miércoles, 31 de octubre de 2007

Muerte, de los Eternos

El 31 de Octubre es tradición entre nosotros el recordar aquellos que estuvieron con nosotros y ya no. Los que han muerto, vamos. ¿Quién de nosotros no ha pensado alguna vez en la naturaleza de la Muerte, ya sea en su faceta puramente biológica, o como algo más metafísico? La Muerte ha sido concebida de muy distintas formas por el hombre a lo largo de su Historia. Una de las más bellas creencias, en contraste con el Segador que arrastran nuestras tradiciones europeas, es el concepto del Ángel de la Muerte.

Procedente de la tradición judía, aunque también inscrito en la musulmana (de la que la primera es deudora), se dice que el Ángel de la Muerte es tan bello, que el alma de todo aquel que lo ve no puede resistir el abandonar el cuerpo que ocupa. También se dice que sus enormes alas están llenas de ojos, y que cada uno se cierra al morir una persona.
De esto último es de donde se inspiró Neil Gaiman para presentar a su personaje Muerte en la historia titulada El son de sus alas, en referencia al ruido que harían todos esos constantes parpadeos. Para quien no conozca a Neil Gaiman, decir simplemente que es un escritor/guionista de cómics inglés, cuya obra magna es Sandman, una serie de cómics que narran las aventuras del señor del Sueño y su entorno. Él (Gaiman, no Sueño) es el responsable de la creación de Stardust, cuyo paso al cine es más que reciente.
Muerte es más que una encargada de tramitar el paso de los vivos a lo que hay más allá (algo que nunca revela, ni siquiera a los mismos muertos), es más que una encarnación. A riesgo de caer en el sinsentido, Muerte es eso. Muerte. Pero Gaiman nos la presenta como una figura entrañable y comprensiva, que trata con amabilidad a aquellos que visita, y quiere a todos y cada uno de los mortales.

Forma parte de la disfuncional familia de los Eternos, compuesta de siete hermanos, a saber: Destino, Muerte, Sueño, Deseo, Desespero, Destrucción y Delirio. Muerte es la segunda mayor de los Eternos, existió desde que lo hizo lo vivo, y seguirá aquí hasta el momento final. Cuando éste llegue, colocará las sillas sobre la mesa, apagará la luz y cerrará la puerta del universo tras de sí.

Hasta que ese momento llegue, Muerte hará su trabajo con todo el optimismo que puede. Porque Muerte es muy a pie de calle, puede que la que más, de entre sus hermanos, a los que quiere y de los que se preocupa, especialmente por Sueño y Delirio. Tiene una colección de sombreros y dos pececitos dorados de mascotas, Slim y Wandsworth.

Incluso conoce de primera mano el trabajo que lleva a cabo. Una vez cada cien años, Muerte vive durante un día entre los mortales, un sólo día de cada cien, en el que intenta descubrir y disfrutar todo aquello que puede darnos la vida. Una verdadera lección para nosotros, los mortales, de que a veces sólo el saber que nuestra existencia es finita puede dar sentido a la misma.

Y con esto termino, finalizando este día, tan adecuado para ello, de dar a conocer al personaje de Muerte, una chica tan vivaracha y adorable que (reconozcámoslo, aquellos que hemos conocido el personaje en nuestras lecturas) con su simpatía podría llegar a hacernos olvidar, en un momento dado, que se nos ha acabado el cupo. Que ya no vivimos. No puedo imaginar mejor embajadora a lo que se nos presente luego.

P.D: Como absurda postdata (porque bien podría haber sido puesto de intermezzo de la entrada... Llamémosle un colofón), decir que se está preparando (con la supervisión del propio Gaiman) el paso al cine de una historia preciosa de Muerte (sin entrar en relación con su hermano Sueño), llamada Muerte: El alto coste de la vida, en donde observamos, precisamente, como Muerte vive un día en el mundo mortal. Recomiendo a todo aquel que tenga oportunidad que lea esa historia, y veremos si la adaptación cinematográfica le hace justicia. Viendo estas imágenes, y ante mi poca cultura en cuanto al tema... ¿A qué actriz pondríais vosotros interpretando a Muerte?
Buenas noches, y buen puente.

Breve disertación introductoria

Estáis todos invitados a la Covacha de Superlayo, la nueva y flamante joya de la llamada blogosfera. Antes de publicar una verdadera entrada, permitidme introduciros de forma somera en lo que podréis encontrar de aquí en adelante.

Hace mucho, mucho tiempo, cuando internet era joven y los correos electrónicos una deliciosa novedad, un joven cualquiera (yo, mismamente) entró en la red de redes a través del modesto e inaudito alias de Superlayo.

Con él, emprendió un par de veces la insensata tarea de nutrir a sus amigos y conocidos con asombrosas hazañas a cual más cómica, con parodias y el humor absurdo que siempre le ha caracterizado.

Puede que algún día parte de ese antiguo material sea re-presentado aquí. O puede que no. Lo cierto es que la esencia de los Productos Layo pervive en su creador. Que nadie se extrañe si encuentra algo sin sentido aparente. Si logra hacer exclamar ¿Qué demonios? o ¿Qué ha fumado este pavo y dónde puedo conseguir un poco?, esa entrada habrá conseguido su objetivo.

Al margen de esto, os hablaré en muchas ocasiones, previsiblemente, de cómics, puesto que el llamado noveno arte es uno de mis principales hobbies/vicios (la lectura en general lo es). Intentaré transmitir diversas sensaciones a través de análisis, parodias o descontextualizaciones de cómics, si se da el caso. Quizás alguna reseña de cómic o libro asome su fea jeta por aquí.

¿Y qué puedes ofrecerme tú que no pueda darme la televisión, o las zapatillas de franela? Ciertamente, no me veo en condiciones de poder compararme con tan ilustres fuentes de entretenimiento, pero lo intentaré. Encontraréis por aquí de vez en cuando sórdidas divagaciones sobre cualquier tema en particular, que espero que os dejen anonadados o con ganas de comentar.

Porque ya sabéis, un blog sin comentarios es un blog triste. Y vosotros no querríais entristecer a un blog recién nacido, ¿verdad? No haríais eso a un blog con gafas, ¿no es cierto? Pues eso. Agradeceré en grado sumo aportaciones en forma de comentarios, muestras de cariño y sustanciosas sumas de dinero de tapadillo.

Por último, deciros que muy probablemente os encontréis por aquí, bien como artículos completos o diseminadas en entradas como preciosas perlas del frikismo, expresiones o formas de pensar que son no ya excéntricos, sino estrepitosamente llamativos y escandalosamente absurdos. También informo de que me hallo versado, con amplios conocimientos, sobre temas de ninguna utilidad práctica, que probablemente divulgue poco a poco. Avisados quedáis. Nada más que añadir, salvo que...


Entrad libremente y por propia voluntad.