho más rápido por el mundo (¿lo pillan? ¿Eh? Por donde pasa el caballo de Atila... Bien, sigo).

Durante largos años, Matsukaze participó en sangrientas batallas junto a su jinete Maeda. Y esas cosas marcan. Puede que Maeda guiase su espada con el intachable honor de un samurai, pero un caballo (por mucha selección genética que haya) no puede comprender semejante concepto. Así pues, cuando Maeda emprendió su viaje a Yomi, la tenebrosa tierra de los muertos, Matsukaze comenzó su búsqueda.

Al no encontrarlo por parte alguna, decidió atraerlo con aquello que el caballo creía que más deleitaba a su amigo... ¡Guerra! ¡Sangre! ¡El jamelgo japonés aceptó su faceta homicida jactanciosamente, y así lo hizo el jumento hasta el día de su muerte! Los dioses japoneses decidieron que el Olvido inmediato era demasiado dulce para Matsukaze, y lo relegaron al reino de los espíritus, a vagar eternamente por las sombras!

De esta forma, Matsukaze se dedicó a atormentar durante siglos a otras almas errantes, que, como él, habían sido condenadas a vagar en desdicha por el mundo material. Esto es, hasta que un excepcional pintor anónimo, al que Matsukaze atormentaba a través de sus sueños, logró plasmar en lienzo la diabólica esencia del caballo.

Aunque de forma inconsciente, el pintor disimuló su obra con otros dos caballos, lo que permitió que no atrajese la atención de aquellos que pudiesen buscar la liberación de Matsukaze para sus fines más perversos. No obstante, el encierro no era total, puesto que ninguna fuerza mística había sido usada para crear su carcel.

De tal forma que cada noche, exactamente a las 5:37 de la madrugada, Matsukaze era liberado de su cuadro, y le acompañaban sus compañeros de lienzo, cobrando vida por su influencia demoníaca. Juntos galopaban durante unos minutos por la sala donde reposara su prisión, dejando a su paso olor a azufre y brillo de fuego infernal.

¡Ay de las almas en pena que vagasen en sus cercanías cuando Matsukaze era liberado! Pues se verían irresistiblemente atraídos hasta la estancia que éste ocupase, y los tormentos que entonces sufrían, pezuñas enhiestas, hocico llameante, no son para ser descritas a quienes aún conservan carne física y mortal.

Visicitudes del destino quisieron que el cuadro cambiase con regularidad de manos... Hasta establecerse, definitivamente hasta el momento, en un edificio de Valencia de Don Juan que ha querido permanecer en el anonimato... (si os preguntan, yo no se lo que es un hipervínculo, ¿vale?)

Y allí permanece, consciente durante el día, observando, odiando a todo el que pasa frente a sus ojos, encolerizándose por no poder atacarles como cada diminuta porción de su alma equina desea... Sin verdadera forma física, no podría salvo ligarse a la mente de aquel que osara entrar en la sala donde reposa pasada la hora aciaga. Pero incluso los más fuertes de espíritu pueden quebrarse a través de sus sueños... Y no todos sabemos pintar.

Apuestas: ¿Cuál de los tres es Matsukaze?
Foto de nuestro entrañable Pichu

jueves, 27 de marzo de 2008

Cuando una carrera culinaria se trunca

El mundo de la nouvelle cuisine es duro. Muchos son los llamados y pocos los elegidos, y la calidad que se les exige a nuestros jóvenes es muy alta. Por tanto, no es de extrañar que no todas las creaciones culinarias estén llamadas a crear tan portentosa espectación como en su día hizo la magnífica socavación de queso con emulsión de trigo en ambiente de oliva.

No debería sorprendernos que una nueva aspirante al Olimpo de los Chefs caiga estrepitosamente hacia el vacío en el que reposan, inermes y sin ilusión, los creadores gastronómicos rechazados por la crítica imperante, inmisericorde. Contrito el corazón, siento informaros que nuestra amiga Pili no fue capaz siquiera de acercarse a mi modesta genialidad de gratificante gourmand.

Pero, ¿qué es lo que causa el rechazo de los críticos, y en ocasiones de las masas? ¿Se trata de los ingredientes elegidos para conformar el plato? ¿De la presentación del mismo? ¿Del nombre con que el autor tiene a bien bautizar a su primogénito en la mesa? Son muchos factores los que entran en juego...

Excrección láctea sobre base cítrica

Y en ocasiones entran todos a la vez. Vamos, que si me lo llaman salpicón de guano sobre flores de maracuyá no conseguiría causar mayor repulsión sobre el comensal. Aparte que ni siquiera es maracuyá, son naranjas. Ehm... Esto... ¿Bon appetite? ¡Os va a hacer falta!

miércoles, 26 de marzo de 2008

Feliz cumpleaños, papá

Feliz cumpleaños, papá. Ya van 48. O irían si no hicieran casi 8 años de tu muerte. Siempre me gustó tu cumpleaños, porque solía haber algo interesante que yo (además de tí) podría leer. Aprendí a leer mucho por tu ejemplo, potenciaste mi (nuestro) vicio de la lectura con tu cariño, tu presencia y tus regalos. Siempre consideré ese nuestro principal punto en común.
Y ahora estudio Historia, ¿qué te parece? No creo que leyera demasiado sobre la Historia cuando aún vivías, pero siempre me había interesado. A tí también, y me pregunto cuanto habrá afectado eso en la decisión de mi carrera. Siento que podrías haberme ayudado mucho, que podría haber aprendido bastante más de tí que de muchos de esos que se hacen llamar profesores (como siempre, con honrosas y honradas excepciones).
En temas académicos y no académicos, desde luego. ¿Cuántas historias de adolescencia me he perdido por tu ausencia? ¿Cuántas risas se han quedado en el tintero? A veces me reconcome (muy poquito, no te creas) el haberme ido de Santander unos días antes de la operación. No creo que hubiese cambiado nada, pero aún así... Probablemente ni siquiera tuviera unos pocos recuerdos más de tí, ni hubiese aprovechado esos días como querría hacerlo ahora.
Mi vida sería muy diferente si siguieras aquí, vivo, con nosotros... Probablemente no estuviera fijo en Oviedo, y eso sin duda hubiese afectado de alguna manera al resto de mis relaciones... ¿Cómo habrías pasado tú las crisis y no-tan-crisis de estos años? ¿Cómo las hubiese pasado yo contigo a mi lado?
Perdona, papá, si esta carta son tan sólo elucubraciones y preguntas... Cuesta moverse entre algo más tangible dada nuestra... ¿Orden de alejamiento a perpetuidad mortal? ¿Te molesta el humor que he desarrollado a lo largo de estos años? Espero que no, se ha vuelto tan propio de mí... Cada vez me cuesta más recordar tu voz o tu risa... Es casi lo más duro.
¿Sabes? (Seguro que sí, tienen que dejaros mirar algo hacia abajo desde donde sin duda estás) Estoy llorando... Me ha costado (no se si siempre me ha costado, pero desde hace años me cuesta horrores), pero me alegro de poder hacerlo... Me hace sentir que estoy vivo, no sólo físicamente, sino que no estoy muerto por dentro... Por alguna razón me vuelve a acercar a tí.
Mamá dijo que hoy hay partido de la selección... Ya le he llevado a nuestro Goofy futbolista para animar. Sigo sin poder ver un corto de Goofy sin acordarme de tí, te encantaban... Pero sabes que el fútbol nunca ha sido lo mío, a pesar de venirme por todas las ramas de la familia. Ni eso ni las armas me llamaron demasiado la atención, aunque a tí te gustasen.
Ojalá tuviese una foto tuya digitalizada para adornar este post (casi lo dejo en agua de borrajas, me han interrumpido un par de veces y corta el clima), pero en el año 2000 las cámaras digitales estaban en pañales... Al menos para la gente de a pie. No importa, supongo. La mejor foto nuestra que jamás se haya hecho la tengo junto a la cama... Si mi blog queda cojo, mi habitación no.
No nos quedan salvo recuerdos... Y la esperanza de verte algún día de nuevo. Se que cuando la dama del alba tenga a bien el visitarme, serás el primero en recibirme y darme un profundo abrazo lleno de amor y cariño... Como el último que me diste ya, hace años, en un día que ni siquiera sería capaz de concretar.
Hasta entonces, papá, estaremos juntos en plan Simba-Mufasa, siempre, durante todo lo que me quede de vida. Te quiero, papá. Nos vemos en mis sueños.

lunes, 24 de marzo de 2008

Sófocles y el sofá

Comprendió que el arte, la belleza y el misterio pueden reinar en lo más simple. La tapicería del sofá estaba salpicada por brochazos, pinceladas, puntos de colores (rojo, azul, gris, blanco...) que la mirada transformaba inquieta.

Ora salamandras, ora renacuajos o peces, los destellos de color transmitían una vitalidad tal, acentuada por los relieves arrugados e inconstantes de la tela, que lo sorprendente es que esos renacuajos de luz no cobrasen vida ante los ojos, y se desplazasen a velocidad de vértigo por el sofá y sus compañeros de tela.

Quizás la misma fuerza que les mantiene ligados a su posición telar impide también que centelleen libremente por la sala. Quizás la imaginación permita liberar lo inerte como la mente se desapega de lo físico. Quizás la satisfacción de imaginar satisface a lo imaginado. ¿Somos mundo perpetuo y creamos mundo efímero? Quizás...


El desencadenante de esta literaria... ¿Reflexión?
(pena de primer plano para los detalles)
Foto de Fco Javier Guijarro Segado
http://javipichu.blogspot.com/

domingo, 16 de marzo de 2008

Semana Zombi: Apocalipsis Z

Hola a todos. Me alegro de que estéis aquí para presentar el metafórico tiro en la cabeza de la Semana Zombi. Ya sabéis, como la típica forma de matar a un zombi, dañándoles en la cabeza. ¿No lo he dicho? ¿No lo sabían? ¿La televisión de hoy en día no es un asco? Quien sabe. La entrada de hoy hablará de Apocalipsis Z, de Manuel Loureiro.


Probablemente el relato de zombis que más ha conseguido que me metiese en la historia que me cuenta, Apocalipsis Zombie comenzó como un relato que el autor, Manuel Loureiro, empezó a publicar en un blog en 2006, con entradas más o menos periódicas. La historia narra como un abogado gallego, del que en ningún momento sabemos su nombre, nos cuenta el avance de una enfermedad procedente de la antigua (y ficticia) república soviética de Daguestán.

A partir de ahí vemos como el virus se va extendiendo por el mundo hasta llegar a España (a la zona de Galicia, más concretamente, porque es donde vive el buen hombre), que pronto se verá invadida por hordas de muertos vivientes. El resto de la historia muestra las peripecias del protagonista para sobrevivir.

El éxito de la historia (gracias al boca a boca de internés) fue tal, que pronto el blog del autor tenía miles de visitas, que finalmente lograron la publicación de la historia en forma de libro (para el que le interese, publica Editorial Dolmen, y son 15 € de nada por en torno a 300 páginas de libro. Radical). Actualmente el libro va por la segunda edición, y la historia por la segunda parte, que se va publicando en internet de forma gradual.

¿Por qué Apocalipsis Z (el nombre fue abreviado para la edición en papel) es una gran historia de zombis? Principalmente por su cercanía; el desarrollarse en España facilita muy mucho el meterse dentro de la historia, y llega un momento en el que te preguntas como te arreglarías para sobrevivir tú en esa situación en tu entorno habitual. ¿Es tu casa segura contra los zombis? ¿Tienes un lugar seguro contra los zombis cerca de tu casa?

La preocupación por la supervivencia es constante (lógicamente) durante todo el libro. Y es que el peligro no son sólo los zombis o la muerte por infección y/o deglución zombitiva. El peligro es encontrarse con un mundo que tan sólo recuerda vagamente al que una vez conociste. El equivalente a haber vivido entre dinosaurios vivos y de repente caminar tan sólo entre fósiles.

Edificios muertos, sin electricidad, sin agua corriente... Meras facilidades que damos por sentadas y ya no existen. ¡La comida! Dudo que la mayoría de nosotros supieran conseguir su propia comida sin tiendas ni cosas por el estilo... Y eso sin tener que contar con buscar un terreno para cultivar (por ejemplo) a prueba de zombis.

Eso también es parte de la magia de este libro... Lograr meternos el mal rollo en el cuerpo no sólo a base de monstruos hambrientos de carne humana que antaño estuvieron vivos, sino hacernos ver lo dependientes que somos de tantas cosas... Y meternos el miedo en el cuerpo de como nos las arreglaríamos para sobrevivir si tuviésemos que hacerlo nosotros sólos, sin todas esas ayudas que damos por supuestas.

Como podréis imaginar, recomiendo encarecidamente la lectura (y la compra, sobre todo la compra, gañanes, ¡fomentad la escritura propia amateur!) de este libro, que no tiene desperdicio. Yo me lo leí entero en un sólo día de intenso estudio (mi estudio intenso se complementa con una lectura de reposo intermedio igualmente intensa), y cuando salí a la calle me había dejado medio paranoico.

Supongo que inconscientemente esperaba una calle desierta (al menos de seres humanos, y tal), así que comprenderéis que a cada ruido más fuerte que otro me tensaba. ¡Tal es el peligro de sumergirse demasiado en la lectura de un libro, sobre todo tan atractivo como este! ¡Que quijotesco, vaya movida! Leedlo, y luego me contáis. Así finalizamos la Semana Zombi, y recordad... Ante la duda... ¡Reventadles la tapa de los sesos!

P.D: Tras la Semana Zombi, ¿podréis resistir el estremecedor asedio de...? ¿¿La Semana del Blog Nuevamente Muerto? A los habituales, que esperen, a los ocasionales, que aprovechen esta semana de vacaciones para releerse los posts atrasados que aún no se hayan leído. Y nada más... Solamente puedo decir... Gracias por venir... Y tal.

viernes, 14 de marzo de 2008

Semana Zombi: Los Muertos Vivientes / Marvel Zombies

Bienvenidos de nuevo a la Covacha de Superlayo. Recordad que estamos celebrando (o algo por el estilo) la Semana Zombi, donde la fantasía cobra vida y devora vuestros huesos hasta el túetano, de forma inmisericorde. En el post de hoy hablaremos de un insigne autor de cómics, que ha realizado 2 interesantes historias alrededor de los zombis.


Se trata de Robert Kirkman, alegre jambo de aquí arriba. Y que me ha hecho perder valiosos segundos de mi tiempo al sostenerle la mirada por alguna razón. Intrigante gesto para una foto, sí señor.

En fin, como se suele decir (o yo por lo menos alguna vez lo he oído por casa), a lo que estamos, doña Francisca, y déjese de cotillerías. Robert Kirkman es un buen guionista, cuando quiere, y así lo demuestran cómics como Invencible (lo mencionamos el Día Internacional del Traje de Gorila, ¿recuerdan?) o The Walking Dead, que es la que nos ocupa.

Ambas dos series fueron creadas para la editorial Image (ya saben, una editorial independiente a las dos grandes empresas del cómic en EEUU, Marvel y DC), y, a su manera, cada serie nos presenta una de las mayores virtudes de Kirkman, coger un tema muy utilizado y desarrollarlo, pero siempre con ideas novedosas que lo hacen condenadamente entretenido.

Es el caso de Los Muertos Vivientes, la traducción más adecuada al original. Si hubiesen sido Los Muertos Caminantes parecerían peregrinos a Santiago, y Los Muertos Caminando suena chusco total. Es curioso, no se de donde saqué esa expresión, pero de un tiempo aquí la uso mucho. Chuscochuscochusco. (Si estás leyendo esto, que stephenkingniano, ¿eh, Randy?)


Los Muertos Vivientes parte del principal defecto de las historias de zombis: se acaban. Oh, supongo que, una historia de zombis no puede alargarse más cuando los zombis se han comido a todos los protagonistas... Aunque siempre podría centrarse a partir de ahí en la terrible situación de una colonia de bacterias necrófagas, que ven peligrar su supervivencia por la existencia de los zombis.

Pero por alguna razón, dudo que un cómic o película sobre bacterias tuviese mucho éxito. La gente no empatiza, o algo. Osmosis Jones estaba bien, de todas formas. ¿La habéis visto? Hombre, está claro que sin antropomorfizar, en plan Érase una vez la vida pero más modernillo, hubiese sido una chapa, pero...
Mmm, ah, sí, los zombies. Disculpad. Espero que hayáis disfrutado de los dos últimos párrafos, releyéndolos me he dado cuenta de que son un claro ejemplo de como suele funcionar mi mente. ¡Psicólogos del mundo, alzáos y analizadlo por amor al arte! De nada.

Como decía, las historias de zombis se acaban. Encuentran un lugar seguro, o son rescatados, o incluso te dejan a los protagonistas en una situación precaria que no sabes como terminará. Kirkman quiso hacer la historia de zombis definitiva, una que no terminase nunca, en donde los protagonistas continuasen intentando sobrevivir durante mucho, mucho tiempo.

Y eso nos encontramos en Los Muertos Vivientes, como basándose en ideas de anteriores autores, las desarrolla de forma inteligente e intrigante, con buen tratamiento de personajes. El punto de inicio es Rick Grimes, policía que despierta en el hospital (¿alguien ha dicho 28 días después?) tras ser herido en acto de servicio, sólo para encontrarse con que el mundo ha sido invadido por los zombis.

El desarrollo de la trama engancha, verdaderamente, y estoy convencido de que una serie de televisión en este plan podría ser un verdadero bombazo televisivo. Mientras tanto, y aunque soñar es gratis, siempre podremos consolarnos con los casi 50 números americanos de la serie (aunque no duren nada, precisamente por lo incitante de la lectura, yo me merendé 30 números en 2 días, porque a veces tiene cliffhangers morrocotudos).

Y de la historia más serie pasamos a la macarrada más salvaje. Mark Millar, guionista de cómics escocés, hizo una línea argumental en donde el Mister Fantástico de un universo alternativo que no viene al caso parecía entrar en contacto con su versión alternativa. El "chiste" que nos preparaba Millar iba a tres niveles: el del pobre chavalín (un Mr. Fantástico jovenzuelo), el de los lectores (que se esperaban un cruce entre el Mr. Fantástico de toda la vida, el original, con el chavalín) y los fans más frikis y enfervorizados de Marvel, denominados de toda la vida de Dios como Marvel Zombies.

¿Veis por dónde van los tiros? Sip, el chavalín se encontró con que le habían engañado, y se encontró en un planeta donde la humanidad había prácticamente (MUY prácticamente) diezmada por una horda de zombis... De superhéroes convertidos en zombis, que aún conservaban sus asombrosos poderes y su inteligencia normal. Zombis que como ya se habían merendado a la entera población de su Tierra, buscaban hacer lo mismo con las ajenas.


La historia no hubiese dado mucho más de sí si en Marvel no hubieran decidido dejar a Kirkman hacer una miniserie en donde los superhéroes zombis eran los verdaderos protagonistas. Una idea graciosa y bestia, que comenzaba incluso en las portadas, que parodiaban portadas clásicas de Marvel, "zombificándolas" (y disfrutamos del arte del portadista Arthur Suydam, porque hubo reediciones de los distintos números y recopilatorios de la miniserie a tutiplén).


El éxito fue tal, que se hicieron precuelas (Marvel Zombies: Dead Days) de como comenzó la infección, crossovers con el protagonista de la saga cinematográfica Army of Darkness, de Sam Rainy (Marvel Zombies vs. The Army of Darkness) e incluso una secuela (Marvel Zombies 2), aunque en esta ya se observase una decadencia de la gracia de la idea y de la posibilidad de contar algo interesante con los personajes.

Realmente estremecedor, sobre todo a los aficionados al género superheroico, ver a los héroes convertirse en máquinas de matar que solo se mueven por un hambre insaciable. Te deja mal rollo en el cuerpo (hombre, sobre todo durante la infección, cuando ya están todos muertos o zombificados ya como que te dejas llevar un poquito), pero al mismo tiempo te hace gracia en según que momentos.

Es como un sabor agridulce hecho en cómic. Como muestra de todo lo que digo, les presento un falso anuncio (realizado por Sean Phillips, el dibujante de la miniserie) de la revista norteamericana Wizard (dedicada a los cómics), en la que se parodian los anuncios de pasteles de frutas que había en los cómics de los años 70. Disfrútenlo. O no.


Disculpen el post, que me ha quedado excesivamente largo, me parece. ¡Tantos zombies y tan poco tiempo! El domingo, Dios mediante (y nunca mejor dicho), finalizaremos la Semana Zombi con un producto patrio. ¡No se lo pierdan! ¡Y comenten, bastardos!

miércoles, 12 de marzo de 2008

Semana Zombi: ¿Qué es un zombi?

"¿Qué es un zombi?, dices mientras clavas tu incisivo en mi pupila azul. ¡Qué es un zombi! ¿Y tú me lo preguntas? Un zombi eres tú."

Y con este entrañable homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer, inauguro con alegría y frenesí la Semana Zombi. "Pero ahora en serio", dirán los lectores, "¿Qué es un zombi?". Mis queridos amigos, no es una pregunta tan estúpida como algunos podrían suponer. Una vez más, las apariencias engañan, y ustedes... ¿Qué? No, nada, nada. Yo sigo a lo mío.

El concepto original de zombi está ligado a la hechicería vudú. Según el culto vudú, un zombi es un cadáver devuelto a la vida a través de la magia oscura. Generalmente, esto, ya que en ocasiones una persona viva puede ser transformada en zombi, de tal manera que pierde su consciencia y se transforma en esclavo del bakor o hechicero vudú zombificador.

La obediente utilidad de esta versión del zombi está clara. Son trabajadores literalmente incansables, obedientes y que no necesitan cuidados o alimentación (bueno, es posible que los zombis vivos sí, pero vamos, ¿para qué te vas a molestar en darles de comer si, si se te mueren, puedes resucitarlos y que sigan trabajando? Pues eso).

Al contacto con la cultura vudú a través de las religiones africanas traídas mediante el esclavismo a los Estados Unidos (tanto es así, que fructificaron especialmente en los estados esclavistas sureños), la industria hollywoodiense se inspiró en el zombi clásico desde los años 20 hasta los 50. En practicamente todas estas películas, un malvado personaje intentaba conseguir sus maquiavélicos propósitos a través de zombis leales a su persona.

Todo esto cambiaría con la célebre película de 1968, La noche de los muertos vivientes, con la que su director, George A. Romero, daría un vuelco que cambiaría para siempre el concepto mundial del zombi. Su frase promocional era harto elocuente: Cuando el infierno se llene, los muertos caminarán sobre la Tierra.

Tiempo después, mientras, a tenor del éxito, muchos otros imitaban (e imitan) su estilo (o simplemente su nuevo concepto del zombi), Romero continuó explotándolo en varias ocasiones, como El amanecer de los muertos o El día de los muertos. ¿Pero en qué consiste este nuevo zombi diseñado por Romero? ¿Es un concepto condenadamente original, o era tan obvio que sorprende que nadie hubiese caído en él antes?

Como diría el abuelo Simpson, una miaja de cá. Nos encontramos con un abocetamiento de este nuevo zombi en la Epopeya de Gilgamesh, un poema épico escrito hace más de 4000 años. En él, una enfurecida diosa Ishtar clama, con rabia:

¡Derribaré las puertas del mundo inferior,

aplastaré sus postigos y las dejaré abiertas de par en par,

y permitirán a los muertos ascender y comer a los vivos!

¡Y los muertos sobrepasarán en número a los que viven!

Ay, Isthar... Más maja, ella. En fin. Nuestros zombis, ya alejados de la cultura vudú, son meros cadáveres reanimados. Muertos que, por alguna razón u otra (en muchas ocasiones se desconoce la razón, en otra es una enfermedad, una maldición, Dios sabe que) han vuelto a la vida (o al menos a una actividad similar a), y cuya principal ocupación (cuando no la única, y disculpen tantos paréntesis) es la caza, captura, asesinato y deglución de otros seres vivos. Principalmente humanos.

Estos zombis son lentos, torpes y de poca inteligencia... Pero su fuerza reside en el número. Sin ánimo de revolverles su última comida... ¿Cuántos cadáveres en proceso de putrefacción habrá ahora mismo en el mundo? Hacer frente a un grupo numeroso de ellos es tarea casi imposible, y mientras te quitas a uno de encima, otro se te habrá rebanado la yugular de un mordisco.

Y eso con suerte. Los zombis son altamente contagiosos, generalmente a través de fluidos. Y esta vez no se pueden hacer muchos chistes, porque el sexo con un zombi es mortal de necesidad. Más que nada porque lo más probable es que te mate antes de que te excites siquiera. Muy poco recomendable.

Un arañazo, un mordisquito y... ¡Bingo! Hasta luego cocodrilo, ya nos veremos caimán, no te olvides de escribir. En cuanto te mueras, un marrón más que les dejas a tus compañeros, si se tienen, de rematarte del todo (mmm... Vaya, más zombis... Genial, ¿eh?). Preguntáos, ¿seríais capaces de luchar con y/o matar definitivamente a algún miembro de tu familia o grupo de amigos, convertidos en zombis?

Esto es solo parte del verdadero terror que conllevan los zombis. Intentaré analizar otras facetas del mismo durante la semana. Si Dios quiere y el tiempo lo permite, el viernes caerá un artículillo sobre Robert Kirkman, guionista de cómics autor de zombi-aventuras como Los muertos vivientes o Marvel Zombies. El domingo, sobre Manuel Loureiro, autor del libro Apocalipsis Z.

Y entremedias, mi opinión sobre el género, que sensaciones me transmite, y muchas cosas bonitas. Y para los que se me quejen que hay mucho texto y pocas imágenes, una de uno de los zombis tradicionales, de los vudús, cuando uno de ellos fue enviado contra un joven Gilito McPato (algún día tengo que escribir sobre este genial personaje), tras cometer un grave acto deshonesto para obtener un buen negocio.

lunes, 10 de marzo de 2008

One More Fiesta

El hombre de negro huía a través del desierto, y los pistoleros iban en pos de él. El desierto antaño se llamaba Febrero, aunque desde que el mundo se había movido abarcaba igualmente parte de las llanuras de Marzo. Aunque los pistoleros eran muchos, y el hombre de negro uno sólo, nada significaba la fuerza del grupo ante el embite del tedio y el cansancio que la persecución conllevaba.

El hombre de negro era la tan ansiada libertad, y aunque esta aventuraba a alejarse nuevamente de los que la buscaban no mucho más tarde, los pistoleros decidieron reunirse en salud y compaña para celebrar su triunfo. Así, acompañado de un burdo homenaje a la Torre Oscura, de Stephen King, nació... ¡La promoción de la Segunda/Tercera Fiesta de Historia!


Ya os sabéis el cuento, es ampliamente conocido, es del dominio público, es un cuento de viejas. "Érase una vez que se era, unos estudiantes de Historia, en cuyos corazones ardía el fuego de la juventud, decidieron emprender un viaje en busca de aventuras. Como sus riquezas eran limitadas, precisaron de la ayuda de..."

Básicamente, precisamos de gente que se pase por las coordenadas espacio-temporales que indica el cartel de arriba, con la sana intención de embriagarse alegremente para mayor gloria de la Historia y beneficio nuestro. ¿No logro convenceros? ¿Se han desvanecido de la faz de la tierra el altruismo y el desinterés por lo propio en favor de lo ajeno? ¡Oh, la humanidad!


¡No os vayáis todavía, aún hay más! Comprando los correspondientes boletos, podéis aspirar a ser los orgullosos propietarios de una gorra similar a la que mostramos a la derecha. Similar, pero más molona. Ahí queda eso.

Puede soñar a campaña publicitaria (de hecho lo es), pero os prometo que hay buena música y buena compañía. No es un mal sitio en donde meterte al salir una noche. Pasaos por La Factoría y oye, si no os gusta lo que hay, nadie os apuntará con una pistola para que os quedéis. (¿Quizás unos tiros al aire os inciten a venir, no obstante?)

Y ya, dejando al margen esto, me disculpo ante los lectores del blog por la tardanza en escribir. Ha sido un Febrero-Marzo muuuuy largo y cansino, y lo que menos ganas tenía a final del día era de ponerme a escribir.

Así pues, en parte por el levantamiento de la tumba temporal de este blog, en parte porque me he pasado más de un mes como un muerto viviente, he decidido empezar con fuerza, con garbo, con salero... ¡Con zombis! Estad preparados para la Semana Zombi, la primera semana temática de la Covacha. Y a disfrutarla con salud.